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La motivación personal tiene un papel decisivo en el deporte.

¿Alguna vez haciendo deporte has sentido que tus pensamientos o emociones te limitaban? ¿Cuántas veces has pensado “no puedo” cuando en realidad sí podías?

Es probable, que la mayor parte de los deportistas se hayan sentido alguna vez así. La mente tiene un papel más relevante del que muchas veces pensamos, y por eso es importante entrenarnos física y mentalmente.

La motivación personal en el deporte.

La motivación personal ha sido considerada como el “motor” de la conducta, es decir, aquello que nos impulsa a llevar a cabo determinadas actividades. En el deporte, la motivación tiene un papel central y es una de las grandes variables que pueden influir en el éxito o fracaso de la actividad deportiva.

Cuando el deportista está motivado significa que tiene unos objetivos que desea alcanzar, referentes a esa práctica deportiva. La persona puede practicar ese deporte para divertirse, para estar en forma, para competir, para establecer relaciones sociales, etc.

No importa cuál sea el objetivo o la meta que la persona haya establecido, lo importante es que esa meta exista, porque de lo contrario es altamente probable que la persona abandone dicha actividad al sentir que no tiene un objetivo o meta que alcanzar.

La motivación puede ser intrínseca o extrínseca.

La motivación personal en los deportistas

Motivación personal intrínseca.

Cuando el deportista tiene una motivación personal intrínseca significa que los objetivos y metas que ha establecido surgen de la propia persona. Es decir, las metas establecidas tienen que ver con la autorrealización, superación y bienestar personal. En este caso, la práctica deportiva resulta gratificante en sí misma.

Motivación personal extrínseca.

Por el contrario, la motivación personal extrínseca se refiere a cuando la persona pone sus objetivos y metas en factores externos a sí misma. Por ejemplo, cuando la meta final es conseguir trofeos, dinero, prestigio social.

Motivación mixta.

Lo ideal es que existan ambos tipos de motivación personal en el deportista. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que la motivación intrínseca tiene un mayor peso de cara al éxito deportivo y a evitar el abandono de la práctica deportiva, puesto que es mucho más estable y duradera que la extrínseca.

Además, la motivación extrínseca tiende a ir variando con el tiempo. Puede conllevar menos tolerancia al fracaso, al ser algo que no depende de nosotros mismos. Asimismo, es importante señalar que se pueden lograr resultados deportivos sin motivación extrínseca, pero nunca sin motivación intrínseca.

Exito en el deporte

Motivación personal de logro.

Por otra parte, existe la motivación personal de logro que es la orientación de la persona hacia el esfuerzo por tener éxito en una tarea determinada. Cuando un deportista tiene motivación de logro, esto le ayuda a continuar a pesar de los fracasos, lo que unido a una motivación intrínseca le ayuda a continuar luchando y entrenando para lograr el éxito deportivo.

Un aspecto muy importante relacionado con la motivación es si el deportista está más orientado a lograr el éxito o a evitar el fracaso.

Cuando el deportista está orientado a lograr el éxito, se esfuerza por dar lo mejor de sí mismo. Va a buscar metas y objetivos que supongan un desafío pero que sean reales. Reaccionará ante los fracasos como oportunidades para seguir luchando y mejorar.

Sin embargo, el deportista orientado a evitar los fracasos, en lugar de buscar desafíos prefiere realizar tareas en las que el éxito esté asegurado. Por esto es poco probable que mejore en su actividad. al no buscar con tanto énfasis la superación.

Además, va a vivir los fracasos con mucha más ansiedad que el deportista orientado el éxito. Ante situaciones de competición o de mayor exigencia física de la que está acostumbrado, probablemente comiencen a surgir pensamientos negativos. Estos, con toda certeza, le van a afectar a su autoconfianza, concentración y rendimiento en la tarea.

Pensamiento Negativo en el deporte

El pensamiento negativo.

El pensamiento negativo hace referencia a ideas sobre no poder conseguir una meta. Tienden a compararse con el resto de deportistas y ver que estos tienen mejores marcas. Piensan en situaciones del pasado en las que algo no salió bien. Todos estos pensamientos negativos son los peores enemigos de un deportista. 

El pensamiento negativo surge de la inseguridad. Es el resultado de la falta de confianza en uno mismo y sus propias capacidades y el miedo a fracasar. Es importante explorar de dónde surgen esas inseguridades y poder trabajar con ellas, porque de lo contrario pueden limitar mucho el rendimiento y el éxito del deportista, puesto que este tipo de pensamientos suelen generar ansiedad, estrés y miedo.

En este artículo, puedes ver como un gran deportista mantiene la motivación personal para superar todos los obstáculos.

Las metas deportivas.

Es importante que los deportistas sepan bien como establecer sus propias metas. Las metas deben ser claras y detalladas. Deber representar un desafío, pero ser realistas. Siempre deben estar orientadas al rendimiento y los resultados. Deben ser  flexibles (puesto que nuestro cuerpo no siempre responde de la misma manera), y sobre todo que hagan percibir el deporte como una actividad gratificante.

Las metas deportivas tienen que ser algo que le haga vivir al deportista experiencias positivas y le haga sentir mejor consigo mismo. Si la persona logra esto, podrá sentir que la actividad tiene mayor sentido. Podrá enfrentarse a los fracasos con una actitud positiva y de superación. Y lo más importante, podrá lograr que el deporte se convierta en una actividad de disfrute y superación de uno mismo.

Las metas en el deporte

Referencias Bibliográficas.

– Cantón, E. (2001). Deporte, salud, bienestar y calidad de vida. Cuadernos de Psicología del Deporte, 1(1), 27-38.

– Jiménez, M., Martínez, P., Miró, E., y Sánchez, A. (2007). Bienestar psicológico y hábitos saludables: ¿están asociados a la práctica de ejercicio físico? International Journal of Clinical and Health Psychology, 8(1), 185-202.

Artículos más leidos.

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– Juana de Arco: El misterio de sus voces.

– Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis.

– La Ansiedad: Síntomas y tratamiento.

– Ataques de Ansiedad.

– La Agorafobia.

– Los ansiolíticos.

– La depresión.

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Sara Ramírez de Arellano es psicóloga sanitaria y está especializada en psicoterapia humanista. Tiene experiencia profesional en distintos campos como terapia individual, tanto con niños como con adolescentes. Ha trabajado en terapia de grupo y en terapia grupal de parejas. Especialista en TFE y en psicología deportiva.

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