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La rivalidad entre hermanos: una historia eterna.

La rivalidad entre hermanos es una historia tan antigua como la Humanidad, pues ya la Biblia nos cuenta como la primera pareja de hermanos, Caín y Abel, fueron protagonistas de una historia de celos con un desenlace fatal: Caín mata a su hermano de un golpe en la cabeza, asestado con la quijada de un burro, al sentir celos, porque Dios prefiere  los sacrificios de Abel a los suyos. Tras su muerte Dios le pregunta: “Caín, ¿dónde está tu hermano Abel?” y Caín responde: “¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?”.

Todos conocemos la historia de Caín y Abel, una historia que se repite inevitablemente, porque los celos son algo inherente a la condición de hermanos. Por este motivo los padres deben de estar preparados para poder afrontar todos los problemas de rivalidad y celos que pueden aparecer con la llegada de un nuevo hermano a la familia.

Las relaciones entre hermanos son únicas porque son diferentes de las relaciones con los padres y con los compañeros. Los hermanos ejercen una influencia importante en el desarrollo social del niño, ya que le proporcionan la oportunidad de aprender a desenvolverse ante futuras situaciones sociales.

En general, las relaciones entre hermanos se pueden definir como ambivalentes. Es decir, por una parte el niño tiene más probabilidades de pelearse con sus hermanos que de pelearse con otros niños y por otra, tiene más posibilidades de disfrutar de relaciones positivas con sus hermanos que con el resto.

Tener hermanos supone tener:

  • Compañeros de juego.
  • Modelos a imitar.
  • Relaciones conflictivas con ellos y aprender a solucionarlas,
  • Una fuente de apoyo y compañía.
  • Aprender a compartir.
Rivalidad entre hermanos

Los celos entre Hermanos.

Los celos son sentimientos y emociones que puede experimentar cualquier ser humano. Habitualmente se presentan en los primeros años, produciendo conflictos entre los hermanos, y pueden persistir de forma abierta o enmascarada durante toda la vida.

El niño está celoso cuando cree, siente, piensa o se da cuenta de que sus padres quieren más a otro hermano que a él.

¿Por qué aparecen los celos ante la llegada de un nuevo hermano?

Las reacciones que tenga vuestro hijo dependerán de su edad en ese momento.

El niño a partir de dos años suele reflejar su malestar de una forma más encubierta, mostrándose más mimoso y reclamando una mayor atención de su madre.

El niño de entre cuatro y cinco años puede reaccionar volviéndose más rebelde y más desobediente.

El niño de más de cinco años suele mostrarse menos afectado, porque sus relaciones sociales ya son más amplias.

Vuestro hijo puede mostrar celos debido a los cambios originados por la nueva situación porque…

  1. Le prestáis menos atención porque todo gira en torno al nuevo bebé.
  2. Se le cambia de habitación por la llegada de su nuevo hermano.
  3. Se le piden y exigen cosas diferentes por ser el hermano mayor.
  4. Se le riñe e impide hacer cosas habituales, utilizando siempre como argumento al nuevo hermano.

Vuestro hijo siempre deseará teneros para él solo, sobre todo en las primeras etapas de su vida, y con un nuevo hermano lo tendrá más difícil.

Vuestro hijo puede sentir que la aparición del nuevo bebé es una fuente de inseguridad para él, viendo amenazado su propio mundo.

¿Cómo podéis saber si vuestro hijo está celoso?

Puede mostrarse agresivo en el entorno familiar y/o escolar, e incluso puede autoagredirse como forma de llamar la atención.

Puede establecer continuas comparaciones con sus hermanos.

Puede presentar algunas alteraciones físicas: enuresis (hacerse pipí), encopresis (hacerse caca), vómitos, diarrea, problemas con la alimentación, alteraciones del sueño, etc.

Puede quejarse y decir que está enfermo cuando realmente no lo está (le duele la cabeza, le duele la tripa, está mareado).

Puede mostrarse especialmente susceptible ante cualquier comentario vuestro.

Puede tener comportamientos propios de un niño más pequeño.

Puede fantasear, o incluso intentar hacer daño al nuevo hermano, al considerarlo un rival. Esto puede producirle sentimientos de culpabilidad que intentará reparar con muestras de afecto desproporcionadas.

Los padres deben evitar enfrentamientos entre hermanos

¿Qué podéis hacer si vuestro hijo está celoso?

Lo primero es no asustaros y tener paciencia. Desgraciadamente, el niño va a sufrir por sus celos y se producirán alteraciones en la vida familiar, pero hay formas de disminuir los efectos negativos de esta situación.

Es importante involucrar a vuestro hijo desde el primer momento del embarazo, haciéndole partícipe de los preparativos que llevéis a cabo para recibir al bebé.

Es bueno presentar el bebé a vuestro hijo como una persona con sentimientos y deseos. Esto puede despertar su interés y cariño hacia el pequeño y evitar así que le vea como algo molesto que le ha restado atención.

Podéis pedir a vuestro hijo que os ayude a cuidar del bebé. Esto le hará sentirse útil e importante, y se verá como el hermano mayor que disfruta de unos derechos que el menor no tiene.

Es fundamental hacer sentir a vuestro hijo que es único, irrepetible e insustituible para que el mismo pueda sentirse así y, por tanto, no tienda a compararse con el nuevo hermano.

Debéis transmitirle con gestos y palabras que vuestro cariño no se puede medir porque es ilimitado e inagotable y, por este motivo, se puede compartir con el resto de los hermanos.

Advertir a vuestros familiares, amigos y vecinos, que no dediquen toda su atención al recién llegado. Esto facilitará el proceso de adaptación.

Podéis crear situaciones concretas donde la atención sólo la obtenga él (juegos, tareas domésticas, etc.) igual que sucedía antes de que naciera su hermano.

La rivalidad entre los hermanos.

A medida que los hermanos van creciendo, con frecuencia se produce un reparto de papeles entre ellos. Uno puede destacar por una determinada cualidad (responsable, estudioso, inteligente, …) y suele desarrollarla y actuar como si se le hubiera asignado de antemano ese papel, diferenciándole del resto.

Esto puede provocar la envidian en los demás e incluso el rechazo total de esa cualidad, por lo que intentarán buscar su propio papel dentro de la familia (sociable, simpático, rebelde, …).

Destacar los progresos, aunque sean pequeños, de cada uno de vuestros hijos en las diferentes áreas (estudios, deportes, amigos, …), siempre comparándole con él mismo y nunca con los demás. De esta forma aprenderá a valorarse y se evitará la envidia hacia el que sobresale en alguna actividad concreta.

Demostradle que le queréis tal y como es, por lo que no tiene que ser como nadie, ni compararse con nadie, para sentirse aceptado o querido por vosotros.

Escuchad con paciencia y atención los reproches que vuestro hijo os haga cuando sienta que preferís a su hermano (“como es el estudioso…”), para después recordarle situaciones donde le hayáis demostrado vuestro cariño y apoyo.

Celos, envidia y rivalidad entre hermanos

Las peleas entre vuestros hijos.

Es normal que las relaciones entre hermanos combinen situaciones de juego con frecuentes peleas dónde pueden llegar a agredirse físicamente.

Es importante que evitéis responsabilizar siempre al mayor cuando se producen peleas entre hermanos, porque hará que se sienta injustamente tratado y fomentará los celos hacia el menor.

Cuando vuestros hijos se estén pegando es conveniente que intervengáis, de forma firme y contundente, para poner fin a la pelea y evitar que se acostumbren a resolver los conflictos de forma violenta.

Es más positivo criticar conductas concretas de vuestro hijo (“no está bien lo que has hecho”) que generalizar la crítica hacia el niño (“eres muy malo”, “nunca te portas como es debido”).

Es importante que le expliquéis las consecuencias de su conducta (“Si insulta a tu hermano se sentirá triste”).

Es fundamental que le enseñéis posibles alternativas para resolver una pelea (“Cuando te estropee un dibujo, en lugar de pegar a tu hermano, dale una hoja para que él también pueda dibujar”).

Es necesario que, desde pequeño, le enseñéis a ponerse en el lugar del otro, (“¿Cómo te sentirías si tu hermano te insultara?”).

Resulta útil planificar actividades que fomenten la cooperación para que los hermanos aprendan a compartir sus cosas, a ayudarse mutuamente y a respetar a los demás.

La educación que proporcionéis para favorecer la buena relación de los hermanos y evitar la envidia entre vuestros hijos, debe cumplir tres condiciones elementales:

  1. Proporcionar el cuidado y la atención específica a cada hijo teniendo en cuenta sus necesidades.
  2. Establecer una relación afectiva que le dé seguridad, evitando sobreprotegerle.
  3. Facilitar una vía de comunicación para que vuestro hijo pueda consultaros sobre cualquier cosa que le preocupe.

Como siempre digo a los padres en mi consulta, todo esto es la teoría porque luego en la práctica hay que armarse de valor, de paciencia, de constancia y además tener un poco de suerte. Con esto quiero que se sientan menos culpables aquéllos padres que al leer esto ven que se alejan del prototipo ideal. Todos somos humanos y tenemos muchos defectos, por eso intenta hacerlo lo mejor posible, pero si la situación se hace complicada recurre a un profesional que te pueda ayudar.

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Gerardo Castaño Recuero trabaja como psicólogo y psicoterapeuta en "Nuestro Psicólogo en Madrid". Ha estudiado Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid y también ha cursado dos Máster, uno sobre Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica y otro sobre TFE: Terapia Focalizada en las Emociones.