La agorafobia es uno de los trastornos de ansiedad más frecuentes e incapacitantes. En este artículo encontrarás una explicación clara de sus síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento, basada en guías clínicas y referencias basadas en la evidencia y revisadas por profesionales (ver bibliografía).
¿Qué es la Agorafobia?
La agorafobia es un tipo de trastorno de ansiedad, que implica tener miedo y evitar lugares o situaciones que podrían provocar pánico. (OMS, ICD-11).
Por su parte, el DSM-5-TR precisa que la persona teme no poder escapar o recibir ayuda si aparecen síntomas de pánico (o mareo, desmayo, etc.), por lo que evita transporte público, colas, espacios cerrados/abiertos o salir sola. No es obligatorio que haya ocurrido un ataque de pánico previo en el lugar o en la situación evitada, aunque con mucha frecuencia, sí que se ha producido. (APA, 2022).
La agorafobia no es el miedo a ‘los espacios abiertos’, sino a no poder escapar o recibir la ayuda necesaria.
Referencias bibliográficas: [3] [4] [1]
Epidemiología de la agorafobia
“La agorafobia suele tener un inicio habitual en la adolescencia-juventud, con un curso crónico si no se trata y mayor frecuencia en mujeres.” (APA, 2022; GuíaSalud, 2018)
La prevalencia a lo largo de la vida se sitúa, de forma consistente en estudios poblacionales, alrededor del 1,3–1,5% en la población adulta. En Europa las estimaciones varían entre países y según el instrumento/criterios utilizados, pero se mantienen dentro de ese orden de magnitud.
El inicio de la agorafobia es más frecuente al final de la adolescencia o en al principio de la edad adulta. La agorafobia es más frecuente en mujeres y la comorbilidad con el trastorno de pánico y la depresión es bastante común.
El impacto funcional de la agorafobia se incrementa notablemente cuando la persona no recibe tratamiento. En atención primaria, muchos casos pasan desapercibidos porque el motivo de consulta suele describirse como “mareo”, “falta de aire” o evitación de situaciones más que como “agorafobia”.
Referencias bibliográficas: [1] [3] [9]
Causas de la Agorafobia
“La Agorafobia tiene un origen multicausal: la predisposición biológica, el tipo de personalidad, experiencias previas de pánico o de estrés, pueden hacer a la persona más vulnerable ”
La agorafobia no se explica por una única causa. Suele aparecer cuando confluyen vulnerabilidades previas y experiencias que enseñan al organismo a temer ciertas situaciones o lugares.
Predisposición biológica y temperamental
- La historia familiar con antecedentes de ansiedad/pánico y el aumento de la sensibilidad a la ansiedad (tendencia a interpretar sensaciones corporales como peligrosas) predisponen a la agorafobia.
- Rasgos como neuroticismo e inhibición conductual aumentan el riesgo de responder con ansiedad intensa ante situaciones inciertas.
Desencadenantes y “aprendizaje del pánico”
- Tras los primeros ataques de ansiedad (espontáneos o vinculados a estrés) que se asocian a lugares o situaciones, el solo hecho de anticiparlos ya provoca la ansiedad.
- También pueden actuar como “gatillos” o desencadenantes sustancias o condiciones que imitan síntomas (p. ej., exceso de cafeína, hipoglucemia, problemas vestibulares) en personas vulnerables.
- Condicionamiento interoceptivo: al notar palpitaciones, mareo o falta de aire, la persona anticipa una catástrofe y evita; el alivio al evitar refuerza el ciclo.
Factores psicosociales y de contexto
- La comorbilidad con depresión y otros trastornos de ansiedad facilita la cronificación, si no se interviene adecuadamente.
- Los episodios de estrés vital (duelos, conflictos, enfermedades), estilos de afrontamiento evitativos y sobreprotección/dependencia pueden consolidar el patrón.
Referencias bibliográficas: [3] [4] [1]
¿Cómo se desarrolla y se mantiene la agorafobia?
La agorafobia se mantiene al crearse un círculo de ansiedad: interpretaciones alarmistas de las sensaciones, evitación de lugares temidos y “conductas de seguridad” que dan alivio inmediato pero impiden superar el miedo.
Desarrollo de la agorafobia paso a paso.
- Hay sensaciones físicas (palpitaciones, mareo, falta de aire…) que se interpretan como peligrosas o incontrolables.
- Esto provoca un aumento de la atención a las señales internas (“me voy a desmayar”, “no podré salir”).
- Ansiedad creciente al anticipar una situación o acercarse al lugar temido.
- Evitación y conductas de seguridad (ir acompañado, sentarse cerca de salidas, llevar “por si acaso”).
- Alivio inmediato que refuerza la evitación → el problema se cronifica si no se interviene.
Agorafobia y ataques de pánico
En muchos casos, la agorafobia aparece tras una o varias crisis de pánico. La primera crisis puede surgir de forma inesperada y quedar asociada (por aprendizaje) al lugar o a la situación en la que ocurrió. A partir de ahí, el paciente anticipa que podría volver a ocurrirle “lo mismo” si regresa a ese contexto y empieza a evitarlo.
Cuando se repiten las crisis en distintos lugares —o cuando la persona generaliza el temor a “cualquier sitio donde no pueda escapar o recibir ayuda”— el mapa de situaciones temidas se expande: transporte público, colas, espacios concurridos o salir solo. Con el tiempo, la anticipación de síntomas basta para activar ansiedad, crear conductas de seguridad (ir acompañado, sentarse junto a salidas, llevar “por si acaso”) y consolidar la evitación, que mantiene el problema.
«La agorafobia se asocia con frecuencia a los ataques de pánico«.
La agorafobia no necesita ataques de pánico para existir, pero a menudo se desarrolla a partir de ellos y se mantiene por la evitación y la anticipación de nuevos episodios
Referencias bibliográficas: [1] [3]
Situaciones agorafóbicas típicas
Foa, Steketee y Young, describieron una serie de situaciones típicas, que denominaron como agorafóbicas, donde el miedo aparece cuando la persona siente que escapar sería difícil o que no obtendría ayuda si se encuentra mal.
Ejemplos frecuentes de contextos temidos o evitados por el agorafóbico:
- Consultas médicas o procedimientos (si se asocian a desmayo, náusea o pérdida de control).
- Transporte público: metro, autobús, tren, avión.
- Espacios muy concurridos: centros comerciales, conciertos, cines, estadios.
- Colas y esperas: supermercados, bancos, ventanillas.
- Espacios cerrados o con salidas percibidas como “lejos”: teatros, salas de reuniones.
- Espacios abiertos o expuestos: plazas amplias, puentes, parkings, carreteras.
- Salir de casa a solas o alejarse “demasiado” de zonas percibidas como seguras.
Todas estas situaciones tienen algo en común, el paciente agorafóbico no teme eun lugar concreto, lo que le provoca una verdadera ansiedad es el temor a no poder escapar o recibir ayuda si la necesitara. (Foa, Steketee & Young; APA, 2022).
Síntomas de la agorafobia
«La ansiedad aparece al anticipar o al acercarse a situaciones temidas; cuanto más inminente o incontrolable se percibe la situación, más intensos son los síntomas de ansiedad que aparecen»
El sujeto agorafóbico, al enfrentarse a la situación temida, experimenta un temor y miedo exagerado, que suele ir acompañado de una intensa reacción del sistema nervioso vegetativo. El organismo se siente amenazado y reacciona con una cascada de catecolaminas que desencadenan numerosos síntomas físicos y psíquicos.
Síntomas físicos
- Sofocos, enrojecimiento o calor intenso.
- Taquicardias, arritmias cardiacas.
- Palpitaciones.
- Escalofríos.
- Sudoración profusa.
- Temblores musculares en extremidades.
- Disnea, sensación de ahogo.
- Hiperventilación.
- Inestabilidad y vértigos.
- Mareos.
- Cansancio extremo.
- Dolor precordial.
- Sensación de nudo en el estómago.
- Polaquiuria y tenesmo vesical.
- Fotopsias y visión borrosa.
- Parestesias u hormigueos de extremidades.
Síntomas psíquicos
Los síntomas psíquicos de la agorafobia guardan una estrecha relación con el estado de ansiedad.
- Despersonalización o sensación de salirse de su cuerpo.
- Firme creencia de muerte inminente.
- Miedo a estar sufriendo un infarto de miocardio.
- Temor a desmayarse.
- Creencia de que no pueden respirar y van a morir asfixiados.
- Miedo a perder la razón o volverse loco.
Respuestas conductuales (complementarias)
- Evitación de contextos temidos o reducción de trayectos
- Necesidad de acompañante y planificación de rutas de escape
- Conductas de seguridad (sentarse junto a salidas, llevar agua/medicación “por si acaso”)
- Escape/aplazamiento de actividades y aislamiento progresivo
Nota clínica: tras exponerse o alejarse del lugar, la ansiedad suele remitir; puediendo aparecer repuntes y fatiga residual.
Referencias bibliográficas: [1] [3]
Diagnóstico de Agorafobia
«El diagnóstico de la agorafobia es clínico y viene determinado por los siguientes criterios del DSM-5-TR de la Sociedad de Psiquiatría Americana (APA)»
1. La presencia de ansiedad, temor o miedo intenso en al menos dos de las situaciones citadas a continuación:
- Uso del transporte público, como metro, autobuses, tranvías, trenes, barcos, aviones, etc.
- Hallarse en espacios amplios y abiertos, como el campo, zonas de aparcamiento, autopistas, mercados, puentes, etc.
- Encontrarse dentro de un sitio cerrado, como ascensores, túneles, cines, discotecas, etc.
- Estar inmerso en una multitud o una aglomeración de personas o estar en una larga cola de espera.
- Encontrarse sólo fuera de su domicilio.
2. El sujeto muestra temor y procura evitar estas situaciones, al creer que no disponen de escapatoria o podría ser difícil conseguir ayuda especializada si aparecen síntomas de ansiedad u otros síntomas incapacitantes.
3. Las situaciones agorafóbicas conllevan la presencia de miedo, angustia o ansiedad.
4. Ante las situaciones agorafóbicas el sujeto procura evitarlas activamente, o busca la presencia de un acompañante.
5. El miedo o la ansiedad que siente el sujeto es desproporcionado al peligro real de la situación agorafóbica.
6. Estos síntomas tienen una duración de al menos seis meses.
7. Estos síntomas originan un malestar significativo o bien producen un deterioro en la vida social, laboral o familiar del paciente.
8. El miedo o la ansiedad no debe ser provocada por otra enfermedad coexistente.
9. Los síntomas (miedo, ansiedad o evitación) no son explicados mejor por la presencia de otro trastorno mental (Trastorno de ansiedad social, trastorno obsesivo compulsivo (TOC), trastorno de estrés postraumático, etc).
Los criterios anteriormente referidos pueden complementarse con:
- Escalas (opcional): Mobility Inventory for Agoraphobia (MIA), Panic and Agoraphobia Scale (PAS), Panic Disorder Severity Scale (PDSS) para severidad/seguimiento.
- Exploraciones médicas solo si la anamnesis sugiere patología orgánica (p. ej., síncope, arritmias, asma).
Referencias bibliográficas: [1]
Diagnóstico diferencial
Ante un sujeto con la sintomatología descrita anteriormente, debe plantearse un diagnóstico diferencial con otras entidades:
- Trastorno de ansiedad social o Fobia Social: En este caso el sujeto rehúye el contacto social por vergüenza o temor a hacer el ridículo, no por temor a no encontrar auxilio o no poder escapar.
- Trastorno de pánico: En la mayoría de las ocasiones coexisten estos dos trastornos de ansiedad. En los ataques de pánico sin agorafobia no hay conductas de evitación de situaciones.
- Fobias específicas: En algunos casos la agorafobia puede confundirse con la claustrofobia o con fobias simples ante a lugares concretos.
- Trastorno de estrés post-traumático (TEPT): La evitación se produce ante situaciones que recuerdan un suceso externo traumático de gran intensidad, que dejó una profunda huella.
- TOC: la evitación está motivada por obsesiones (contaminación, desorden) y compulsiones (rituales específicos).
- Trastornos depresivos en la infancia: A veces salen poco de sus domicilios, a causa de la inhibición psicomotora, secundaria a la depresión, y no tanto por motivos de ansiedad.
- Ansiedad por separación (adulto): malestar al estar lejos de figuras de apego, no tanto por los lugares en sí.
- Causas médicas: cardiopatías, asma, trastornos vestibulares, hipoglucemias, efectos de sustancias (cafeína, estimulantes) pueden mimetizar síntomas y deben descartarse.
Referencias bibliográficas: [1] [3] [4]
Tratamiento de la Agorafobia
«El tratamiento más eficaz para la agorafobia es la psicoterapia, siendo aconsejable iniciar el mismo de forma precoz»
Psicoterapia
La psicoterapia ha demostrado ser la herramienta terapeútica más valiosa para el tratamiento de la agorafobia, sobre todo, cuando no está asociada a ataques de panico. La psicoterapia que ha demostrado mayor eficacia es la cognitivo conductual (TCC). Estos serían los componentes clave de la TCC y su secuenciación típica:
- Prevención de recaídas y plan de mantenimiento. Consolidar logros, revisar disparadores, pactar “recordatorios” de exposición y qué hacer ante retrocesos.
- Psicoeducación y formulación del caso. Explicar el círculo ansiedad–evitación, las “conductas de seguridad” y acordar objetivos concretos.
- Plan de tratamiento y jerarquía de exposición. Listar situaciones/recorridos de menor a mayor dificultad (incluye práctica entre sesiones).
- Exposición interoceptiva. Provocar de forma controlada sensaciones temidas (p. ej., hiperventilar breve, girar, subir escaleras) hasta que disminuya el miedo a los síntomas.
- Exposición en vivo (gradual) con prevención de conductas de seguridad. Afrontar los contextos reales (metro, colas, espacios cerrados/abiertos, salir solo) evitando “muletas” como ir siempre acompañado o sentarse junto a salidas.
- Trabajo cognitivo. Detectar y flexibilizar interpretaciones catastrofistas (“me desmayaré y nadie me ayudará”, “perderé el control”).
- Habilidades de regulación y tolerancia. Ritmo respiratorio, focalización atencional, activación conductual si hay inhibición/ánimo bajo.
Tratamiento farmacológico
El tratamiento farmacológico siempre estará indicado cuando la agorafobia coexiste con el trastorno de pánico. En los casos de agorafobia aislada ha demostrado poca eficacia.
- Antidepresivos de primera elección (ISRS): Los mejores resultados se obtuvieron con el uso de escitalopram, citalopram, sertralina y paroxetina. Otros como imipramina, fluoxetina y fluvoxamina obtuvieron una respuesta más limitada. (Perna, G., 2011).
- Antidepresivos ISRN (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y de noradrenalina), como la Duloxetina (Cymbalta) o la venlafaxina (Vandral). Tanto con los ISRS como los ISRN se debe iniciar el tratamiento a dosis bajas y subir poco a poco para reducir ansiedad inicial.
- Alternativas: antidepresivos tricíclicos (clomipramina) en casos refractarios y con control estrecho. La imipramina ha demostrado poca eficacia.
- Benzodiacepinas: evitar uso crónico. Puede considerarse su uso a muy corto plazo (inicio) si la ansiedad es incapacitante y siempre planificando su retirada para evitar la dependencia.
- La combinación Psicoterapia (TCC) + ISRS ha demostrado ser útil en agorafobia moderada-grave o asociada a ataques de pánico.
Recomendaciones prácticas: ¿Qué evitar?
- Evitar apoyarse en conductas de seguridad (siempre acompañado, “por si acaso” constantes), porque mantienen el problema.
- Limitar cafeína/estimulantes y regular sueño/ritmos.
- Planificar exposición con objetivos concretos y medibles; registrar avances.
- Si aparece depresión o pánico comórbido intenso, ajustar el plan (psicoterapia +/- fármacos) y el orden de objetivos.
Referencias bibliográficas: [3] [4] [7] [5] [6] [1]
Pronóstico y evolución de la agorafobia
«Con tratamiento adecuado, muchas personas mejoran de forma significativa; sin intervención, la agorafobia tiende a cronificarse y a limitar la vida diaria.»
La agorafobia es un trastorno de curso crónico cuando no se aborda adecuadamente. Las situaciones que disparan la ansiedad pueden ir cambiando con los años, pero el patrón de evitación suele mantenerse si no se interviene.
La detección temprana y un tratamiento adecuado mejoran el pronóstico, reducen el riesgo de depresión y de uso problemático de sustancias, y acortan el tiempo de discapacidad.
Claves pronósticas
- Mejor si: hay un tratamiento de exposición regular (en vivo e interoceptiva), reducción de “muletas” y apoyo familiar sin sobreprotección.
- Peor si: existe evitación intensa y prolongada, comorbilidad (ataques de pánico, depresión), consumo de benzodiacepinas crónico o abandono precoz del tratamiento.
- Tras la mejoría, conviene un plan de mantenimiento (exposiciones breves y frecuentes) para prevenir recaídas.
Referencias bibliográficas: [3] [4] [1]
Prevención y afrontamiento de la agorafobia
«Afrontar la agorafobia no es “evitar para no sufrir”, sino aprender a tolerar las sensaciones y volver gradualmente a las situaciones con un plan claro y seguro..»
Objetivos prácticos
- Romper el círculo de evitación: reducir “muletas” (ir siempre acompañado, sentarse junto a salidas).
- Tolerar sensaciones: diferenciar peligro real de malestar; las sensaciones pasan aunque sean intensas.
- Recuperar funcionamiento: volver, paso a paso, a actividades y trayectos significativos.
Estrategias de afrontamiento (autoayuda guiada)
- Plan de exposición gradual
- Elige 3–5 situaciones como meta (p. ej., 1 parada de metro, hacer una cola breve, entrar a un supermercado).
- Divide cada meta en pasos pequeños (tiempo/distancia/acompañamiento).
- Repite cada paso hasta que el malestar baje (sin escapar antes).
- Exposición a sensaciones: provoca de forma breve y controlada sensaciones temidas (p. ej., girar 20–30 s para notar mareo, subir escaleras para notar fatiga) y quédate hasta que bajen por sí solas.
- Reducir conductas de seguridad: Deja el ansiolítico “del por si acaso” fuera de la vista; alterna sentarte lejos de las salidas; prueba ir solo en tramos breves.
- Tarjeta SOS: Prepara tres frases breves para leer si sube la ansiedad: “Esto es molesto, no peligroso”; “las sensaciones pasan”; “me quedo hasta que baje”.
- Ritmos y activación: Dormir y comer regular, limitar cafeína/estimulantes, actividad física suave y exposición diaria (mejor dosis breves y frecuentes).
- Registro y refuerzo: Anota situación, malestar (0–10), tiempo y logros; refuérzate por el esfuerzo realizado, no por “no tener ansiedad”.
Apoyo familiar
- No sobreproteger ni facilitar evitación (“te acompaño siempre”); mejor apoyo gradual siguiendo el plan.
- Reforzar pasos pequeños, no solo “grandes metas”.
Prevención de recaídas
- Mantén una lista corta de situaciones “mantenimiento” (p. ej., 1 viaje en metro/semana).
- Si hay retrocesos: volver al paso previo del plan, no abandonar; evitar reintroducir “muletas”.
- Revisar factores de riesgo (estrés, sueño, cafeína) y ajustar la exposición.
Referencias bibliográficas: [3] [4] [1]
Agorafobia en adolescentes
«Suele iniciarse en la adolescencia: aparecen evitaciones (ir solo, transporte, centros comerciales) y aumentan las quejas somáticas al salir o al ir a clase.»
Señales de alerta (familia/escuela)
- Evita salir solo, usar transporte o entrar en lugares concurridos.
- Necesita un acompañante “imprescindible” para trayectos cortos.
- Tiene frecuentes Ausencias o retrasos por “encontrarse mal” (mareo, náuseas, falta de aire).
- Precisa tener rutas de escape planificadas, necesidad de sentarse cerca de salidas.
- Descenso de actividades sociales y deportivas; pasa mucho más tiempo en casa.
Diferenciar de otros problemas
- Ansiedad por separación: el foco del problema es estar lejos de las figuras de apego; en la agorafobia, el núcleo es no poder escapar o recibir ayuda si aparecen síntomas.
- Fobia social: Aquí el miedo principal es el juicio de los demás; en la agorafobia, el miedo es a encontrarse mal y no poder manejarlo en ciertos contextos.
Primeros pasos útiles
- Validar el malestar sin sobreproteger (evitar hacer de “muleta” permanente).
- Pedir una valoración profesional y coordinar con el centro escolar.
- Iniciar exposición gradual (trayectos breves, entrar y quedarse unos minutos) y reducir poco a poco las “conductas de seguridad” (ir siempre acompañado, sentarse junto a salidas).
Referencias bibliográficas: [3] [1]
Cuando pedir ayuda. Señales de alarma.
Pide ayuda si la ansiedad te impide hacer vida normal (salir, estudiar, trabajar) o si cada vez evitas más sitios “por si pasa algo».
Señales de que conviene tener en cuenta:
- Evitas salir solo, usar transporte, hacer colas o entrar en sitios concurridos.
- Has dejado de ir a clase/trabajo o cancelas planes por miedo a “encontrarte mal”.
- La ansiedad dura semanas/meses y no mejora con tus intentos de solución.
- Dependencia de acompañante o uso de “muletas” constantes (agua, pastillas “por si acaso”).
- Empiezas a consumir alcohol, drogas o tomar ansiolíticos para enfrentarte a situaciones.
Acude a urgencia si aparece:
- Dolor intenso en el pecho, dificultad severa para respirar, desmayo o síntomas físicos persistentes que no ceden.
- Ideas de hacerse daño o de no querer vivir.
Cómo dar el primer paso (tranquilo):
- Pide una cita de valoración (presencial u online).
- Puedes venir acompañado y contar qué evitas, qué temes y qué te gustaría recuperar (p. ej., “hacer la compra”, “viajar dos paradas de metro”).
FAQ sobre agorafobia
¿Qué es la agorafobia?
Es un trastorno de ansiedad caracterizado por miedo y evitación de situaciones donde escapar podría ser difícil o no habría ayuda si aparecen síntomas. Más en ¿Qué es la agorafobia?
¿Puedo tener agorafobia sin ataques de pánico?
Sí. En la mayoría de los casos la agorafobia va unida a los ataques de pánico, pero también puede presentarse de forma aislada. Más en Síntomas y Diagnóstico
¿Es necesaria la medicación para tratar la agorafobia?
Depende del caso. La psicoterapia da mejores resultados, pero a veces se añaden antidepresivos (ISRS) y a veces benzodiacepinas (solo a corto plazo). Detalles en Tratamiento
¿Cómo empiezo a mejorar si llevo tiempo con conductas de evitación?
Con un plan de exposición gradual (pasos pequeños) y sin escapar antes de que baje la ansiedad. Guía en Prevención y afrontamiento y Tratamiento
¿Es igual agorafobia que fobia social?
No. En la fobia social el miedo central es el juicio de los demás y el temor a hacer el ridículo. En la agorafobia, la ansiedad aparece en situaciones donde escapar o recibir ayuda parece difícil. Mira Diagnóstico
Bibliografía.
- [1] American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5-TR). https://www.psychiatry.org/psychiatrists/practice/dsm
- [2] World Health Organization. (2022). ICD-11: 6B02 Agoraphobia. https://icd.who.int/
- [3] GuíaSalud. (2018). Guía de Práctica Clínica para el manejo de la ansiedad en adultos en Atención Primaria. https://portal.guiasalud.es/
- [4] National Institute for Health and Care Excellence. (2011). CG113: Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: management. https://www.nice.org.uk/guidance/cg113
- [5] Pompoli, A., et al. (2018). Dismantling cognitive-behaviour therapy for panic disorder: component network meta-analysis. BJPsych Open, 4(4), 239–250. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6101343/
- [6] Chawla, N., et al. (2022). Drug treatment for panic disorder with or without agoraphobia: systematic review and meta-analysis. Therapeutic Advances in Psychopharmacology. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/
- [7] Cochrane Collaboration. (2016). Psychological therapies for panic disorder with/without agoraphobia in adults: network meta-analysis. Cochrane Database of Systematic Reviews. https://www.cochranelibrary.com
- [8] Preti, A., et al. (2021). The burden of agoraphobia… Clinical Practice & Epidemiology in Mental Health. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/
- [9] Goodwin, R. D., et al. (2005). The epidemiology of panic disorder and agoraphobia in Europe. European Neuropsychopharmacology. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/
Galería de imágenes
Todas las imágenes han sido creadas mediante inteligencia artificial
Gerardo Castaño Recuero es el fundador y director de Nuestro Psicólogo en Madrid desde 2016. Desde entonces, trabaja como psicólogo y psicoterapeuta en este centro.
Estudió Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid. Completó su formación con el Master de Especialista en Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica (2013-2015).
Curso de Experto en Primeros Auxilios psicológicos en la Universidad Autónoma de Barcelona (2015).
Amplió su formación con el Master en Psicoterapia Humanista Experiencial Psicoterapia Focalizada en la Emoción en en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid (2016-2017).
Curso de Emotion Focused Therapy Level 1 en Glendon Campus of York University (2017).
Curso de Emotion Focused Therapy Level 2 en Canterbury Christ Church University (2018).
Certificación de Nivel B y C de Práctica Supervisada de TFE en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid. (2023-2024).
Colaborador habitual del Blog de Nuestro Psicólogo en Madrid.
