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Fobia Social. ¿Qué es la Fobia Social?

La Fobia Social se define, desde la aparición del DSM-III, como un trastorno de ansiedad, caracterizado por el temor excesivo y de carácter persistente a ser observado por parte de otras personas en una actuación pública, apareciendo síntomas de ansiedad (palpitaciones, aumento de la frecuencia cardiaca, enrojecimiento, sudoración, temblor) junto con un intenso malestar.

Trastorno de Ansiedad Social (TAS).

El término de Trastorno de Ansiedad Social (TAS) es sinónimo de Fobia Social. Ambos conceptos  son bastante recientes y hasta mil novecientos ochenta los pacientes con esta patología formaban parte de un gran cajón de sastre, mezclados con trastornos de ansiedad y trastornos fóbicos diversos.

La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) en 1994 publica la cuarta revisión de su Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV). En esta edición aparece el término Trastorno de Ansiedad Social (TAS) para referirse al cuadro clínico, conocido hasta la fecha como Fobia Social.

El paciente con TAS experimenta miedo, ansiedad y unos llamativos síntomas físicos al verse expuesto en público a una situacióntemida. Estos síntomas que aparecen al sentirse observados, hacen que las personas con este trastorno se pongan aún más ansiosas, en la medida en que consideran que son observados y todos se dan cuenta que les sucede.

Debido al miedo que tienen a sentirse ridículos ante otras personas y a la aparición de los síntomas ya antes descritos, los pacientes evitan las situaciones sociales incómodas como una forma de solucionar el problema.

Estas conductas de evitación, acaban aislando a los pacientes y también impidiéndoles realizar una vida social, laboral e inclusive familiar normal. A fin de que el diagnóstico de fobia social sea completo se demanda que el paciente reconozca que sus miedos son exagerados y también irracionales.

Fobia Social: Síntomas.

Los síntomas de Fobia Social son los derivados de la ansiedad que se produce al enfrentarse a la situación social temida. La mayoría de ellos están producidos por una violenta descarga de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina). Podemos clasificarlos en tres grupos: síntomas físicos, psicológicos y síntomas o conductas de evitación.

Síntomas físicos de Fobia Social.

Se quedan con la boca seca, no les salen las palabras. Hablan de forma entrecortada o tartamudean. Pueden llegar a quedarse bloqueados en público sin ser capaces de pronunciar ni una sola palabra.

– Enrojecimiento facial. Ellos notan como se van poniendo rojos.

– Sudoración. La excesiva sudoración de las manos es frecuente en este trastorno.

– Sofocos. 

– Palpitaciones.

– Aumento de la frecuencia cardiaca o taquicardia.

– Dolor precordial.

– Dificultad respiratoria o disnea. Sensación de ahogo o falta de aire. Pueden llegar a creer que se van a asfixiar. 

– Sensación de nudo en el estómago. Dispepsia gástrica que puede originar nauseas, meteorismo e incluso vómitos. 

– Tenesmo rectal (sensación urgente de defecar). Diarrea.

– Polaquiuria o ganas de orinar muy a menudo. Frecuentemente se asocia a tenesmo vesical: tienen la sensación urgente de orinar.

– Opresión craneal, cefaleas.

– Mareos, inestabilidad, vértigos.

– Escalofríos, tiritonas, frialdad de extremidades. 

Síntomas psíquicos de Fobia Social.

Son fundamentalmente síntomas negativos derivados del temor a la situación social. Los más frecuentes son:

– Temor a ser observados y criticados.

– Miedo a hacer el ridículo, no poder hablar o quedarse bloqueados.

– Firme creencia de que le consideran tímido, débil o raro.

– En ocasiones pueden aparecer síntomas más intensos, que son más propios de un ataque de pánico, como la desrealización o sensación de que no son ellos mismos o de perder la razón.

– Convicción de no saber comportarse en actos públicos.

– Miedo a entablar conversación con desconocidos.

– Aislamiento para evitar el contacto con otras personas.

Trastorno de Ansiedad Social

Síntomas de evitación y conductas para minimizar el riesgo.

Como ya hemos dicho anteriormente, el paciente trata de evitar las situaciones incómodas, lo que da lugar a una serie de síntomas o conductas de evitación. En otras ocasiones son gestos o actos encaminados a sentirse más seguros. Son muchas las actitudes y actos que puede realizar el sujeto con trastorno de ansiedad social. Sin querer ser exhaustivo, vamos a citar algunas de las más comunes:

– Secarse las manos por temor a que le suden al saludar a alguien.

– Delegar en otras personas para determinadas tareas incómodas.

– No mirar a la cara cuando hablan con alguien.

– Meterse las manos en los bolsillos por temor al temblor de manos.

– Evitar las conversaciones, sobre todo con desconocidos.

– Buscar excusas, como ir al baño o hacerse “el distraído”, para evitar saludar a otras personas.

– Juguetear con objetos con las manos de forma continua.

– Beber alcohol para calmar la ansiedad y aparentar estar relajados.

– Consumo de ansiolíticos de forma preventiva (a veces sin prescripción médica).

– Tics nerviosos y muchos otros gestos que denotan una actitud defensiva: cruzar los brazos, ocultar las manos en la espalda o los bolsillos, etc.

Fobia Social: Causas.

Esta enfermedad afecta más o menos a un diez por ciento de la población, aparece a menudo en la adolescencia y afecta por igual a los dos sexos, aunque es algo más frecuente en mujeres.

Muchos son los factores implicados en la etiología y desarrollo del Trastorno de Ansiedad Social (TAS). Veamos a continuación algunos de ellos:

Factores genéticos.

El papel de los genes no resulta determinante para padecer este trastorno. Algunos investigadores han encontrado que el 40% de los pacientes tienen familiares de primer grado, como abuelos y padres, que también padecen Fobia social. Para confirmar que la enfermedad estaba influenciada por los genes y no por el ambiente familiar, se realizaron estudios en gemelos monocigóticos y dicigóticos. Estos trabajos confirmaron que la influencia de los genes sobre la enfermedad es de un 30% a un 40%.

Factores aprendidos de los padres.

Muchos investigadores sostienen que los pacientes con fobia social, han aprendido viendo el comportamiento de sus padres, que desarrollaban conductas de evitación ante situaciones sociales.

Falta de afecto.

En un trabajo de investigación español, Jordi Alonso (2008) llegó a la conclusión, tras estudiar más de 8000 personas, que la sobreprotección materna o la falta de cariño, con padres fríos, rígidos y poco dados a las muestras de afecto, eran factores que predisponían a la aparición de trastornos de ansiedad.

Padres sobreprotectores.

Los niños con padres muy protectores, desarrollan gran dependencia y escasa autonomía, lo que les supone una dificultad añadida para comportarse adecuadamente, cuando salen fuera del ambiente familiar.

Timidez.

Para algunos autores, la fobia social sería un estancamiento en la etapa de timidez infantil. Esta etapa normal en el desarrollo, que aparece entre los 3 y 7 años, suele ser superada sin problemas. Cuando esto no es así, el niño puede acabar desarrollando una Fobia Social. Esto no quiere decir que todos los tímidos tengan Fobia Social, sino que sería un factor que influiría, pero que no es determinante. La Fobia Social es un trastorno de Ansiedad y la timidez es un rasgo del carácter.

Fobia Social Sintomas

Excesiva sensibilidad a la crítica.

Los niños muy sensibles a la crítica ajena son especialmente vulnerables y candidatos a desarrollar una Fobia Social. Este factor parece más teórico que real pues no ha podido ser confirmado en trabajos experimentales.

Apego inseguro.

Basándonos en la teoría del apego, podemos decir que los niños que en sus primeros meses de vida desarrollan vínculos inseguros, están predispuestos a tener dificultades sociales y pueden desarrollar una Fobia Social.

Bioquímica cerebral.

Aunque son solamente conjeturas sin confirmar, se han citado por diversos autores alteraciones cerebrales (amígdala), déficit de neurotransmisores (dopamina, serotonina) y otras sustancias como la oxitocina.

Situaciones traumáticas y humillantes vividas en la niñez.

Se piensa que algunas personas que han experimentado en su infancia situaciones humillantes o de carácter traumático, pueden desarrollar el temor a que estas situaciones se repitan. Esto podría condicionar o favorecer la aparición de Fobia social.

Fobia Social generalizada.

La fobia social puede tener múltiples situaciones sociales desencadenantes. En estos casos hablamos de  Fobia Social Generalizada. Cuando por el contrario las situaciones sociales temidas son pocas y además muy concretas, hablamos de Fobia Social Específica.

La Fobia Social Generalizada es considerada de mayor gravedad. Los pacientes tienen más síntomas de ansiedad, depresión y conductas de evitación que los enfermos con fobia social específica.

La fobia social generalizada se acostumbra a dar en personas tímidas, mientras que la específica aparece más en sujetos que han sufrido algún trauma emocional. La fobia social generalizada  tiene a menudo un alto carácter familiar, no siendo extraño que la sufra alguno de los padres o bien familiares próximos.

Fobia Social y Timidez.

No debemos confundir en ningún caso, la fobia social con la timidez. Esta última se distingue de la fobia social en que es más leve, no afecta a todas y cada una de las relaciones de la persona, y la influencia sobre la vida del sujeto es menor o incluso intrascendente.

Los sujetos tímidos pueden llevar una vida de normalidad, si bien pueden tener dificultades en la comunicación y en las relaciones, que no llegan a interferir en su vida rutinaria. Por el contrario, los fóbicos sociales no pueden llevar una vida normal. Tienen problemas para acabar sus estudios, en el trabajo corren serios riesgos de despido, les cuesta relacionarse con el sexo opuesto o con personas distintas a su entorno habitual etc. Su vida se ve seriamente perjudicada.

Diagnóstico de Fobia Social.

Como ya dijimos al principio, el concepto de Fobia Social, es relativamente reciente. Se introdujo en 1980, por la APA (Asociación Americana de Psiquiatría) en el DSM-III. Los criterios han ido variando a lo largo de los años. En el DSM-IV se denominó a la Fobia Social como Trastorno de Ansiedad Social. Los criterios diagnósticos actuales (2013) están recogidos en el DSM-5.

Los pacientes con fobia social, pueden presentar frecuentemente otros trastornos mentales, como son la depresión mayor, el trastorno de angustia, la agorafobia y trastornos de la conducta alimentaria. En estos casos se debe realizar un correcto diagnóstico diferencial.

Fobia Social Causas

Fobia Social. DSM-5.

– Miedo excesivo a una o más situaciones sociales donde está expuesto a la crítica ajena.

– Temor a ser evaluado negativamente (vergüenza, rechazo, desprecio, humillación) en esas situaciones.

– La situación social provoca miedo o ansiedad. En niños pueden ser berrinches, lloros o sobrecogimiento o incapacidad para hablar.

– Se procura evitar la situación social temida. Si esto no es posible se soporta con ansiedad o miedo.

– Este miedo es totalmente desproporcionado a la situación que lo origina.

– El miedo o la ansiedad deben durar más de seis meses y ser persistentes en el tiempo.

– La ansiedad produce un deterioro importante en la calidad de vida del enfermo (familia, trabajo).

– El miedo no es atribuible al consumo de sustancias (alcohol, drogas) o a otra enfermedad médica.

– La ansiedad no puede explicarse mejor por otro trastorno mental.

– Si coexiste con otra enfermedad, la ansiedad no debe estar relacionada directamente con ella.

Fobia Social Grave.

La Fobia Social es una enfermedad con tendencia a la cronicidad y que puede condicionar la vida del paciente durante muchos años. Este carácter de cronicidad viene determinado por dos factores:

La Fobia Social pasa frecuentemente desapercibida por los médicos. En la mayoría de las ocasiones porque no se piensa en ella.

El paciente no suele tener conciencia de su enfermedad. Piensa que es una forma de su personalidad. Creen que “yo soy así” o que “esta es mi forma de  ser”.

La intensidad del temor y la angustia del paciente son muy variables en cuanto a intensidad y número de situaciones que provocan ansiedad. Hay casos muy leves, que apenas afectan a la vida del sujeto.

En otras ocasiones los síntomas, la ansiedad y el miedo son de tal intensidad, y el número de situaciones temidas es tan elevado, que la vida del paciente sufre un deterioro brutal. Puede afectar seriamente a su trabajo (pierden el empleo frecuentemente), a su familia y sobre todo a sus actividades sociales.

Es importante iniciar el tratamiento de la Fobia Social lo antes posible, para evitar precisamente, que llegue a deteriorar seriamente la calidad de vida del paciente.

Fobia Social: Tratamiento.

El tratamiento de la Fobia Social tiene, al igual que otros Trastornos de Ansiedad una doble vertiente. Por un la do el tratamiento farmacológico y por otro el abordaje psicoterapéutico.

Los resultados suelen ser bastante buenos, sobre todo cuando se combinan los dos tipos de terapia.

Fobia Social Tratamiento

Fobia Social. Medicamentos.

A lo largo de los años el arsenal terapéutico ha ido variando. Si al principio se obtuvieron buenos resultados con antidepresivos tricíclicos o con inhibidores de la mono amina oxidasa (IMAO), sus frecuentes efectos secundarios hicieron que fueran sustituidos por los modernos antidepresivos, como los ISRS (Inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina). Podemos destacar algunos como la fluoxetina (PROZAC), la sertralina (BESITRAN), la paroxetina (SEROXAT) y el escitalopram (CIPRALEX).

También han resultado útiles algunos antidepresivos de otros grupos farmacológicos, como la mirtazapina (REXER) o la venlafaxina (VANDRAL).

Para momentos puntuales y como tratamiento de la ansiedad a corto plazo se pueden usar las benzodiacepinas (provocan dependencia y efecto tolerancia: cada vez necesitan dosis mayores) y los betabloqueantes como el propanolol (SUMIAL) o el atenolol (TENORMIN).

Las benzodiacepinas más usadas son Diazepan (VALIUM), clorazepato dipotásico (TRANXILIUM) y alprazolam (TRANKIMAZIN). Si bien las benzodiacepinas han sido los fármacos más usados durante mucho tiempo, en la actualidad están siendo sustituidos por los ISRS, que hoy en día, son los fármacos de primera elección.

Psicoterapia.

El objetivo principal de la psicoterapia es conseguir que el paciente sea capaz de vencer sus miedos e inhibiciones a la hora de enfrentarse a las situaciones temidas. Para conseguir esto se deben ir consiguiendo una serie de metas: objetividad sobre el riesgo, pérdida de miedo a los síntomas, autorelajación del paciente, aceptación gradual de situaciones estresantes y procurar no asumir conductas evasivas.

Dado que la Fobia Social se asocia con frecuencia a otras patologías como depresión, abuso de sustancias (drogas, medicamentos),  alcoholismo y otros trastornos de ansiedad, es necesario priorizar el abordaje de los problemas más importantes.

Las terapias más utilizadas son las de tipo cognitivo conductual. Suele ser de utilidad combinar los tratamientos individuales con las terapias en grupo. Casi todos los tratamientos implican en mayor o menor grado un cierto nivel de exposición a la situación social fóbica. Se suelen usar técnicas para mejorar las habilidades sociales, la identificación de acciones contraproducentes (evitación, actitudes defensivas), la relajación y la mejora de la autoestima.

Caso clínico.

Ahora describiremos el caso clínico de una mujer con fobia social, que desgraciadamente, pasó muchos años sin ser diagnosticada ni tratada.

María es una mujer madrileña, de cuarenta y un años, que ha sido atendida en su centro de salud. Posteriormente su médico la ha derivado al psicólogo. María es costurera en paro, soltera y vive con sus progenitores.

Motivo de consulta.

El motivo por el cual consulta es el siguiente:

Cuando estoy con gente extraña me pongo fatal y me entran muchos nervios. Desde pequeña me costaba relacionarme con otras niñas, puesto que creía que se burlaban de mí. Jamás me sentí aceptada en el grupo de niñas de mi barrio. He rechazado ciertos trabajos para evitar relacionarme con otras personas. Me asusta la gente y que se den cuenta de lo que me ocurre…”.

La sintomatología actual de María es presentar síntomas de ansiedad cuando debe relacionarse con personas no pertenecientes a su campo familiar. Cuando esto sucede, tiene temblor de manos, suda copiosamente y su cara enrojece. Dado el malestar que siente, procura eludir estas situaciones.

Fobia Social Grave

Ella comprende que este temor es excesivo y le supone una importante restricción en su vida laboral y social. Como consecuencia de todo esto, presenta además síntomas depresivos sobreañadidos.

María es la mayor de tres hermanas. Su relación familiar es aceptable. No tiene grandes problemas ni con sus padres ni con sus hermanas. Vive con sus padres a los que describe así: “Mi padre es poco parlanchín. Sale poco de casa y siempre he tenido una buena relación con él. Mi madre es buenísima conmigo. Está muy pendiente de mí, pero creo que jamás quiso aceptar que tengo este problema”.

Historia de María.

Esta es la descripción que María hace de sí misma:

“Soy bastante miedosa y desde siempre he sido muy tímida. Me cuesta mucho trabajo hacer nuevas amigas. Tanto en la escuela como en la calle tengo la sensación de que me miran y se ríen de mí, por ser fea y bajita.  En clase me bloqueaba y no podía decir ni media palabra. No soy capaz de mirar a los ojos de la gente”.

“Cuando tenía veinticinco años empecé a salir con un chico durante unos meses. Nos llevábamos bien, pero creo que yo no le gustaba mucho. Un día me dejó sin explicación ninguna. Después salí  con otro chaval, que asimismo me dejó. Tras eso ya no he tenido más parejas”.

Estudió con malas notas hasta 8º de EGB. Trabajó varios años como costurera en un taller que cerró con la crisis económica. Ahora está en el paro.

Cuenta una situación que le impactó profundamente: A los catorce años, unos chicos del barrio se burlaron de ella y empezó a sentir palpitaciones, sudoración, temblores y sensación de que la faltaba el aire. Esto provocó todavía más risas en los chicos. Podríamos decir que en ese instante comenzó la auténtica fobia social.

Fue tratada en múltiples ocasiones “con pastillas para los nervios” cuyo nombre no recuerda. Tuvo mejorías parciales y de poca duración. Hace unos meses una prima la convenció para que fuera nuevamente a su médico de cabecera. Éste la recomendó ir al psicólogo, donde ha comenzado recientemente un tratamiento de psicoterapia. Además está en tratamiento farmacológico con Paroxetina. Aunque lleva pocas semanas de tratamiento, se encuentra bastante mejor.

Fobia Social: Test.

Es posible, que algunos lectores se sientan reflejados, al menos parcialmente, en la historia de María y puedan creer que sufren una Fobia Social. En el enlace de más abajo, pueden descargar una herramienta para el diagnóstico de la Fobia Social. Recuerden que su resultado es meramente orientativo y que el diagnóstico final debe ser realizado por un profesional:

– Descarga el test de Fobia Social (Excel 2003)

– Descarga el test de Fobia Social (Excel 2010)

Pongo a disposición de los lectores una herramienta en forma de Hoja de Cáculo Excel (con dos versiones: Excel 2003 y Excel 2010) para que ellos mismos puedan evaluar su situación personal y en caso de duda, les aconsejo que consulten con un profesional. Hay muchos y excelentes psicólogos en Madrid (o en su ciudad) que podrán ayudarles.

Referencias.

– Causas de Fobia Social – Asociación Chilena de Fobia Social

– Fobia Social – Wikipedia

– Fobia Social: Una enfermedad cada día más frecuente – Med.unne.edu.ar

Resumen
Fobia Social o Trastorno de Ansiedad Social
Título
Fobia Social o Trastorno de Ansiedad Social
Descripción
La Fobia Social es un trastorno de ansiedad, caracterizado por un temor excesivo y persistente a ser observado por parte de otras personas en público, apareciendo síntomas de ansiedad (palpitaciones, enrojecimiento, sudoración, temblor) y produciendo un intenso malestar.
Autor
Publicado
Nuestro Psicólogo en Madrid
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Gerardo Castaño Recuero trabaja como psicólogo y psicoterapeuta en "Nuestro Psicólogo en Madrid". Ha estudiado Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid y también ha cursado dos Máster, uno sobre Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica y otro sobre TFE: Terapia Focalizada en las Emociones.