Teoría Triangular del Amor de Sternberg

Teoría triangular del amor de Sternberg

En su Teoría Triangular del Amor, Sternberg, aporta una nueva perspectiva sobre las particularidades del amor de pareja. Éste siempre ha suscitado un gran interés y su estudio cuenta con un amplio recorrido histórico. Desde Freud, los psicólogos se han lanzado a estudiar este fenómeno complejo. Sin embargo, hasta hace poco, los estudios dedicados al tema eran relativamente escasos.

Teoría Triangular del amor.

A pesar de la importancia y relevancia que el amor tiene en nuestro día a día, pocos autores se dedicaban a estudiarlo en profundidad.

Recientemente, se conformaron una serie de teorías sobre el mismo, debido seguramente a la creciente demanda por estudiar dicho fenómeno.

En este artículo, analizaremos una de las teorías más aceptadas y extendidas que estudia y analiza el amor en la pareja: La Teoría Triangular del Amor.

Esta teoría fue formulada por Robert J. Sternberg a finales de los años 80. Tuvo una gran difusión y hoy día se considera una de las principales perspectivas que se utilizan para entender y explicar el amor en la pareja.

Sternberg es un psicólogo norteamericano que se ha centrado en investigar temas tan diversos como la inteligencia o la creatividad. Su interés por las relaciones humanas y el enamoramiento parte de su concepción particular sobre el amor. Citando al propio Sternberg:

“el amor es una de las más intensas y deseables emociones humanas”.

Para él, el amor es un sentimiento inherente al ser humano. Independientemente del sexo, edad, etc. todos podemos llegar algún día a sentirnos abrumados por esta experiencia.

Sternberg dedicó gran parte de su carrera a analizar e intentar comprender cómo se organizan y funcionan los entresijos que subyacen al amor de pareja.

Componentes de la Teoría triangular del amor

En la Teoría Triangular del Amor se conciben tres dimensiones principales que conforman las relaciones amorosas: Intimidad, Pasión y Compromiso.

Para Sternberg las relaciones amorosas tienen tres componentes o dimensiones: Intimidad, pasión y compromiso.”

Utilizando un recurso más visual, estos tres elementos conformarían los vértices de un triángulo. Su área se correspondería con el amor que la persona siente hacia su pareja. Por último, su diseño geométrico expondría el peso de cada uno de los elementos.

Esta representación triangular nos muestra de una manera clara y gráfica el equilibrio y la carga de cada dimensión.

Diferentes tipos de triángulos.

Cada triángulo tendrá una composición determinada en forma y tamaño dependiendo del contexto y particularidades de la relación. Por ejemplo, si estas dimensiones estuvieran perfectamente equilibradas, daría lugar a un triángulo equilátero.

Estos tres elementos no son inamovibles, sino que van evolucionando y cambiando a lo largo del tiempo. Por lo tanto, se darán combinaciones y formaciones triangulares distintas en momentos temporales distintos.

Hay que señalar que la importancia de las tres dimensiones es diferente en base al tipo de relación que tengan las personas.

Dependiendo de la situación cultural, social, política, geográfica, etc. algunas pueden tener más peso que otras. Cada uno de estos elementos tiene su evolución temporal particular. No se conforman de manera aislada, se interrelacionan e influyen los unos con los otros.

“Cada relación amorosa se puede representar por un triángulo con lados y ángulos diferentes, que van cambiando a lo largo del tiempo”.

Intimidad, Pasión y Compromiso conforman este triángulo

Intimidad, Pasión y Compromiso conforman este triángulo.

Sternberg afirma que la intimidad, por ejemplo, va cobrando peso según se desarrolla la relación. Dicho crecimiento se da más rápidamente al principio de la misma. La pasión, sin embargo, suele ser muy intensa al comienzo, pero sus niveles van decreciendo según pasa el tiempo. Al final, suele tener un peso más bien moderado en la relación. 

“La pasión suele ser muy intensa al comienzo de la relación y decae con el tiempo”.

El compromiso también suele ir construyéndose poco a poco y puede tardar más en formarse que la propia intimidad. Pero una vez que pasa el tiempo y la pareja evalúa el coste-recompensa de la relación, se estabiliza.

Intimidad

Sternberg concibe la intimidad como aquél sentimiento vincular que acerca emocionalmente a las personas. Implica unión, afectividad, cercanía, conexión, respeto, apoyo emocional, sentimientos de seguridad, tranquilidad, etc.

No tiene por qué implicar pasión o compromiso alguno.

“Se habla de intimidad cuando ambas personas no tienen reparos en exponerse tal cual son ante el otro”.

Implica que existe un gran nivel de aceptación y confianza por parte de los dos. Además, surge un fuerte deseo por fomentar el bienestar de la pareja, valorándola y cuidándola con afecto.

Es fundamental también la capacidad de comunicación íntima y el entendimiento mutuo. Ambos han de saber expresar sus necesidades, miedos, deseos, temores… de forma asertiva.

Se tiene la certeza de que se puede confiar en la pareja y existe un  esfuerzo por intentar entender y escuchar al otro.

Pasión

La pasión alude a un estado caracterizado por el deseo y necesidad intensos de unión con el otro. Dicho estado produce una exaltación física y mental muy características. Los sentimientos y la necesidad que surgen de éstas nos impulsan a desear a la persona. Hace referencia sobre todo a aquellas sensaciones que tienen que ver con el “encaprichamiento”, la sexualidad, etc. Ahora bien, no tiene por qué darse una unión carnal, necesariamente.

La pasión es lo que mucha gente conoce como “flechazo” o “amor a primera vista”.

La pasión puede darse (o no) junto a las dimensiones de intimidad y compromiso. Sin embargo, se ha visto que muchas veces intimidad y pasión están a menudo conectadas, incluso de forma opuesta.

Por ejemplo, se sabe de personas que la intimidad les interfiere negativamente a la hora de tener relaciones eróticas. Con todo, la intimidad sexual suele ser un elemento importante en la vivencia afectivo-sexual de la pareja.

La pasión también implica la expresión de deseos y necesidades. Estos pueden referirse, por ejemplo, a aspectos como la satisfacción afectivo-sexual, la necesidad de sentirse aceptado, de entregarse al otro, dominarle/ser sumiso…

Sternberg, menciona que la pasión depende en gran medida del refuerzo intermitente, y que ésta crece en base al mismo. No pasa, por el contrario, con la intimidad o el compromiso.

“La pasión se ve más afectada negativamente si se experimenta continuamente con éxito”.

De igual forma, una experiencia constante de fracaso produce frustración y suele conllevar a una total pérdida de la pasión. Sin embargo, esta se magnifica cuando éxito y fracaso se combinan de forma intermitente.

La pasión es lo que conocemos como "flechazo"

La pasión es lo que conocemos como “flechazo”.

Compromiso

Por último, el compromiso implica la libre decisión de compartir la vida con esa persona. Son aquellas expectativas hacia el futuro que ambos conciben, construyen, asumen y se comprometen a realizar como pareja.

“Para Sternberg, el compromiso implica la libre decisión de compartir la vida con la otra persona”.

Es la manera que ambos tienen de trabajar la pareja y mantener la relación con el fin de seguir juntos. Aquí se ponen en juego los valores de ambos miembros de la pareja.

Son característicos aspectos como la fidelidad, los acuerdos, la lealtad, el apoyo, responsabilidad… Normalmente, si ambos miembros cuidan en este sentido de la relación, la pareja suele afianzarse más.

En general, podemos decir que el compromiso que se tiene al comienzo de la relación es diferente. Cuando empezamos una relación, el compromiso tiene que ver más con la decisión que uno toma de amar al otro y estar con él.

Sin embargo, cuando nos referimos al largo plazo, van apareciendo los planes de vida. Se van construyendo expectativas y metas a largo plazo que ambos miembros de la pareja comparten. Si este compromiso se mantiene, los dos trabajan para que este proyecto de vida salga adelante.

Con ello, el compromiso puede estar ligado (o no) igualmente a los otros dos elementos. En ocasiones, no pasa más allá de la relación inicial, evaporándose a la vez que lo hace la pasión.

La intimidad suele empujar a la relación para que se solidifique, salga adelante y el compromiso se afiance. Normalmente, se caracteriza por ser un agente estabilizador cuando existen problemas en la pareja. Si éstos no llegan a resolverse, se suele romper el compromiso y los planes trazados por la pareja se disuelven.

Tipos de amor

Atendiendo a lo que hemos visto anteriormente, se pueden concebir distintos tipos o formas de amor. Éstos surgen de las diferentes combinaciones que existen entre Intimidad, Pasión y Compromiso. A veces, en la relación puede existir un solo elemento. Pero la ausencia de los mismos hace más probable que la relación no se mantenga en el tiempo.

“Las diferentes proporciones de intimidad, pasión y compromiso determinan las distintas clases de amor”.

Sternberg expone siete tipos diferentes de amor:

Cariño.

Un vínculo íntimo que implica afecto y cercanía. Es un sentimiento que se suele compartir con la familia y los amigos más cercanos. Aquí existe intimidad, pero no pasión física, ni un compromiso a largo plazo.

“El cariño se basa fundamentalmente en la intimidad”.

Encaprichamiento.

Es el conocido “amor a primera vista”, un amor pasajero basado únicamente en la pasión, sin que implique intimidad o compromiso.

“La pasión es el ingrediente fundamental del encaprichamiento”.

La persona lo siente y vive intensamente, aunque suele ser una sensación que tiende a disiparse con el tiempo.

El amor romántico se nutre de cariño y atracción física.

El amor romántico se nutre de cariño y atracción física.

Amor romántico.

El amor romántico, donde la pareja comparte sentimientos de cariño y atracción física. Es decir, ambos están unidos por vínculos de intimidad y pasión, no implicando necesariamente compromiso. Es muy común ver este tipo de amor en la literatura romántica.

Amor vacío.

Este tipo de amor suele darse cuando ambos mantienen la relación de pareja a pesar de que está inerte. Es decir, aquí no existen ni pasión ni intimidad, han perdido ese vínculo íntimo y la atracción física, pero su compromiso mutuo para con el otro se mantiene.

“En muchas culturas el amor vacío es una señal de que la relación de pareja está a punto de romperse”.

Sin embargo, en otras sociedades, este tipo de amor es el primer paso para iniciar una relación de larga duración, por ejemplo en los matrimonios concertados.

Amor sociable.

Es bastante común en parejas que llevan largo tiempo juntos, donde existe un fuerte cariño y compromiso, pero donde la pasión se ha ido. Es un amor más fuerte que el cariño, debido a que existe un compromiso entre ambos.

Amor fatuo

El amor fatuo, surge de una combinación de pasión y compromiso donde no existe intimidad. Esta última normalmente requiere de tiempo para desarrollarse, y en este tipo de relaciones no se le da espacio suficiente.

“El amor fatuo es un “romance relámpago” en el que la pareja se conoce, surge una fuerte pasión e impulsivamente se comprometen poco después”.

Debido a que es un amor precipitado, donde apenas se trabaja la intimidad, no suele durar a largo plazo.

Amor consumado

Es el amor más equilibrado y completo según Sternberg, la “relación ideal de pareja”. Mucha gente aspira a ella, pero pocos son los que pueden conseguirla y mantenerla. Requiere de mucho cuidado y esfuerzo por parte de ambos.

“El amor consumado es la relación ideal de pareja”.

Sternberg hace hincapié en que mantener este tipo de amor es muy difícil y señala la importancia de que los dos pongan de su parte para que la relación salga adelante.

Con todo, el amor no tiene por qué durar para siempre. Es muy común, por ejemplo, perder la pasión por el camino, convirtiéndose así el amor consumado en amor sociable.

Gráfico sobre la Teoría triangular del amor

Gráfico representando la Teoría triangular del amor de Sternberg.

 

Triángulos reales, ideales y percibidos

Es bastante común pensar que los sentimientos y emociones implicados en una relación de pareja son fundamentales. Ahora bien, en el inicio y mantenimiento de la misma influyen numerosos aspectos, tanto a nivel teórico como práctico.

Sternberg habla de triángulos reales cuando los niveles de Intimidad, Pasión y Compromiso se ajustan a la realidad.

Los triángulos percibidos se componen de la percepción subjetiva que cada persona tiene de estas tres dimensiones.

Por último, estarían los triángulos ideales. Sabemos que las expectativas sobre “qué debería ser una pareja” cumplen una función fundamental en la misma.

“La relación amorosa se ve influida por los ideales que cada miembro de la pareja posee”.

Los ideales de una persona se van construyendo desde la niñez y se ven influidos por el contexto y experiencias previas del individuo. De esta forma cada persona tiene una clara imagen de su pareja ideal.

Cuando tú pareja coincide con tu ideal (cosa que es muy raro que ocurra) el triángulo real adquiere las propiedades del triángulo ideal, ya que los niveles de pasión, compromiso e intimidad son los que esperabas. En este caso ya no hay necesidad de pensar: “ay,. ojalá mi pareja fuera más… o menos….”).

Por lo tanto, en esta situación el triángulo ideal coincide totalmente con el real. A lo largo del tiempo, suele ocurrir que estos niveles, percepciones y expectativas van cambiando. Entonces, lo que antes era ideal, ya no lo es tanto y aparece un desequilibrio. Entonces, ahí si habría ya esos dos triángulos, el ideal (lo que me gustaría que fuera) y el real (lo que es en realidad).

Cuando esto ocurre, las personas tienden a hacer comparaciones desfavorables de la imagen ideal respecto a la real de la pareja. Los sentimientos resultantes de dicha comparación son muy importantes a la hora de valorar una relación como satisfactoria.

En varios estudios se ha visto que acercarse al ideal ayuda a incrementar la satisfacción personal y de pareja. Sternberg y Barres (1985), argumentan también que un indicador de satisfacción en la pareja es la similitud en los triángulos real, percibido e ideal.

Teoría triangular del Amor: Conclusiones.

En su Teoría Triangular del Amor, Sternberg expone una nueva forma de entender el amor en pareja. No se trata sólo de un punto de vista amplio y flexible, sino que es una teoría que refuta muchas de las nociones sobre el amor que se daban por sentadas desde hacía tiempo.

Por ejemplo, que una relación dependa únicamente de los sentimientos que ambos miembros sienten por el otro. Ya hemos visto que las expectativas ideales que las personas tienen en las relaciones influyen igualmente y pueden transformar dichos sentimientos.

“La teoría Triangular del Amor de Sternberg es un modelo clave para entender, analizar y estudiar las relaciones amorosas”.

Muchos científicos se apoyan en esta teoría como pilar fundamental en sus investigaciones sobre el amor de pareja. Si bien abarca muchos tipos de relaciones, no es exhaustivo. De hecho, Sternberg afirma que existen otro tipo de relaciones donde no hay intimidad, pasión o compromiso. Estas se sostendrían en base a otras variables que merecería la pena que fuesen estudiadas.

Como podemos ver, el amor es un fenómeno complejo, intentando ser comprendido siempre por el ser humano. Debido a esta complejidad, su estudio científico ha sido laborioso. Pero, teorías como la de Sternberg, nos ayudan a arrojar luz sobre cómo funcionan las relaciones amorosas.

Los tres componentes de su teoría son como pilares estructurales que sostienen a la pareja. Su desarrollo, así como el equilibrio entre los elementos son fundamentales y pueden transformarse a lo largo del tiempo. Comprender cómo estas dimensiones interactúan y cómo influyen en la pareja nos facilita el trabajar en nuestras relaciones personales.

Referencias Bibliográficas.

  • Almeida, A. (2013). Las ideas del amor de R. J. Sternberg: La teoría triangular y la teoría narratica del amor. Familia: Revista de ciencias y orientación familiar, (46), 57-86. Enlace.
  • Mazadiego, T. D. J., y Garcés, J. R. N. (2011). El amor medido por la Escala Triangular de Sternberg. Psicolatina, (22), 1-10. Enlace.
  • Serrano, G., y Carreño Fernández (1993). La teoría de Sternberg sobre el amor. Análisis empírico. Psicothema, (5), 151-167. Enlace.
  • Sternberg, R. J., y Turner, L. (1989). El triángulo del amor: intimidad, amor, compromiso. Barcelona, España: Paidós. Enlace.
  • Ventura, J. L., y Caycho, T. (2016). Análisis exploratorio de la escala de amor de Sternberg en estudiantes universitarios peruanos. Acta de investigación psicológica6(2), 2430-2439. Enlace.

 

Autora.

Sofía Rodrígez Pantoja

Sofía Rodríguez Pantoja es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y Psicóloga General Sanitaria por la Universidad Pontificia de Comillas. Fue voluntaria en el Centro Joven de Atención a la Sexualidad en Madrid (CJAS Madrid). Actualmente está cursando la especialización en el Máster Humanista Experiencial y Psicoterapia Focalizada en la Emoción de la Universidad Pontificia de Comillas. 


 

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