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Amor eterno.

¿Existe el amor eterno?

El amor eterno existe. Esta es una afirmación categórica, que ha sido confirmada por estudios científicos. No estamos pues, ante una ilusión simplista. Estudios recientes, desarrollados en la prestigiosa Universidad americana de Harvard, así lo confirman: el amor eterno existe.

Si los dos miembros de la pareja están de acuerdo en el camino a recorrer juntos y son capaces de empatizar el uno con el otro, es muy posible que lleguen a disfrutar del amor eterno. Esta es la tesis mantenida por una de las investigadoras, la francesa Charlotte Pasquier.

Sin embargo, la realidad es muy tozuda y a veces contradice con terquedad los estudios científicos.

Las parejas suben al altar o van al salón del ayuntamiento con el deseo de casarse. En el acto se juran amor eterno y fidelidad. Cuando lo hacen, están convencidos de que serán el uno para el otro, durante toda la vida. No lo dicen por decir. Están firmemente convencidos de ello y además creen que serán muy felices.

El final del amor.

Sin embargo, los buenos deseos se los lleva el viento. Al cabo de un tiempo, la rutina diaria les dice a los enamorados todo lo contrario. El fantasma de la infidelidad planea sobre la pareja.

Es fácil dejar volar la imaginación y tejer fantasías sexuales fuera del matrimonio. Al principio, ocasionalmente: “Sólo son fantasías”. Luego se vislumbra la posibilidad de hacerlas realidad. Finalmente es un deseo que no se puede apartar de la mente.

En nuestra sociedad, el concepto de fidelidad sexual está muy arraigado. Nos parece inconcebible imaginar a nuestra pareja teniendo sexo con otra persona distinta de nosotros.

Sin embargo, tras revisar las cifras de separaciones y divorcios, esta idea no parece tener mucho fundamento. Las estadísticas de rupturas de pareja son abrumadoras en los últimos años.  Los divorcios, las separaciones legales y las rupturas de parejas de hecho se han disparado.

Las cifras de infidelidad en la pareja son más difíciles de averiguar, pues el que es infiel, trata de ocultar sus amoríos. Pese a ello, tener una aventura amorosa es algo frecuente, poco novedoso, casi rutinario. Nadie se echa las manos a la cabeza cuando se entera de un caso de infidelidad.

En la actualidad, los jóvenes son más permisivos en cuanto al sexo, que a finales del siglo pasado. Pero esto, no significa necesariamente que sean más infieles que las parejas de hace 30 o 40 años. El hecho cierto, es que la mayor parte de la gente conoce a alguien que está engañando a su pareja.

Pero ¿qué ha ocurrido para que los buenos propósitos del amor eterno se hayan difuminado?

¿Existe el amor eterno?

¿Existe el amor eterno? (1)

La infidelidad en la pareja.

No podemos decir, sin pecar de simplistas, que una relación se rompe porque ambos son desgraciados. La realidad suele ser algo más compleja. Todas las parejas, más pronto que tarde, empiezan a tener problemas en su relación.

Causas de infidelidad.

En algunas parejas ha naufragado la comunicación. Ambos viven sumidos en un diálogo ausente o en un diálogo de besugos. Otras parejas han sucumbido a la rutina y el aburrimiento es el dueño y señor de sus vidas. Hay parejas que ya han perdido la ilusión por el sexo.

Pese a ello, observamos con sorpresa, que ninguna de estas parejas busca la infidelidad en la pareja. Tal vez fantasean con esa posibilidad, pero desde luego, no mueven un dedo para que esas fantasías se hagan realidad. ¿Cuál es el motivo de este comportamiento? ¿Lealtad hacia su pareja? ¿La falta de una ocasión propicia para ejecutar sus fantasías?

El poder de la fantasía.

Cuando la relación de una pareja no está en sus mejores horas, cuando el estrés hace mella en los cónyuges, cuando los problemas económicos acucian, son momentos propicios para que surja la posibilidad de una aventura o de una infidelidad.

La distancia entre los miembros puede ser también un factor desencadenante, aunque hoy con Internet, Skype y las videoconferencias se suplen los kilómetros de separación.

No podemos olvidar como situaciones desencadenantes de infidelidad, los problemas de trabajo o la falta de relaciones sexuales satisfactorias.

En todas estas ocasiones y muchas otras, que quizás ni imaginamos, surge la fantasía de tener una aventura sexual fuera del matrimonio o de la pareja. El materializar esta fantasía, llevándola a la práctica, puede ser una válvula de escape para huir de una realidad frustrante. El amante infiel se evade de los problemas mientras planea y ejecuta sus fantasías.

Por todos es conocido, que el aburrimiento y la rutina, son uno de los peores enemigos de la felicidad conyugal. Despertarse todas las mañanas, junto a tu pareja, puede dar seguridad emocional y cierta comodidad, pero al cabo del tiempo no es una situación especialmente apasionante.

El realizar a diario las tareas domésticas, fregar los suelos, recoger los platos, bañar al bebé, puede conducir al hartazgo. Si a esto le unimos, que la chispa de los encuentros sexuales ha desaparecido, que el sexo ha perdido su magia y se ha vuelto algo mecánico y menos satisfactorio, entonces tenemos el cóctel perfecto para fantasear con alguien que se nos antoja irresistible.

La fantasía erótica como motor de la infidelidad

La fantasía erótica como motor de la infidelidad. (2)

La infidelidad de la mujer: Los motivos de ella.

Para las amas de casa, la mecha que enciende el polvorín de la infidelidad en el matrimonio es en la mayoría de las ocasiones, el aburrimiento, la vida rutinaria y la soledad.

Cuando la mujer trabaja fuera del hogar, el motivo suele ser diferente. Sale con los compañeros a comer. Algún día se queda después del trabajo a tomar una copa. Habla de otros temas distintos a los problemas del hogar. Seguramente piensa que no hace nada malo.

“Sólo es un amigo. ¿Qué tiene de raro, tomar una copa juntos?”.

Pero las copas se repiten y tras un tiempo, la relación inicial se ha convertido en algo mucho más importante.

Para muchos hombres, una aventurilla, puede iniciarse con un inocente “ligue” con una chica joven y guapa. Se sienten más jóvenes, piensan que todavía son atractivos y que están dejando escapar oportunidades que a lo mejor no vuelven. La aventura sexual les reafirma su masculinidad.

La mujer casada, también puede sucumbir a la vanidad. Se da cuenta de que otro hombre la desea y eso la hace sentirse valorada y más atractiva. Se siente halagada, ve como la recorren el cuerpo con los ojos y se siente provocadora de deseo. ¿Cuánto tiempo hacía que no se sentía así?

No estoy haciendo nada malo.

Tanto los hombres como las mujeres, tenemos cierta tendencia a ser indulgentes con nosotros mismos. Nos perdonarnos con facilidad nuestros pecados. Muy pocas son las personas que piensan que estas aventuras a escondidas pueden perjudicar a su matrimonio o herir a su pareja.

Generalmente piensan que es “un lío sin trascendencia”. Si dieran la vuelta a la situación, quizás no pensarían de igual modo.

¿Se sentiría el varón infiel dolido, si pudiera ver como su mujer disfruta haciendo el amor en la habitación de un hotel con el compañero de oficina? ¿Pensaría que no tiene la menor importancia?

¿Qué pensaría la esposa, que engaña a su marido, si pudiera ver por un agujerito a su cónyuge besándose apasionadamente con la amiga de su hija?  ¿Se sentiría traicionada o pensaría que es solamente un juego o un entretenimiento?

Cuando el hombre o la mujer son infieles, deberían pensar en los sentimientos que ocasionan a sus parejas y el daño irreparable que pueden provocar a sus relaciones si la infidelidad en la pareja se descubre. Cuando uno de los dos descubre que el otro ha sido infiel, la confianza de esa pareja se hace añicos.

La infidelidad de la mujer

La infidelidad de la mujer suele tener causas diferentes a la del hombre. (3)

¿Hombre infiel y mentiroso?

El hombre tiene una merecida fama de ser infiel y mentiroso. Las mentiras son esenciales para mantener una infidelidad en secreto. Sin embargo, en buena lógica, no son un patrimonio exclusivo de los varones. La realidad nos demuestra que las mujeres mienten tanto como los hombres.

Cuando el amante infiel, continúa con sus aventuras y tiene la suerte de no ser descubierto, puede creer, con bastante ingenuidad, que su relación de pareja no ha sufrido daño. Se impone la lógica del: “Ojos que no ven, corazón que no siente”.

Puede suceder que el amante infiel, esté gozoso y feliz, el amor ha llamado de nuevo a su puerta, la vida es bella, todo es maravilloso y se siente rejuvenecer.

Este nuevo ardor que corre por sus venas, puede incluso revitalizar su apagada vida sexual matrimonial. Aunque es mucho más probable, que cuando esté con su pareja la compare inevitablemente con su amante.

No es raro que un hombre tenga que pensar en su amante, mientras practica sexo con su esposa, para conseguir una erección. Tampoco es raro que la mujer infiel, aborrezca al marido y no desee tener relaciones sexuales con él y ponga mil y una escusas ante las demandas del varón.

Muchos hombres se dejan llevar por su pasión y derrochan alegremente el dinero en costosos regalos a su amante, en caros viajes o en románticas cenas. Cuando se dan cuenta han malgastado los ahorros familiares y se encuentran en un serio aprieto económico.

En general, cuando hay una aventura, se es menos tolerante con la pareja, se discute por cualquier tontería, y la distancia va creciendo entre los dos… hasta que se hace insalvable.

¿Cómo descubrir una infidelidad en la pareja?

En general, la víctima de una infidelidad, suele ser una persona confiada. No se le pasa por la cabeza que su pareja le puede estar siendo infiel. A veces puede tener una sospecha, pero eso es tan sobrecogedor, que se ignoran esas primeras señales de alerta.

Lo más normal, es que la persona infiel, por muy precavida que sea, vaya dejando pistas sobre su vida oculta. Si la víctima de la infidelidad es capaz de abrir bien los ojos puede detectar esas señales, a veces imperceptibles, pero que cuando se acumulan, demuestran de forma inequívoca, que está siendo engañada.

¿Cuáles son esas señales que pueden poner sobre las pistas de una infidelidad?

Aunque esas señales pueden ser muy numerosas, en esencia, todas apuntan a un importante cambio en la actitud, los gustos y las emociones de la pareja.

¿Cómo descubrir una si tu pareja no te es fiel?

¿Cómo descubrir una infidelidad en la pareja? (4)

Once señales de infidelidad matrimonial.

  • Súbitos cambios en la imagen corporal: Practica más deporte, cambios de vestuario sin motivo, look más juvenil.
  • Cambios en los horarios. Las estadísticas demuestran que las horas de mayor infidelidad suelen ser a medio día y por las tardes. Cualquier cambio de horario injustificado para verse con su pareja debe ser tenido en cuenta. Aparecen nuevos trabajos que se alargan indefinidamente.
  • Nuevas amistades, sobre todo, cuando estar con ellas supone excluir a la actual pareja.
  • Cambios de humor, mal genio, irritabilidad, poca paciencia.
  • Uso abusivo y misterioso del teléfono móvil. Se retira a hablar donde no le escuchen. No se separa del móvil. Siempre lo tiene bloqueado. A veces tiene un segundo móvil.
  • No responde “algunas” llamadas de teléfono ante conocidos. Dificultad para contestar con él o ella cuando está fuera de casa.
  • Uso excesivo y con mucho secreto de las redes sociales.
  • Regalos inesperados a su pareja para calmar los sentimientos de culpa.
  • Gastos injustificados en la tarjeta de crédito: cenas, perfumes, viajes.
  • Confundir el nombre de la pareja es un acto fallido que cuando se repite debe alertar sobre una posible infidelidad.
  • Disminución de la actividad sexual o cambios, posturas y gustos novedosos.

El fin de la infidelidad.

Una relación extramatrimonial puede acabar de muy distintas formas. Las consecuencias pueden ser diferentes dependiendo de la causa que dio lugar a la aventura o de la forma en que se ha puesto fin a la misma.

Mantener una relación a escondidas, no siempre es fácil. Una doble vida, al principio puede ser atrayente y emocionante, pero mantenerla oculta durante mucho tiempo, acaba cansando a uno o a los dos, sobre todo si no están demasiado implicados emocionalmente.

A veces, el que está más involucrado en la relación, se da cuenta de que para el otro sólo es un pasatiempo divertido, y decide poner punto y final a la aventura.

No es raro que la relación termine, cuando el que es infiel, confiese lo ocurrido a su pareja. En realidad, estaba deseando hacerlo, porque para él la infidelidad era una forma de reclamar más atención de su cónyuge: “Mira lo que puede ocurrir, si no me prestas más atención”.

Aunque no siempre, a veces este “truco” puede funcionar. El engañado se siente dolido, pero su comunicación mejora y pone al descubierto las carencias que existían. Con tolerancia, algo de amor y bastante indulgencia puede restablecerse la relación.

Cuando una deficitaria vida sexual ha sido la causa de la infidelidad, hay muy pocas probabilidades de que la situación se reconduzca, al descubrirse la aventura. El engañado puede albergar profundos sentimientos de inferioridad y la relación puede quedar muy deteriorada. Es probable que haya que recurrir a un psicólogo o a un profesional para cicatrizar las heridas.

Cuando una aventura acaba y la infidelidad sale a la luz, la insatisfacción es el sentimiento predominante, no sólo para la pareja sino también para la tercera persona. No es raro, que se sienta tan engañada como el cónyuge traicionado. Quizás tenía fundadas esperanzas y esperaba que su amante abandonara a su familia e iniciara una vida completamente nueva. Si los amantes trabajaban juntos, alguno de los dos deberá buscar un nuevo empleo. Si eran vecinos, más les vale cambiar de barrio.

Los engaños amorosos es causa de ruptura de parejas

La infidelidad es una causa frecuente de la ruptura de parejas. (5)

¿Cómo superar una infidelidad?

¿Puede recuperarse una pareja tras una infidelidad descubierta?

La respuesta es obvia: Sí. Se puede recomponer, pero es una tarea difícil y complicada. La confianza se ha perdido y el engañado se siente herido en su orgullo.

Puede pensar que todos se ríen de él. “Todo sabían lo que ocurría, menos yo”. Su autoestima ha quedado bajo mínimos. No es fácil una completa recuperación.

El primero y más importante de los pasos para remediar la solución es tener la seguridad de que la infidelidad ha acabado definitivamente. No tendría ningún sentido intentar recomponer un matrimonio y seguir a escondidas con la aventura.

El segundo paso es reconocer los daños, mirar en su interior y ver si aún les queda un ápice de amor. Si ya no queda nada de lo que les unió inicialmente, es mejor separarse civilizadamente.

Si el que ha sido infiel, permanece junto al engañado e insiste en recomponer la situación, puede haber alguna esperanza. Al menos intenta solucionarlo, aunque será difícil conseguirlo.

Los dos tendrán mucho que luchar. Las heridas son profundas y necesitarán tiempo, paciencia y constancia por parte de ambos para sanar. Muchos no consiguen el objetivo, a pesar de intentarlo.

Otras veces, el engañado se siente tan dolido y traicionado, al enterarse de la noticia, que su mundo se rompe en pedazos. En este caso ni siquiera se plantea la reconciliación. El dolor y la humillación dan paso al odio y al rencor. Sólo hay una solución: la inevitable separación.

Galería de Imágenes.

Las imágenes usadas en este artículo han sido tomadas de Pixabay. A continuación citamos a sus autores:

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