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La alimentación en el niño.

Los tres factores que influyen más directamente en el crecimiento de un niño son: la herencia genética, la atención sanitaria y la alimentación.

Sobre la herencia genética poco podemos hacer, salvo estar atentos para detectar precozmente, posibles trastornos físicos o psíquicos de tipo congénitos.

En cuanto a la atención sanitaria en España, aunque mejorable, es lo suficientemente sólida como para garantizar la salud de nuestros hijos.

Sin embargo, con el tema de la alimentación surgen no pocos problemas. Creo que todos nosotros, unos como padres y otros como hijos, hemos tenido que sufrir una infinidad de conflictos en los que la alimentación infantil era la principal protagonista.

Por desgracia, es un hecho bastante frecuente que el tema de la alimentación se convierta en una auténtica batalla campal en el seno de la familia.

Estas batallas pueden ser variadas y empiezan a librarse desde el mismo momento del nacimiento:

-Los miedos de las nuevas madres lactantes al pensar si darán suficiente leche al bebé.

-Las madres obsesionadas con que sus hijos deben ganar peso, metódica e invariablemente cada semana, como si fueran una máquina perfecta.

-Los caprichos y la tiranía del niño a la hora de comer.

-Los sobornos, los chantajes emocionales con la comida.

– Los castigos, las reprimendas por negarse a comer.

Y así una larga serie de conflictos que pueden acabar en enfermedades serias como la obesidad, la anorexia o la bulimia.

Alimentación sana para la familia

La importancia de la alimentación infantil.

Para lograr una buena alimentación, es necesario comer de forma equilibrada, variada y completa, pero también es importante que los niños aprendan que los momentos de las comidas son espacios para comunicarse con el resto de la familia y disfrutar de su compañía.

  • Los alimentos proporcionan la energía que requiere el organismo para mantener sus funciones biológicas.
  • La alimentación desempeña un papel social, ya que alrededor de una mesa se reúnen familiares y amigos para celebrar cualquier tipo de fiesta.
  • Existe una estrecha relación entre la alimentación y la salud, ya que una dieta equilibrada es esencial para llevar una vida sana y feliz.
  • Desgraciadamente, cada vez son más frecuentes los trastornos alimenticios, por eso tiene importancia aprender hábitos saludables de alimentación.

La alimentación del niño en los primeros años de vida.

En esta etapa (hasta los tres años de vida) es preciso alimentar al niño de un modo muy especial y personalizado, estableciendo un horario para que el bebé se acostumbre a comer a las mismas horas. Pero, a medida que va creciendo, debe adquirir determinados hábitos alimenticios, como es comer de todo y respetar los horarios de comidas.

Es importante que no utilicéis el engaño, el chantaje o los juegos para obligarle a comer, ya que así evitaréis que se convierta en un tirano y os manipule con la comida.

La alimentación del niño de los tres a los seis años.

Durante esta etapa el crecimiento es más lento, por lo que el niño necesita menos calorías en comparación con los años anteriores. Por esta razón parece que tiene menos apetito, un hecho que puede preocupar a muchos padres. Sin embargo, en la mayoría de los casos esta disminución del apetito no representa un problema médico, a menos que el niño esté excesivamente delgado o que no gane peso.

Frecuentemente, el niño se rebela a la hora de comer, por puro capricho o para demostrarse a sí mismo lo fuerte que es. En algunos casos, es sólo una forma de llamar la atención: el niño aprovecha el momento de la comida porque toda la familia se encuentra a su alrededor y quiere que todos se fijen en él y atiendan sus deseos.

Comida sana y variada

Como alimentar al niño durante la etapa preescolar.-

No le obliguéis a comer. Cuando realmente necesite comer, tendrá apetito y lo mostrará claramente. Si en alguna ocasión no quiere comer, no pasa nada, pero tendrá que esperar al siguiente turno, respetando el horario de comidas establecido.

Debéis tener en cuenta que su apetito puede variar. En ocasiones comerá mucho y en otras comerá muy poco. No os preocupéis, pues la cantidad se irá nivelando con el tiempo. Servidle porciones pequeñas para que después, si quiere, pueda repetir. De esta manera evitaréis las peleas para lograr que termine toda la comida.

Ofrecedle comidas nuevas gradualmente. Al principio dadle sólo pequeñas cantidades para que aprenda, poco a poco, a disfrutarlas.

Ocasionalmente, preguntadle qué desea comer. Es importante que no lo hagáis de forma habitual, porque con ello sólo complaceréis sus gustos y caprichos sin lograr que acepte una alimentación variada.

Servidle comidas equilibradas, evitando el exceso de dulces y grasas.

Es importante que hagáis sentir a vuestro hijo que las comidas son momentos felices y placenteros, evitando peleas, discusiones y amenazas.

La alimentación de los seis a los doce años.

Al iniciar esta etapa el niño, además de comer solo, debe tener una alimentación variada y equilibrada, comiendo de todo.

Un trastorno que puede afectar seriamente al bienestar emocional y físico del niño en esta etapa, aunque puede presentarse en cualquier edad, es la obesidad. Frecuentemente conlleva problemas ortopédicos, respiratorios e incluso psicológicos, puesto que, a menudo, estos niños son objeto de burlas, bromas y rechazo.

Dieta rica y variada para tus hijos

Qué hacer si vuestro hijo tiene un problema de obesidad.

Cuando notéis que vuestro hijo gana peso de forma considerable, debéis acudir a un profesional que pueda controlar su peso y su dieta de forma adecuada.

Es necesario cambiar los hábitos familiares alimenticios que, unidos a una vida sedentaria, puedan fomentar que el niño gane peso.

Además de ayudarle a perder peso, es importante apoyar a vuestro hijo emocionalmente, haciéndole entender que lo que le ocurre es un problema de salud y no de aspecto físico o apariencia. Esto le ayudará a superar el bajo concepto que pueda tener en esos momentos de sí mismo y mejorará su autoestima.

No utilicéis ultimátums (“Hasta que no acabes la verdura, no podrás salir a jugar”), ni sobornos (“Si te portas bien, te daré un pastel”). Estas conductas sólo refuerzan el rechazo de los alimentos generales por parte del niño y aumentan el atractivo de los dulces.

Evitad someter a vuestro hijo a dietas intensivas. Este tipo de dietas pueden provocar ansiedad, irritabilidad, apatía…

Aumentad su nivel de actividad en situaciones en las que los demás niños no se puedan burlar de él. Para ello debe practicar algún tipo de ejercicio que no represente una desventaja, como ir andando a la escuela, ir en bicicleta por el barrio…

Vosotros debéis hacer ejercicio con él, para proporcionarle un modelo positivo y fomentar la confianza en sí mismo.

Es conveniente que vuestro hijo comparta la responsabilidad de perder peso, haciendo el seguimiento de lo que come, sin que llegue a convertirse en una obsesión ni para vosotros ni para él.

He dejado a propósito el tema de la alimentación en la adolescencia, por ser ésta, una época en la que nuestros hijos se sienten especialmente preocupados por ser aceptados socialmente, y la imagen corporal cobra una vital importancia para ellos. La adolescencia es una época crítica de la vida donde pueden aparecer problemas tan serios como la anorexia nerviosa y la bulimia que veremos en un próximo capítulo.

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Gerardo Castaño Recuero trabaja como psicólogo y psicoterapeuta en "Nuestro Psicólogo en Madrid". Ha estudiado Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid y también ha cursado dos Máster, uno sobre Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica y otro sobre TFE: Terapia Focalizada en las Emociones.

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