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A la hora de hablar sobre el narcisismo nos puede costar trabajo entender, que antes de 1914, no se le diera a este concepto la relevancia que tiene hoy en día en la literatura psicoanalítica y psiquiátrica internacional. El tema del narcisismo es muy amplio, por lo que he dividido este artículo en dos partes. La primera trata sobre el narcisismo, su concepto y sus implicaciones. La segunda parte versará sobre los trastornos narcisistas.

Contexto histórico.

Es con la publicación, en 1914, del libro “Introducción al Narcisismo” de Sigmund Freud, cuando este término empieza a abrirse camino en los círculos especializados. Algo más de cien años después, podríamos decir que el término se ha vulgarizado y la mayor parte de las veces se utiliza en el sentido más amplio, para referirse a alguien enamorado de sí mismo. En realidad, cuando Freud acuñó el término, recurrió a la mitología y se fijó en Narciso, un personaje que reunía precisamente esa característica de excesivo amor por su propia persona.

Represión de la sexualidad.

No podemos menos que reconocer la genialidad de Freud, cuando reflexionando sobre la naturaleza de las pulsiones sexuales, se pregunta por qué deben ser ocultadas y reprimidas. En la época de Freud, a principios del siglo XX, el deseo sexual, sobre todo en las mujeres, era algo indigno y poco adecuado a las normas sociales y por lo tanto sólo había para ese deseo un camino: la represión inconsciente.

Esta obra, “Introducción al Narcisismo” supone un importante viraje en el pensamiento freudiano, pues hasta entonces, el psicoanálisis observaba deseos sexuales en los pacientes que chocaban con sus representaciones conscientes y eran reprimidos.

 Freud, centrado en el estudio de sus pacientes histéricas, se pregunta en este momento cual es el motivo por el que estas mujeres deben reprimir su sexualidad. Para Freud la respuesta es obvia: porque son deseos indignos. Aparece aquí un matiz de gran trascendencia, a estas mujeres su sexualidad les afectaba en la valoración de sí mismas. Si aceptaban su sexualidad su autoestima se veía mermada, les afectaba en su narcisismo. Vemos aquí una equiparación entre el narcisismo y la valoración que el sujeto hace de sí mismo. Aceptar la sexualidad supone un malestar o sufrimiento narcisista.

El narcisismo: una nueva dimensión.

A partir de “Introducción al Narcisismo” una nueva dimensión se abre para los investigadores: averiguar el grado de satisfacción con uno mismo, es decir, cual es el balance narcisista que la persona hace de sí misma. Surge en el sujeto una comparación continua entre ciertos ideales (yo ideal) y la representación que tiene de sí mismo (ideal del yo).

Básicamente, la gran aportación de Freud es entender la aparición de conflictos entre las necesidades narcisistas y las necesidades sexuales. Algunas personas, por sus necesidades sexuales reprimen la sexualidad, mientras que, para otros, sus necesidades narcisistas les hacen poner un mayor énfasis en su sexualidad.

Sigmund Freud - Intoducción al narcisismo - 1914

Sigmund Freud – En 1914 publicó el libro “Introducción al narcisismo”.

Concepto de Narcisismo.

El concepto de narcisismo es básico dentro del cuerpo doctrinal del psicoanálisis. Empezó a tener relieve en 1914 con en el libro de Freud “Introducción al Narcisismo” dónde emplea este término para designar al amor hacia uno mismo. Cabe reseñar, que en aquella época el término autoestima no estaba en uso.

El término no era nuevo, pues en 1987, el psicólogo Alfred Binet, lo usó para definir una variante fetichista donde el deseo sexual se focaliza en cuerpo del sujeto.

Años más tarde, Havelock Ellis retoma el término para designar un comportamiento sexual perverso, relacionado con el personaje mitológico de Narciso. Freud se refería con el término narcisismo, en 1910, a la forma particular de elección de objeto de los individuos homosexuales. En el psicoanálisis actual, el concepto de narcisismo ha experimentado algunas transformaciones. Para Laplanche y Pontalis, “el narcisismo, significa amor a la imagen de sí mismo”. Todavía podemos encontrar alguna acepción más, antes de la definitiva que aparece en 1914 con Introducción al Narcisismo.

Narcisismo primario y secundario.

Esta obra ha dado lugar a numerosas disquisiciones teóricas que, aunque importantes de cara a la conceptualización de la doctrina psicoanalítica, poco o nada aportan a la clínica. Así tenemos los conceptos narcisismo primario y narcisismo secundario. Se suelen utilizar para describir la evolución del narcisismo desde el punto de vista teórico.

Dice Hugo Bleichmar que el narcisismo primario es hoy en día un término poco usado.  Freud se refiere a él para designar un estado de satisfacción del feto en el útero materno. Es una especie de nirvana, que dura hasta el momento del parto y donde no existe el otro.

Con la aparición del “otro” y las relaciones con los demás el individuo dirige su libido hacia esos nuevos objetos, y cuando en un momento posterior esa libido se dirige de nuevo hacia uno mismo, es cuando hablamos de narcisismo secundario.

Narcisización.

A lo largo de este artículo usaremos términos como “narcisización” o “narcisizar”, poco habituales en el lenguaje de la calle. Entendemos por narcisización el proceso mediante el cual se da valor a determinadas actividades u objetos. Cuando un bebé hace una actividad y sus padres lo aplauden o elogian, están narcisizando (dando valor) a esa actividad.

Más utilidad tiene la diferenciación, desde el punto de vista de la clínica, entre narcisización primaria y secundaria. En este sentido, hablamos de trastorno narcisista primario para referirnos a los casos originados por narcisización que los padres hacen al niño. Es decir, el niño es investido desde el nacimiento de toda su carga narcisista, que le llega a través de los padres. Hablaríamos de trastorno narcisista secundario, cuando una persona, que presenta un déficit narcisista, trata de compensarlo y hace un trastorno narcisista defensivo.

Podemos entender mejor el concepto de narcisismo clínico secundario con el ejemplo del nuevo rico: Una persona que ha vivido su infancia en la pobreza y eso le ha producido un sufrimiento narcisista, años más tarde adquiere una gran riqueza y hace ostentación de ella. El sujeto se narcisiza con esta riqueza sobrevenida y cae en la ostentación para compensar su déficit narcisista infantil.

Narcisismo y autoestima.

Freud utilizó el término narcisista con dos acepciones totalmente diferentes: La primera de ellas es para referirse a la autoestima. Freud no habló de autoestima. Durante mucho tiempo en el psicoanálisis no se habló de la autoestima.  Se utilizaba generalmente el término narcisismo entendido como autoestima.

La otra acepción de narcisismo es para referirse a alguien que no establece relación con el otro, que no reconoce al otro como diferente y sólo lo ve a su imagen y semejanza. Toda esta concepción está basada en el mito de Narciso, que ve su imagen reflejada en el agua y se enamora de ella. El narcisista está enamorado de su propia imagen.

Narcisista - Enamorada de su imagen

El sujeto narcisista tiene un amor excesivo hacia su propia persona.

El mito de Narciso.

Aunque existe una versión griega más antigua, la historia sobre Narciso más conocida es la atribuida al poeta latino Ovidio en sus “Metamorfosis”.

El joven Narciso.

En esta versión se cuenta que Narciso era un hermoso joven, hijo de la ninfa Liríope y del dios fluvial Cefiso. La madre de Narciso, preocupada por el porvenir de su hijo, se dirigió a la ciudad de Tebas, a consultar a un célebre vidente ciego llamado Tiresias. Liríope preguntó a Tiresias si su hijo viviría mucho tiempo, a lo que el ciego respondió afirmativamente, siempre y cuando Narciso no llegara a conocerse (a ver su propia imagen).

A los 16 años de edad, Narciso era un joven de extraordinaria belleza, que enamoraba tanto a hombres como a mujeres. Era vanidoso e incapaz de fijarse en la hermosura de los demás. La ninfa Eco se enamoró perdidamente de Narciso, y un día en que éste cazaba ciervos, le siguió por el bosque. Al encontrarse con él la ninfa, que había sido castigada a repetir la última palabra de cada frase, apenas balbuceó unas palabras y Narciso al verla, la despreció en uno de sus muchos gestos de vanidad. Cuenta el mito, que Eco nunca más salió del bosque y se quedó llorando su pena por el rechazo de Narciso y desde ese momento sólo se escucha su voz, repitiendo las últimas palabras de aquellos que cruzan por el bosque.

La venganza de Némesis.

La actitud despectiva de Narciso hacia la ninfa Eco, irritó profundamente a Némesis, la diosa de la venganza, que decidió castigar a Narciso por su vanidad y su arrogancia. La diosa consiguió mediante engaños, que el joven se acercara a un arroyo de aguas claras. Allí, Narciso observó su imagen reflejada y quedó impresionado de su propia belleza.

Todos los días acudía al riachuelo y se quedaba extasiado al observarse, pero al mismo tiempo se irritaba por no ser correspondido. Un día, no pudiendo aguantar más su frustración se quitó la vida arrojándose al agua. En el lugar, donde flotaba su cadáver, creció una hermosa flor a la que llamaron narciso, en recuerdo del hermoso joven.

Basándose en este relato mitológico de “Las Metamorfosis” de Ovidio, Freud toma el nombre de Narciso, haciendo alusión al amor por sí mismo, para describir uno de los conceptos fundamentales del psicoanálisis. El mito de Narciso sugiere de modo simbólico que un individuo, cuando niño, corre el riesgo de quedar fijado a una etapa de su desarrollo al consolidar una imagen concreta de sí mismo, pero se incapacita para llevar a término la tarea de independizarse o separarse.

El mito de Narciso - Jan Cossiers

Narciso enamorado de su imagen reflejada en el agua. Cuadro de Jan Cossiers.

Narcisismo y complejo de Edipo.  

A raíz de la definición del narcisismo, se ha producido una reformulación del complejo de Edipo, bastante notable.

Motivación sexual.

Hasta entonces el complejo de Edipo era entendido de una manera muy simplista, atendiendo exclusivamente a su vertiente puramente sexual: el niño quiere acostarse con su madre y su padre se convierte en un rival al que hay que expulsar para conseguir su objetivo. En el caso de las niñas, sería la situación inversa: la niña quiere acostarse con su padre y su madre es la adversaria que se opone a su deseo. El complejo aparece motivado por la necesidad sexual.

Motivación de ser apreciado.

Hoy no lo entendemos de esta forma. No es que el niño quiera acostarse con su mamá. El niño lo que en realidad busca es ser el preferido de mamá y la rivalidad surge, no por el deseo sexual sino por la necesidad de ser más apreciado que el otro progenitor. En realidad, el complejo de Edipo hace referencia a una situación triangular (niño-madre-padre) que puede extenderse a cualquier otro tipo de relación en el ámbito familiar, laboral o social, que implique la formación de un triángulo. El individuo trata de ganar el afecto y el aprecio de otra persona y rivaliza con un tercero que trata de ocupar su lugar.

“El complejo de Edipo, con la nueva dimensión que adopta, a partir de la introducción del narcisismo, es una situación triangular. Lo central del complejo de Edipo es una situación de tres, donde hay alguien que quiere ser el favorito de otra persona, y ese alguien no contempla qué esa persona pueda tener a un tercero como favorito”. (Bleichmar, H. 2013).

Extensión del complejo de Edipo.

Toda situación triangular, en la que uno aspira a desplazar a un tercero y convertirse en favorito debe ser entendida como una situación edípica. Estamos ante una situación no ligada a la sexualidad, sino al narcisismo, donde prima la preferencia y el relegamiento. A lo largo de la vida vemos numerosas situaciones triangulares, que van desde lo normal hasta lo patológico, impregnadas de la necesidad narcisista de ser preferido por otra persona (ser más valorado narcisísticamente) y desplazar a un tercero.

“Si entendemos el complejo de Edipo de esta manera, se nos abre un camino para poder analizar múltiples situaciones y ver que continuamente el tema de la rivalidad, el agravio comparativo está presente en nuestra vida. Entendido de esta forma, sí podemos aceptar la idea de Freud, respecto a que el complejo de Edipo ocupa un lugar central en las neurosis, en la medida en que de forma continuada está creando malestar, está creando competencia y está creando necesidades de exhibición y de relegar a un tercero. Entendiendo de esta nueva forma el complejo de Edipo vemos como el narcisismo adquiere mayor importancia que la sexualidad. La sexualidad, en esta nueva concepción, pasa a ser una motivación más, en un amplio grupo de motivaciones”. (Bleichmar, H. 2013).

Narcisismo y complejo de Edipo

El complejo de Edipo se reformula con el concepto de narcisismo.

Narcisismo e interjuego motivacional.

Existe un interjuego entre distintas motivaciones, entre la sexualidad y el narcisismo, pero a veces también entra en juego la motivación de autoconservación y así vemos personas que no dudan en arriesgar su propia vida por satisfacer necesidades narcisistas o sexuales. Un claro ejemplo serían los deportes de riesgo. Muchas de las elecciones que hacemos en la vida vienen determinadas por necesidades narcisistas que sólo buscan la satisfacción en el “objeto de la actividad narcisista”. Se busca un objeto (algo o alguien) que satisface la necesidad narcisista del sujeto.

Esta motivación narcisista está continuamente presente en la vida cotidiana, variando únicamente su intensidad, que la hace oscilar entre lo normal y lo patológico. Esto quiere decir que no debemos hablar del narcisismo como algo siempre negativo, pues puede existir un narcisismo normal o positivo cuando conllevan un beneficio social.

Narcisismo patológico.

Lo que diferencia a un narcisismo normal de uno patológico es que se trata de un narcisismo que no trata de sacar provecho del otro ni busca su destrucción, es un narcisismo que es útil a la persona y además es útil a los demás. En el narcisismo patológico la persona se autoperjudica o perjudica a los demás y no tiene ninguna utilidad. Muñoz describe de la siguiente forma el narcisismo patológico:

“En sus relaciones con los demás son explotadores, porque consideran que los demás están ahí para atender sus necesidades y no tienen ningún problema en aprovecharse de los demás para alcanzar sus objetivos. No suelen tener relaciones estables y duraderas y son frecuentes las rupturas de pareja porque nadie es lo bastante bueno para ellos. El narcisista busca a una persona especial y superior de quien alardear, pero se enfada si su pareja pasa a estar en primer plano”. (Muñoz, A. 2017).

Narcisismo frente a autoconservación.

La motivación narcisista puede llegar a ser tan poderosa que puede ocasionar cuadros clínicos tan llamativos como la anorexia. En ocasiones, el origen de este cuadro reside en que la motivación narcisista es más fuerte que la necesidad de autoconservación. A este respecto, la psicoanalista Emilce Dio Bleichmar se plantea que una de las posibles causas de la anorexia nerviosa puede ser un trastorno narcisista, donde la delgadez se ve como un atributo valorado:

“Claramente el inicio es a partir del comienzo de una dieta para perder peso. En estos casos, que son la mayoría de los que se presentan en la actualidad, la motivación prevalente es la ganancia narcisista que se espera obtener mejorando la silueta”.

No podemos menos que asombrarnos ante la intensidad de la satisfacción narcisista, que llega a poner en juego la existencia. La anorexia en estos casos se da en personas con una enorme fuerza de voluntad, pero con metas equivocadas. Al lado de esta patología encontramos los héroes deportivos, con una gran voluntad y metas adecuadas. Vemos así, como detrás de diferentes situaciones podemos encontrar la misma motivación. Existen cuadros muy diversos que tienen la misma motivación narcisista.

Narcisismo en deportes de alto riesgo

El Narcisismo puede manifestarse en actividades y deportes de alto riesgo

El código narcisista.

Al hablar de código nos referimos a que una persona metaboliza toda la información dentro de cierta perspectiva, todo lo que sucede lo vive desde un punto de vista propio, o sea que todo que ocurre lo absorbe dentro de un código.

El código de la valoración.

Una persona narcisista está continuamente mirando a ver si lo valoran o no lo valoran. Toda su captación está hecha desde una perspectiva de valoración. Entonces surge la pregunta ¿desde qué perspectiva se capta la realidad? El fóbico capta la realidad desde la percepción de peligro. La gente hedónica capta la realidad viendo las posibilidades de placer. Esto son códigos que hacen que se incorpore la información dentro de cierto esquema.

De cara a la clínica es muy importante observar como capta la realidad cada paciente. Cada uno lo hace de una forma estable y prevalente y además también de forma puntual. La personalidad narcisista mira la realidad desde el punto de vista: me valoran o no, valgo mucho o valgo poco, consigo admiración o no. Esos códigos pueden ir variando con las personas, pero el relato es el mismo.

El analista ante los códigos.

Los filtros o los códigos (podemos llamarlos de la misma forma) son rasgos de carácter que hacen que captemos una realidad y que desatendamos otra. Los pacientes con mucha frecuencia de manera monocorde tienen el mismo relato de distinta manera con diferentes personajes. No interesa tanto analizar el personaje con quién interactúa sino la acción que lleva a cabo. 

“Las personas son cuentistas, que narran siempre el mismo cuento con distintos personajes, pero con la misma estructura”. (Bleichmar, H. 2013).

El analista no debe perderse en la anécdota del relato, pero a través de la anécdota puede captar la estructura del relato, lo repetitivo. Al observar lo repetitivo el terapeuta debe señalárselo al paciente y hacerle ver que posiblemente esa conducta repetitiva sea debido a algo muy importante para él. El terapeuta no debe atacar al código, sino señalarlo para tratar de averiguar cómo llegó a formarse ese código. En el caso del narcisista el terapeuta debe señalar el patrón repetitivo de la valoración y ahondar en su génesis.

Valoración constante en narcisistas

El sujeto narcisista está en una constante valoración de todos sus actos.

El narcisismo como motor del psiquismo.

Ya hemos citado anteriormente que el narcisismo suele conllevar unas connotaciones negativas y hemos visto que esto no es exactamente así, pues existe el narcisismo normal y el narcisismo patológico.

Narcisismo y funciones psíquicas.

Pero aún hay más, el narcisismo es necesario como estímulo para el desarrollo de las funciones del psiquismo humano.

Cuando el niño pequeño realiza alguna actividad motora, por ejemplo, mueve su mano jubiloso, si no se lo mira con entusiasmo, esta actividad no es narcisizada, no recibe el beneplácito y la valoración narcisista. Si cuando el niño habla no se le hace sentir que es agradable y bien valorado por las figuras significativas para él, el acto de hablar no lo valoriza.

La pasión y el entusiasmo por hacer cualquier tipo de cosa es porque está dotada de una posibilidad de aporte narcisista a la persona. Por lo tanto, es indispensable para el desarrollo psicológico que exista una narcisización, o sea que se dote de valor narcisista a las diversas actividades. Si a una persona cuando piensa le hacen sentir que piensa mal, deja de pensar. Dice Hugo Bleichmar:

“El narcisismo es el alimento de las funciones. No hay un funcionamiento psíquico normal si previamente esa función no ha recibido un placer narcisista. Si el hombre o la mujer no siente cierto orgullo de su sexualidad, se pierde el deseo sexual”.

El narcisismo pese a las connotaciones negativas es absolutamente esencial para desarrollo de las capacidades humanas. Es necesario para emprender actividades. Esto tiene una gran importancia para explicar el déficit en ciertos funcionamientos psíquicos, porque no recibieron un suficiente aporte narcisista.  El progreso en la adquisición de habilidades y recursos depende precisamente de que esos recursos hayan obtenido una valoración de tipo narcisista.

Narcisismo y sexualidad.

Lo mismo podemos decir respecto de la sexualidad. Tiene que haber una narcisización de la sexualidad. Si el hombre o la mujer no sienten un cierto orgullo de su sexualidad, ésta se desactiva.

Durante una época las mujeres no recibieron esa valoración narcisista y entonces la sexualidad no se desarrollaba como una actividad placentera. En la época victoriana ninguna mujer se sentía orgullosa por la intensidad de su deseo sexual. Para que exista ese deseo sexual tiene que existir un cierto sentimiento de orgullo por ese deseo. De lo contrario, causa malestar y se va aboliendo la función sexual.

Kohut, en contra de muchas corrientes psicoanalistas, ha hecho hincapié en la necesidad de estimular el narcisismo no sólo en el niño sino también en el tratamiento psicoanalítico. El psicoanálisis clásico quería desmontar las defensas y conectar al ser humano con todo lo negativo y horrible que guardaba en su inconsciente. En este momento, tenemos una visión más equilibrada y más humana de la terapia: sabemos la importancia de hacer una valoración narcisista de los progresos del paciente en la terapia.

La narcisización de la sexualidad favorece la relación de pareja

La narcisización de la sexualidad favorece una relación de pareja satisfactoria.

Narcisismo y elección de objeto.

En la “Introducción al Narcismo” Freud habla sobre la elección de objeto y se refiere a las razones por las que una persona elige a otra.

Elección de objeto por apuntalamiento.

Para Freud existen dos tipos de elecciones:  Una sería la elección por apuntalamiento. Se denomina así porque la elección se apoya en otra cosa. En este caso, alguien puede elegir a otro y enamorarse de otro por las necesidades de auto conservación. Se elige y se produce un enamoramiento y una elección del otro porque el otro apuntala. Se hace una elección basada en la auto conservación.

Elección narcisista.

El otro tipo es la elección narcisista, que es cuando se ama al otro porque el amor al otro produce un sentimiento de incremento de la propia valía.  Para Freud las mujeres hacen su elección de objeto o persona amada por narcisismo. Esta postura, duramente criticada por los movimientos feministas, hoy en día no se sostiene y ha sido ampliamente superada.

Estas dos formas de elección fueron señaladas por Freud en 1914. Hoy en día, consideraríamos más formas de elegir: porque nos da tranquilidad, porque nos da seguridad, porque nos hace sentir que no estamos solos, etc.

La importancia de la aportación de Freud a la elección de objeto radica en la definición de ¿por qué se elige narcisísticamente?

Se elige lo que uno es. 

“Yo elijo a alguien que piensa como yo, que es como yo y que al ser como yo me reafirma en que lo que yo soy es válido”. Lo interesante de la cuestión es que cuando una persona se enamora de alguien que piensa como él, se está validando en su pensamiento y ahí Freud demostró una fina agudeza clínica. Esto explica porque nos resulta más simpática la gente que es más similar a nosotros, que tiene gustos parecidos a los nuestros. Estas son elecciones narcisistas.  Este sería uno de los subtipos de elección narcisista.

Otro subtipo sería cuando alguien elije al otro, justamente por tener los gustos contrarios a los suyos o por ser alguien muy distinto de su forma de ser. Esta forma de elección también narcisiza al sujeto. Freud considera que se elige de manera narcisista cuando se elige:

“A lo que uno mismo fue, a lo que querría ser o a la persona que fue parte de uno mismo”.

La gente buena tiene cierta simpatía cuando ve a gente que es lo que uno fue: niños que van al colegio, estudiantes de misma carrera, y se siente una corriente de simpatía hacia ellos.

Se elige lo que uno querría ser.

También se elige de forma narcisista a lo que uno querría ser, a lo que constituye un cierto ideal para esa persona. Cuando el sujeto se enamora de alguien que es como a él le gustaría ser, por participación esa persona obtiene lo que querría ser. Así, muchas elecciones de pareja se hacen para que el otro le brinde a la persona la identidad de lo que querría ser y eso lo obtiene por participación.

Elección narcisista de objeto

Elección narcisista de objeto. ¿Por qué se elije de forma narcisista?

Se elige lo que fue parte de uno mismo.

Por último, también se elige de forma narcisista a lo que fue parte de uno. Aquí Freud pensaba en la maternidad y la paternidad: “Es mi producto. Es una parte de mí mismo.” Una persona quiere narcisísticamente a otro, cuando en el cariño a ese otro realza su propio narcisismo y se revaloriza. Este trabajo de Freud es interesante porque nos muestra la forma en qué elegimos. Es claramente insuficiente, pero no podemos olvidar que fue escrito hace 104 años y debe ser contemplado desde esa perspectiva.

Objeto de actividad narcisista.

Hay varios usos del otro para conseguir la satisfacción narcisista: Objeto de actividad narcisista es alguien que le permite a una persona realizar una actividad que le permite sentirse mejor. El sujeto necesita del otro para desarrollar su actividad que le provee de satisfacción narcisista. Lo utiliza en el sentido de que sin el otro no puede hacer esa actividad. Serían por ejemplo, objetos de actividad narcisista los alumnos de un profesor que disfruta su narcisismo dando clase, o el público que asiste a un concierto de un violinista. En estos casos el sujeto narcisista busca más su deleite personal que complacer a los alumnos o al auditorio.

Bibliografía.

Este artículo es una parte del resúmen de la monografía “Narcisismo” que integra el TFM del “Curso de Especialista Universitario en Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica“. Puedes descargar el trabajo completo en el siguiente enlace:

Monografía sobre Narcisismo

El narcisismo – Gerardo Castaño Recuero

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