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En “Nuestro Psicólogo en Madrid” repasamos, cómo las psicopatologías más frecuentes, aparece en las grandes películas de Hollywood.

Psicopatología en Hollywood.-

Esta mañana me levanté dispuesto a escribir un artículo sobre el autismo y antes de empezar a escribir, me sorprendí a mí mismo, pensando en Dustin Hoffman en la película Rain Man, interpretando al hermano autista de Tom Cruise. En ese momento me he dado cuenta de que cada vez que trato de escribir algo sobre psicología o psicopatología, el primer párrafo va dedicado, inevitablemente, a algún personaje de ficción cinematográfica. Conclusión: creo que mi afición por el cine se nota demasiado, y en cierto modo, no creo que esto sea nada malo, porque como dice el refrán castellano, una imagen vale más que mil palabras.

En ese momento he pensado que podría hacer un repaso de las patologías psiquiátricas más frecuentes o más conocidas y asociarlas con alguna película famosa. Sería algo así como una psicopatología de los clásicos de Hollywood, aunque eso sí, tendría que hacerme el firme propósito, de que no todas las películas fueran del maestro del suspense, Alfred Hitchcock, que nos dejó un legado de personajes que parecen sacados de una enciclopedia de psicología.

La esquizofrenia.-

Pues con la decisión ya tomada, voy a empezar por un clásico entre los clásicos, una película en blanco y negro, sobre una enfermedad inquietante: la esquizofrenia. Para no entrar en disquisiciones técnicas he tomado una definición de esquizofrenia de uno de los diccionarios más populares que dice así:

El concepto de esquizofrenia tiene su origen en dos términos griegos: schizo (“división”, “escisión”) y phrenos (“mente”). Quien padece este trastorno presenta, en pocas palabras, una mente partida en dos: una porción que se relaciona con la realidad y otra que interactúa, en mayor o menor grado, con un mundo imaginario.

La esquizofrenia en las películas de Hollywood

“Psicosis” – Alfred Hitchcock – 1960

Esta definición de la esquizofrenia nos viene como anillo al dedo para aplicársela al protagonista de “Psicosis”, el jovencísimo Anthony Perkins, interpretando al atormentado Norman Bates en este film de Alfred Hitchcock de 1960.

En contra de la creencia popular, no todos los esquizofrénicos tienen doble personalidad, es más, ni siquiera es lo más frecuente, pero sí es cierto, que algunos esquizofrénicos viven esa escisión de su mente con dos personalidades distintas que pueden alternarse en el tiempo. Así, podemos ver al joven y tímido Norman Bates, recibiendo en su hotel a la rubia ‎Marion Crane (interpretada por Janet Leigh) y unas horas más tarde, convertirse en su malvada madre, que con cuchillo en mano asesina sin piedad, en la famosa escena de la ducha, a la protagonista femenina. Esta es, sin lugar a dudas, una de las escenas más analizadas de la historia del cine. Ha sido definida como “Una obra maestra dentro de una obra maestra” y se necesitaron siete días de rodaje para completar las 70 tomas, que junto a los agudos violines de Bernard Herrmann, simulan los cuchillazos, que durante 45 segundos caen sobre Marion Crane, creando un clima de terror indescriptible. Curiosamente, en ningún momento, se ve al cuchillo clavarse en la piel ni el cuerpo desnudo de la actriz. Es más que probable, que ese día de Nochebuena de 1959, en que se dio por concluida la escena, su director se fuera a la cama sin saber que había rodado una de las escenas más impactantes de la historia del cine.

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).-

Después de tanta violencia, vayamos a una comedia más relajada, que puede transmitir una idea equivocada del sufrimiento que acompaña a los enfermos que padecen el trastorno obsesivo compulsivo. Veamos una definición de esta enfermedad:

El TOC es un trastorno serio caracterizado por pensamientos obsesivos que asaltan la mente en contra de la voluntad del enfermo. Son obsesiones recurrentes y persistentes,  acompañadas de gran ansiedad, que originan conductas repetitivas, llamadas compulsiones o rituales, mediante las que el sujeto intenta reducir esa ansiedad.

Trastorno obsesivo compulsivo en

“Mejor Imposible” – James L. Brook – 1997

Para los amantes del cine, pensar en un enfermo con TOC es imaginarse a Jack Nicholson en la película “Mejor Imposible”, por la que ganó el Oscar al mejor actor en 1997, junto a su compañera de reparto, Helen Hunt, que también se llevó el Oscar a la mejor actriz. Jack Nicholson interpreta a un escritor, Melvin Udall, que padece un trastorno obsesivo-compulsivo, que le hace ser un personaje inadaptado  a la sociedad (algo que dicho sea de paso, le enorgullece). Melvin conoce a una camarera Carol Connelly (Helen Hunt), que tiene la santa paciencia de tolerar todos los días, en el restaurante donde trabaja, las manías y rituales del escritor. Carol falta un día a su trabajo, por tener que atender a su hijo pequeño, enfermo de asma, y Melvin entra en crisis al ser atendido por otros camareros, que no toleran sus impertinencias ni sus malos modos y lo echan del restaurante a patadas. El escritor vive en un lujoso apartamento, junto a un pintor homosexual, Simon Bishop (interpretado por Greg Kinnear), que ha sufrido una paliza. Melvin se ve obligado a hacerse cargo de su perrito del que poco a poco se va encariñando. La vida de los personajes se va entrecruzando y a lo largo de la película, los mejores sentimientos de Melvin, amor por la camarera y amistad por el pintor, van aflorando en una dura lucha contra sus obsesiones y rituales, y al final, como en una buena comedia, triunfa el amor sobre la enfermedad.

Las fobias.-

Aunque hemos prometido, que no todas las películas serían de Alfred Hitchcock, si tenemos que hablar de las fobias, que son una de las patologías mentales más frecuentes, no podemos olvidarnos de “Marnie, la ladrona” donde su protagonista, la actriz americana Tippi Hedren, interpreta un personaje complejo y atormentado, que padece cleptomanía, frigidez sexual y eritrofobia o miedo al color rojo.

La cleptomanía es una enfermedad, que se engloba como un trastorno del control de los impulsos, y produce en el enfermo la irresistible necesidad de robar objetos, en ocasiones de poco valor y que frecuentemente no necesita.

Por su parte una fobia se define como un temor intenso e irracional, de carácter enfermizo, hacia un objeto, un animal o una situación, que por sí mismo no conlleva ningún peligro real. La fobia al color rojo, se conoce como eritrofobia, se engloba dentro del grupo de las fobias producidas por colores (cromatofobias) y produce una gran ansiedad y temor al sujeto cada vez que ve algo rojo.

Las fobias aparecen en Marnie la ladrona

“Marnie, la ladrona” – Alfred Hitchcock -1964

Alfred Hitchcock, que nunca ocultó su debilidad por las actrices rubias y que durante años había tenido como musa a Grace Kelly, había pactado con ella que interpretara el papel de Marnie, la protagonista femenina. Pero en aquella época, Grace Kelly era ya princesa de Mónaco y ni su marido, Rainiero, ni los ciudadanos del principado, consintieron en ver a su rubia princesa en el papel de una frígida cleptómana. Por este motivo, Tippi Hedren acabó desempeñando el papel de “ladrona”, a pesar de que la relación con el director se había ido deteriorando progresivamente, desde que ambos rodaron juntos “Los pájaros”.

En la película, el personaje masculino es Mark Rutland, un joven y rico empresario, interpretado por Sean Connery, entonces muy popular tras interpretar al agente 007. Mark se enamora de Marnie, se casa con ella, descubre su variada patología y en un claro guiño a las teorías psicoanalíticas que hacían furor en la época (1964) intenta curarla a través de métodos más o menos freudianos. Tras numerosos avatares, Mark consigue averiguar que los trastornos psíquicos de Marnie, están ocasionados, por traumas originados en su infancia, vivida junto a una madre dictatorial, que ejerce la prostitución y mata a uno de sus clientes,  un marinero, que trata de abusar de la niña, quedando el color de la sangre ligado a un miedo patológico al color rojo. La madre culpa a Marnie de su soledad y ésta, sintiéndose responsable de la situación materna, desarrolla su conducta cleptómana para entregarla el dinero robado, tratando de recuperar el cariño perdido. Al final de la película, al revivir el trauma infantil reprimido, Marnie se recupera y todo hace suponer que vivirá dichosa junto a Mark.

El autismo.-

Ya decía al principio de este escrito, que pensar en el autismo era ver a Dustin Hoffman en “Rain Man”. Veamos, aunque sea muy superficialmente en que consiste el autismo:

El autismo es un trastorno neurológico complejo  que aparece en los primeros años de vida y que daña la capacidad del sujeto para comunicarse y mantener relaciones con las personas que le rodean. Se suele asociar con rutinas y comportamientos repetitivos y obsesivos. Los síntomas pueden variar en su intensidad desde leves hasta muy severos. Afecta mucho más a los niños que a las niñas (4:1).

El autismo tratado en

“Rain Man” – Barry Levinson – 1988

Dustin Hoffman recibió el Oscar al mejor actor en 1989, con su magistral  interpretación del personaje autista Raymond Babbitt, en la película “Rain Man”. El argumento de la película gira en torno a Charles Babbitt, interpretado por Tom Cruise, que es un joven vividor, que en el funeral de su padre, descubre que tiene un hermano autista, llamado Raymond Babbitt, a quién su padre ha dejado la mayor parte de la herencia. Charles, dispuesto a recuperar su herencia va en busca de Raymond y juntos emprenden un viaje que les llevará hasta Las Vegas. Durante el camino Charles va descubriendo las peculiaridades de su hermano y le va tomando cariño. En un momento determinado, Charles descubre que su hermano tiene una rara habilidad matemática, que le permite realizar auténticas proezas con su memoria, siendo capaz de retener cualquier dato numérico. Charles explota esta genialidad de su hermano autista, para ganar una fortuna en los casinos de Las Vegas, jugando al Black Jack. A pesar de haberse encariñado de Raymond, Charles acepta la decisión que había tomado su padre en su testamento, y deja que Raymond viva en una institución especializada en el cuidado de pacientes autistas.
Esta película fue la gran triunfadora de los Oscar en 1989, pues además del premio a Dustin Hoffman como mejor actor, ganó las estatuillas doradas al mejor director, a la mejor película y al mejor guion. Al recibir el premio de manos de Michael Douglas, Dustin Hoffman dio las gracias a Kim Peek, el personaje real en el que se basó la película.
Kim Peek fue un niño que nació con malformaciones congénitas (macrocefalia y ausencia de una parte de su cerebro) al que los médicos pronosticaron retraso mental. Sin embargo Kim, demostró una extraordinaria habilidad. A los dos años ya había leído todas las obras de Shakespeare, era capaz de memorizar el noventa y ocho por ciento de todo lo que leía y se calcula que en su vida leyó al menos doce mil libros. Su velocidad de lectura era prodigiosa, pues leía una página con cada ojo al mismo tiempo. En su cerebro retenía los mapas de los Estados Unidos con todo lujo de detalles, memorizaba listines enteros de teléfono y podía sumar largas filas de números. Sin embargo, era una persona absolutamente dependiente. Necesitaba ayuda para vestirse o ponerse los zapatos. Hasta los 4 años no pudo caminar. Su caso fue estudiado por la NASA y las más importantes universidades americanas. Kim Peek no era autista, aunque tenía serias alteraciones locomotoras y a pesar de su extraordinaria memoria, no podía sacar conclusiones de los datos que almacenaba en su cerebro. Se considera que padecía el llamado síndrome del savant o síndrome del sabio, que son personas con serias discapacidades físicas y/o psíquicas, pero que demuestran una habilidad genial en un campo concreto, como puede ser la memoria, los cálculos numéricos, la música o la pintura.
Kim Peek, estuvo durante algún tiempo con Dustin Hoffman, mientras éste preparaba el papel de la película y tras el éxito de la misma, se hizo famoso y realizó giras por todo el mundo asombrando al público con sus increíbles habilidades. Murió en 2009 de un ataque cardiaco. Queden para la posteridad, las palabras de agradecimiento de Dustin Hoffman, al reconocer que sin Kim Peek, “Rain Man” no hubiera podido realizarse.

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Gerardo Castaño Recuero trabaja como psicólogo y psicoterapeuta en "Nuestro Psicólogo en Madrid". Ha estudiado Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid y también ha cursado dos Máster, uno sobre Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica y otro sobre TFE: Terapia Focalizada en las Emociones.