Cómo superar la envidia y cómo prevenirla en los niños

Cómo superar la envidia

En esta entrada del blog se darán pautas sobre cómo superar la envidia y como relacionarse con personas envidiosas. Aunque a ciertas personas pueda resultarles atractiva la idea de ser blanco de envidias por el éxito que se presupone, hay que tener en cuenta que la persona envidiosa puede complicarle la vida al envidiado al volcar toda su frustración sobre él.

¿Qué se puede hacer cuando uno es objeto de envidia?

Cuando una persona es objeto de envidia, puede adoptar algunas medidas que hagan más llevadera la situación:

Medidas respecto a uno mismo.

  • Analizar lo ocurrido: Reflexionar sobre cómo se han expuesto los logros y qué ha podido alterar a la otra persona es importante, ya que, sin querer, se ha podido herir a la otra persona.
  • Ignorar comentarios y actitudes negativas: No hay que permitir que dichos comentarios afecten a la propia autoestima, generando dudas sobre las propias capacidades.
  • Empatizar: Descubrir cuál es el origen de su envidia también puede ayudar a no irritarse excesivamente con una persona que parece hacer todo aquello que uno hace o que proyecta su dolor y frustración en el otro.

Medidas respecto a la persona envidiosa.

  • Intentar mejorar la actitud de la persona: Una persona envidiosa es negativa porque se siente inferior al resto, de manera que necesita sentirse valorada y ver las cosas desde un punto de vista más positivo. Por ello, además de ser amable, ser más positivo de lo normal y hacerle ver sus cualidades puede ayudarle a mejorar su autoestima. Pedirle ayuda en alguna tarea u ofrecerle ayuda también puede mejorar el vínculo entre ambos.

“Hablar sobre las propias dificultades personales también puede ayudarle a darse cuenta de que cada persona tiene sus propios problemas”.

  • Poner límites: En caso de que la relación no mejore, se puede intentar averiguar por qué la persona está molesta y explicarle cómo le hace sentir a uno dicha situación.
  • Alejarse de la persona envidiosa: Cuando la inseguridad emocional de estas personas hace imposible la relación, haciendo que uno caiga en una espiral de mal humor y negatividad, es recomendable alejarse de estas personas.

“Evitar interactuar con la persona o cortar la conversación cuando comience a hacer comentarios ofensivos es perfectamente legítimo. Es preciso recordar que uno también tiene derecho a protegerse”.

  • Rodearse de personas diferentes: A veces es imposible alejarse de la persona envidiosa, pero el estar rodeado de personas que sirven de apoyo ayudará a ver las cosas con perspectiva y a seguir sintiéndose valorado.
  • Acudir al psicólogo: En caso de no ser capaz de poner límites a esta persona o de alejarse de ella, es importante analizar por qué no se es capaz de poner remedio y aprender las herramientas necesarias para afrontar la situación.
Un especialista puede enseñarte cómo superar la envidia.

Un especialista puede mostrarte cómo superar la envidia.

Envidia hacia la pareja

En el amor, la persona procura el bien de su pareja y su felicidad se sustenta en los éxitos que hacen feliz al otro. En cambio, en el amor envidioso, se busca controlar a la pareja, sufriendo por los éxitos de ésta, ya que pueden suponer el primer paso para ser abandonado. Esto se debe a que estas personas basan sus relaciones en el poder “si tengo más éxito es porque soy mejor que tú y, por ello, soy el tiene las riendas de la relación”.

“Esta actitud posesiva y exigente con la pareja suele desencadenar la ruptura, pues genera discusiones constantes debido a la alta competitividad, haciendo que la pareja no se sienta valorada ni apoyada”.

Cómo superar la envidia hacia la pareja.

Algunas pautas y recomendaciones que pueden ser de utilidad en caso de envidia hacia la pareja son:

  • Empatizar: Averiguar el origen de la envidia de la pareja puede ayudar a cambiar su punto de vista, cuestionando sus inseguridades.
  • Hablar sobre la situación: Para descubrir lo que le disgusta de la nueva situación y solventar los posibles inconvenientes que encuentra a la nueva realidad. Asimismo, hablar con algún allegado discreto e imparcial puede ayudar a ver la situación con perspectiva.
  • Organizar las tareas de forma equilibrada: Las parejas estables tienen el día a día organizado de tal manera que las tareas domésticas no les produzcan estrés añadido. En este sentido, hay que valorar justamente si alguno de los dos precisa más tiempo para el trabajo para no sobrecargarla.
  • Cambiar de actitud: La envidia nace de la insatisfacción con el propio porvenir, por lo que invertir más tiempo en actividades distintas y placenteras puede ayudar a mejorar el estado de ánimo (p. ej. hablar más con las amistades, apuntarse a un curso, comenzar a hacer deporte…).
  • Apoyar a la pareja: Cuando el trabajo es una fuente de satisfacción para la pareja es injusto exigir que sacrifique su éxito sólo por envidia. Recordar que cuanto más satisfecha esté con su vida laboral, más feliz se mostrará en pareja.
  • Buscar apoyo de un psicólogo: A veces, la envidia puede ser tan grande que termina interfiriendo en la relación de pareja. Ese es el momento en el que se aconseja acudir a un psicólogo.

Algunos estudios sobre el éxito y la envidia en la pareja.

En una investigación publicada en Journal of Personalty and Social Psychology, se llevaron a cabo diferentes experimentos para averiguar cómo afecta el éxito profesional a la autoestima del hombre heterosexual.

Éxito profesional VS autoestima masculina

Éxito profesional VS autoestima masculina

Se encontró que aquellos hombres a los que se les comentó que su pareja había obtenido una de las doce mejores calificaciones en un test de inteligencia obtuvieron un autoconcepto inferior que aquellos que creían que su pareja estaba entre las peores posiciones.

Asimismo, los hombres a los que se les pidió que recordaran un éxito destacado de su pareja femenina obtuvieron una menor autoestima, especialmente cuando el éxito había ocurrido en un contexto de competencia entre ambos.

Los investigadores concluyeron que ambos estudios demostraban que:

“los hombres interpretaban el éxito de la pareja como un fracaso personal, aún cuando no estaban compitiendo entre ellos”.

De esta manera, una mujer exitosa es percibida, según los investigadores, como una amenaza real para el hombre y, por ende, para la relación de pareja.

Cómo superar la envidia.

A continuación, se aportan una serie de estrategias gestionar adecuadamente la propia envidia:

Reconocer la envidia.

Ser consciente del problema es el primer paso para solucionarlo. Autoobservarse y exteriorizar estos sentimientos con alguien de confianza puede ayudar a sentirse comprendido y a ser ayudado.

Analizar el origen de la envidia.

Este sentimiento de inferioridad que genera tanto sufrimiento puede provenir de unos padres que eran muy críticos y exigentes o que no confiaban en las capacidades del niño y esto les hacía sentirse avergonzados, de manera que lo comparaban constantemente con otros niños a los que consideraban mejores, haciendo sentir a su hijo poco valorado y querido.

Considerar lo perjudicial de la envidia.

Además de perjudicar las relaciones personales y profesionales, consume tiempo y energía, incrementando más el sufrimiento que la satisfacción personal. Por ello, es recomendable procurar dirigir la atención hacia cosas positivas, centrándose en lo que sí se tiene y planeando cómo mejorar los defectos en lugar de centrarse en aquello que los demás sí tienen.

No compararse.

Evitar los pensamientos obsesivos y victimistas acerca de por qué no se consigue el éxito deseado. Ante el éxito ajeno, es necesario plantearse el esfuerzo y el tiempo que ha invertido, de manera que cuando surgió la oportunidad ésta pudo ser aprovechada. Preguntarse si se está dispuesto a hacer esos sacrificios y si realmente se desea conseguir esa meta puede servir para diferenciar la envidia del deseo real.

Emplear la envidia de manera constructiva.

 En lugar de malgastar energía en compararse y criticar lo injusto de la situación es más positivo emplearla en buscar cómo mejorar como persona y desarrollarse en el área deseada. Así, además de ganar tranquilidad, se obtendrán resultados mucho más productivos.

Cómo superar la envidia y mejorar uno mismo

Cómo superar la envidia y mejorar uno mismo

Valorar lo que se tiene.

A veces, las personas viven tan centradas en alcanzar sus metas que:

“no se paran a pensar en las cosas que ya han logrado o en las que son verdaderamente importantes, como la familia o la salud”.

Escribir un diario de gratitud o reflexionar al final del día sobre aquellas cosas positivas que le han ocurrido puede ayudarle a ser más consciente de las cosas buenas que le rodean, ya que cuando uno se hace consciente de lo que tiene y de lo que ha ido logrando la negatividad y la envidia se reducen.

Mejorar la propia autoestima.

Recordar los propios logros y analizar cómo las propias virtudes pueden mitigar los defectos son claves para tener una autoestima positiva. Encontrar la propia motivación y no hacer las cosas en busca de reconocimiento o para presumir hará que se esfuerce en aquellas actividades que verdaderamente le interesan, mejorando con ello su estado anímico.

Rodearse de personas amables y generosas.

Relacionarse con personas positivas y agradecidas que contagien optimismo y valoren a los demás incrementará el propio bienestar y ayudará a apreciar aquello que le rodea. Halagar a varias personas al día también es una manera de enfocar la atención en aquello que se admira de los demás y sirve como ejercicio de humildad, pues se buscan virtudes a fin de expresarlas, no para compararse.

Aceptar a la persona envidiada.

Empatizar con la persona envidiada analizando la situación desde su punto de vista puede servir para comprender mejor a la persona, lo que facilitará la aceptación de la misma. Recordar que el resentimiento sólo genera malestar.

La envidia mal encauzada puede llegar a consumir la propia personalidad, juzgándolo todo negativamente y perjudicando con ello el propio bienestar. Así, el psicólogo puede fomentar el desarrollo de la gestión emocional, ofreciendo herramientas para afrontar las emociones de forma más comedida, enseñando a controlar las reacciones emocionales.

Cómo prevenir la envidia en los niños.

El rechazo social que supone la envidia hace que no se enseñen estrategias de manejo de la misma, de manera que se tiende a reprimir y ocultar a fin de no sentirse avergonzado. A continuación, se proponen unas pautas a fin de orientar al menor a conseguir sus logros sin sentirse inferior por los de los demás:

Enseñar a identificar la emoción y a aceptarla.

Ponerle nombre a la emoción es el primer paso para poder canalizarla, de lo contrario el niño se sentirá confundido y frustrado. Para trabajar la envidia pueden emplearse cuentos como “Gato rojo, gato azul” de Jenni Desmond, “Envidia” de Violeta Monreal, “Cuando siento envidia” de Molly Wigand y “Mi prima Carolina” de Michael Morpurgo.

Hay que saber reconocer y expresar la envidia

Hay que saber reconocer y expresar la envidia

Dotar al niño con herramientas de autocontrol.

Los niños pueden empezar a sentir envidia alrededor de los tres años, demostrándola mediante rabietas o berrinches. Por ello, es importante que los padres no sobreprotejan al menor y le enseñen a tolerar su frustración y a controlar su impulsividad.

Valorar las virtudes del niño.

Potenciar las cualidades del menor y hacerle ver sus defectos para que mejore favorecerá una adecuada autoestima, haciéndole sentirse querido y especial.

Evitar comparar frecuentemente al niño con los demás.

Se tiende a pensar que comparando al niño con los demás incrementará su motivación, no obstante: 

“el exceso de comparación puede conducirle a la frustración al no conseguir ser como el niño modelo y a hacer las cosas sólo para sentirse mejor que los demás”.

En este sentido, es conveniente recordar al niño que cada uno tiene cualidades distintas y procurar no compararle con sus hermanos para evitar posibles rivalidades.

Desarrollar la autocrítica constructiva.

Enseñar a los niños que fracasar o equivocarse es normal durante el proceso de aprendizaje, de manera que lo interpreten como una oportunidad para conseguir hacerlo mejor. Es importante valorar más el esfuerzo invertido que los resultados.

Educar en valores como la disciplina y el esfuerzo.

Es conveniente enseñar al niño que debe esforzarse por las cosas para conseguirlas, pues si no le costará esforzarse o ni tan siquiera lo intentará, lo que le llevará a compararse con los demás y a considerarse desafortunado porque el resto tiene más disposición o facilidades.

Enseñar a compartir y fomentar la empatía.

En lugar de promover valores como la competitividad es preferible fomentar la cooperación, pues compartiendo el niño recibe agradecimiento por parte del otro, haciendo que el niño se alegre con la felicidad ajena. Asimismo, es conveniente desarrollar la empatía del niño, planteándole cuestiones como, p. ej., si le gustaría que su amigo se enfadara con él por ser peor que él en algo o si le agrada que los demás se alegren por él cuando hace algo bien.

Reconocer y expresar los éxitos ajenos.

Valorar las diferencias sin compararlas, enseñando al niño que existen diferentes caminos para alcanzar el mismo objetivo. Expresar admiración por las acciones llevadas a cabo por otras personas puede ser útil para estimular la imitación y para que el niño no atribuya el éxito a la suerte o a cualidades innatas, sino que le sirva para desarrollar aquellas competencias necesarias para alcanzar sus propósitos.

Predicar con el ejemplo.

Los niños aprenden a percibir el mundo conforme se lo enseña su figura de apego. De esta manera, si el progenitor se muestra envidioso habitualmente, el niño interpretará este sentimiento como algo normal y tenderá a desvalorizar los éxitos ajenos como su progenitor.

Los padres han de dar ejemplo evitando la envidia.

Los padres han de dar ejemplo evitando la envidia.

La envidia es un sentimiento difícil de reconocer porque supone un daño para la propia imagen, pues pone de manifiesto la  propia inferioridad frente al otro.

Esta vulnerabilidad puede ser encauzada de tres maneras: menospreciando y castigando al envidiado, evitando dicho sentimiento o reconociendo aquello que se desea.

Dado que las personas no eligen tener este sentimiento:

lo único que puede hacerse es reconocerlo y aprender a tolerar esa frustración e impotencia, dejando de desplazar la propia frustración hacia el otro”.

Así, el resentimiento y la venganza suponen un pobre manejo emocional que no sólo no aporta nada a uno mismo, sino que perpetúa la insatisfacción frente al deseo al no ser empleados para alcanzar los propios propósitos.

Referencias bibliográficas.

  • Erick (2018). La guía para tratar con gente envidiosa y tóxica (no es para todos). Gananci. Enlace. 
  • Mas, M. D. (2016). Cuando el éxito de la pareja causa celos y envidias. Siquia. Enlace. 
  • Olego, E. (s. f.). Cómo tratar la envidia en los niños. El Teu Espai Tu Centro de Psicología y Logopedia. Enlace. 
  • Rizaldos, M. A. (2016). Envidia 10 claves para no sufrirla. Rizaldos Psicología Clínica Online. Enlace. 

Autora.

Mª Victoria Orbe Valls - Psicóloga Clínica

Mª Victoria Orbe Valls es psicóloga general sanitaria. Está graduada en Psicología por el CES Cardenal Cisneros (Universidad Complutense de Madrid), cuenta también con los másteres de Psicología General Sanitaria (Universidad Antonio de Nebrija) y Sexología Clínica y Terapia de Parejas (Instituto Superior de Estudios Psicológicos), así como con formación en Mindfulness y grafopsicología. En la actualidad compagina su actividad como psicóloga con la divulgación científica. Es colaboradora en el Blog de Nuestro Psicólogo en Madrid.


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