Disforia de género en la infancia. Detección precoz y abordaje.

Disforia de género en la infancia

Quizás hayas oído hablar de disforia de género, pero no lo tienes muy claro. ¿Quieres saber qué es? En este artículo hablaremos sobre el tema y la importancia de su detección precoz en la infancia, así como de la necesidad de un abordaje integral de la misma.

¿Qué es la disforia de género?

Se conoce como disforia de género a la identificación intensa y mantenida en el tiempo con el sexo opuesto, además de un intenso malestar con el propio sexo y la vivencia del rol de género asociado a su sexo biológico como inadecuada.

El malestar provocado por esta situación puede afectar a nivel laboral, social y emocional, llevando a quien lo experimenta a desear alterar su aspecto con procedimientos médicos como tratamientos hormonales y quirúrgicos.

Las personas con estas características suelen ser llamadas a pie de calle “transexuales” o “transgénero”. Cada vez se utiliza más el término “trans” para  referirse a los distintos tipos de personas que se engloban dentro de esta condición. Pese a ello, algunos autores inciden en la diferencia entre transgénero y transexual.

Una persona transgénero es aquella que tiene una identidad de género que no se corresponde con el género que le ha sido asignado tras su nacimiento y sus sentimientos son los propios del sexo opuesto. Un transexual es una persona que tiene el sentimiento de haber nacido con los genitales equivocados. Transgénero hace más referencia al género y transexual a la genitalidad.

Disforia de género y terminología.

¿Qué es ser transgénero?

Esta palabra contiene diferentes posibilidades y no es un diagnóstico ni un trastorno. En general, se refiere a personas con una identidad de género, expresión de género o conducta que no está en sintonía con la que suele asignarse a su sexo de nacimiento.

No existe una forma general de ser transgénero. La manifestación de esta condición se ve siempre mediada por los factores sociales, culturales e individuales del sujeto.

La transexualidad, por otro lado, consiste en casos donde la identidad de género no se corresponde con el sexo anatómico asignado en el momento del nacimiento.

No todas las personas que se muestran disconformes con su género son transgénero ni desean recibir un tratamiento de afirmación de género.

¿Qué es el travestismo?

El travestismo es una práctica que consiste en usar prendas que culturalmente suelen asignarse al género opuesto. Puede ir desde el uso de una sola prenda a toda la vestimenta. Por lo general, es una expresión de género y no indica la orientación sexual ni la identidad de género.

La terminología referida al mundo trans está en constante cambio, ya que existen discrepancias entre su abordaje clínico, ideológico, político y personal.

A medida que el colectivo trans adquiere más presencia, los testimonios de personas con esta condición son tomados en cuenta y afectan a su conceptualización clínica y social.

¿Qué es la identidad de género?

Entendemos por identidad de género la vivencia personal y subjetiva de ser hombre, mujer u otras posibilidades.

¿Qué es expresión de género?

La expresión de género es la forma en la que la persona comunica su identidad mediante conductas, vestimenta, voz o aspecto físico. No todas las personas cuya expresión de género es diferente a la normativa se consideran transgénero.

¿A qué edad se establece el género?

 A partir de los tres años. En algunos casos, a los tres o cuatro años un niño ya se define como tal y viceversa. No obstante, no a todos les toma el mismo tiempo y no debe ser motivo de preocupación que a tu hijo o hija le tome más tiempo que a otros.

Transgenero - Transexual

(1) – Los conceptos en el mundo trans están en constante evolución.

¿Cómo diferenciar sexo y género?

El sexo es una condición biológica, reconocible mediante los genitales que posee un bebé desde su nacimiento. Se relaciona con hormonas, cromosomas y características físicas.

El género es un conjunto de prácticas.  Define las diferentes expectativas que socialmente recaen sobre el hombre y la mujer en cuanto a vestimenta, personalidad, roles, gustos, comportamientos, etc.

Debido a lo anteriormente expuesto, el sexo y sus categorías no varía en función de la cultura. El género, sin embargo, sí lo hace.

¿Es lo mismo transexual que intersexual?

No. La intersexualidad se atribuye a personas que desde el nacimiento presentan características sexuales ambiguos, tales como la presencia de genitales masculinos y femeninos (hermafroditismos) o la agenesia de órganos sexuales internos (trompas, ovarios).

La intersexualidad engloba una gran cantidad de cuadros clínicos donde la ambigüedad sexual puede ir desde casos muy leves a otros muy severos. Por su complejidad y variedad estos cuadros se engloban dentro de los trastornos del desarrollo sexual, pues la ambigüedad sexual puede afectar no solo a los caracteres sexuales primarios sino también a los secundarios.

Se incluyen dentro de estos trastornos el psudohermafroditismo (masculino y femenino), el hermafroditismo verdadero y las disgenesias gonadales.

¿La disforia de género es algo nuevo?

Actualmente, los casos de disforia de género han mostrado un aumento a nivel global. No obstante, desde la antigüedad han sido registrados casos de personas transgénero en diferentes culturas de todo el mundo.

Los griegos recogen en su mitología la bondad de la diosa Castalia que concedía “los deseos de las almas femeninas encerradas en cuerpos masculinos.”

El emperador romano Heliogábalo (año 220 d.C.) quiso que le amputaran los genitales para convertirse en mujer pues decía que era una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre.

En la Edad Media, encontramos a Santa Wilfrida, que pidió a Dios convertirse en varón y su deseo le fue concedido. La lista de personajes célebres a lo largo de la historia (papas, escritores, médicos, científicos, etc) es interminable.

La disforia de género. ¿Cómo reconocerla?

Existen distintos criterios para detectarla en función de la etapa evolutiva.

Disforia de género en la etapa infantil.

A) Incongruencia entre el sexo que siente y el que se le asigna mantenida durante más de seis meses, mostrando al menos seis de las siguientes características:

  • Deseo intenso de ser del otro sexo. Insistencia en que se pertenece a un sexo diferente al asignado.
  • En chicos (sexo asignado) interés por vestir de forma femenina. En chicas (sexo asignado) resistencia a vestir atuendos típicamente femeninos y deseos de usar vestimenta solo masculina
  • Preferencia por el rol del otro sexo. Fantasías de ser del otro sexo.
  • Preferencia por juguetes o actividades habituales para el sexo opuesto.
  • Interés preferente por compañeros de juego del sexo opuesto.
  • En los chicos (sexo asignado), rechazo a los entretenimientos y juegos tradicionalmente, masculinos; lo correspondiente en las chicas.
  • Displacer intenso respecto a los caracteres genitales propios.
  • Ganas expresas de poseer los caracteres sexuales del sexo con el que se identifica.

B) El problema afecta a aspectos importantes como las relaciones sociales o el rendimiento académico.

Disforia de género en la etapa adolescente.

A) Inconsistencia entre el sexo que siente ser y el que se le atribuye, durante más de seis meses, que se expresa en al menos 2 de los aspectos siguientes:

  • Una marcada incongruencia entre el sexo que uno siente o expresa y sus caracteres sexuales (en adolescentes jóvenes, los caracteres secundarios previstos).
  • Deseo intenso por deshacerse de los caracteres sexuales propios, motivado por la incongruencia con el sexo que se siente o expresa. En adolescencia temprana puede darse deseo de impedir la aparición de los rasgos sexuales secundarios. .
  • Un fuerte deseo por poseer los caracteres sexuales principales y secundarios de un sexo alternativo al que se la ha asignado.
  • Interés muy acentuado por ser de un sexo distinto al asignado.
  • Ganas marcadas de ser tratado como si fuese de un sexo distinto al asignado.
  • Creencia firme de que uno posee emociones y comportamientos habituales de un sexo alternativo al asignado.

B) Esta situación provoca malestar en áreas importantes de su vida como las relaciones sociales o el colegio.

Es importante la detección precoz de la disforia de género

(2) – Es importante la detección precoz de la disforia de género

Causas de la disforia de género.

  • No existe un consenso científico respecto a las causas que originan ser transgénero, más allá de la certeza de que influyen factores biológicos, biográficos, psicológicos y socioculturales.
  • La diversidad de manifestaciones individuales que existen impide dar una explicación unitaria a este fenómeno.
  • Precisamente por esto es fundamental que el apoyo que recibido sea individualizado y su situación sea valorada por profesionales.

¿Puede ser una “fase” temporal?

  • Puede ocurrir que tu hijo o hija esté explorando cómo se siente en las distintas opciones del género y que finalmente se sienta a gusto con el género culturalmente asociado a su sexo. También puede que acabe prefiriendo no ser asignado a ningún sexo en concreto.
  • No todos los niños o niñas que manifiestan disconformidad con su género son transgénero en la adultez.
  • La continuidad de la disforia de género en niños puede variar y no es fácilmente predecible. En general, los estudios señalan que solo un porcentaje menor se mantendrá en la vida adulta.
  • Tanto si tu hijo/a muestra disforia de género como si no, será positivo que seas flexible y aceptes cómo se define frente a su género (aunque no sea de una forma habitual o normativa).
  • Dos factores importantes para detectar si se está dando una disforia de género son: la duración de las conductas no normativas y el grado de malestar que presente ante la identidad de género habitualmente asociada a su sexo.
  • Si pasan meses sin que cambie su opinión y además muestra intensa ira, tristeza, malestar o angustia por su sexo o género asignado, es recomendable que pidas la valoración de un profesional sanitario especializado.

 

¿Qué hacer si tu hijo tiene disforia de género?

  • En España hay nueve Unidades de Trastornos de Identidad de Género (UTIG). Una de ellas está en el hospital Ramón y Cajal de Madrid. Al final de este texto se incluye un documento donde se detalla cómo acceder a atención sanitaria pública especializada en estos casos.
  • Durante el proceso se valorará tanto la identidad de género como el estado psicológico general del menor. Tras esto se procederá a realizar un diagnóstico acorde a los parámetros establecidos por el DSM V o Manual Diagnóstico Estadístico de los Trastornos Mentales.
  • Al tratarse de niños y niñas en desarrollo, suele realizarse un estudio endocrinológico para valorar los beneficios y riesgos del tratamiento hormonal.
  • Los objetivos de esta evaluación y la intervención posterior son aumentar al máximo el bienestar psicológico del niño o niña consigo mismo. Esto puede implicar un proceso de reasignación, transición o afirmación de género (es conocido de distintas maneras).

¿En qué consiste este proceso?

Se centra en tres aspectos:

  1. La adopción del rol deseado en la vida cotidiana.
  2. La terapia hormonal: La primera fase se da a partir de los 11 años. Se administran bloqueadores hormonales que detienen el desarrollo no deseado. A partir de los 15 años se comienza la segunda fase, que consiste en terapia hormonal cruzada.
  3. Tratamiento quirúrgico para alterar los órganos genitales: este procedimiento suele realizar después de que el sujeto haya alcanzado la mayoría de edad.
Abordaje de la disforia de género

(3) – El abordaje busca el bienestar del niño/a consigo mismo/a.

¿Es la disforia de género un trastorno mental? ¿Y ser transgénero?

 Se considera trastorno psicológico a aquello que produce altos grados de angustia o discapacidad en el sujeto. Dado que muchas personas trans no sienten su género como algo problemático ni discapacitante, no se considera ser transgénero un trastorno.

La problemática asociada a ser transgénero reside en no encontrar recursos aptos para proceder a la transición hacia el género deseado (terapia, orientación, apoyo social) además de frecuentes casos de discriminación o agresiones sexuales.

Estos problemas son los que pueden generar depresión, ansiedad o malestar en personas trans con más frecuencia que en otras.

La disforia de género se diagnostica en función del malestar intenso y sostenido por la incongruencia que siente una persona por su género.

Este diagnóstico no pretende afirmar que los deseos de pertenecer a un género diferente al normativo sean algo patológico, sino que el malestar derivado por las dificultades inherentes a esta situación puede llegar a serlo.

A día de hoy sigue abierto el debate sobre si el diagnóstico patologiza innecesariamente o facilita que las personas trans obtengan el apoyo y asesoramiento necesario.

¿Qué hacer más allá del ámbito sanitario?

Es importante tener claros los pasos a seguir si se confirma que tu hijo tiene disforia de género.

Normalizar la situación.

  • Al sospechar o confirmar los indicios, es probable que aparezcan en ti diferentes miedos, como que tu hijo o hija sufra rechazo y acoso.
  • También puede ocurrir que sientas dudas e incomodidad ante esta situación porque choque directamente con tu concepción de lo que es normal, pillándote por sorpresa y sin una idea clara de cómo afrontarlo.
  • Trata de ser lo más honesto posible contigo mismo en lo que respecta a tus prejuicios y dificultades en lo que respecta a las personas trans.
  • Es comprensible que esto ocurra y conviene que lo comentes con un profesional (psicólogo o psiquiatra), además de que busques apoyo entre tu familia y amigos.
  • Se especialmente cuidadoso con utilizar los nombres y pronombres con los que tu hijo o hija se sienta bien. Dirígete a él o ella usándolos de la forma que te pida.
Es importante normalizar la transexualidad

(4) – Es importante normalizar la situación de tu hijo.

Transmitir aceptación.

  • Es fundamental que actúes con normalidad ante sus juegos, actitudes, etc… Permítele que explore con naturalidad qué le gusta y cómo se siente.
  • Más allá de nuestros valores u opiniones, el bienestar psicológico de nuestro hijo o hija ha de ser lo principal. Para ello, sentirse aceptados y apoyados por sus padres será imprescindible.

Recordarle que tu afecto es incondicional.

  • Aclarar que tu amor y aceptación son incondicionales e independientes del género que tenga. Tanto si explora qué es el género, como si finalmente siente que se identifica más con un género o un sexo diferentes, esto le hará sentir seguro.

Buscar información que te ayude a comprender.

  • En caso de que te resulte difícil comprender la situación, existen diferentes testimonios de personas transgénero y ONGs a las que puedes acudir. Al final del artículo encontrarás información.
  • Este artículo no sustituye a las direcciones que pueda darte un profesional. Recomendamos encarecidamente pedir consejo y opinión a expertos sanitarios que estudien individualmente tu caso. De esta manera, recibirá una atención enfocada a cubrir sus necesidades.
  • Si tienes la oportunidad, apóyate y pide consejo a padres y madres que hayan pasado por una situación similar a la tuya.

Asegurar el apoyo en los entornos familiar y escolar.

  • Una correcta comunicación entre colegio y familia garantiza mayor seguridad para el menor frente a posibles casos de discriminación o acoso transfóbico.
  • Si finalmente comienza un proceso de transición o afirmación de género, tu hijo o hija se sentirá mucho más seguro y acompañado si el propio colegio muestra una actitud abierta, comprensiva e inclusiva.
  • Además, un buen sostén socioafectivo será clave para garantizar la salud psicoemocional de la persona con disforia de género a corto, medio y largo plazo.
  • Por ello, es buena idea que te impliques todo lo posible en el proceso de formación e integración que emprenda el colegio. Desarrollarse en un entorno de aceptación e inclusión es esencial para el bienestar de un niño transexual.

¿Qué es lo que no debes hacer?

Tanta importancia tienen las actitudes positivas como evitar las conductas negativas.

  • Forzarle a vestir, jugar o mostrar conductas tradicionalmente asociadas al género o sexo con el que no se siente a gusto.
  • Criticarle, juzgarle, hacer comentarios tipo: “tienes que ser…” o “no seas un/una…”
  • Hablar en público sobre su situación sin estar seguros de que no le incomoda.
  • Recurrir a tratamientos que prometan “corregir” la situación de tu hijo o hija.
  • Seguir “tratamientos” impartidos por profesionales sin acreditación sanitaria (psicólogo sanitario, psicólogo clínico o psiquiatra) o relacionados con grupos religiosos.

(5) – Recursos y ayudas disponibles para transexuales


Recursos disponibles.


Referencias bibliográficas.

  • Documento de la Asociación de Psiquiatría Americana (APA). Enlace.
  • Artículo de la Unidad Navarra de Transexuales e Intersexos (UNATI) del complejo hospitalario de Navarra. Enlace.
  • Artículo de El Mundo. Enlace.

Autor.

Carlos Cortés Martínez

Carlos Cortés Martínez es Psicólogo General Sanitario por la Universidad Pontificia de Comillas. Actualmente está completando la formación como Experto en Trastornos de la Personalidad con la Asociación Española para el Fomento y Desarrollo de la Psicoterapia (AEFPD) tras haber obtenido una beca del COP. Ha trabajado con distintos colectivos (niños en riego, migrantes, adolecentes y adictos). Se declara un apasionado de la Psicología Cultural, área a la cual dedicó su TFG publicado en la revista “Miscelánea Comillas”.


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