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La adicción a la pornografía es un fenómeno social que no deja de crecer y que afecta cada vez más a jóvenes y adolescentes.

Pornografía, sexualidad y adolescencia.

Tradicionalmente se ha asociado la adolescencia y el despertar de la sexualidad con la curiosidad y el deseo de conocer de los adolescentes. Antes de la aparición de las nuevas tecnologías, los adolescentes saciaban su curiosidad preguntando a los amigos o a sus padres.

Con la aparición de internet y la presencia masiva de contenidos pornográficos en la red, los hábitos de los adolescentes han variado profundamente. Ya no necesitan a los amigos o a los padres para satisfacer su curiosidad. Pueden acceder a una cantidad ingente de contenidos prohibidos sin ningún filtro ni restricción.

La llegada de Internet ha hecho posible que los adolescentes elijan no preguntar a sus padres todo aquello que tanta curiosidad les despierta. Ahora les es posible acceder a esa información, de manera textual y alarmantemente gráfica, en la red. ¿Por qué arriesgarse a un discurso moral en una edad en la que los límites son nuestros enemigos si podemos transitar por el paraíso del placer sin necesidad que nadie nos imponga limitación alguna?

Si a todo esto le sumamos la errónea creencia de que la pornografía es un placer inofensivo, tenemos el cóctel servido para que nuestros hijos se dispongan a disfrutar de prolongadas sesiones de estímulos, que pueden terminar haciendo mella en su personalidad, en la forma en la que abordarán sus relaciones sentimentales en el futuro y en su estado mental.

Dicho esto, es hora de hablar de los perjuicios y distorsiones sexuales a las que lleva la pornografía cuando es consumida de forma abusiva en la etapa de la adolescencia.

Adicción a la pornografía.

Uno de los principales riesgos que conlleva el consumo abusivo de la pornografía es el riesgo de convertirse en un adicto. Las adicciones no aparecen solamente por el consumo de determinadas sustancias, como el alcohol o las drogas. Las adicciones pueden surgir también como la necesidad compulsiva de repetir determinados comportamientos. Así ocurre en la ludopatía o en la adicción a la pornografía.

Al igual que sucede en otras adicciones, el responsable de la misma es un neurotransmisor cerebral llamado dopamina, que juega un papel fundamental en las sensaciones placenteras y en la regulación de las emociones.

La actividad sexual real provoca en determinadas regiones cerebrales, las llamadas vías del placer, una descarga de dopamina. Esta descarga fisiológica refuerza y estimula el ejercicio sexual y es necesaria de cara a la conservación de la especie.

El problema surge, cuando a través de la pornografía, el cerebro recibe continuas y repetidas descargas de dopamina. Un chico de 10 o 12 años puede ver en diez minutos mucha más pornografía de la que sus abuelos vieron durante toda su vida.

Algunos estudios de neurofisiología han confirmado que determinadas estructuras cerebrales responden de la misma forma ante la actividad sexual real que ante el visionado de pornografía y no son capaces de diferenciar ambas actividades.

Nos encontramos ante dos hechos que refuerzan el consumo abusivo de pornografía. Por un lado, el cerebro responde ante el visionado como si de una actividad sexual real se tratara. Por otra parte, en la actualidad el consumo de pornografía está al alcance de cualquier adolescente en Internet.

Internet pone la pornografía al alcance de los jóvenes

(1) – Internet pone la pornografía al alcance de los jóvenes y adolescentes

Craving y fenómeno de tolerancia.

El consumo de pornografía, al igual que otras actividades placenteras, como la degustación de una comida apetitoso, provoca el desarrollo de interconexiones cerebrales que buscan la repetición de la experiencia gratificante.

Ahora bien, la intensidad de las descargas de dopamina en los circuitos neuronales asociados al sexo es muchísimo más potente, que en los circuitos alimentarios. Por este motivo, el consumo repetido de pornografía, es propicio para originar el craving o necesidad de repetición de la experiencia placentera. Este fenómeno es muy conocido, pues aparece en otras adicciones como el alcoholismo o las drogodependencias.

En la adicción a la pornografía aparece otro fenómeno bastante común en otras adicciones: la tolerancia. Además del ya citado craving o necesidad compulsiva de repetir la experiencia, aparece la necesidad de consumir cada vez mayores dosis de pornografía para obtener el mismo efecto placentero.

Algunos estudios experimentales parecen confirmar que la adicción a la pornografía aparece con mayor frecuencia en sujetos insatisfechos y con un alto nivel de ansiedad.

Adicción a la pornografía en la adolescencia.

La adicción a la pornografía conlleva un elevado número de alteraciones, que revisten mayor importancia, cuando la adicción aparece en un momento tan crítico, como es la adolescencia, en que se está forjando la personalidad.

Percepción del sexo como una actividad recreativa.

Dado que la pornografía es una forma de entretenimiento, o al menos así es como es presentada a sus consumidores, los adolescentes captan como una diversión que trasciende la pantalla. El resultado es que buscan las relaciones sexuales como una manera más de diversión en vez de darles el valor sentimental y de refuerzo de vínculo que realmente tienen.

Degradación de la mujer.

El formato que nos ofrece la pornografía es el de una mujer sometida a la voluntad del hombre. Por lo tanto, los varones tendrán la tendencia a considerar que esta jerarquización es correcta y es la que deben intentar proponer en una relación amorosa real. Por lo tanto, la cosificación de la mujer, el tratamiento de ésta como si fuera una mercancía comercializable es visto como normal y aceptado como una práctica que pueden ejercitar.

Distorsión de la realidad sexual.

La forma en la que la pornografía presenta a las relaciones sexuales está muy alejada de lo que estas son en la realidad. Este hecho lleva a que los adolescentes se desorienten y se confundan justo en la etapa en la que su sexualidad se está definiendo.

Una de las percepciones erróneas a las que lleva el consumo de pornografía en la adolescencia es la de hacerse a la idea de que las relaciones sexuales entre adultos, tanto en duración como en frecuencia, son mucho mayores de lo que realmente son.

Por lo tanto, en el momento de su primera relación amorosa, sus expectativas estarán demasiado lejos de cumplirse. Al mismo tiempo tenderán a exigir a su pareja un rendimiento sexual que es casi irreal.

La pornografía distorsiona la sexualidad del adolescente

(2) – La pornografía distorsiona la sexualidad del adolescente

Propensión a relaciones sexuales precoces.

Otro problema del consumo abusivo de la pornografía es el de incitar a la práctica de la sexualidad a una edad demasiado temprana. Con los años, el sujeto llega a considerar que tener relaciones sexuales fuera de su noviazgo o matrimonio es algo aceptable y esperable.

Así se producen debuts sexuales, principalmente en varones, ya que son los principales consumidores de pornografía, a edades demasiado tempranas en las que la psique del adolescente aún no está lo suficientemente formada.

Esta situación puede derivar en tres graves consecuencias. La primera de ella son las enfermedades de transmisión sexual. Por más que la información para prevenirlas exista incluso como parte de la formación a nivel secundario, el número de ETS (enfermedades de transmisión sexual) no deja de crecer por no tomar las medidas adecuadas para su prevención.

La segunda consecuencia es un embarazo adolescente no deseado, ya sea por no haber tomado las medidas preventivas necesarias de forma correcta, o bien por los propios riesgos que tener relaciones sexuales, incluso con protección, implica.

Por último, el comienzo temprano en el ámbito sexual puede derivar en futuras disfunciones en dicho terreno.  

Perversiones sexuales.

La constante exposición a actos de pornografía deriva en conductas que encajan dentro de lo considerado como perversiones sexuales, tales como sexo grupal, prácticas sadomasoquistas y otras aberraciones sexuales. No podemos dejar de anotar aquí el elevado número de delitos de violación en grupo (las llamadas “manadas”) que no deja de crecer.

Una especial relevancia tiene la aparición de estas perversiones en la adolescencia, pues el joven no tiene aún ni la edad ni la experiencia para distinguir entre sexo normal y perversiones sexuales. El visionado repetido de conductas sexuales anormales puede llevarle a aceptar como normal una perversión sexual.

Expectativas irreales. 

Otro de los problemas del consumo precoz de pornografía puede radicar en una creación de expectativas irreales en los adolescentes. Un consumo excesivo de pornografía puede acabar haciendo que las personas no consigan excitarse salvo cuando se reproducen las prácticas que se ven en los vídeos pornográficos. De esta forma, es muy posible que se acaben reforzando de forma inconsciente ciertas fijaciones u obsesiones que, de otra manera, no estarían presentes.

Al mismo tiempo, el visionado de pornografía con actores profesionales puede ocasionar complejos en los adolescentes, como el temor a un tamaño pequeño del pene en varones o de los pechos en las chicas. Así mismo, puede alterar los conceptos de normalidad en lo referente a la duración o la frecuencia del sexo. Una buena muestra de esta confusión es el uso cada vez más frecuente en jóvenes de fármacos para el tratamiento de la disfunción eréctil, en busca de proezas sexuales inalcanzables.

El porno crea expectativas sexuales irreales en los jóvenes

(3) – El porno crea expectativas sexuales irreales en los jóvenes

Influencia de la pornografía en el aprendizaje.

Hace años, los padres y la Iglesia decían a los adolescentes que la masturbación provocaba ceguera. Afortunadamente, la vista de miles de jóvenes permanece intacta en su edad adulta. Sin embargo, han aparecido estudios, como el publicado en la revista JAMA Psychiatriy, por un grupo de investigadores alemanes, que han alertado de una correlación estadísticamente significativa entre el tamaño de determinadas regiones cerebrales (cuerpo estriado) y el visionado continuo de pornografía.

La prensa, que tiende a ser poco rigurosa ha tratado el tema de forma sensacionalista y no han faltado los medios de comunicación que han proclamado que el visionado durante muchas horas de pornografía reduce el tamaño del cerebro, lo que conlleva a una reducción en la capacidad del aprendizaje.

Ahora bien, el estudio en cuestión de los investigadores del Instituto Max Planck de Berlín, solo constata la existencia en individuos que visionan pornografía de un cuerpo estriado cerebral de menor tamaño. De aquí se puede deducir, que el visionado crónico de pornografía disminuye el tamaño del cuerpo estriado. O bien, que las personas con un cuerpo estriado más pequeño son más propensas al consumo abusivo de pornografía. Es decir, no sabemos si el tamaño del cuerpo estriado es la causa o la consecuencia del consumo de pornografía.

Si se confirmara la primera hipótesis (el abuso de pornografía disminuye el tamaño del cerebro) estaríamos ante un problema doblemente grave, si ocurre en una etapa de la vida tan temprana como es la adolescencia. Es precisamente durante este período en el que se desarrolla en buena parte el aprendizaje del joven y se adquieren los conocimientos básicos para el desarrollo de la personalidad. Es precisamente en este momento cuando se necesita que el cerebro esté al máximo de su capacidad.

Cómo se detecta la adicción a la pornografía.

Determinar cuándo un pasatiempo o un hobby se ha convertido en una adicción no es tarea fácil. Un profesional puede hacerlo en el curso de una sesión, pero si deseas saberlo antes de consultar con uno, éstos son los síntomas a los que debes prestar atención en tus hijos; uno solo de ellos ya es motivo de alarma:

  • Preferir la pornografía a tener sexo.
  • Ver pornografía en lugares poco adecuados: escuela, centros de estudio, lugares públicos, etc.
  • Dificultad de pasar un día sin ver pornografía.
  • Sustitución de otros pasatiempos por la pornografía.
  • Necesidad de aumentar la intensidad en el contenido de la pornografía.
Como detectar la adicción a la pornografía

(4) – Conoce las señales de alerta para detectar la adicción a la pornografía

Tratamiento de la adicción a la pornografía

Existen ciertas prácticas que se pueden implementar para comenzar a erradicar la necesidad compulsiva de consumir pornografía. Estas son:

Actividad física.

El ejercicio físico también genera dopamina, pero en cantidades saludables. Esto ayuda al joven a no necesitar prácticas insanas para la generación de su bienestar. Si se trata de un deporte de competencia, el efecto será más beneficioso aún.

Cultivar y ampliar el círculo social.

El consumo de pornografía reduce de forma drástica las relaciones sociales. Sin embargo, cuando procuramos cultivar y ampliar nuestras amistades, la adicción va perdiendo terreno hasta comenzar a extinguirse.

Desarrollar técnicas de control de impulsos.

Las personas capaces de aplazar el momento de placer y de satisfacción suelen tener más éxito en la vida. Un estudio realizado hace años así lo confirma. En un experimento se dejó a unos niños en una habitación en compañía de unos caramelos con la promesa de que podrían comerlos cuando el coordinador regresara.

Se verificó que aquellos que aguardaron que el moderador volviera fueron más exitosos en la vida. Los que se abalanzaron sobre los dulces crecieron para ser personas propensas a ser despedidas de sus trabajos y mantener relaciones sentimentales inestables. El estudio puso de manifiesto que ser capaz de controlar los impulsos solo arroja beneficios. Existen decenas de técnicas que llevan a desarrollar esta práctica, entre las cuales se encuentra la terapia psicológica.

Consultar con un especialista.

Más allá de todo lo que se haga para erradicar la adicción a la pornografía el camino a seguir no es fácil. Si la adicción está demasiado arraigada, será muy difícil poder solos con ella. Las recaídas se hacen presente y la motivación se pierde; el camino es muy escarpado. Es justamente en estos casos cuando una terapia psicológica es la alternativa más segura, efectiva y definitiva, para recuperar una vida sana.

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