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“Ludopatía: Cuando la afición por el juego deja de ser una diversión y se convierte en una tragedia personal.”  (Sabiduría popular)

Definición.

Empecemos por definir lo que es el juego patológico, más conocido como ludopatía. El DSM-IV-TR incluye el juego patológico dentro de la patología de control de los impulsos no especificados en otros apartados. Aquí se incluyen cinco categoría específicas: trastorno explosivo intermitente, cleptomanía, juego patológico, piromanía y tricotilomanía. Así pues el juego patológico se considera como un trastorno del control de los impulsos.

Un poco de historia.

Los juegos de azar se remontan a la antigüedad, pues ya los sumerios y los asirios usaban una especie de dados de cuatro caras, usando para ello el hueso astrágalo que extraían del talón de cabras, ovejas o caballos. Los romanos ya usaban los dados que conocemos actualmente.

En la Edad Media ya era conocido el efecto pernicioso del juego que podía hacer perder la fortuna al que caía en sus redes. Así, en las Cruzadas se hace referencia a un juego llamado hazard que podríamos traducir por peligro o riesgo.

Posteriormente fueron apareciendo juegos cada vez más sofisticados como el bingo, la lotería, las quinielas, la lotería primitiva, las máquinas tragaperras, los casinos y últimamente las casas de apuestas cuya publicidad multimillonaria entra en nuestras casas a cualquier hora a través de internet o de la televisión.

En todas las épocas han existido personajes, la mayoría anónimos pero otros, populares y famosos, que se han dejado llevar por la pasión del juego y han acabado arruinando sus vidas.

Son numerosos los casos que encontramos en la literatura: Dostoievski escribió su célebre novela “El jugador” basándose en gran parte en experiencia autobiográfica. En el terreno de la psicología y el psicoanálisis, Sigmun Freud escribió un ensayo basado en esta obra.

El célebre pintor Caravaggio nos dejó su famoso cuadro “Jugadores de cartas”. Hasta alguno de los personajes más famosos de nuestras series de televisión más veteranas (Los Alcántara) han caído en la ludopatía.

Adicción a los juegos de cartas

“La partida de cartas” – Caravaggio.

De los juegos de azar a la ludopatía.

El uso de los juegos de azar se considera una diversión cuando el individuo experimenta un placer con esa actividad y al mismo tiempo es capaz de controlar y saber parar en un momento determinado.

Por otro lado esta actividad deja de ser divertida cuando implica sufrimiento y descontrol, cuando el sujeto pierde su capacidad de decisión y no sabe poner freno a su necesidad de jugar.

Podemos decir que una persona se convierte en adicta al juego cuando pierde el control de su impulso a jugar, convirtiéndose, lo que era una afición voluntaria en una necesidad irrefrenable y repetitiva.

Es importante destacar que este impulso irresistible no está relacionado con el aspecto económico (los posibles beneficios que podría obtener a través del juego), sino que se basa más bien en una experiencia placentera donde prima la excitación y la euforia inherentes a la posibilidad de obtener el premio.

En no pocas ocasiones el individuo recurre al alcohol o a las drogas para potenciar esta conducta impulsiva. Los juegos con mayor poder adictivo son aquellos en los que transcurre poco tiempo entre el momento de la apuesta y el premio. Podríamos incluir aquí las máquinas tragaperras, el bingo, el casino.

Tipos de jugadores.

Antes de profundizar más en la psicopatología del jugador, debemos aclarar, para no caer en alarmismos innecesarios, que no todas las personas aficionadas al juego pueden calificarse como ludópatas o jugadores patológicos.

Vamos a ver a continuación que existen cinco tipos de jugadores: el no jugador, el jugador social, el jugador excesivo, el jugador patológico y el jugador profesional. Las diferencias entre los distintos tipos de jugadores provienen de la cuantía de la inversión monetaria en el juego y sobre todo del control que tienen sobre su afición.

A la hora de plantear un tratamiento podríamos diferenciar entre un tratamiento preventivo en el caso de los jugadores sociales (tipo 2) y excesivos (tipo 3). Por el contrario el tratamiento es estrictamente necesario en los casos del jugador patológico (tipo 4) e innecesario en los profesionales (tipo 5).

Cada vez se está dando más importancia al tratamiento preventivo a los jugadores excesivos (tipo 2), no tanto por los problemas que puedan tener en la actualidad, sino como un primer paso para evitar la progresiva adicción, que se potencia con los siguientes mecanismos:

Cuando gana el jugador rebosa optimismo, se cree omnipotente, piensa que su racha no va a acabar nuca y aumenta la cuantía de las apuestas.

Ante las pérdidas aparece un sentimiento de culpa, con autoreproches por no haber sabido parar a tiempo, esto hace que aparezca un comportamiento compulsivo que le obliga a jugar más a menudo, con más cantidad de dinero y asumiendo mayores riesgos para tratar de recuperar lo perdido.

Ludopatía - Tragaperras

Adicción a las máquinas tragaperras

El Síndrome de Abstinencia.

Cuando el paciente deja de jugar, aparece un síndrome de abstinencia, caracterizado por ansiedad o irritabilidad, acompañado de síntomas vegetativos como enrojecimiento, sudoración, temblor de manos, que en los casos más severos se pueden traducir en trastornos de conducta, con cuadros depresivos de distinta intensidad que podrían llegar a culminar en un acto suicida.

En este aspecto fui testigo cercano de como un chico de 20 años que se había “enganchado” al juego del póker, en una noche aciaga perdió hace años, el equivalente de 300 euros, que no eran suyos y había cogidos “prestados” a sus padres.

Se sintió acorralado y lleno de culpa por la pérdida del dinero, no se veía con fuerzas para volver a su casa y comunicar la noticia a sus padres, por lo que fue durante toda la madrugada recorriendo los bares del pueblo, pidiendo una soga para ahorcarse.

En los bares nadie le tomaba en serio, se reían de él o le invitaban a un “cubata” para que olvidara las penas. A la mañana siguiente apareció ahorcado, colgado de una ventana con una polea de coche que había cogido del garaje de su casa.

Síntomas de la Ludopatía.

En la evolución de la adicción al juego, el deterioro es progresivo tanto a nivel personal, familiar, social y laboral, aunque nada de esto influye en el sujeto y le hace alejarse y abandonar el juego.

Ya en la fase final el individuo se ve abocado a una situación desesperada: conflictos familiares, crisis profesional con pérdida del puesto de trabajo, acoso por parte de los acreedores, problemas legales y deterioro de la salud.

La ludopatía es un tipo de adicción que afecta a todas las áreas de la persona:

Area psicológica: irritabilidad, apatía, depresión, estrés emocional, baja autoestima, sentimientos de culpa, ideación suicida…

Area somática: Insomnio, falta de apetito, cefaleas, molestias gástricas y un sinfín de síntomas psicosomáticos.

Area social: Aislamiento, ausencia de aficiones, pérdida de interés por los hobbies que había tenido anteriormente, disminución de las relaciones sociales que acaba con la pérdida de las amistades.

Area familiar: Mentiras constantes, desconfianza y un deterioro progresivo de la comunicación. No es infrecuente que su propia familia le margine, le de la espalda y rompa con él toda clase de relaciones.

Area laboral: Retrasos y ausencias en el trabajo, pérdida de atención, de concentración, con constantes despistes y falta de rendimiento. Todo esto puede acabar con el despido laboral.

Area económica: deudas cuantiosas con familiares, amigos, prestamistas, incumplimiento de pagos, robos para hacer frente a las deudas, empobrecimiento propio y de los familiares.

Adicción a los juegos de cartas: Póker

Fases del jugador patológico.

1º La primera fase podríamos decir que es la fase de ganancias, el individuo juega poco, da mucha importancia a las ganancias y minimiza las pérdidas aumentando su optimismo y autoestima.

2º La fase siguiente es la fase de pérdidas: Con el optimismo inicial el individuo cada vez juega más tiempo y maneja mayor cantidad de dinero. Cuando pierde todo su dinero tiene que recurrir a familiares, amigos o bancos para que le presten dinero, y cuando las deudas se disparan ve en el juego la única posibilidad para recuperarse y hacer frente a todas las deudas acumuladas.

En esta fase el individuo juega para recuperar lo perdido, y en esta fase es cuando se ve obligado a confesar el problema, aunque eso sí, promete dejar de jugar, pero una ver conseguido el dinero, vuelve a jugar compulsivamente.

3º La tercera fase es la de desesperación. Ahora ya, el jugador sólo vive para jugar, se despreocupa totalmente de la familia, de las amistades y del trabajo. Aumenta cada vez más los riesgos de sus apuestas y cada vez tiene más problema financieros y legales.

Suele estar agotado y desesperado, tanto física como psicológicamente.. En este punto el horizonte vital se estrecha para el jugador y sólo ve como salidas posibles el suicidio, la cárcel, escapar o buscar ayuda profesional.

Fases de la familia del jugador patológico.

1º Fase de negación: Se suele pensar que el comportamiento del jugador es pasajero y que no reviste excesiva importancia, que es una forma de diversión temporal que no durará mucho tiempo.

En general se tiende a ignorar el problema y no se suele sacar el tema a no ser en situaciones muy evidentes. Esta fase puede durar años ya que el jugador se convierte en un mentiroso profesional que es capaz de ocultar sus actividades y engañar a todos los que le rodean.

2º Fase de estrés: Cuando los problemas económicos empiezan a aparecer la fase de negación se acaba. La familia, pareja o amigos tratan de ayudar al jugador a resolver el problema.

Todo esto hace que en los familiares aparezcan sentimientos contradictorios, pena y lástima, ganas de ayudar y colaborar en la medida de sus posibilidades, pero también frustración, resentimiento, y ansiedad que desembocan en continuas discusiones.

3º Fase de agotamiento: Los familiares son presa de la angustia, están agotados, confusos, no saben que camino tomar. Aparecen sentimientos de ira, culpa, depresión y resentimiento. Todas las áreas de la familia se ven afectadas en este punto.

Adicción a los juegos de azar

Adicción a los juegos de azar: Ruleta

Diagnóstico del juego patólogico.

El diagnóstico del jugador patológico no es fácil, sobre todo cuando tratamos de llevarlo a cabo en fases precoces, debido a la capacidad de ocultación y de mentir que desarrollan los sujetos, que no llegan a confesar hasta que están en situaciones límites.

De todas formas para los que estén interesados en los criterios diagnósticos que propone el DSM-IV-TR añadiré una hoja excel autoevaluable que se pueden descargar de aquí:

Escala de autoevaluación

Existen métodos más simplificados como la escala breve de detección de la ludopatía (Fernández Montalvo, Echeburúa y Báez, 1995) que pueden aportar algo de luz sobre el tema, pero siempre contando con el grado de sinceridad del sujeto que contesta las preguntas:

¿Cree usted que tiene o ha tenido alguna vez problemas con el juego?
¿Se ha sentido alguna vez culpable por jugar o por lo que le ocurre cuando juega?
¿Ha intentado alguna vez dejar de jugar y no ha sido capaz de ello?
¿Ha cogido alguna vez dinero de casa para jugar o pagar deudas?

Si ha contestado usted sinceramente a las cuatro cuestiones precedentes y en dos o más de ellas ha contestado de forma afirmativa, existen indicios de una probable ludopatía. Le animo a que consulte con un profesional.

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Gerardo Castaño Recuero trabaja como psicólogo y psicoterapeuta en "Nuestro Psicólogo en Madrid". Ha estudiado Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid y también ha cursado dos Máster, uno sobre Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica y otro sobre TFE: Terapia Focalizada en las Emociones.

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