Consumo de cannabis en adolescentes: Riesgos y prevención.

Consumo de cannabis por adolescentes

El consumo de cannabis por los jóvenes.

El cannabis es una droga, cuyo consumo está considerado como ilegal en España. El consumo de cannabis está ampliamente difundido en nuestro país, sobre todo entre los más jóvenes. Actúa sobre el Sistema Nervioso Central (SNC). Tiene un efecto estimulante a dosis altas y sedante a dosis más bajas (Berrendero, 2002).

¿Qué es el cannabis?

Su denominación científica es “cannabis sativa”. Se sabe que ya era consumida hace casi 5000 años. Las primeras referencias sobre el cannabis apuntan a las altas cumbres del Himalaya como su lugar de origen (Cáñamo Indico). De ella se obtienen como derivados la marihuana y el hachís.

Esta droga es conocida también con otros nombres: hachís, marihuana, maría, hierba, porro, dagga, bhang y ganja. En el presente artículo, utilizaremos el término “cannabis” para referirnos a todas las variedades.

Epidemiología.

  • El cannabis es la droga ilegal más consumida por los jóvenes de nuestro país.
  • Uno de cada cinco estudiantes con edades entre 14 y 18 años consumen cannabis (Plan Nacional sobre Drogas, 2000).
  • Tres de cada diez estudiantes de secundaria admiten haberlo consumido alguna vez.
  • Es más común el consumo en hombres que en mujeres, siendo la proporción de 23/11 respectivamente. (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, 2017).
  • El cannabis es para algunos una droga que abre la puerta al consumo de drogas más peligrosas. Esto es debido a que los consumidores habituales de esta droga tienen una probabilidad mayor de consumir otro tipo de drogas “más duras” que los no consumidores de cannabis.

Conceptos básicos sobre el consumo de drogas.

 Drogas.

A la hora de hablar sobre las drogas usaremos el concepto propuesto por la Organización Mundial de la Salud:

“Droga es toda sustancia que, introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce de algún modo una alteración del natural funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y además es susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas”. (O.M.S.)

Uso de drogas.

Cuando hablamos del uso de una droga nos referimos al consumo de una sustancia de forma ocasional y controlada. Este consumo, ya sea por su baja intensidad o por su escasa periodicidad no provoca daños inmediatos en la persona que consume ni en los que le rodean.

El uso de drogas activa los circuitos cerebrales del placer y de la euforia, pero no producen cambios plásticos en el cerebro. Sin embargo, podría ser el primer paso de iniciación al consumo.

Planta de cannabis sativa o marihuana

(1) – Hojas de la planta cannabis sativa o marihuana

Abuso de drogas.

 Al hablar de abuso de drogas nos estamos refiriendo a un uso perjudicial de las mismas. Es decir, ya sea por un consumo de dosis excesivas o muy reiteradas se producen daños físicos o psíquicos en el sujeto o personas cercanas.

También hablamos de abuso de drogas cuando, aunque las dosis no sean excesivas, provocan efectos lesivos debido a las características corporales, sociales o psíquicas del consumidor.

Esta forma de consumo no está aceptada socialmente.

El abuso conlleva neuroadaptaciones cerebrales. Existe una homeostasis y el Sistema Nervioso se adapta a la situación para intentar restablecer el equilibrio. Estos cambios no son permanentes.

Sólo cuando se mantiene el consumo en el tiempo y en la frecuencia pasamos del uso al abuso.

Dependencia de las drogas.

Se llega a la dependencia a través de la cronificación del abuso de las drogas.

Cuando el sujeto es dependiente, el consumo de la droga prevalece frente a otras conductas que, para él gozaban anteriormente de su preferencia. Se dedica la mayor parte del tiempo a pensar en el consumo, a buscar y a consumir la droga. Esto conlleva una degradación de su vida familiar, laboral y social, que pasa a un segundo plano. En esta fase, ya hay cambios neurobiológicos permanentes.

Existen dos clases de dependencia: la dependencia psíquica y la física.

Dependencia psíquica.

El uso de las drogas produce en el consumidor una sensación de bienestar o de placer. Cuando el efecto de la droga ha cesado, el sujeto echa en falta esa sensación placentera y siente la necesidad “psicológica” de consumir de nuevo para calmar el malestar que le produce la falta de consumo.

Recalcamos necesidad “psicológica” porque a nivel físico no se produce ninguna repercusión, pero a nivel psíquico siente un enorme deseo de consumir la droga.

Dependencia física.

En la dependencia física existe una necesidad patológica para consumir. El organismo se ha acostumbrado a la droga, y cuando ésta falta se producen serios trastornos físicos y psíquicos. La dependencia física está muy relacionada con el fenómeno de la tolerancia y el síndrome de abstinencia.

 Tolerancia.

La tolerancia se produce cuando una persona consume la sustancia de forma continuada y su organismo se habitúa a ella. Es decir, la misma dosis de droga produce cada vez menos efecto en el organismo y se requieren mayores niveles de la misma para conseguir la misma respuesta (Berrendero. 2002)​.

Adicción.

Podemos usar la definición de la OMS para entender la adicción. Se trata de un …

“trastorno crónico y recurrente caracterizado por la búsqueda y el uso compulsivo de drogas a pesar de las consecuencias adversas (sociales e individuales, físicas y emocionales). La característica común y central del trastorno es la pérdida de control”.  (Organización Mundial de la Salud). 

El Cannabis es la droga ilegal más consumida por adolescentes

(2) – El Cannabis es la droga ilegal más consumida por adolescentes

Este podría ser un esquema que muestra el trayecto que lleva a la adicción:

Uso ▷  Abuso ▷ Setpoint a la adicción ▷ Dependencia ▷ Adicción.

En esta transición, que va desde el uso hasta la adicción, intervienen tanto el refuerzo positivo como el negativo.

Cada vez tenemos más tolerancia, la droga produce cada vez menos efecto, lo que hace que nos sintamos mal física y psicológicamente, por lo que consumiremos más para aliviar el malestar.

La motivación pasa de ser un refuerzo positivo (“consumo porque me siento bien”) a un refuerzo negativo (“consumo porque me siento mal y tengo que consumir más para obtener lo mismo”).

Síndrome de abstinencia.

Hablamos de síndrome de abstinencia, cuando es un individuo adicto al consumo de una sustancia, se provoca una deprivación de la misma. Ya sea porque no puede consumir o porque le administran un antídoto de la droga, se producen alteraciones severas, tanto a nivel físico como psicológico.

A nivel popular el síndrome de abstinencia se le denomina “el mono”.

Vías de administración más usadas en el consumo de cannabis.

Las vías de administración del cannabis pueden ser variadas. De ellas depende la cantidad del componente psicoactivo que llega al Sistema Nervioso Central. Este componente se llama tetrahidrocannabinol y es más conocido por sus siglas THC.

Inhalación (fumada).

El consumo de marihuana en forma de cigarrillo (comúnmente conocido como porro o canuto) es la modalidad más conocida de consumo de cannabis. Hoy en día, es fácil también su consumo en pipas, cachimbas…

En esta modalidad de consumo, sólo el 40% del total de THC  llega al SNC. El otro 60% se pierde en la combustión y en la calada.

Pese a que más de la mitad del THC se desaprovecha, esta forma de consumo de marihuana (fumada) deja sentir de una forma muy rápida sus efectos en el consumidor.

Joven fumando marihuana

(3) – Joven fumando marihuana (forma más habitual de consumo).

Inhalación de marihuana (vaporizada).

Es una de las formas más “sanas” de consumo de cannabis ya que con la combustión de la marihuana a 230 grados se reducen las toxinas y el THC se evapora (a 180º).

Marihuana por vía oral.

La administración de marihuana por vía oral puede ser mediante distintas preparaciones.

  • Infusión: En este caso, la marihuana se toma mezclada con leche en una infusión. La infusión debe hacerse con leche y no con agua porque el THC se puede disolver en las grasas (liposoluble) pero no en el agua (hidrosoluble). Al mezclar la marihuana con leche, el THC se quedará pegado a las grasas que la leche contiene. Cuanta más grasa contenga la leche, mejor será la disolución de la hierba. Al estar supeditados los efectos del THC a la digestión y absorción láctea, éstos se producen de forma más tardía.
  • Maceración con alcohol: Otra forma de consumo por vía oral del cannabis es dejar macerar la marihuana en una botella de alcohol.  Este método es peligroso ya que estaríamos juntando los efectos de la droga con los efectos del alcohol en un mismo consumo.
  • Cannabis por vía sublingual: Es la forma más habitual de consumo medicinal de la marihuana. Hoy en día existen empresas farmacéuticas que distribuyen comprimidos de extractos con las propiedades medicinales que proporciona la marihuana. Está indicado para aquellas personas con dolores crónicos, como los causados por la espasticidad muscular (por ejemplo, la esclerosis múltiple).

Marihuana por vía transdérmica

Antiguamente, esta forma de consumo era muy habitual. Se practicaba por chamanes para calmar el dolor mediante una pomada con extracto de aceite de marihuana.
Recordemos que la marihuana es liposoluble, por lo que la base de la pomada tendrá que ser una sustancia grasa (cera de abeja, por ejemplo).

El aceite de cannabis se puede usar por vía transdérmica

(4) – El aceite de cannabis se puede usar por vía transdérmica

Efectos adversos del consumo de cannabis en los jóvenes.

Según Tims et al. (2002), los adolescentes con un consumo regular de cannabis son más propensos a consumir otro tipo de sustancias además del Cannabis. Esto se debe a que los efectos placenteros de esta sustancia pueden dar pie a buscar nuevas sensaciones. Además, el consumo puede alterar el funcionamiento cognitivo y por tanto, afectar a la decisión de consumir o no consumir otras drogas.

Efectos a corto plazo.

  • Efectos psicológicos: excitación, sensación de euforia y bienestar, y después relajación y reflexión.
  • Crisis de ansiedad, ataques de pánico.
  • Incremento apetito: ansia de comer dulce.
  • Alteraciones perceptivas: aumenta la percepción de los colores y los sonidos.
  • Alteraciones en el pensamiento y memoria.
  • Midriasis o dilatación de las pupilas.

Efectos a largo plazo.

  • Síndrome amotivacional: Pérdida de energía y motivación para estudiar o trabajar.
  • Efectos en el cerebro: La concentración, la memoria, la habilidad de aprendizaje y la comunicación se encuentran disminuidas.
  • Hormonas: afecta al ciclo menstrual, disminuye la producción de espermatozoides.
  • Impacto negativo en el desempeño escolar y laboral.
  • Trastornos Psicóticos/Esquizofrenia.
  • Trastornos de ansiedad.
  • Drogodependencia.
  • Problemas con el entorno (familiar, laboral y social).
Consumo de marihuana por adolescentes

(5) – Consumo de marihuana por adolescentes

Factores de riesgo asociados al consumo de cannabis.

  • La edad. Por encima de los doce años y hasta los dieciseis existe un considerable aumento del consumo de esta droga. Este periodo debe ser considerado como una etapa vulnerable para la iniciación en el consumo. Desde la adolescencia, el consumo va aumentando con la edad, aunque a partir de los 24 años, comienza a descender. Por tanto, alcanza su punto máximo entre los 18 y los 24 años (Pedrosa, 2009).
  • El sexo. Ser hombre es un factor de riesgo. Ya hemos citado anteriormente que el consumo de cannabis es mucho más frecuente en el sexo masculino.
  • Baja autoestima y un pobre concepto de sí mismo.
  • Falta de autocontrol.
  • Búsqueda de nuevas sensaciones. Algunos jóvenes presentan una tendencia a buscar experiencias nuevas, que están muy cercanas a conductas autodestructivas. Sienten la necesidad de sensaciones y experiencias distintas y novedosas, que conllevan el gusto por el riesgo físico y social.
  • Fácil accesibilidad a las drogas o círculo cercano consumidor.
  • Ambiente familiar nocivo:  Las alteraciones en las relaciones familiares pueden inducir al consumo de sustancias psicotrópicas. La ausencia de la figura materna, una educación que no establece límites claros, padres que no crean ideales educativos y metas en sus hijos, la ausencia de comunicación entre los miembros de la familia, las relaciones familiares carentes de afecta, todo ello es un caldo de cultivo para que los hijos caigan en la drogadicción.
  • Las dificultades para entablar relaciones sociales, la incapacidad para expresar sus propias ideas y convicciones, los comportamientos antisociales y el difícil manejo de las emociones deben ser considerados, así mismo, como factores de riesgo.
Aislamiento Social y Cannabis

(6) – El aislamiento social es un factor de riesgo para consumir cannabis

  • Desconocimiento de los riesgos del consumo de esta droga a largo plazo.

“Existe una menor percepción del riesgo: hoy nos encontramos ante un fenómeno de tolerancia social, que ha llevado a que el consumo de cannabis se haya desdramatizado y desmitificado”. (Gutiérrez-Rojas, De Irala y Martínez-González, 2006).

Factores protectores del consumo de cannabis. 

Aunque estos factores no determinan el NO consumo de cannabis deben ser tenidos en cuenta como factores protectores, (Pedrosa, 2009).

  • La edad. Diversos estudios han demostrado que a partir de los 24 años, el riesgo del consumo desciende.
  • El sexo. Ser mujer.
  • Alta percepción del riesgo.
  • Tener acceso a una información objetiva y veraz sobre los efectos reales del cannabis, sin trivializar su consumo ni ignorar sus daños potenciales.
  • Buena capacidad de interacción social, recursos para establecer relaciones adecuadas y adaptadas a la realidad. Saber decir “no” a las incitaciones al consumo.
  • Buena autoestima y autoconcepto.
  • Autocontrol.
  • Difícil accesibilidad a las drogas.
  • Saber rodearse de buenos amigos, evitando los círculos peligrosos donde el consumo de droga es la norma.
  • Algunas actitudes, creencias y valores que actúan como factores de protección, por ejemplo, la religión.
  • Una sana relación familiar. Una familia con sólidos vínculos de cariño entre sus miembros, que fomente el respeto y la comunicación conlleva un alejamiento del riesgo de drogadicción.

Trastornos mentales y consumo habitual de cannabis.

Aunque la literatura relevante es bastante limitada, los estudios existentes han demostrado que el uso crónico de cannabis se asocia con mayores tasas de depresión, ansiedad y psicosis (Fergusson y Bowden, 2008; Volkow et al., 2014).

Cannabis y depresión.

En un artículo anterior de este Blog se define la depresión desde el punto de vista médico como:

“un trastorno del estado de ánimo, que se caracteriza por sentimientos de desesperanza, infelicidad, vacío, soledad, decaimiento y culpabilidad. No es raro que aparezcan ideas suicidas”. (Castaño, G. 2017).

Se ha sugerido que el ingrediente activo en el cannabis, el tetrahidrocannabinol (THC), a largo plazo, puede afectar a los niveles de la serotonina y otros neurotransmisores de manera que produzca síntomas depresivos. (Wilson, Peart, Martin, Bridgen, Byron y Lichtman, 2002)

Cuanto más frecuente es el consumo de cannabis, mayores serán los síntomas depresivos y mayor la gravedad de la depresión.

Relación bidireccional. Por un lado, muchos jóvenes con sintomatología depresiva consumen cannabis para sentirse mejor. Así mismo, el consumo de cannabis puede provocar sintomatología depresiva.

La relación cannabis-depresión varía con la edad, de modo que la asociación es más fuerte en la adolescencia. Cuanto más joven es la persona consumidora, mayor probabilidad de sufrir una depresión.

Más frecuente en chicas.

El uso regular de cannabis, así como la precocidad en su consumo, también se asoció con la ideación y los intentos de suicidio.

No es posible descartar que la asociación entre cannabis y depresión se deba a factores familiares, sociales o ambientales que aumentan el riesgo tanto del consumo de esta droga como de padecer depresión.

Abuso de drogas y depresión

(7) – El abuso de cannabis se asocia con frecuencia a la depresión.

Cannabis y ansiedad.

Existe una ansiedad normal o adaptativa y una ansiedad anormal o patológica.

“La ansiedad es el mecanismo mediante el cual, el organismo se pone en estado de alerta ante cualquier clase de peligro. Esta ansiedad es normal y la llamamos ansiedad adaptativa. Cuando esta alarma del organismo se dispara con gran intensidad o de forma continuada, sin que exista una razón evidente, entonces hablamos de ansiedad patológica”. (Castaño, G. 2017).

 Un estudio de Degenhardt, Coffey, Romaniuk, et al., (2013) que ha examinado las relaciones entre el consumo de cannabis y la salud mental, confirma que:

El consumo elevado de cannabis en la adolescencia se asoció con una duplicación del riesgo de trastorno de ansiedad en la edad adulta.

Ocurre lo mismo si el consumo no es elevado, pero sí continuado durante el transcurso de su adolescencia y persiste hasta los 29 años.

La relación entre el cannabis y el trastorno de ansiedad es también bidireccional. Es decir, muchos adolescentes utilizan esta droga para aliviar la ansiedad. Y el consumo puede ocasionar sintomatología ansiosa en el momento de intoxicación y mayor propensión a trastornos de ansiedad a largo plazo.

Cannabis y psicosis.

Las psicosis son trastornos mentales severos donde el sujeto sufre una alteración en la forma de percibir la realidad circundante. La persona puede distorsionar la realidad, teniendo falsas creencias acerca de lo que está sucediendo o viendo (delirios) o ver o escuchar cosas que no existen (alucinaciones). También es común la desorganización del habla y del pensamiento.

La relación entre el consumo reiterado de cannabis y el desarrollo de trastornos psicóticos es algo evidente.

En la intoxicación aguda por cannabis puede aparecer sintomatología psicótica como la desrealización, despersonalización, sensación de pérdida de control e ideas paranoides.

Cuando el consumo de cannabis es habitual o de inicio precoz aumenta el riesgo de padecer psicosis. Por ello es de gran importancia evitar el consumo en los adolescentes y adultos jóvenes.

El cerebro de los adolescentes está aún en desarrollo y por ello los jóvenes son más vulnerables a los efectos de las drogas.

El cannabis puede desencadenar la aparición de la psicosis en personas con factores de riesgo predisponentes para padecerla.

En personas que ya padecen trastornos psicóticos, el consumo tendría un impacto negativo tanto en el curso de la enfermedad como en el curso del tratamiento.

El cannabis en sí no es una causa necesaria ni suficiente ya que, no todos las personas con psicosis han estado expuestas al consumo de cannabis ni todos los consumidores desarrollan psicosis. En cambio, se puede afirmar que el consumo de cannabis actúa aumentando la vulnerabilidad del individuo para padecer trastornos psicóticos (Ksir y Hart, 2016).

Falta evidencia acerca de si el consumo de cannabis provoca una esquizofrenia que no se daría sin el consumo o si simplemente dicho consumo adelanta la enfermedad.  (Degenhardt, Coffey y Romaniuk, 2013).

Psicosis y adicción a la marihuana

(8) – Las psicosis se asocian en ocasiones con el consumo de cannabis.

¿Qué podemos hacer ante el consumo de cannabis?

La misión de padres y educadores, para evitar el consumo de drogas, pasa por prestar atención a los siguientes puntos:

  • Importancia de la prevención.
  • Educación en casa sobre las drogas, no debe tratarse como un tema tabú.
  •  Psicoeducación en los colegios. Explicación teórica de las consecuencias del consumo, ejemplificar con casos de consumidores o exconsumidores.
  • La mejora del bienestar social (aumento de las oportunidades de trabajo, acceso a la educación para todos…), biológico (facilidad acceso a la sanidad) y psicológico (crianza adecuada, buen nivel de afectividad, posibilidad de expresar sus emociones…) puede ser una de las mejores formas de hacer prevención para el consumo de drogas.
  • Gestión del tiempo libre y actividades fuera del horario escolar (incompatibles con el consumo de droga, por ejemplo, el deporte).
  •  Actividades de ocio alternativas al consumo de drogas.
  •  Entrenamiento en habilidades sociales y asertividad para evitar el consumo por deseo social o por presión de grupo. Saber decir “no”.
  • Ayudar al desarrollo de una autoestima positiva. La seguridad en sí mismos será un factor de protección para que los adolescentes no recurran a las drogas para poder sentirse mejor con ellos mismos.
  • Estilo de crianza democrático (padres que establecen límites claros, escuchan a sus hijos, potencian el pensamiento crítico, son flexibles y muestran afecto a sus hijos).
  • Fomentar la autonomía de los adolescentes, que participen en la toma de decisiones familiares siempre que sea posible.

Señales de Alerta.

  • Especial impotancia tiene prestar atención a las señales de alerta (Plan Nacional sobre Drogas, 2017):
  • Falta de higiene, descuido en el vestir, aspecto sucio y descuidado que aparece de forma repentina.
  • Insomnio/pesadillas/temblores.
  • Pérdida repentina de peso o apetito excesivo.Empiezan a faltar clases o no prestan atención. Malas notas.
  • Tendencia a aislarse en la habitación.
  • Abandono parcial o total de sus aficiones e intereses.
  • Labilidad emocional, cambios bruscos de humor y disminución de la comunicación tanto verbal como afectiva.
  • En caso de consumo inminente, contactar con profesionales para valorar la situación y realizar una intervención precoz.
El Deporte ayuda a prevenir el consumo de drogas

(9) – El deporte ayuda a prevenir el consumo de drogas

Referencias bibliográficas.

  • Degenhardt, L., Coffey, C., Romaniuk, H., Swift, W., Carlin, J. B., Hall, W. D., y Patton, G. C. (2013) –  The persistence of the association between adolescent cannabis use and common mental disorders into young adulthood. Enlace.
  • Gutiérrez-Rojas, L., Irala, J., y Martínez-González, M. A. (2006) – Efectos del cannabis sobre la salud mental en jóvenes consumidores. Enlace.
  • Castaño, G. (2017) – “Ansiedad: Síntomas y Tratamiento“.
  • Castaño, G. (2017) – “La depresión: síntomas, tipos y causas“.
  • Ksir, C., y Hart, C. (2016) – Cannabis and psychosis: a critical overview of the relationship. Enlace. 
  • Pedrosa, E. P. (2009) – Factores de riesgo y protección en el consumo de sustancias en adolescentes. Enlace.
  • Plan Nacional SobreDrogas (2017) – Sociedad Española de Investigación sobre Cannabinoides. Enlace.
  • Tims, F., Dennis, M., Hamilton, N., Buchan, B., Diamond, G., Funk, R., y Brantley. (2002) – “Characteristics and problems of 600 adolescent cannabis abusers in outpatient treatment”. Enlace.
  • Volkow, N. D., Baler, R. D., Compton, W. M., & Weiss, S. R. (2014) – Adverse health effects of marijuana use. Enlace.
  • Wilson, D. M., Peart, J., Martin, B. R., Bridgen, D. T., Byron, P. R., y Lichtman, A. H. (2002) – Physiochemical and pharmacological characterization of a Δ9-THC aerosol generated by a metered dose inhaler. Enlace.

Autora.

Marta Díaz Fernández - Psicóloga

Marta Díaz Fernández, Psicóloga General Sanitaria por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente está completando su formación como Experta en Trastornos de la Personalidad con la Asociación Española para el Fomento y Desarrollo de la Psicoterapia (AEFPD). Trabaja en la actualidad en la atención psicológica a personas en riesgo de exclusión social. Sus intereses están orientados a la psicología clínica y la peritación forense. Colaboradora en el Blog de Nuestro Psicólogo en Madrid. 


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