Parafilias: Pedofilia, sadismo, masoquismo, fetichismo…

Parafilias

El término “parafilias” se utiliza para designar conductas sexuales anormales. Ahora bien, ¿qué entendemos por normalidad al hablar de la sexualidad? Inevitablemente, nos surge la duda sobre lo que entendemos por normal y lo que consideramos desviaciones o patologías sexuales.

 

Parafilias: ¿práctica sexual poco corriente o trastorno psicológico?

«No te comportas como una persona normal», «¿te parece normal lo que haces?». ¿Cuántas veces se han escuchado y reproducido estas mismas frases ante situaciones donde el otro actúa de manera inesperada?

No son pocas las ocasiones en las que el comportamiento es juzgado y cuestionado por el entorno, a pesar de no resultar perjudicial para el otro ni para uno mismo.

“No es fácil precisar dónde establecer los límites de la normalidad, sobre todo, cuando hablamos de normalidad en la conducta sexual”.

El concepto de normalidad.

Entonces, ¿cómo puede delimitarse el concepto de «normalidad»? Esta pregunta ha generado una gran controversia a lo largo del tiempo, especialmente en psicología, pues ha tendido a asociarse lo estadísticamente poco común a lo anormal. De esta forma, se ha entendido lo anormal como algo problemático y patológico, siendo por ello susceptible de diagnóstico y, por ende, tratado a nivel terapéutico.

Claro ejemplo de ello es cuando surge el debate de qué es lo «normal» en la sexualidad humana.

Resulta evidente que las prácticas sexuales de la tribu sambia de Papúa Nueva Guinea parecen inaceptables en la cultura occidental: los varones deben hacer felaciones a los adultos antes de la adolescencia, ingiriendo el esperma para inseminar a las mujeres después de la pubertad. 

Del mismo modo, en España sería motivo de escándalo la autorización de un juez marroquí para que un hombre mantuviera relaciones sexuales con su difunta esposa. Ambos casos confirman que no existe un criterio común en este tipo de cuestiones.

Existe una gran variabilidad no sólo entre las diferentes culturas, sino en la propia, debido a los cambios sociales, culturales y políticos (p. ej. hasta principios 1970 la masturbación o la homosexualidad fueron consideradas anomalías sexuales).

 

Normalidad sin prejuicios socioculturales.

Así, la psicología ha tratado de aproximarse a la noción de normalidad de manera escéptica y no juiciosa, intentando dejar al margen los prejuicios socioculturales y los posibles debates morales que pueden conllevar este tipo de cuestiones.

De este modo, la psicología no define las conductas parafílicas patológicas como la excitación ante objetos y situaciones que no forman parte de los patrones sexuales socialmente aceptados, sino como aquellas conductas sexuales que generan malestar clínicamente significativo en el individuo. Es decir, hablamos de conductas sexuales que interfieren en su vida al comprometer su bienestar laboral, social, sexual, etc.

Estas conductas le impiden mantener una relación sexual satisfactoria sin el estímulo parafílico, probablemente difícil de obtener en muchos casos (p. ej. fetichismo, sadomasoquismo).

Sadomasoquismo

(1) – Sadomasoquismo.

Asimismo, debe recalcarse la obligatoriedad de que la persona con quien se decide poner en práctica las fantasías parafílicas consienta libremente y sin perjuicio para su salud física o mental, fuera de posibles observadores accidentales.

Sin embargo, gran parte de las parafilias actualmente recogidas en el DSM-5 son aquellas en las que la otra persona no da su consentimiento. Así sucede en el frotteurismo, voyeurismo, necrofilia o zoofilia, y muy especialmente en los casos de pedofilia, donde el menor no es consciente del abuso al que está siendo sometido.

Así, el concepto de «normalidad» asociado a la sexualidad no puede limitarse meramente al criterio estadístico y cultural (más aún tratándose de un tema tabú), ya que ¿quién puede juzgar qué gustos son mejores o más apropiados? La psicología lo tiene claro: el malestar que supone a los implicados.

¿Qué son las parafilias?

El término parafilia viene del griego para- (alterado, anormal) y -filia (amor). Se trata de fantasías, impulsos o actividades sexuales intensas y recurrentes relacionadas con objetos inanimados, el sufrimiento o la humillación (de uno mismo o de la pareja), o con personas que no consienten dicha relación (p. ej. niños).

Tal y como se ha comentado previamente, para que dicha fantasía, impulso o actividad sexual sea considerada un trastorno parafílico ha de producir malestar en el individuo o daño a terceras personas y/o cierto grado de deterioro social, laboral, etc. Esto último es lo que convierte la inclinación o incluso el interés consumado -las filias– en un trastorno psicológico, pues estas personas son incapaces de funcionar sin el estímulo sexual específico.

De esta manera, además de limitar el abanico de estímulos potencialmente excitantes, dicha parafilia puede generar emociones negativas como culpa y vergüenza debido a que se trata de unas preferencias que la persona puede considerar desviadas pero que las necesita para sentirse sexualmente satisfecha.

Además, el ser descubiertas suele provocar problemas de pareja (p. ej. al haber recurrido a la prostitución para realizar dichas fantasías), sociales y laborales (p. ej. ante un caso de exhibicionismo), sin tener en cuenta aquellos casos en los que para la consecución de la parafilia se haya incurrido en algún delito, en cuyo caso la pérdida de empleo y el aislamiento social están garantizados.

¿Cuáles son las parafilias más frecuentes?

En primer lugar, es conviene señalar que no abundan los estudios epidemiológicos sobre las parafilias. Ésto es debido a la naturaleza socialmente censurable e incluso delictiva del acto.

Por este motivo, los casos más frecuentes en la consulta psicológica son aquellos derivados por el sistema judicial, estos son, los de exhibicionismo, voyeurismo y pedofilia.

Respecto al sexo, cabe destacar la prevalencia altamente superior del segmento masculino y, en la mayoría de los casos, la conducta parafílica se inicia antes de los dieciocho años.

La pedofilia es una de las parafilias más perseguidas.

(2) – Pedofilia.

A continuación, se exponen los trastornos parafílicos más frecuentes:

  • Fetichismo: Uso de objetos inanimados.
  • Travestismo: Vestirse con ropa asociada al género contrario.
  • Voyeurismo: Observar sin consentimiento a otras personas realizando actividades íntimas.
  • Exhibicionismo: Exposición de los propios genitales a un extraño.
  • Frotteurismo: Tener contacto físico y rozar a una persona en contra de su voluntad.
  • Masoquismo sexual: Sometimiento voluntario a la humillación y abuso sexual.
  • Sadismo sexual: Perpetrar actos sexuales humillantes o abusivos a otros.
  • Pedofilia: Realizar actividades sexuales con niños prepúberes.

 

¿Se pueden considerar las parafilias eximentes en los delitos sexuales?

En España la parafilia no es un eximente en los delitos sexuales, es decir, no anula la responsabilidad penal del agresor. Esto se debe a que el sujeto muestra plena conciencia y voluntad al perpetrar el delito pues, aun conociendo que se trata de una actitud ilícita y execrable, decide libremente ejercer su deseo impulsivo o compulsivo a pesar de ser evitable y conociendo el daño que infringirá a la víctima.

“Ante un delito sexual cometido en España, las parafilias no suponen ningún eximente de culpabilidad”.

 

Parafilias curiosas y costumbres sexuales no penadas en otros países.

La normalidad y la aceptación social de determinadas conductas sexuales pueden resultar sorprendentes desde el punto de vista occidental. No obstante, ponen de manifiesto la ingente cantidad de relaciones sexuales abusivas que tienen lugar en países donde la sexualidad es vivida desde el disfrute egoísta y, muchas veces, basada en ideas irracionales.

A continuación, se exponen las costumbres sexuales más llamativas, siendo parte de las cuales trastornos parafílicos comentados anteriormente.

Imposibilidad de rechazar el acto sexual. 

Los semais de Malasia no permiten rechazar una propuesta sexual, pues se considera equivalente a una agresión personal. El rechazo podría conllevar un castigo de los espíritus sobre todo el poblado, pues prohíben cualquier comportamiento incorrecto (p. ej. un gesto discreto que pueda generar frustración en la otra persona).

Matrimonios concertados y matrimonio infantil.

En algunos países es costumbre que las familias elijan a los esposos de sus hijos, de manera que muchos jóvenes son casados sin su consentimiento y han de mantener relaciones sexuales para sellar el matrimonio y garantizar la descendencia familiar.

En ciertos casos, incluso las niñas pueden ser casadas con adultos. Esto se debe a que las familias económicamente desfavorecidas ven el matrimonio como una forma de mejorar su vida o de proteger a sus hijos de futuros problemas económicos, mientras que las familias con una economía más holgada lo ven como una forma de afianzar lazos entre las familias más importantes y conservar sus tradiciones.

También pueden darse estos matrimonios tras un violación, de manera que la víctima es casada con el agresor para “conservar el honor de la familia”.

“En algunos países la víctima de una violación tiene que casarse con el violador”.

 

Matrimonio concertado en la India con una menor.

(3) – Matrimonio concertado en la India con una menor.

No se aceptan mujeres vírgenes. 

En el mundo árabe lo esperado es que la mujer llegue virgen al matrimonio y hay países donde incluso está prohibido besarse en público. Sin embargo, en Guam y otras islas del Pacífico hay hombres que se dedican a que las mujeres adquieran experiencia sexual para llegar al matrimonio con cierto bagaje.

En países como Sudán o Botsuana, las chicas acostumbran a tener juegos sexuales entre sí antes de estar con hombres.

 

Matrimonios entre familiares e incesto.

En ciertos países árabes es habitual que tanto mujeres como hombres se casen con sus cuñados, suegras, nueras y yernos en caso de que éstos enviuden.

En cambio, en la tribu australiana aranda la novia mantiene relaciones sexuales con los parientes del novio como una forma de marcar su inicio sexual antes de la noche de bodas.

“Existen, todavía, países europeos en los que está permitido el matrimonio incestuoso”.

 

Infidelidad, poligamia y poliandria. 

Mientras que los hombres de la tribu africana de los bantúes ponen veneno en sus penes para hacer daño a los posibles amantes de sus mujeres, hay lugares donde es legal asesinar al adúltero. Así, en Hong Kong, la mujer puede asesinar a su marido infiel siempre que sea con sus propias manos.

En cambio, hay otros países como Tanzania en los que se asume que la mujer va a tener algún amante. Por ello, los demás ayudan a que el marido no se entere.

Las mujeres nepalesas o indias pueden tener varios esposos (poliandria).

“Las mujeres cingalesas de Sri Lanka pueden casarse con varios hombres siempre y cuando éstos sean hermanos entre sí”.

En el libro indio Majábharata, se cuenta la historia de la princesa Draupadi, que se casó con los cinco hermanos Pandavas.

Parafilias - Poliandria - Draupadi y los Pandavas

(4) – Poliandria: La princesa Draupadi y los cinco hermanos Pandavas.

 

Por otra parte, el matrimonio de un hombre con varias mujeres (poligamia) es frecuente en muchos países musulmanes como Emiratos Árabes Unidos, Argelia, Irak o Jordania.

 

Sexo extramarital consentido.

En Irán no es aceptable tener relaciones sexuales antes de casarse o fuera del matrimonio. Sin embargo, se permite pagar un impuesto para legalizar la aventura amorosa ante Dios y la ley. Si bien los hombres casados pueden contraer esta figura de casamiento temporal (sigheh) con otras mujeres las veces que quieran, la mujer ha de ser viuda o divorciada.

 

Préstamos de pareja.

En Mozambique es común prestar a la pareja cuando hay problemas de fertilidad. En cambio, en otras tribus africanas es costumbre que los hombres casados se roben entre sí a las mujeres de los demás durante su festividad anual.

Asimismo, es frecuente entre los esquimales, que el hombre de la casa ofrezca a su esposa a un huésped para pasar la noche haciendo gala de su generosidad como anfitrión. El rechazo de este ofrecimiento supone una gran ofensa.

 

Sexo oral como rito. 

Como se ha comentado anteriormente de forma breve, los jóvenes de la tribu sambia (y de otras tribus de África central) han de practicar sexo oral a los mayores de la tribu y, con menor frecuencia, ser penetrados analmente a fin de acumular más semen dentro de su cuerpo y pasar a ser hombres, pudiendo mantener así futuras relaciones sexuales con las mujeres de la misma, pues son separados a los siete años de sus madres y permanecen así hasta los catorce años.

 

Masoquismo. 

Varias tribus del Amazonas acostumbran a cortar, punzar y tatuar los penes a fin de mejorar su desempeño sexual al enfadarse por el dolor experimentado.

A numerosas mujeres las mutilan genitalmente como ritual de transición, como una forma de controlar la sexualidad de la mujer o por creencias diversas.

En Australia, a los adolescentes de catorce años de la tribu mardudjara les cortan el prepucio para que se lo coman a modo de ritual de transición a la madurez.

 

Zoofilia.

En Líbano la zoofilia no sólo no está considerada como una parafilia, sino que es legal practicarla siempre y cuando sea con hembras. En caso contrario, dicha práctica se castiga hasta con pena de muerte.

“Asimismo, en ciertos países islámicos, se puede tener sexo con una oveja, aunque no se puede comer después del acto sexual”.

 

La zoofilia está permitida en algunos países

(5) – La zoofilia está permitida en algunos países.

 

Las costumbres anteriormente mencionadas no permiten a sus ciudadanos experimentar la sexualidad desde la libertad. Ésto es debido a que ignoran el gran malestar que estas convenciones sociales generan en el otro dada la falta de consentimiento (p. ej. en el matrimonio infantil) y la obligatoriedad de las relaciones sexuales (p. ej. en la participación en rituales o en actividades sexuales porque así es costumbre del lugar).

Ahora bien, ¿cuál es el origen de estas parafilias?, ¿hay más trastornos parafílicos aparte de los mencionados anteriormente? Daremos respuesta a éstas y otras cuestiones en posteriores entradas en el blog.


 

Referencias bibliográficas.

  • American Psychiatric Association (2014). DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5ª ed.). Madrid, España: Editorial Médica Panamericana.
  • González Fonnegra, C. (2016). 15 costumbres sexuales curiosas en el mundo. Univisión. Enlace. 
  • Moreno, R. (2019). El Supremo advierte que la parafilia no libra de responsabilidad penal. Confilegal. Enlace. 
  • Muse, M. y Frigola, G. (2003). La evaluación y tratamiento de trastornos parafílicos. Cuadernos de Medicina Psicosomática y Psiquiátrica de Enlace, 65, 55-72.
  • Quintana, A. (2019). Las parafilias, ¿son solo cosa de hombres? Fundación Sexpol. Enlace. 
  • Sanz, J. (2012). Los guerreros del semen de la tribu sambia. Historias de la Historia. Enlace. 
  • Vallejo, J. (2011). Introducción a la psicopatología y a la psiquiatría (7ª ed.). Barcelona, España: Elsevier Masson.

 

Autora.

Mª Victoria Orbe Valls - Psicóloga Clínica

Mª Victoria Orbe Valls es psicóloga general sanitaria. Está graduada en Psicología por el CES Cardenal Cisneros (Universidad Complutense de Madrid), cuenta también con los másteres de Psicología General Sanitaria (Universidad Antonio de Nebrija) y Sexología Clínica y Terapia de Parejas (Instituto Superior de Estudios Psicológicos), así como con formación en Mindfulness y grafopsicología. En la actualidad compagina su actividad como psicóloga con la divulgación científica. Es colaboradora en el Blog de Nuestro Psicólogo en Madrid.


 

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