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El suicidio es una plaga de nuestra sociedad, que causa infinidad de muertes. Pese a ello, parece que es un tema prohibido. No está bien visto hablar del suicidio.

Suicidio. Concepto y Definición.

El suicidio es el acto por el que una persona, de forma voluntaria, acaba con su vida.

De forma figurada, también usamos el término suicidio, para referirnos a una conducta que es sumamente arriesgada y que puede originar un gran daño o perjuicio. Por ejemplo: “Vender en este momento la empresa, sería un suicidio económico”.

¿Qué es una conducta suicida?

Podemos definir las conductas suicidas, como las acciones o actuaciones de una persona, realizadas de forma voluntaria, buscando, con una alta probabilidad, acabar con su vida. Podríamos incluir aquí acciones como provocar deliberadamente un accidente de tráfico yendo a alta velocidad o inyectarse una sobredosis de droga. No se consideraría una conducta suicida, la ingesta de medicamentos a una dosis que el individuo sabe de antemano que no es letal.

Suicidio colectivo.

Un suicidio colectivo es la muerte voluntaria de un grupo de personas, en el mismo sitio y a la misma hora. Este tipo de suicidios en grupo es muy típico de sectas, donde el líder convence a los demás de que la muerte supone una liberación. En otras ocasiones el motivo es creer en la inminente llegada del fin del mundo, a veces señalada por la aparición de un cometa u otro fenómeno astral como un eclipse.

Un caso célebre de suicidio colectivo fue el de la secta del Templo del Pueblo, en la Guyana (1979) donde 909 miembros de la secta, incluyendo 303 niños, pusieron fin a sus vidas, siguiendo las órdenes de su líder Jim Jones.

Otro caso bastante conocido sucedió a finales del siglo XX, en Canadá, donde 74 miembros de la Orden del Templo Solar, acabaron con sus vidas, con la firme creencia de ser transportados tras su muerte al planeta Sirius.

Suicidio asistido. Eutanasia.

Los límites entre suicidio asistido y eutanasia a veces pueden resultar un poco confusos. Vamos a tratar de delimitar los conceptos.

Hablamos de suicidio asistido cuando una persona, que padece una enfermedad incurable y que quiere acabar con su sufrimiento, realiza una acción para acabar con su vida. Para la realización de esta acción necesita la cooperación de una tercera persona. Si esta persona es un médico, hablamos de suicidio medicamente asistido.

En el caso de la eutanasia es una otra persona quien ocasiona la muerte del sujeto que quiere morir. Esta tercera persona puede actuar de forma activa (realizando una acción) o de forma pasiva (omitiendo una acción, lo que conlleva la muerte).

Veamos un ejemplo para ilustrar estas dos situaciones:

Juan es un enfermo terminal, que está sufriendo mucho y ve deteriorarse su calidad de vida día a día. Sabe que hay inyecciones con las que puede acabar con su sufrimiento. Contacta con su amigo Luis, médico, que le proporciona la sustancia, letal y la jeringa. Juan se pone el mismo la inyección. Este caso sería un suicidio medicamente asistido.

Si Luis además de conseguir la sustancia letal, se la inyecta a Juan  y le ocasiona la muerte, estamos ante un caso de eutanasia activa.

 

Suicidio asistido. Eutanasia

El suicidio en España.

Hasta hace muy poco tiempo, hablar de suicidio en España era un tema tabú. Se podía hablar con libertad de las muertes originadas por el tabaco y el cáncer de pulmón. No había ningún problema en airear las muertes por accidentes de tráfico. Sin embargo, el suicidio ha sido una gran epidemia que ha asolado nuestro país y ha sido silenciada de forma constante y consciente por los gobiernos de turno y los medios de comunicación.

De un tiempo a esta parte parece, que esta actitud, está cambiando y son ya numerosos los estudios y publicaciones que empiezan a poner voz a esta epidemia del siglo XXI.

El INE (Instituto Nacional de Estadística) es el organismo encargado de facilitar las cifras de defunciones y suicidios que han ocurrido en España. Pero por algún motivo desconocido el INE no pudo cotejar sus datos con el Instituto Anatómico forense hasta 2013. Por este motivo, no podemos realizar estudios comparativos sobre el suicidio en series históricas.

Muertes por suicidio: Cifras del INE.

Veamos las cifras del último año contabilizado (2015). Probablemente a inicios de 2018 podamos conocer las de 2016. El record de suicidios en un año se produjo en 2014 con 3.902 muertes por este motivo. En el año 2015 se suicidaron 2.680 hombres y 922 mujeres. En total 3.602 personas. ¿Esto es mucho o es poco? Muchísimo. Es una cifra realmente preocupante, pues convierte al suicidio en la primera causa de muerte no natural en España.

Todos los días oímos en los telediarios los muertos que ha habido en las carretas españolas. Pues bien, multipliquen por dos esa cifra y se harán una idea de la magnitud de esta tragedia. Aproximadamente cada día 10 personas mueren en España a consecuencia de un acto suicida.

Variabilidad geográfica.

En España, la tasa de mortalidad por suicidio es de 83 (número de muertes por cada millón de habitantes). A pesar de ser una cifra elevada, es menor que en Europa donde es de 117. A nivel mundial este valor es de 114 (150 en el caso de los hombres y 80 para el sexo femenino). La variabilidad geográfica es enorme: La peor parte se la llevan Lituania con 516, y Rusia con 413. La tasas más bajas están en Azerbaiyán (11), Kuwait (20) y Filipinas (21).

El dudoso honor de ser el pueblo con más suicidas de España lo ostenta el pueblo jienense de Alcalá la Real con más 250. Se calcula que en este pueblo de Jaén se han suicidado al menos 300 personas en los últimos 30 años. ¡Casi un suicidio al mes!

Aunque estas cifras, pueden parecer muy elevadas, probablemente sean menores de lo que sucede en la realidad, pues no todas las muertes por suicidio se consignan como tales, sobre todo, cuando el hecho luctuoso puede suponer un estigma social para la familia, o bien, cuando hay intereses económicos (seguros de vida) que no se harían efectivos en caso de confirmarse una muerte voluntaria.

El Suicidio. Formas de suicidio: Ahogamiento

Causas del suicidio.

No podemos hablar de un factor único, como el responsable de las muertes por suicidio. Existen varios factores que predisponen al sujeto a poner fin a su vida.

Enfermedades mentales.

Los estudios de investigación han llegado a la conclusión de que un porcentaje muy elevado de pacientes que se han suicidado padecía algún trastorno mental. Las cifras en algunos estudios llegan al 95% de los casos. La depresión sería el trastorno mental que con más frecuencia aparece involucrado (60%-80%). En un 10% de los casos los trastornos mentales son debidos a la esquizofrenia, trastornos bipolares o trastornos de la personalidad.

Hay un porcentaje pequeño (5%) de los casos en los que no es posible encontrar un diagnóstico que justifique el acto suicida.

Intentos previos de suicidio.

La mayoría de los sujetos que fracasan en su tentativa de suicidio, suelen repetir la acción antes de un año. Al menos 1 de cada 10 finalmente, logra su objetivo.

Sexo.

El sexo tiene también influencia. Los suicidios consumados son más frecuentes en los hombres, sin embargo las tentativas de suicidio son cuatro veces más frecuentes en las mujeres.

Fracaso vital.

Muchos suicidas ponen fin a su existencia al tener el convencimiento de que su vida ha sido un absoluto fracaso.

Problemas de pareja.

En muchas ocasiones el factor desencadenante es una crisis de pareja.

Crisis económica.

A nadie se le escapa que en los años de profunda crisis económica que hemos vivido el número de suicidios ha aumentado.

Salud física.

A veces enfermedades incurables llevan a lo que se conoce como suicidios racionales, donde el sujeto pone fin a sus días, para no seguir sufriendo o viendo degradarse su calidad de vida. Habría que analizar si en estos casos “racionales” no subyace un componente depresivo.

Problemas en el trabajo.

Este factor aparece fuertemente relacionado con la crisis económica y el paro.

Problemas financieros.

En ocasiones adicciones, como la ludopatía, negocios de riesgo, o mala suerte en las finanzas, pueden llevar a la ruina a un sujeto, que antes de reconocerlo ante su familia prefiere acabar con su vida.

Es bastante conocida esta gráfica de G. Simpsom y R. Tate, que aunque algo antigua (2007) ilustra la influencia de estos factores.

Factores desencadenates de los suicidios

Suicidio en jóvenes y adolescentes.

Al año se suicidan en el mundo cerca de 600.000 adolescentes. De ellos la tercera parte corresponde a países europeos.

Cifras y métodos en España.

Siguiendo con las cifras del INE, resulta escalofriante observar que en el rango de edad, que va de los 15 a los 30 años, el suicidio es la tercera causa de muerte, solamente superada por las causas externas de mortalidad (accidentes y muertes violentas) y los tumores.

No es fácil saber cuántos fallecimientos contabilizados como accidentes de tráfico, realmente corresponden a conductas suicidas.

Los últimos datos hablan de 310 jóvenes fallecidos por esta causa, lo que supone casi el 8% de suicidios totales. Los factores que pueden influir en que un adolescente decida poner fin a su vida son muy variados, pero parece confirmarse que los cambios sociales y culturales de los últimos años tienen bastante influencia.

A las alteraciones emocionales, trastornos de personalidad y el estrés psicológico, se le suman ahora nuevos factores como el “bullying” o acoso escolar, que ahora empieza a manifestarse en otras formas como “bullying informático o audiovisual” y el “sexting” (envío de fotos o vídeos de carácter sexual por medio de los móviles).

En España, los métodos más usados por los jóvenes para suicidarse son:

  • Muerte por asfixia (ahorcamiento, sofocación o estrangulación): 46%
  • Arrojarse al vacío: (31%)
  • Disparos con arma de fuego en los chicos.
  • Sobredosis de medicamentos o drogas en las jóvenes.

Causas del suicidio en adolescentes y jóvenes.

Sobre las motivaciones que pueden impulsar al suicidio a los adolescentes, existe bastante unanimidad, al señalar algunos factores predisponentes:

  • Enfermedades dolorosas que comportan un alto grado de sufrimiento de forma crónica.
  • Trastornos emocionales o de conducta.
  • Las tentativas previas de suicidio son un factor muy a tener en cuenta.
  • Determinados rasgos de carácter como el escaso control sobre las emociones y la impulsividad.
  • Tener que soportar situaciones de fuerte estrés durante mucho tiempo.
  • El Bullying es otro factor muy importante. Se calcula que al año más de veinticuatro millones de jóvenes sufren algún tipo de acoso. Esto supone que al menos el 70% de los jóvenes o adolescentes soportan en algún momento algún tipo de acoso, ya sea de tipo físico, informático o audiovisual, de intensidad variable.
El Suicidio infantil y de adolescentes

El suicidio. Durkheim.

En 1897 el sociólogo francés Emile Durkhein escribió “Le suicide. Étude de sociologie” (El Suicidio. Estudio de sociología). En esta obra Durkheim aborda el suicidio desde un punto de vista social. Esta visión supuso una auténtica ruptura con la forma tradicional de enfocar el tema desde un punto de vista psicológico o bien desde el punto de vista de la moralidad. El suicidio pasó de ser un acto individual a un fenómeno social.

En su obra Durkheim habla de cuatro clases de suicidios: egoísta, altruista, anómico y fatalista.

Suicidio egoísta.

El suicidio egoísta es el que realiza un individuo con vínculos sociales muy débiles. Esta falta de integración social, le lleva a un individualismo exagerado donde no encuentra ningún obstáculo para llevar a cabo el acto de suicidarse. Esta concepción parte de la base de que la propia existencia individual no es suficiente para querer seguir viviendo. El sujeto necesita realizarse en el seno de la sociedad y al no conseguirlo pone fin a su existencia. Esta forma de suicidio sería más frecuente en las sociedades occidentales, donde la familia tradicional ha perdido peso y el individualismo es la tendencia dominante.

Suicidio altruista.

En este caso estamos hablando de lo opuesto del suicidio egoísta. En esta situación el individuo que no puede valerse por sí mismo, experimenta una baja autoestima, se considera un lastre social y antes que cargar a los demás con su mantenimiento y cuidado, pone fin a su existencia.

Este comportamiento es bastante frecuente en algunas tribus donde los ancianos se sentían obligados a poner fin a sus vidas para no ser una losa para los más jóvenes. En algunos pueblos primitivos es una costumbre aceptada moralmente que al fallecer el esposo, la viuda y los criados debían poner fin a sus vidas. La razón última del comportamiento es el mismo: evitar una carga a la sociedad.

Suicidio anómico.

La anomia es el estado de degradación de las relaciones. En una sociedad cuyas instituciones o sus relaciones afectivas están degradadas, corrompidas o en franca descomposición, el individuo puede poner fin a su vida por este motivo. Sería el caso de países con brutales crisis económicas junto a una degradación moral de la clase política (en la reciente crisis en Grecia estos suicidios aumentaron alarmantemente). También aparece en sociedades  donde el valor del matrimonio es escaso, proliferan los divorcios, las separaciones, y las relaciones interfamiliares han perdido importancia.

Suicidio fatalista.

Se da en sociedades con costumbre rígidas que asfixian al individuo, que siente la necesidad de escapar de este excesivo control. Sería el tipo de suicidio opuesto al anterior: anómico. El ejemplo más evidente de esta modalidad de suicidio se da en sociedades esclavistas. Durkheim trató este tipo de suicidio muy de pasada, centrándose sobre todo en los tres primeros tipos.

Suicidio. Formas. Sobredosis de medicamentos

Suicidas famosos. Suicidios virales.

Al hablar de suicidios virales no nos referimos a suicidios inducidos por virus, sino a actividades y acciones imitativas, como puede ocurrir con los videos en YouTube o los mensajes de Twitter. La noticia del fallecimiento por suicidio de algún personaje célebre, suele conllevar la de otros imitadores que ven en la muerte de sus ídolos una solución a su existencia.

Aunque el suicidio que más polémicas ha desatado fue el de Marilyn Monroe, encontrada muerta en 1962 en su habitación tras ingerir una sobredosis de Barbital, son muchos los famosos que han seguido sus pasos:

Entre los personales célebres del mundo del espectáculo, que se han suicidado podemos señalar:

El cantante de la banda de rock Linking Park, Chester Bennitong se suicidó tras problemas con el alcohol y las drogas.

El cantante americano Chris Cornell, amigo de Chester Bennitong se ahorcó en el cuarto de baño de un hotel.

En 2014, el célebre actor Robin Willians se ahorcó en su mansión en California.

L’Wren Scott, novia del cantante de los Rolling Stone Mick Jagger, fue encontrada muerta en su ático de Nueva York. La policía confirmó que se trató de un suicidio.

El director de cine Tony Scott (“Top Gun”, “Marea Roja”) se suicidó arrojándose por un puente en Los Angeles.

El diseñador de moda Alexander Quinn, se suicidó en 2010 ahorcándose tras consumir drogas.

También se ahorcó la protagonista femenina de Spiderman 3, Lucy Gordon.

El cantante y líder de Nirvana, Kurt Cobaim se suicidó en 1994 de un disparo en la cabeza.

En 2011, la cantante británica, Amy Winehouse, apareció muerta en su habitación al parecer tras la ingesta masiva de alcohol. Tenía 27 años y un largo historial de abuso de drogas.

¿Qué lleva a una persona a suicidarse?

Normalmente la finalidad principal del suicida no es quitarse la vida. El suicidio lleva implícita la muerte, pero en realidad, lo que el suicida busca es acabar con el sufrimiento. Buscan el alivio, la paz y el descanso.

No es infrecuente que se sientan culpables, que crean que son una pesada carga para los que les rodean. Suelen tener sentimientos de soledad, de rechazo o de marginación. En muchas ocasiones van dejando pistas sobre sus intenciones.

El intento de suicidio puede ser un grito de socorro, una forma desesperada de pedir ayuda. El problema surge cuando el intento es exitoso y ya no hay ayuda posible.

En ocasiones, determinadas conductas nos pueden poner en la pista de posibles conductas suicidas: ciertos comportamientos de riesgo como conducción temeraria con vehículos, ingesta excesiva de alcohol o drogas, autolesiones y cortes en la piel. El aislamiento social (dejan de salir con los amigos, están descentrados, duermen mal) puede ser una señal de alerta para amigos o familiares.

Suicidio. Depresión. Tristeza

¿Cómo ayudar a una persona que se quiere suicidar?

Ya hemos dicho que el sujeto con ideas suicidas suele ir dejando pistas sobre sus intenciones. La persona que detecte estas señales debe saber cómo actuar:

Es importante escuchar al sujeto, demostrando interés por lo que nos cuente, ya sean sus penas o sus intenciones de acabar con su vida. Nunca se deben tomar en broma estas advertencias de suicidio, a pesar del típico y desafortunado dicho de “El que se quiere suicidar, lo hace, pero no avisa”. Nada más lejos de la realidad. El suicidio consumado suele ser el fracaso de todas las señales previas, pidiendo ayuda.

Hay que ser paciente y objetivo. Se debe preguntar por las razones de su decisión. Hay que dejar que el sujeto se exprese libremente, sin que se sienta juzgado. Tratar de convencer con ideas vehementes y optimistas en exceso, puede empeorar la situación, al sentir esas ideas optimistas muy ajenas a su propia existencia. Tampoco es buena idea hacer juicios de moral: “Esto es un pecado” o “esto no está bien”.

Se debe transmitir en todo momento que nos importa su situación. Es importante que el presunto suicida se siente querido y valorado. Así mismo hay que hacer ver al suicida cómo puede afectar su decisión a sus amigos y familiares.

Tranquilidad y franqueza.

No debemos trasmitir en ningún momento sensación de angustia o pánico. El suicida debe percibir en todo momento seguridad y apoyo emocional. Hay que tratar de buscar posibles salidas a sus problemas. 

No se debe ser recatado a la hora de hablar del suicidio y siempre se debe abordar con franqueza y realizar preguntas claras y directas:

-“¿Has pensado en suicidarte?”

– “¿Has pensado en la forma de llevar a cabo tu propósito?”

– “¿Ya tienes decidido el lugar y el momento?”

Cuánto más elaborado y detallado esté el plan suicida, más probabilidades hay de llevarlo a cabo. Si las respuestas a nuestras preguntas son afirmativas hay que contactar lo antes posible con personal especializado y si no fuera posible recurrir a un teléfono de ayuda en la prevención del suicidio. En estas situaciones no se debe dejar sólo al individuo. Hay que acompañarle al centro médico y concertar una cita con el psicólogo o el psiquiatra.

Referencias Bibliográficas.

Suicidios en España 2014-2015 – INE

El suicidio en jóvenes en España – ScienDirect

El suicidio – Emile Dukheim

Artistas famosos que se han suicidado – El Tiempo

Eutanasia y Suicidio Asistido – Loreto Navarro

Ayuda a personas con ideas suicidas – Recursos de Autoayuda

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Item Revisado
El suicidio. Cifras, causas y prevención
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Gerardo Castaño Recuero trabaja como psicólogo y psicoterapeuta en "Nuestro Psicólogo en Madrid". Ha estudiado Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid y también ha cursado dos Máster, uno sobre Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica y otro sobre TFE: Terapia Focalizada en las Emociones.