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La soledad. ¿Qué es la soledad?

Mas allá de las definiciones, todos conocemos lo que es la soledad. En algún momento de nuestra vida hemos estado solos. En algún instante nos ha embargado un sentimiento de falta de compañía.

De forma objetiva, la soledad se define como el hecho de estar solo, sin la compañía de otras personas. De forma subjetiva, adentrándonos en el mundo de las emociones, podemos decir que la soledad es un sentimiento de tristeza, que el individuo experimenta ante la pérdida, ya sea por muerte o por ausencia, de un ser querido.

Ahora bien, no todo el mundo vive de forma igual la soledad. Hay personas que buscan la soledad de forma activa, porque les gusta rehuir el contacto humano. Para otros, la soledad es una dura carga y piensan que nunca van a poder abandonar ese triste estado. Sin embargo, cabe reseñar, que hay muchas personas, qué si son abordadas de la forma adecuada, pueden ser bastante receptivas y mitigar el sufrimiento del que se siente solo. La soledad es mucho más fácil de superar de lo que la mayoría de la gente piensa. Finalmente, podemos decir, que un poco de soledad, puede resultar beneficioso.

La soledad nos afecta a todos.

Al final la soledad nos llega a todos. Por muchos amigos que tengamos, por muy numerosa que sea nuestra familia, todos acabamos sintiendo el estremecimiento que provoca en el cuerpo, la sensación de quedarnos aislados de los demás, de quedarnos en soledad. Así mismo, en algún momento, comprendemos, que hay pensamientos o sentimientos que no pueden ser compartidos con nadie.

A esto es a lo que podríamos llamar soledad básica y se halla en la raíz de las numerosas y variadas formas de soledad cotidiana. En este sentido, una viuda, que vive alejada de sus hijos, puede llegar a encontrarse tan sola como la chica atractiva y popular, qué en medio de una fiesta, siente un irreprimible sentimiento de soledad y no se siente capaz de relacionarse con nadie.

(1) La soledad nos afecta a todos en algún momento de nuestra vida.

Diferentes tipos de soledad.

Existen diferentes formas de soledad. Dejando de lado, la soledad voluntaria, las formas más frecuentes y también dolorosas de soledad, se producen tras la pérdida de un familiar, o cuando se produce una ruptura sentimental.

Otras formas de soledad, pueden aparecer cuando los hijos se emancipan y abandonan el hogar (síndrome del nido vacío). También cuando el sujeto se ve obligado a cambiar de domicilio o cuando lo hacen sus amistades más cercanas. Veamos algunas de las más frecuentes.

En otras ocasiones, el individuo no está solo ni aislado, más bien al contrario, está acompañado por numerosas personas, pero puede llegar a sentir un tremendo sentimiento de soledad, por una ausencia de lazos afectivos con los que le rodean.

La pérdida de un ser querido.

Entre las formas más familiares de la soledad, está el tipo asociado específicamente con experimentar la falta de otra persona. Habitualmente, esto es debido a la pérdida de un ser querido, ya sea por fallecimiento del mismo o por divorcio o ruptura de la pareja.

El primer caso sería el de la persona cuya pareja ha fallecido recientemente, y siente que el mundo se hunde bajo sus pies. Tiene que enfrentarse a la vida ella sola. Echa en falta las conversaciones con su cónyuge, las experiencias que compartían juntos, las noches viendo la televisión, la cómoda y apacible tranquilidad que dan los años. Echa en falta el amor de su marido o de su esposa. Tal vez no se lo decía con palabras, pero manifestaba el amor “a su manera” y esa persona se sentía amada.

Poco a poco, deberá ir aprendiendo a sobrellevar la nueva situación. Gradualmente las heridas irán cicatrizando. El dolor inicial irá disminuyendo y quedará sustituido por un sentimiento de gratitud, que aparecerá al evocar los felices momentos que pasaron juntos.

En el caso de la ruptura de una pareja, ya sea un divorcio o una separación, la soledad puede invadir a uno de los miembros de la pareja, cuando no acepta la ruptura y pone todos sus esfuerzos en recuperar algo que ya no existe. En el siguiente enlace, puedes encontrar información más detallada, sobre cómo superar una ruptura amorosa.

La soledad puede aparecer tras una ruptura amorosa

(2) – La soledad puede aparecer tras un divorcio o una ruptura de pareja.

Otros tipos de soledad.

Otro tipo de soledad, vienen marcados por las circunstancias. Esto sucede cuando los buenos amigos, o los buenos vecinos, se marchan a vivir a otra región. Usted mismo, puede tener que abandonar su lugar de residencia y trasladarse a otra ciudad, por motivos de trabajo. Puede que empiece a desempeñar una nueva labor en un lugar donde no conoce a nadie.  La madre puede sentirse sola en el hogar, con sus hijos pequeños, desbordada de tareas y sin ayuda de nadie conocido.

Este tipo de soledad es más soportable, pues siempre será posible mantener el contacto con las amistades, por carta o a través de los modernos medios audiovisuales. Por supuesto, siempre tendrá la opción de realizar un viaje para visitar a sus antiguas amistades.

¿Cómo superar la soledad?

Cuando la soledad no es deseada y buscada por el individuo, es necesario buscar la forma de salir de esa situación, antes de que el sentimiento se cronifique. Según las circunstancias, cada caso será distinto y precisará una estrategia diferente para solucionar el problema.

Hacer nuevas amistades.

Si es usted, quién se ha trasladado a vivir a una nueva ciudad o a una nueva barriada, le corresponde tomar la iniciativa. Si hay personas en su entorno, con las que le gustaría entablar amistad, es un error, esperar que sean ellas las que se acerquen a usted.

A mucha gente no le gusta entrometerse en la vida de los demás, y si usted no da el primer paso, darán por hecho que es una persona poco sociable, que quiere vivir en paz y que no le importunen sus nuevos vecinos.

A este respecto, recuerde que a la gente, por norma general, le gusta ayudar. Así se sienten más valorados e importantes. Cuando llegue a una nueva zona, donde no conoce a nadie, es una buena táctica, reconocer abiertamente su ignorancia y preguntar a sus vecinos sobre el lugar y las costumbres.

Con esta actitud de querer conocer el lugar y a sus gentes, puede romper la frialdad inicial en las relaciones. Haga a sus vecinos preguntas sencillas como “¿A qué hora pasa el autobús?”, “¿Hay cerca algún supermercado?”, “¿Dónde puedo ir a jugar con los niños?”. Ellos estarán encantados de ayudar y será un primer paso que, tal vez, pueda conducir a una futura amistad.

Evitar las comparaciones.

Ahora bien, esta estrategia, puede fracasar estrepitosamente, si usted se pasa todo el día haciendo comparaciones, sobre lo buena y bonita que era su antigua vida y desmereciendo la actual situación. Sus vecinos le tomarán por vanidoso y orgulloso.

Esta actitud suele ser propia de personas inseguras, qué proclamando su perdida felicidad y popularidad, quieren hacer entender a sus vecinos, que ganarán mucho aceptando su amistad. Probablemente, conseguirá el efecto contrario.

Aunque le disguste, su nuevo barrio, debe darle una oportunidad y evite quejarse en presencia de otras personas. Asista a las reuniones de la comunidad, visite las organizaciones del barrio y aproveche cualquier oportunidad para conversar con sus vecinos en bares o tiendas.

Si usted tiene una actitud abierta y dialogante, las amistades florecerán. No tema confesar abiertamente, que teme la sensación de soledad o que le gustaría conocer a más personas. El reconocimiento de la soledad, habitualmente impulsa a los demás a mostrar su mejor cara y tratar de cooperar.

Las mascotas pueden dar ocasión de entablar nuevas amistades

(3) – Pasear las mascotas puede ser una ocasión de entablar nuevas amistades.

La soledad tras un nuevo empleo.

La entrada en una nueva empresa, donde no conoce a nadie, puede ser un momento especialmente delicado y donde puede sentirse solo. En la empresa, las personas ya están organizadas y divididas en grupos, tienen sus bromas conocidas por todos, salen a tomar un café en grupo a media jornada y el recién llegado puede sentirse excluido.

La estrategia en este caso, para integrarse en la empresa, será muy parecida a la seguida al llegar a un nuevo barrio. Sea humilde, reconozca su ignorancia y pregunte a los compañeros: ¿Se pone el jefe frecuentemente de mal humor?” “¿Hay algún sitio cerca donde soléis ir a comer?” “¿Qué tal es la cafetería de la empresa?”.

A la hora de la comida, si salen en grupo y no le han invitado, tome la iniciática y pregúnteles si puede ir con ellos. Posiblemente, no se han dado cuenta de su situación y no se les ha ocurrido invitarle.

Si es bastante tímido y no se atreve a hablar con todo el grupo directamente al mismo tiempo, puede buscar a otro compañero que lleve poco tiempo y trate de ganarse su confianza y entablar amistad. Una vez haya ganado un amigo, se sentirá más seguro a la hora de abordar a los demás.

Puede estar seguro, de que entre los compañeros de trabajo, más pronto que tarde, acabará surgiendo un sentimiento de camaradería y amistad. No lo dude, sólo es cuestión de tiempo, que desaparezca ese sentimiento de soledad.

La soledad en casa con los niños pequeños.

Las madres que deben quedarse en casa con unos niños pequeños, sufren a menudo una dolorosa sensación de soledad. Si ese es su caso, piense, que probablemente, en el piso de arriba o en la casa de enfrente, habrá otra mujer a la que le ocurre exactamente, lo mismo que a usted.

Sabiendo eso, todo será más fácil: Busque a otras mujeres, que se encuentren en una situación parecida a la suya. No hay mejor forma de llegar a la amistad que compartiendo problemas comunes. Si además esos problemas tienen nombres de niños y hacen faenas constantemente, la comunicación no se hará esperar.

En el parque, en la consulta del médico, en las tiendas, en la escuela, en las guarderías, en los lugares donde juegan los niños, bastará una breve charla con otra mujer, para saber si, al igual que usted, está buscando nuevas amigas. Dado ese primer paso, invitarla a un café o a una reunión, puede allanar el camino y ser el comienzo de una posible amistad.

La soledad puede aparecer en distintos momentos

(4) – La soledad puede aparecer en distintos momentos y circunstancias.

La soledad dentro de la pareja.

Uno de los tipos más tristes de soledad, es el que se experimenta, a pesar de estar acompañado por la propia pareja. Aparentemente, llevan una vida feliz. Externamente se les ve afables y cariñosos, rodeados de amigos y familiares. Sin embargo, albergan dentro de sí, una profunda sensación de vacío. Se sienten así, a pesar de tener un matrimonio o una pareja estable. Un buen día se dieron cuenta de que su comunicación había desparecido. No hay nada más triste y que provoque una soledad más intensa que compartir la vida con alguien y no poder expresar a esa persona tus pensamientos, tus anhelos o tus preocupaciones. Es la soledad de vivir junto a un extraño.

Aquí, resolver el problema puede ser algo más complicado, pues la soledad es el resultado de una comunicación que ha ido muriendo con el paso de los años. Pero eso no quiere decir que debamos darnos por vencidos y tirar la toalla. El problema es la falta de comunicación y ahí es donde debemos poner toda la carne en el asador.

Fomentar la comunicación.

Hay que procurar derribar las barreras que impiden la comunicación y empezar a buscar pequeños temas con una base común. Al fin y al cabo, son dos personas, que en un momento anterior de sus vidas se quisieron profundamente y compartieron ilusiones y proyectos, que probablemente tengan hijos y muchas otras cosas más que les pueden unir.

La tarea de acercamiento necesita mucho de sutileza y poco de brusquedad y recriminaciones. Decir al otro “Estar contigo o hablar contigo es como hablarle a la pared”, seguramente sólo conseguirá el efecto contrario y alejará a su pareja aún más.

No actúe culpando al otro en exclusiva de la situación. Hay un refrán castellano que dice: “Dos no discuten si uno no quiere”. Pues bien, este sabio refrán aplicado a la discusión, tiene el mismo valor aplicado a la reconstrucción y a la reconquista de la comunicación. Para hablar, para comunicarse hacen falta dos personas con actitud colaboradora.

Si se plantea el problema en el momento adecuado, sin buscar culpables, reconociendo el problema común, y hay voluntad por ambas partes, pronto empezarán a salir temas comunes que sentarán las bases para empezar una comunicación, que cada vez será más fluida y enriquecedora.

Pero recuerde que la comunicación en la pareja, es como una planta que necesita agua y cuidados de forma constante. Si se abandona, aunque sea durante pocos días, corre el riesgo de secarse y morir. Cuide la comunicación con su pareja como a su planta más apreciada.

La comunicación en la pareja evita la soledad

(5) – La comunicación en la pareja evita el fantasma de la soledad

La soledad rodeado de personas.

Algunas personas, aparentemente populares y activas, se sienten súbitamente invadidas por la soledad, incluso en el centro, de lo que para otras personas, sería un alegre torbellino. La persona que lleva una vida activa y de pronto se siente asaltado por el agudo pinchazo de la soledad, debe parar un momento su frenético ritmo, reflexionar y preguntarse a sí mismo:

“¿Disfruto realmente con esta agitada vida social?”

Hay personas, que aceptan indiscriminadamente, cualquier invitación que les hacen y nunca tienen un momento para reflexionar sobre el motivo de ese comportamiento, que les impulsa a estar siempre rodeados de personas, a veces casi de desconocidos.

El miedo a estar solos.

Son personas que se sienten intranquilas y angustiadas cuando están solos. Esto es debido a que no han sabido desarrollar sus propios recursos para afrontar la soledad. Puede que, para ellas, aceptar un momento de soledad, sea como reconocer que su compañía no es deseada por nadie.

Esta es una de las peores razones para buscar la compañía de otras personas. Si alguien no soporta ni su propia presencia, tampoco podrá disfrutar de la compañía de los otros. Al mismo tiempo, ellos tampoco podrán disfrutar de la compañía de esa persona.

En estas situaciones otra pregunta que no está demás plantearse es: “¿Realmente son amigas mías estas personas”? Porque, bien podría suceder, que usted esté constantemente rodeado de conocidos, pero no de verdaderos amigos. Y dedicar gran parte del tiempo a conocidos, en lugar de a verdaderos amigos, puede ser más malo que bueno.

El remedio no es fácil, pues pasa por mejorar su autoestima, aceptarse tal y como es y valorarse y quererse a sí mismo. Si es capaz de aceptarse y quererse a sí mismo estará sentando las bases para que se sienta querido por sus amigos.

Recuerde, que sus sentimientos de inseguridad, no son sólo propios de usted. Si es capaz de dejar de observarse y compadecerse continuamente, y consigue escuchar lo que le dicen los otros, descubrirá que los demás también tienen problemas. Por un lado, esto relativizará su sentimiento de soledad. Por otro, hará que los demás vean en usted a alguien que es capaz de escuchar y empatizar con lo que oye. Ese puede ser el comienzo de una amistad.

La soledad puede existir entre la multitud

(6) – La soledad puede aparecer aún rodeada por una multitud de personas.

Depresión con soledad.

Una profunda depresión, suele acompañarse de sentimientos de tristeza patológica, profunda desesperanza e intensa soledad. La soledad del enfermo depresivo es una de las peores formas de soledad. El sufrimiento de estos enfermos, cuando no son tratados adecuadamente, puede ser tan intenso que los lleve al suicidio.

Uno de los sentimientos predominantes en el enfermo depresivo, son los auto reproches y sentimientos de culpabilidad. Todo enfermo depresivo debe dejar de sentirse culpable por no poder estar alegre o no ser capaz de compartir la alegría de los demás.

El depresivo está enfermo, sus neurotransmisores cerebrales están alterados y él se siente solo y triste, y lo peor es que no puede evitarlo. Culparse de sentirse así, es como sentirse una persona culpable por tener mocos cuando está con un catarro.

El depresivo debe pensar que todo lo que le ocurre es fruto de la enfermedad, y ésta se cura con tratamiento, la mayoría de las veces médico y en ocasiones también hará falta la psicoterapia. Pero la depresión es una enfermedad que se cura con el tratamiento adecuado. Así que lo que debe hacer es dar el primer paso y acudir a su médico. Él le encauzará debidamente para superar su depresión.

Conclusión.

La soledad en algunos momentos puede ser útil. En ocasiones, será buscada de forma activa. En otras, será un sentimiento triste y que nos es impuesto por la realidad. Pero, incluso en las peores situaciones, podemos obtener algún beneficio, aunque sólo sea para darnos cuenta de que es un sentimiento tan desagradable, que no desearemos tener que volver a sentir nunca. Si esta convicción, nos empuja a cultivar relaciones placenteras y agradables con amigos y familiares, la soledad pasada habrá merecido la pena y nos habrá mostrado un nuevo camino.

(7) – En ocasiones es necesario buscar momentos de soledad y tranquilidad en nuestra vida.

Galería de Imágenes.

Las imágenes usadas en este artículo han sido tomadas de Pixabay. A continuación citamos a sus autores:

 

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