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Denominación.

El síndrome de Peter Pan es un término que ha sido mundialmente aceptado a nivel de la psicología “de la calle” para referirse a aquellas personas, qué a pesar del paso de los años, se comportan de forma irresponsable, como si aún fueran niños.

Este síndrome no está reconocido como un trastorno específico por la APA (American Psychiatric Association). Por este motivo, si consultamos la “Biblia de la psicología y la psiquiatría”, el DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) no hallaremos en él ninguna referencia a este popular síndrome. Pese a ello, el término acuñado en 1983 por el Dr. Dan Kiley se ha consolidado y hoy en día es de uso común. Su utilización no implica referirse a una patología específica, sino más bien a unos rasgos genéricos de carácter.

El libro del Dr. Dan Kiley

El Doctor Dan Kiley.

El editor no podía dar crédito a lo que leía en una revista. El libro “El síndrome de Peter Pan: Los hombres que nunca crecieron” se había convertido en un best seller internacional. Ya se habían vendido más de veinte millones de copias en todo el mundo. El libro se había traducido a más de veinte idiomas. Estaba presente en todos los escaparates de las librerías de Estados Unidos.

El editor recordaba con claridad el día en que había rechazado el manuscrito que le ofrecían para su publicación. Fue en 1983, un individuo vino un día a su librería y le ofreció un libro, que acababa de escribir. El sujeto se presentó como Dan Kiley, era doctor en psicología. Tenía 41 años y se dedicaba a trabajar en la rehabilitación de jóvenes inadaptados y con problemas.

Aún podía recordar el énfasis que aquel individuo ponía a la hora de hablar de su trabajo: había observado como algunos de sus pacientes eran incapaces de asumir responsabilidades. Se aislaban de la realidad y vivían en una burbuja como si aún fueran niños.

El editor recordaba con claridad que no le permitió muchas más explicaciones. Le dijo que el tema no era de interés público y le despidió amablemente. Ahora al observar la portada del libro “The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up” sólo le apetecía darse cabezazos contra la pared.

James Matthew Barrie

Esta fotografía ha sido tomada de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/James_Matthew_Barrie

Peter Pan: El personaje literario.

Probablemente, la mayoría de los lectores conocen la película “Peter Pan”. Los estudios Dysney que la estrenaron en 1953 hicieron mundialmente famoso al símpatico personaje. Desde entonces nombres como Peter Pan, Campanilla o el capitán Garfio forman parte de las fantasías de millones de niños en todo el mundo.

Sin embargo, el origen de Peter Pan se remonta a bastantes años más atrás. En el año 1904, en Londres, se estrenó una obra de teatro titulada: “Peter Pan, el niño que no iba a crecer”. Su autor fue el escritor londinense James Matthew Barrie. Éste acabaría obteniendo el título de “Sir” por su trayectoria literaria. La obra de Peter Pan está inspirado en la vida de los hijos de unos amigos suyos: el matrimonio Llewelyn Davies.

Mundo adulto vs Mundo infantil.

En la obra teatral aparece una clara contraposición entre dos mundos opuestos. Por un lado está el “mundo de los adultos” representado por el malvado capitán Garfio. Por otro lado está el “mundo infantil” representado por Peter Pan.

Aunque la obra tiene personajes infantiles, plantea un problema propio de adultos, alejándose de lo que años más tarde la factoría Disney convertiría en una película de aventuras infantiles.
En la obra de teatro se plantea una dicotomía entre dos mundos: Peter Pan no quiere crecer para no perder la ingenuidad y la inocencia de la infancia.

Para algunos autores, Peter Pan quiere ser eternamente un niño para seguir jugando. No quiere asumir las responsabilidades propias de los adultos. Este sería el criterio más extendido, hoy en día, a la hora de hablar del síndrome de Peter Pan.

Para otros, Peter Pan simplemente quiere seguir viviendo en su mundo de fantasía. No busca escapar de las responsabilidades. Petar Pan trata de conservar la esencia del genuino mundo de la infancia. Ese mundo que tanto trabajo cuesta comprender a los adultos. Peter Pan no quiere renunciar a la alegría, la fantasía y la imaginación de su mundo infantil.

Garfio contra Peter Pan

El Peter Pan actual.

Cuando el Dr. Dan Kiley escribió su libro se refería a sus jóvenes pacientes que no asumían la responsabilidad de la vida adulta. Eran incapaces de independizarse de la vida familiar paterna. No consolidaban relaciones afectivas maduras. No eran capaces de encontrar un trabajo estable.

Esta visión del autor no tiene nada que ver con la magia y el encanto de la infancia. En ella predomina la inmadurez afectiva y el egoísmo. La mayoría de los autores consideran que las personas con síndrome de Peter pan tienen acentuados rasgos narcisistas. Se consideran el “ombligo del mundo”. No asumen nunca sus errores y culpan a los que les rodean de sus fracasos.

El Peter Pan español.

En España, el síndrome de Peter Pan ha alcanzado gran popularidad. Esto ha sido gracias a los artículos, sobre este tema, de Vázquez Montalbán, y al libro “¿Síndrome de Peter Pan? Los hijos que no se marchan de casa” de Aquilino Polaino-Lorente.

De hecho, el que los hijos permanezcan hasta edades avanzadas en el domicilio paterno, ha sido objeto de numerosas escenas de humor en cine y televisión, que han caricaturizado a la perfección este drama social.

El fenómeno de los jóvenes que no quieren crecer y vivir el mundo adulto no es nuevo. Dan Kiley, simplemente puso nombre a unos comportamientos conocidos desde muchos años atrás. El psicoanalista Carl Gustav Jung propuso el término “puer aeternus” (niño eterno) para referirse a este tipo de jóvenes a principios del siglo XX.

El síndrome de Peter Pan socioeconómico.

Hoy en día, con la brutal crisis económica que nos asola, el síndrome de Peter Pan aparece difuminado por una oscura realidad social.

Cada día resulta más difícil para los jóvenes encontrar trabajo estable. La adquisición de una vivienda, sobre todo en las grandes ciudades, resulta prohibitiva. A falta de subsidios laborales, muchos jóvenes deben seguir viviendo en casa de los padres. Comen gracias al sueldo de éstos, cuando no gracias a la pensión de los abuelos.

Esta incierta perspectiva hace que se mezclen en ocasiones los conceptos: Así tenemos al genuino joven con síndrome de Peter Pan, que actuaría igual, aunque viviera una época de bonanza económica. A su lado aparecen otros muchos jóvenes, que no comparten los rasgos típicos de este síndrome, pero que se ven obligados a llevar una vida parecida a “los auténticos” Peter Pan.

Podríamos decir que existen dos clases de síndrome de Peter Pan: uno socioeconómico, que podemos decir que es impuesto por la sociedad actual y la crisis económica. Otro individual o psicológico, determinado por los rasgos de personalidad del individuo.

El síndrome de Peter Pan socioeconómico

Causas y rasgos del Síndrome de Peter Pan.

Causas.

Dejando a un lado el Peter Pan socioeconómico, la mayoría de los autores coinciden en afirmar que estos sujetos han tenido una infancia muy tolerante. Sus padres no han ejercido ninguna autoridad sobre ellos y les han dejado hacer lo que han querido.

Han vivido sin conocer el significado de la palabra “NO”. No conocen la frustración porque todos sus caprichos han sido satisfechos, incluso antes de que lo pidieran.

No han tenido ninguna exigencia. Todas sus acciones y logros personales se han magnificado. Han vivido como auténticos reyes y tiranos en su hogar. Han ido creciendo físicamente, pero psicológicamente son débiles e inmaduros.

Rasgos de personalidad.

Estas personas no asumen responsabilidades, su fortaleza es ficticia y se sienten inseguros. Cuando la realidad del mundo adulto les golpea culpan a los demás. Son egocéntricos y tienen escasa capacidad de empatía.

Les preocupan sus necesidades, pero viven ajenos a los problemas de los que les rodean. Si entablan relaciones afectivas, éstas suelen ser muy superficiales. Les cuesta mucho trabajo conseguir amigos verdaderos. Lo mismo ocurre en el terreno sentimental y sexual. Con frecuencia permanecen solteros, “picando de flor en flor”.

Su vida ha sido cómoda y no han tenido que esforzarse lo más mínimo por conseguir sus caprichos. Por esto, cuando la realidad se impone y se ven frustrados en algún aspecto, se sienten angustiados. Encajan muy mal las críticas recibidas y suelen culpar a los demás de sus deficiencias. Por el contario, presumen y alardean con frecuencia de sus éxitos.

Necesitan el elogio y la aprobación de sus jefes o superiores. Viven con una inseguridad interna y una fachada externa exitosa, pero esto conlleva mucha ansiedad, que a largo plazo puede desembocar en cuadros depresivos.

Viven en su mundo infantil

Uno de los personajes que siempre se cita a la hora de hablar de este síndrome, es el famoso y ya fallecido cantante Michael Jackson, que vivió desde su más tierna infancia rodeado de caprichos y aduladores. Los más cercanos a él dicen que era como un niño atrapado en un cuerpo de hombre. No debían estar muy equivocados, pues hizo realidad la fantasía de crear su propio “Neverland” (El país de Nunca Jamás) al comprarse una enorme finca, con parque de atracciones incluido, a la que puso por nombre “Neverland Valley Ranch”.

 

 

 

Referencias.

El Síndrome de Peter Pan – Wikipedia

The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up – Dr. Dan Kilie [PDF]

Biografía de J. M. Barrie – sirjmbarrie.com

El síndrome de Peter Pan – Jorge Barraca

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El Síndrome de Peter Pan
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Gerardo Castaño Recuero trabaja como psicólogo y psicoterapeuta en "Nuestro Psicólogo en Madrid". Ha estudiado Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid y también ha cursado dos Máster, uno sobre Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica y otro sobre TFE: Terapia Focalizada en las Emociones.

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