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Muchos personajes ilustres han sido diagnosticados de síndrome de Asperger a posteriori, tras su muerte. Albert Einstein es uno de ellos, aunque no todos los autores están de acuerdo.

Hans Asperger, 1944.

En 1944, el pediatra y psiquiatra Hans Asperger publicó el trabajo “Psicopatología autista en la infancia” y consiguió una plaza permanente como profesor en la Universidad de Viena. Al año siguiente fue nombrado jefe de pediatría en la Universidad y jefe de Servicio de la Clínica Infantil de Viena.

En gran medida estos nombramientos fueron debidos al éxito de su publicación. En ella, Asperger, coincidía con los trabajos de la investigadora rusa Grunya Sukhareva, publicados en 1926, y acuñaba el término psicopatía autista. El éxito científico compensó en parte la reciente muerte de su hermano en la batalla de Stalingrado.

Pequeños profesores.

Hans Asperger, usó la definición de psicopatía autista para definir el comportamiento de algunos chicos, estudiados en la Clínica Infantil de Viena. Estos muchachos presentaban algunos rasgos muy concretos:

– Mostraban dificultad para desarrollar amistades con otros niños.

– Eran torpes en sus movimientos.

– Tenían un alto nivel para fijar la atención en asuntos específicos de su interés.

– Mostraban escasa empatía.

Estos niños eran capaces de alcanzar un gran conocimiento en sus temas favoritos. Podían debatir con gran soltura sobre ellos, incluso con adultos. Por este motivo Asperger los bautizó como “sus pequeños profesores”.

A pesar de las dificultades, que estos muchachos presentaban en la infancia, muchos de ellos llegaban a obtener un éxito notable en sus profesiones. Cabe reseñar que una de sus pacientes fue premio Nobel de Literatura. Otro de sus “pequeños profesores” se convirtió en profesor de Astronomía y enmendó un error de Isaac Newton.

Las teorías expuestas en 1944 por Hans Asperger, reivindicaban un lugar en la sociedad para estos pacientes, en una época en la que la política nazi, proclamaba la superioridad de la raza aria, y buscaba la exterminación de todos aquellos que consideraban imperfectos.

Hans Asperger

Hans Asperger

Un síndrome sin nombre.

En el terreno científico, sus teorías chocaban frontalmente con las expuestas, en la misma época por Leo Kanner, con su definición del autismo infantil. Las teorías de Leo Kanner gozaron de gran predicamento en todo el mundo, mientras que las de Hans Asperger no se tradujeron al inglés. Por este motivo pasaron prácticamente desapercibidas, quedando reducidas al ámbito científico germanófilo.

En 1981, la psiquiatra británica, Lorna Wing, utilizó por primera vez el término Síndrome de Asperger. Lorna Wing tenía una hija autista y estaba muy interesada en el estudio del mundo autista. Publicó un artículo en la revista Psychological Medicine, titulado “Asperger’s Syndrome: a Clinical Account”.

En 1991, Uta Fritz realizó una traducción al inglés de los escritos de Asperger, y su obra empezó a ser conocida. En 1993 el término Síndrome de Asperger es incorporado a la clasificación CIE-10 de la OMS. Un año más tarde es incluido en el DSM-IV de la APA (Asociación de Psiquiatría Americana).

Asperger y sus pequeños profesores

Los pequeños profesores

Nueva York, 1945.

Mientras en Viena, Hans Asperger disfrutaba de su nuevo empleo en la Universidad, al otro lado del Atlántico, en Nueva York, cubierta bajo la nieve del invierno de 1945, el famoso científico, y ya premio Nobel de Física, Albert Einstein, considerado como una de las mentes más prodigiosas que ha conocido la humanidad, se dirigía en un discurso a la ciudadanía.

Little Boy.

Hacía solamente unos meses que la guerra había terminado. El bombardero norteamericano Enola Gay, había dejado caer el día 6 de agosto de 1945, sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, la primera bomba atómica (la “Little Boy”).

La bomba estalló a una altura de ochocientos metros sobre la ciudad. A pesar de que su estallido resultó mucho menos efectivo que las previsiones teóricas, produjo 80.000 muertos en el acto y una cantidad similar de heridos de consideración.

Unos días más tarde, el Enola Gay se dirigió hacia la ciudad de Kokura. El mal tiempo hizo cambiar de objetivo en el último momento. La bomba fue arrojada por otro B-29, el Bocksar, y cayó sobre Nagasaki, dejando una estela de destrucción. El 15 de agosto de 1945, se produjo la capitulación del Imperio japonés.

Durante la guerra, Einstein participó, junto a Robert Oppenheimer, en el proyecto Manhattan, para el desarrollo de armas nucleares. Él fue uno de los responsables, con su conocida carta al presidente Roosewelt, de convencer al ejército para implicarse en el proyecto.

Aunque la guerra había terminado, existía una corriente minoritaria que condenaba los métodos utilizados y la masacre realizada sobre la población civil japonesa. A pesar de ser un declarado antibelicista y haber manifestado abiertamente su opinión en contra de la violencia, Albert Einstein, era considerado por la opinión general como el “padre de la bomba atómica”.

Little Boy

Little Boy: La primera bomba atómica

Discurso en Nueva York.

Albert Einstein, en su discurso neoyorkino pronunció frases como esta:

“En la actualidad, los físicos que participaron en la construcción del arma más tremenda y peligrosa de todos los tiempos, se ven abrumados por un similar sentimiento de responsabilidad, por no hablar de culpa”.

O esta otra:

“Nosotros ayudamos a construir la nueva arma para impedir que los enemigos de la humanidad lo hicieran antes, puesto que, dada la mentalidad de los nazis, habrían consumado la destrucción y la esclavitud del resto del mundo”.

Es indudable, que el controvertido final de la Segunda Guerra Mundial, dejó una honda huella en el genial físico.

Princeton, 1955.

Albert Einstein murió el día 18 de abril de 1955, en el hospital de Princeton. Rechazó voluntariamente una intervención quirúrgica, que hubiera podido prolongar su vida, tras sufrir una rotura de un aneurisma en la aorta abdominal. “Quiero irme cuando quiero”, le dijo al cirujano. “Es de mal gusto prolongar la vida artificialmente”.

En el momento de su muerte estaba redactando un discurso, para celebrar el séptimo aniversario del estado de Israel. El borrador del discurso empezaba así:

“Hoy les hablo no como ciudadano estadounidense, ni tampoco como judío, sino como ser humano”.

Cuando murió todavía no existía el término síndrome de Asperger. Lo acuñaría Lorna Wing unas décadas más tarde. Tampoco hoy podemos asegurar con certeza que Albert Einstein padeciera el Síndrome de Asperger.

Psiquiatra Lorna Wing

La psiquiatra británica Lorna Wing.

El síndrome de Asperger, 1981.

En la actualidad el síndrome de Asperger se engloba como uno de los trastornos del espectro autista. Viene definido por una serie de rasgos mentales y de conducta: Existe dificultad en las relaciones sociales y en la comunicación. Esta dificultad varía mucho de unos individuos a otros. Estos pacientes muestran un gran interés en áreas muy limitadas. En ocasiones presentan estereotipias.

Hay que diferenciar claramente el autismo infantil, descrito por Kanner, en la década de los cuarenta, del síndrome de Asperger. En este último la inteligencia no está afectada, siendo por lo general igual o superior a la media. No existe tampoco alteración del lenguaje, que se desarrolla a edades normales. Este trastorno aparece en edades tempranas, pero en muchos casos no se diagnostica hasta años más tarde, cuando las relaciones sociales, que es el área más deficitaria, cobran mayor importancia.

Son bastantes los autores que coinciden en señalar, que Hans Asperger cuando describió su “psicopatía autista” en 1944, era consciente de que él mismo, en su niñez, había tenido los mismos rasgos, que describió en sus “pequeños profesores”. En este caso el descubridor del síndrome habría sido el primer paciente.

Personajes populares.

Tras el reconocimiento de la comunidad científica del Síndrome de Asperger y su inclusión dentro de los criterios diagnósticos del DSM-IV y la CIE-10, el término se ha popularizado.

Se han conocido personajes históricos ilustres que probablemente tenían el síndrome de Asperger. Cabe citar a Mozart, Isaac Newton, James Joice, Franz Kafka, Bertrand Russel, Gustav Mahler, Albert Einstein o Alan Turing.

Han aparecido personajes literarios con este trastorno, que han protagonizado best sellers y han vendido millones de ejemplares, como Lisbeth Salander, de la trilogía “Millenium”, Norman de “Las hijas del frío” o el detective Sherlock Holmes. En la televisión tenemos a Sheldon Cooper (“Big Bang Theory”), Lisa Simpson (“Los Simpson”) o Pippi Calzaslargas.

Otros personajes conocidos más actuales han sido diagnosticados por psicólogos y psiquiatras, como el ex campeón del mundo de ajedrez Bobby Fischer, el director de cine Woody Allen o el actor Keanu Reeves.

Hay que reconocer que muchos personajes han sido diagnosticados como “Asperger”, aunque ellos lo hayan desmentido y sus nombres circulan por numerosas listas en internet.

Reconocimiento Internacional.

Al cumplirse cien años del nacimiento de Hans Asperger, en 2006, la OMS celebró el Año Internacional del Síndrome de Asperger. Desde el siguiente año, el 18 de febrero, coincidiendo con su nacimiento, se celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger.

No es mi intención en este artículo analizar las causas, la epidemiología, la sintomatología o el tratamiento del Síndrome de Asperger. Más bien pretendo realizar un acercamiento a su descubridor y mostrar una visión del lado más humano de alguno de los personajes más ilustres diagnosticados con este trastorno.

Woody Allen - Famosos con Asperger

Famosos con síndrome de Asperger: Woody Allen.

Albert Einstein, 1879.

Origen.

Albert Einstein está considerado como uno de los genios más sobresalientes del siglo XX. Nació en la ciudad alemana de Ulm, cerca de Stuttgart, bajo el signo zodiacal de Piscis, un 14 de marzo de 1879. Sus padres, Hermann y Pauline, formaban una familia judía. De su madre heredó la afición por la música, la constancia y la paciencia. De su padre le vino la generosidad y un carácter amable.

A lo largo de su vida cambió varias veces de nacionalidad: alemana, suiza, austriaca y estadounidense. Este hecho junto a su origen judío dio lugar a una célebre anécdota, cuando al final de su vida dijo a un periodista: “Si mis teorías hubieran sido erróneas los americanos dirían que soy un físico suizo, los suizos que soy un científico alemán y los alemanes que soy un astrónomo judío”.

Einstein tuvo una hermana, Maja (o María) menor que él, que era muy parlanchina. Albert, por el contrario, empezó a hablar tardíamente, a la edad tres años. Al parecer una noche, cuando Albert no había pronunciado aún ninguna palabra, la familia cenaba en torno a una mesa. La sopa estaba muy caliente y el niño se quemó la lengua. Ante el asombro de todos exclamo: “Mamá, la sopa está muy caliente”. El padre sorprendido le dijo: “Si hablas tan claramente, ¿cómo no lo has hecho hasta ahora?” El niño contestó: “Hasta ahora todo estaba en orden”.

Infancia.

En su infancia, Albert era un niño pacífico, meticuloso y paciente, que rehuía el juego con los niños de su edad y sólo aceptaba a su hermana Maja como compañera de sus ratos de ocio. Prefería pasear antes que jugar. Le gustaba dar largas caminatas en solitario, ensimismado y soñando despierto. 

A pesar de ser judío realizó los estudios primarios en una escuela católica. A la edad de cinco años, quedó fascinado al descubrir una brújula que tenía su padre. El hecho de que la manecilla imantada siempre señalara el norte le produjo una honda impresión. En la enseñanza secundaria sacó buenas notas en general, sobre todo en ciencias naturales.

Su adolescencia fue un periodo difícil, sobre todo el bachillerato por la rígida disciplina y su escaso trato con los compañeros. Consiguió superar este periodo gracias a los libros de divulgación de la ciencia, a su afición al violín y al estudio del álgebra, inculcado por su tío Jakob.

Albert Einstein tocando el violín

Einstein tocando el violín, una de sus aficiones.

Adolescencia.

Tenía quince años de edad, cuando uno de sus profesores, el Dr. Degenhart, le gritó en clase y le dijo que “nunca conseguiría nada en la vida”. Es evidente que el profesor gozaba de una genuina clarividencia.

Su tío Jacob, ingeniero emprendedor, influyó en Einstein que creció entre artilugios, inventos, aparatos y proyectos ingeniosos. A los quince años inició el estudio del cálculo infinitesimal de forma autodidacta. Le apasionaban las matemáticas y la física, pero ponía poco interés en las otras asignaturas.

Existe una falsa creencia de que Albert era un mal estudiante. Esto es debido a una confusión entre los valores usados en Alemania y Suiza para calificar los exámenes. En Suiza la nota máxima es un seis y en alemán un seis es la peor nota. El joven Albert tenía la máxima calificación en las principales asignaturas: un seis.

Mileva Maric.

Ingresó en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, con la idea de cursar estudios de física. Para ello tuvo que abandonar Alemania, renunciando a su ciudadanía, al parecer para no cumplir el servicio militar.

Este mismo año, 1986, conoció y se enamoró de una compañera, con ideas feministas y radicales, la joven serbia Mileva Maric. Con ella tuvo una hija secreta, de la que nada más se conoce. A los 22 años, la pareja se graduó en el Politécnico de Zurich, consiguieron la nacionalidad suiza y posteriormente se casaron, en contra de la voluntad de los padres de él.

En 1900 se graduó y obtuvo el diploma de profesor de física y matemáticas. Cuatro años más tarde tuvieron un hijo, Hans Albert Einstein. Algún tiempo más tarde terminó su tesis doctoral, que le fue inspirada en una conversación de sobremesa. Mientras tomaban el té, Einstein preguntó a su interlocutor: “Calcular la dimensión de las moléculas de azúcar ¿podría ser motivo para una buena tesis de doctoral?”.

Mileva Maric, primera esposa de Einstein

Mileva Maric, la primera esposa de Einstein.

La ecuación más famosa.

Siendo aún un físico desconocido, publica en 1905 su teoría de la relatividad especial y con ella su célebre ecuación sobre la equivalencia entre masa y energía: E = mc². A partir de este momento sus descubrimientos y hallazgos se suceden ininterrumpidamente.

Con su teoría de la relatividad general, cambió completamente el concepto de gravedad. En 1919 es públicamente aclamado y se convierte en personaje famoso en todo el mundo. Recibe el premio Nobel, en 1921, por sus contribuciones a la física, pero no debido a su Teoría de la Relatividad, que resultó incomprensible para el jurado del Nobel.

En un encuentro con el genial Charles Chaplin (Charlot), Einstein le dijo: “Usted es admirado y comprendido por todo el mundo”. Charlot le respondió: “Su mérito es mayor que el mío, pues todos le admiran, pero casi ninguno le comprende”.

Einstein tenía fama de despistado. Un día se sentó una niña a su lado en un tranvía. Einstein, medio ensimismado en sus pensamientos, preguntó a la niña su edad y su nombre. La pequeña respondió: “Me llamo Clara, papá”. La anécdota parece poco verosímil, pues además de su primera hija llamada Lieserl, con paradero desconocido, tuvo dos hijos más con su primera esposa, Mileva Maric, el primero Hans Albert Einstein y un segundo hijo varón Eduard, que padeció esquizofrenia.

Elsa Lowenthal.

Su relación matrimonial con Mileva se fue deteriorando. Ella estaba celosa de Elsa Lowenthal, una prima de su marido, a la que éste visitaba con frecuencia. Tras una seria discusión familiar en 1916, Einstein propuso el divorcio a Mileva. Esto la produjo una grave crisis nerviosa, que coincidió con el brote esquizofrénico de su hijo Eduard.

Einstein se divorció de su esposa Mileva en 1919. Tres meses más tarde se casó con su prima Elsa que lo había presionado para que se divorciara. A Einstein le gustaba Elsa por ser una gran cocinera. Todo parece indicar que fue un matrimonio platónico.

Elsa Lowenthal, segunda esposa de Einstein

Elsa Lowenthal, segunda esposa de Einstein.

Anécdotas.

La afición al violín fue una constante en la vida de Einstein, desde que su madre le diera clases en su adolescencia. Su virtuosismo como violinista es discutible, pues circula una anécdota, según la cual, un humorista, que hacía caricaturas en un periódico local, comenzó a reírse al verle actuar ante sus amigos. Albert se acercó a él y le dijo muy serio: “No está bien reírse del trabajo de los demás. Yo nunca me rio con su trabajo”.

A los personajes célebres se les asignan muchas anécdotas que no son ciertas. Sin embargo, ésta parece ser cierta. Tras dar una conferencia, un periodista le preguntó: “¿Me puede explicar la teoría de la relatividad?”. Einstein le preguntó a él: “¿Puede freír un huevo?”. El periodista dijo: “Por supuesto.” A lo que Einstein contestó: “Muy bien. Hágalo, pero suponiendo que yo desconozco lo que es el fuego, la sartén, el aceite y el huevo”.

Marilyn Monroe.

En una ocasión en que Einstein se quejaba de lo aburrido de dar conferencias, su chófer le propuso intercambiar los papeles. Einstein conduciría el coche y el chófer daría la conferencia (se las conocía de memoria de tanto oírlas).

Einstein acepto el trato, intercambiaron los papeles, el chófer dio la conferencia y tuvo un gran éxito, pues los asistentes no conocían físicamente a Einstein. Al acabar, un espectador hizo una pregunta. El chófer no tenía ni idea, pero contestó con soltura: “Su pregunta es tan sencilla, qué dejaré que sea contestada por mi chófer”.

En una reunión se cruzó con la exuberante actriz Marilyn Monroe, que le dijo: “Profesor, ¿cree que deberíamos casarnos y tener un hijo? ¿Se imagina un niño con su inteligencia y mi belleza?”. A lo que Einstein contestó: “Me temo que no, querida. Podríamos tener un hijo con mi belleza y su inteligencia”.

Marilyn Monroe y Albert Einstein

Marilyn Monroe y Albert Einstein.

El cerebro de Einstein.

A la muerte de Einstein, su cerebro fue robado por Thomas Harvey, el médico que realizó la autopsia. El escándalo que se formó fue mayúsculo, pero Harvey conservó el cerebro durante 40 años, excepto algunos fragmentos que envió a neuro patólogos en frascos de mahonesa, para que lo examinaran. A sus 80 años Harvey, metió el cerebro en un “tupper” y se lo llevó a la nieta de Einstein, que vivía en California.

Muchas son las frases de Albert Einstein que han pasado a la posteridad. Particularmente me gusta mucho esta:

“Sólo conozco dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy muy seguro”.

Referencias.

– Hans Asperger – Wikipedia. 

– Albert Einstein – Wilkipedia. 

– Curiosidades sobre Albert Einstein – Pisitoenmadrid.com. 

– Literatura y Sdr. de Asperger – dialogoupr.com.

– Asperger’s Syndrome: a Clinical Account – Rev. Psychological Medicine.

 

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Gerardo Castaño Recuero trabaja como psicólogo y psicoterapeuta en "Nuestro Psicólogo en Madrid". Ha estudiado Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid y también ha cursado dos Máster, uno sobre Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica y otro sobre TFE: Terapia Focalizada en las Emociones.