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El síndrome post-aborto: ¿Mito o realidad?

El síndrome post-aborto ¿Mito o realidad?

Durante años, los medios de comunicación han hablado del síndrome post-aborto, algunos confirmando su existencia y otros cuestionándola.

La idea de sufrir esta sintomatología ansioso-depresiva puede hacer que muchas mujeres teman, ya no sólo el propio procedimiento, sino las posibles secuelas físicas y psicológicas después del aborto.

En este artículo se esclarecerá si existe o no dicho síndrome, dejando de lado la discusión social que supone el aborto voluntario.

El síndrome post-aborto: ¿mito o realidad?

A día de hoy, la interrupción voluntaria del embarazo sigue siendo motivo de controversia debido a las implicaciones éticas, médicas, jurídicas y demográficas que supone.

Por ello, ambas posturas (partidarios y detractores del aborto) buscan sustentar sus opiniones partiendo de la definición del ser humano (para la cual hay criterios diferentes, p. ej., a partir de cuándo se desarrollan ciertos órganos vitales) y de las posibles secuelas físicas o psicológicas que puede conllevar el aborto voluntario.

Dificultades de valoración del síndrome post-aborto.

En lo que respecta a los efectos psicomédicos y psicopatológicos del aborto provocado, existen dificultades para su valoración debido a:

  • La dificultad en la elaboración estadística, pues las mujeres suelen evitar volver a relacionarse con el médico que les realizó el aborto y a llevar el asunto con secretismo. Además, hay que tener en cuenta que numerosos abortos son provocados de manera clandestina, por lo que se desconoce el número real de abortos inducidos y si éstos han podido provocar malestar psicológico.
  • La heterogeneidad de las mujeres evaluadas en cuanto a su edad, número de abortos previos, antecedentes psiquiátricos, condición socioeconómica, creencias religiosas y apoyo social.
  • Que la sintomatología coincide con la de otros cuadros diagnósticos. El término síndrome post-aborto fue creado para describir el conjunto de síntomas que presentaban ciertas mujeres tras abortar, los cuales eran muy similares a los del trastorno de estrés postraumático.

«El síndrome post-aborto puede confundirse con cuadros de estrés postraumático o trastornos depresivos».

Por otra parte, hay mujeres que acuden al psicólogo o al psiquiatra con síntomas de depresión o ansiedad sin asociarlos a la experiencia del aborto, por lo que no comparten dicha vivencia con el profesional y no terminan siendo considerados como pacientes con dicho síndrome.

  • Los sesgos ideológicos, pues no es lo mismo que el estudio sea llevado a cabo por una institución independiente a ser encargado por una clínica cuyos ingresos provienen del aborto inducido.
  • La naturaleza idiosincrásica del proceso de duelo, esto significa que cada persona vive el duelo de diferente manera, pudiendo manifestar síntomas del mismo tras varias semanas, meses o incluso años después del aborto (p. ej. ante la experiencia de otro embarazo, la incapacidad de volver a quedarse embarazada o la pérdida de un ser querido).
Síndrome post-aborto: Cada persona vive el duelo de manera diferente.
(1) – Cada mujer vive el duelo post-aborto de manera diferente.

¿Existe el síndrome post-aborto?

Por ello, en virtud de estas dificultades teóricas y metodológicas el síndrome post-aborto (SPA) no ha sido incluido como una entidad diferenciada en los manuales diagnósticos.

Esto ha hecho que los profesionales trabajen el conjunto de síntomas como un trastorno adaptativo (cuando la sintomatología es más leve) o como un trastorno postraumático (en los casos más agudos).

En cualquier caso, es fundamental tener en cuenta que todos los estudios coinciden en que:

“el aborto inducido (la extirpación o eliminación de un embrión o feto) nunca supone una mejoría en la evolución de la salud mental a medio o largo plazo”.

El aborto inducido se vive como una experiencia negativa, ambivalente o, en el mejor de los casos, neutral.

De hecho, se ha encontrado que, a raíz de tomar la decisión de abortar, algunas mujeres desarrollan trastornos psicológicos, especialmente si ya han abortado previamente.

Pero, si el aborto voluntario no afecta a todas las mujeres por igual, ¿de qué depende el desarrollo de trastornos psicológicos tras el aborto voluntario?

Circunstancias que influyen en la aparición del síndrome post-aborto.

Cuando la maternidad se vive como una experiencia imposible de asumir, muchas mujeres a experimentar alivio inmediatamente después del aborto, a pesar del malestar previo. Este alivio inicial es una reacción común frente a una situación que se percibía como insostenible.

Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, la experiencia del aborto sufrido puede cambiar. Las mujeres pueden vivir esta experiencia de manera neutral, ambivalente o negativa. Las secuelas, tanto físicas como psicológicas, varían en cada caso.

La experiencia de la interrupción voluntaria del embarazo tiene efectos diferentes dependiendo de las circunstancias que rodean el aborto.

«Tras un aborto provocado, a la mujer le pueden quedar secuelas físicas o psicológicas en diferente grado».

No obstante, la experiencia de la interrupción voluntaria del embarazo tendrá efectos distintos según las circunstancias que rodeen el aborto.

Factores que predisponen a la aparición del síndrome post-aborto.

Estudios recientes han demostrado que la posible aparición del síndrome post-aborto está condicionada por múltiples factores. A continuación, se describen algunas circunstancias que incrementan el riesgo de sufrir el síndrome post-aborto:

Adolescencia

Abortar durante la adolescencia aumenta el riesgo de suicidio y de padecer trastornos emocionales graves. Muchas adolescentes abortan por miedo al estigma social o por la presión de su entorno (médicos, amigos, familiares).

La inmadurez psicológica y la baja autoestima las hace más vulnerables emocionalmente, haciendo que tomen decisiones irreversibles sin estar completamente seguras.

Embarazo avanzado

Abortar en el segundo trimestre del embarazo presenta un mayor dilema ético. Cuanto más avanzado el estado de gestación, mayor es el conflicto emocional

El síndrome post-aborto es más intenso en embarazos avanzados.
(2) – El síndrome post-aborto es más intenso en embarazos avanzados.

Problemas emocionales previos

Haber sufrido abusos, maltrato en la infancia, o tener un apego inseguro con la madre, aumenta el riesgo de padecer el síndrome post-aborto. Problemas como la baja autoestima también contribuyen significativamente.

Falta de información

El desconocimiento sobre la evolución del embarazo y el desarrollo del feto en cada semana puede llevar a tomar decisiones precipitadas, generando posteriormente ansiedad y culpa.

Asimismo, la falta de información sobre las prestaciones, ayudas y beneficios fiscales a la maternidad puede llevar a la mujer a abortar voluntariamente al sentir la mujer que está viviendo una situación de desamparo.

Desde el año 2010, las clínicas españolas en las que se realizan abortos a petición de la mujer han de informar a la embarazada sobre los derechos, prestaciones y ayudas públicas de apoyo a la maternidad y dejar un plazo mínimo de tres días desde que recibieron la información hasta que se practica la intervención.

Convicciones morales o religiosas.

Unas fuertes convicciones religiosas o de carácter moral pueden generar una gran culpabilidad en la mujer que aborta, especialmente cuando este hecho va en contra de sus creencias.

Decisión presionada por su entorno.

La mujer puede abortar por miedo a la reacción de se entorno familiar o social o al sentir que la maternidad va a frustrar sus objetivos vitales. Posteriormente, puede arrepentirse sintiendo rabia y culpabilidad por la decisión tomada.

«Tras un aborto provocado por una decisión tomada desde el miedo o la precipitación, la mujer puede sentir rabia y culpabilidad».

Falta de apoyo social o relación inestable.

Sentirse desamparada o tener una relación de pareja inestable puede llevar a la mujer a abortar.

Problemas económicos.

La falta de medios económicos con los que poder atender al bebé puede llevar a la mujer a tomar la decisión de abortar, incluso, en contra de sus deseos.

Todos estos factores hacen que una mujer que ha decidido abortar pueda desarrollar el síndrome post-aborto, pudiendo precisar ayuda psicológica debido a la tristeza, culpa y dolor de los que se siente presa, a pesar de haber abortado considerando que esa decisión era la más conveniente para ella.

Consecuencias psicológicas del aborto voluntario.

A continuación, se describen los cambios emocionales y conductuales que experimenta la mujer en el síndrome post-aborto. Después describiremos los posibles efectos que pueden aparecer en el hombre.

Consecuencias psicológicas en la mujer.

  • Síntomas depresivos (llanto frecuente, pena, tristeza) y ansiosos (rabia, angustia, ansiedad) relacionados con el aborto.
  • Sentimientos de culpa (vergüenza, autorrechazo, pérdida de autoestima) e incapacidad para perdonarse por el aborto realizado (con posibles ideación suicidio). Deseos de expiación y necesidad de reparar el daño (p. ej. a través de otro embarazo).

«Los síntomas depresivos y los sentimientos de culpa son característicos en las mujeres con síndrome post-aborto».

  • Enfados repentinos y arrebatos de ira debido a la poca tolerancia a la frustración.
  • Pérdida de concentración y motivación.
Pérdida de concentración y motivación tras un aborto
(3) – Pérdida de concentración y cambios de humor son frecuentes.
  • Pensamientos recurrentes e intrusivos relacionados con el aborto o la criatura abortada, fantasía reiterada sobre cómo habría sido su vida en caso de no haber abortado. Pesadillas recurrentes sobre niños perdidos, despedazados o muertos. Ilusiones o pseudoalucinaciones auditivas (p. ej. oír el llanto de un bebé).
  • Evitación y/o rechazo de estímulos (p. ej. de personas que le aconsejaron que abortara o que conocen lo ocurrido) o situaciones que recuerdan el aborto (p. ej. noticias, reconocimientos médicos, ver a niños pequeños o accesorios de bebé).

«El empeoramiento de los síntomas en la fecha del aborto o en la que el niño debería haber nacido (reacciones de aniversario) no son infrecuentes».

  • Trastornos sexuales, siendo el más frecuente el deterioro en el deseo y el placer sexual. Esto se debe a la preocupación por volver a quedarse embarazada junto a la pérdida de autoestima por el sentimiento de culpabilidad.
  • Problemas en la relación de pareja o ruptura de la misma debido a culpabilizaciones, reproches y peleas que desgastan la relación.
  • Aislamiento social o permisión de relaciones personales abusivas.
  • Trastornos alimentarios (anorexia, bulimia, sobrepeso…).
  • Trastornos psicosomáticos (dolores de cabeza, palpitaciones…).
  • Conductas autodestructivas: Abuso de drogas o alcohol e intentos autolíticos.

El síndrome post-aborto en el hombre.

Con la incorporación de la mujer al mercado laboral, el hombre cada vez ha ido cobrando un mayor protagonismo en el cuidado y la educación de los hijos, tomando una mayor responsabilidad.

Por ello, a pesar de no ser el que experimenta el proceso ni las secuelas físicas del embarazo, puede llegar a desarrollar el síndrome post-aborto, pues el padre también está implicado en la concepción y puede desear tener el hijo y participar en su crianza o arrepentirse de la decisión de abortar (al igual que le puede ocurrir a la mujer).

Consecuencias físicas del aborto inducido.

El aborto puede ser inducido de distintas maneras, dependiendo principalmente del tiempo de desarrollo del embrión o feto, de la salud de la madre, del contexto socioeconómico y de los límites legislativos.

Respecto a los procedimientos médicos para inducir el aborto y sus potenciales riesgos para la mujer, se facilita el siguiente enlace.

A continuación, se detallan las consecuencias físicas del aborto inducido:

A corto plazo.

La recuperación física de la mujer suele durar alrededor de un mes, no obstante, tras el aborto inducido pueden aparecer una serie de complicaciones:

  • Efectos secundarios frecuentes: Dolor abdominal, cólicos, náuseas, vómitos, diarrea, manchado y sangrado (dura entre siete y diez días).
  • Complicaciones potenciales más graves que pueden llegar a causar la muerte: Continuar con síntomas de embarazo, sangrado fuerte o persistente (superior al de un período menstrual normal), flujo vaginal con mal olor, infección o sepsis, fiebre, daño en cérvix uterino, cicatrización del revestimiento uterino, desgarro o perforación del útero, daño a otros órganos.

«Aunque estas complicaciones más graves son poco frecuentes, es importante ser consciente de la existencia de estos riesgos».

En el síndrome post-aborto puede aparecer dolor abdominal
(4) – El dolor abdominal y el sangrado son síntomas frecuentes.

A largo plazo.

  • Problemas de fertilidad: Aunque a las cuatro o seis semanas de haberse producido el aborto la mujer vuelve a tener el periodo y puede volver a quedarse embarazada, el haber sido sometida a una intervención conlleva una serie de riesgos que pueden derivar en infertilidad (p. ej. rasgado en el aparato reproductor femenino, hemorragia vaginal, infección en el tracto genital, desgarro o perforación en el útero, absceso en el abdomen). 
  • Problemas en futuros nacimientos: Se ha encontrado que la repetición de abortos quirúrgicos puede dañar el útero, incrementando el riesgo de tener hijos muy prematuros (antes de veintiocho semanas) o prematuros (antes de la semana treinta y siete) después de tres o más abortos, con las consecuencias que ello puede conllevar. 
  • Cáncer de ovarios, hígado o útero: Diferentes investigadores han encontrado que el aborto incrementa la probabilidad de padecer cáncer de cérvix uterino. También se ha encontrado relación entre el aborto y el cáncer de ovarios y de hígado.

En conclusión, aunque no existen pruebas fehacientes que certifican que el aborto voluntario provoca secuelas psicológicas en todas las mujeres, está claro que:

“la decisión de interrumpir voluntariamente un embarazo no sólo resulta difícil, sino que puede dejar secuelas físicas y psicológicas de distinta consideración”.

Todo esto ha de ser tenido en cuenta por los profesionales y por la mujer a la hora de tomar una decisión respecto al embarazo.

Referencias bibliográficas.

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  • López Moratalla, N. (2012). ¿Cómo cambia un aborto el cerebro? Cuaderno de Bioética, 23 (78), 523-584. 

Galería de Imágenes.

  • Imagen de Portada generada por IA mediante Dall-e 3.
  • (1) – Imagen de Pexels.
  • (2) – Imagen de Milli_lu en Pixabay.
  • (3) – Imagen de Ben Seidelman en Flickr.
  • (4) – Imagen de Elkin Lalangui en Wikimedia Commons.

Mª Victoria O. Valls - Psicóloga Clínica

M.ª Victoria Orbe Valls es psicóloga general sanitaria.

Está graduada en Psicología por el CES Cardenal Cisneros (Universidad Complutense de Madrid), cuenta también con los másteres de Psicología General Sanitaria (Universidad Antonio de Nebrija) y Sexología Clínica y Terapia de Parejas (Instituto Superior de Estudios Psicológicos), así como con formación en Mindfulness y grafopsicología.

En la actualidad compagina su actividad como psicóloga con la divulgación científica.