En psicología, siempre ha existido la necesidad de responder la gran pregunta de qué es lo que motiva al ser humano. Se ha intentado buscar el origen de esa fuente de energía que nos empuja hacia nuestros objetivos.
La motivación nos ayuda a mantener nuestro bienestar psicológico y a conseguir nuestras metas, a movernos por el mundo. Sin ella, nuestra vida carecería, seguramente, de sentido. Por ello, autores como Maslow, McClelland y Herzberg se han interesado en crear teorías alrededor de este concepto.
La motivación podría entenderse como la energía necesaria para que las personas busquen y trabajen activamente por el logro de sus metas. Se podría resumir como una “búsqueda de cosas”.
En el siguiente artículo, haremos un repaso del concepto de motivación dentro del marco de la teoría psicodinámica: qué es la motivación, cuáles son las principales metas del ser humano y cuál sería el camino a recorrer para alcanzarlas.
El concepto de pulsión de Freud. ¿Qué motiva al ser humano?
La motivación del ser humano, según Sigmund Freud, se concebía en forma de pulsiones. Éstas serían lo que motiva al ser humano a hacer lo que hace. Las pulsiones van más allá del instinto, mezclando lo genético y lo psicológico, es decir, la unión de lo somático y lo psíquico. Desde la parte psíquica surgirían los deseos referidos, por ejemplo, a determinadas situaciones, compañías o amistades.
Como el ser humano posee una compleja capacidad cognitiva (a diferencia del resto de los animales), Freud creía que la pulsión no era simplemente un “instinto básico”, sino que los procesos psicológicos y de aprendizaje influían igualmente en este tipo de energía.
La motivación, además, tiene un alto componente inconsciente. No todos los deseos son accesibles a la consciencia, lo que explica algunas conductas paradójicas de las personas.
Por supuesto, existen diferentes pulsiones y deseos (con niveles de consciencia dispares) que pueden entrar en conflicto entre ellos, generando ansiedad. Esta ansiedad, a su vez, provoca la aparición de defensas para reducirla, ya que puede causar un gran malestar. A este proceso se le conoce como “la psicodinámica interna”. Psicodinámica se refiere a las fuerzas que tiran en direcciones opuestas, creando dicho conflicto.
Concepciones modernas sobre la pulsión.
Como ya hemos visto, en la definición original de Freud sobre la pulsión se le daba mucho peso a lo instintivo y a lo genético. Hoy en día, se pone más el foco en el desarrollo y en los vínculos tempranos que las personas establecen con los cuidadores durante la primera infancia. Es un punto de vista mucho más constructivista y social.
Hoy en día, nos referimos más a motivaciones que a pulsiones. Anteriormente, solo se concebían dos pulsiones básicas: el eros (la pulsión de la vida, que garantiza la supervivencia) y el thanatos (la pulsión opuesta, de muerte y disolución).
En la actualidad, no solo se reconocen estas dos pulsiones básicas, sino que existen muchas otras que se desarrollan y manifiestan de diversas maneras. Hay una diversidad de motivaciones que, en su raíz, son distintas y están claramente diferenciadas unas de otras.
Todas estas motivaciones tienen una parte innata, pero para que se desarrollen, necesitan de la interacción con los otros, es decir, de la parte social. Dependiendo de cómo se dé este desarrollo, las motivaciones se manifestarán de diversas maneras.
Los sistemas motivacionales
Como mencionamos anteriormente, existen múltiples motivaciones de origen diverso. Para comprender mejor su procedencia, se han concebido distintos sistemas motivacionales. Cada uno maneja distintas metas, origina angustias particulares, produce una respuesta ansiosa específica y articula diferentes mecanismos de defensa. Estos sistemas motivacionales son:
- Apego/vinculación
- Sistema narcisista
- Sensualidad/sexualidad
- Sistema de autoconservación y hetero conservación
- Regulación psicobiológica
Todos estos sistemas han evolucionado de forma separada durante la evolución del ser humano. Estudios de neuropsicología han demostrado que la base biológica de activación de cada uno es diferente, con sustratos diferenciados y condiciones de activación distintas. Aunque son independientes, existe una continua articulación entre ellos.
Es cierto que su base es innata, pero durante el desarrollo, a través del aprendizaje y las experiencias de interacción con los otros, se va moldeando:
- La energía motivacional.
- El tiempo de espera para ejecutar aquello que se desea realizar.
- Los contenidos temáticos (referido a los valores, los temas que motivan el bienestar de cada uno).
- La reacción del sujeto ante sus deseos (si se siente culpable al desear, si se inhibe en sus conductas, etc.).
- Las expectativas de realización (las esperanzas de conseguir lo que uno quiere).
- Las capacidades emocionales e instrumentales para llevar a cabo los deseos personales (los recursos que uno ha desarrollado para conseguir aquello que quiere).
Aunque los sistemas motivacionales tienen un origen independiente, actúan en conjunción unos con otros. Esto puede dar lugar a relaciones de:
- Predominio: El peso que le damos a cada motivación.
- Concordancia: Lo que me atrae es lo que quiero.
- Sobresignificación: Aparentemente está activo un sistema motivacional, pero luego vemos que no se corresponde a la motivación principal.
- Conflicto: Desear y rechazar algo al mismo tiempo.
El sistema motivacional de apego-vinculación
Este sistema tiene una potente base biológica que garantiza en el recién nacido la proximidad a otro ser humano a quien distingue y prefiere sobre el resto. El vínculo que formará con esta persona se denomina vínculo de apego y siempre se dará con una o pocas figuras diferenciadas y preferidas.
Gracias a este vínculo, el niño buscará la proximidad de esas personas, lo que le proporcionará calma, seguridad y aprendizajes. Siempre que hay una ruptura en dicho vínculo, el niño experimentará ansiedad.
Cuando el niño está con las figuras de apego, se siente tranquilo, y cuando se amenaza la separación, se altera: llora, se enfada y se angustia.
Es decir, el apego se activa en situaciones de estrés o traumáticas: el dolor, miedo y humillación motivan a buscar la protección en la proximidad humana durante toda la vida.
El apego es algo que se da durante toda la vida, no solo en la niñez. La vinculación en edades más avanzadas es más amplia que el apego infantil y, en estos casos, no hay tanta necesidad de regulación emocional, aunque sigue existiendo.
Las figuras de apego fundamentales en la infancia son los padres, y en la edad adulta suelen ser las parejas. Cuando eres niño, necesitas estos vínculos de apego, pues sin ellos las probabilidades de supervivencia son muy bajas.
Si las figuras que deben cuidar al niño no están ahí, ¿Cómo podrá subsistir y aprender a manejarse por el mundo (tanto física como emocionalmente)? Sin embargo, los niños no son figuras de apego para sus padres porque estos no tienen que regular a sus padres emocionalmente.
El apego es independiente de otras motivaciones. Esto no significa que la relación de apego «lo sea todo». El apego es un vínculo del que partirá el desarrollo del resto de las motivaciones.
Motivaciones que abastece la figura de apego
Como se ha mencionado anteriormente, la figura de apego abastece al niño para que se desarrollen los siguientes sistemas motivacionales:
- Autoconservación: La figura de apego garantiza la vida del niño, le enseña a proteger su vida y evitar peligros, sobre todo a nivel físico.
- Heteroconservación: Muy necesaria para sobrevivir también. La figura de apego sirve como modelo para el autocuidado. Es decir, «si alguien me cuida, aprendo a cuidarme a mí mismo y a los otros». La heteroconservación sirve también para entender cómo puedo cuidar a los demás.
- Objeto libidinal: Referido al cuerpo que genera placer sensual/sexual a través de los contactos físicos del cuidado. Calma o dispara la ansiedad, activando el sistema de regulación psicobiológica, que genera reacciones ante el peligro y regula los afectos no placenteros.
- Objeto-self: En psicodinámica, se dice que los niños empiezan a reconocerse a sí mismos en los ojos de sus padres. Aprenden cómo son y qué significan para los demás a través de los cuidados de las figuras de apego. Poco a poco, empiezan a diferenciarse de éstas, comprendiendo que cada uno tiene sus propias necesidades, deseos y miedos. Es decir, la figura de apego se transforma en un semejante, contribuyendo a que el niño la reconozca como otro sujeto. Al principio de la vida, este aspecto no está completamente desarrollado.
El sistema motivacional narcisista
El sistema narcisista está relacionado con el sentimiento de ser uno mismo (el self) y la cohesión del mismo. Es decir, sentir que uno tiene una identidad propia y darse a sí mismo, una valoración personal (autoestima). Es un sistema motivacional independiente que persigue una relación satisfactoria de la persona con respecto a sí misma. Consta de varias fuerzas:
- Representaciones de uno mismo en varias áreas: Las etiquetas que nos autoimponemos, que son invariables en diferentes ámbitos y tienen su valencia (positiva o negativa).
- Ideales del yo: Cómo me gustaría ser idealmente en el ámbito familiar, moral, sexual, etc.
- El sistema que compara: Cuando la persona compara el yo real con el yo ideal (¿Llego o no llego a mis expectativas? ¿Soy o no soy suficientemente bueno?).
- Recursos: Los recursos con los que contamos o que podemos desarrollar para llegar al “yo ideal”. También implica una visión realista de las limitaciones personales.
Otros factores importantes de este sistema son los mecanismos de defensa que se activan para hacernos sentir mejor cuando nuestro sentimiento de valía peligra. Por ejemplo, uno puede sentirse «poca cosa», pero actúa, de cara a los demás, de forma pedante para demostrar que en realidad «sabe mucho». Es decir, son comunes las defensas que construyen una imagen grandiosa para camuflar inseguridades internas.
El sistema motivacional sensual-sexual
Desde el psicoanálisis, siempre se ha estudiado la representación subjetiva de la sexualidad que tiene cada persona. La sexualidad surge de la interacción entre lo biológico y lo ambiental.
La figura significativa estimula el montaje biológico previo, que no podría desarrollarse sin esta participación y que evoluciona según los patrones de ese vínculo.
Este sistema tiene dos componentes que hay que diferenciar adecuadamente:
- Disfrute sensual: Se refiere al placer que generan todos los sentidos (gusto, olfato, vista, etc.). El bienestar que se obtiene a través de los sentidos tiene una función calmante en muchas ocasiones. Se desarrolla a través de las interacciones de los cuidadores, quienes deben calmar al niño, cuando éste se altera. Los bebés aprenderán entonces, desde estos cuidados, a calmarse a sí mismos en el futuro. Es decir, aprenden a autorregularse emocionalmente poco a poco y los padres tienen un papel fundamental en los primeros años de desarrollo.
- Disfrute sexual: Es un sentimiento de aumento de estimulación que progresa hasta niveles orgásmicos.
Como puede verse, son conceptos diferentes, pero están muy relacionados. A través de la sensualidad se puede llegar a la erotización, a la excitación sexual (ej: a través de un masaje).
Es decir, el disfrute sensual puede servir como mediador: bien para disminuir la tensión y llevar a la relajación o bien para aumentarla y llevar a la excitación sexual.
El contacto físico por parte de las figuras de apego (caricias, abrazos…) para el desarrollo sano de la sexualidad/sensualidad es importante.
La sexualidad es una motivación y un vehículo para que se manifiesten o transmitan otros significados de carácter relacional. Desde esta perspectiva, las problemáticas sexuales suelen estar relacionadas con la posición que la persona ocupa con respecto al otro.
Sistema de hetero-autoconservación
El ser humano debe protegerse para sobrevivir. El sistema de autoconservación lo hace posible, empujándonos a cuidarnos de muchas maneras: comer, dormir, descansar, etc.
Sin embargo, el ser humano no solo tiene tendencia a la conservación de sí mismo, sino también a la conservación del otro. Los cuidados y la protección hacia los demás nos ayudan a sobrevivir como especie. El ser humano es muy frágil al nacer y depende del cuidado de los adultos para su supervivencia.
Gracias a los cuidados que recibe, la persona podrá ir autocuidándose tanto a sí misma como a los demás. Esta tendencia heteroconservativa puede ser tan fuerte como la autoconservativa, o incluso mayor, dependiendo de cada persona y del momento de la vida en que se halle.
Por ejemplo, los padres tienden a priorizar las necesidades de sus hijos frente a las suyas, especialmente cuando estos son bebés.
Sistema motivacional de regulación psicobiológica
Este sistema se encarga de la regulación de las necesidades biológicas y del afecto, como bajar el nivel de ansiedad o subir el ánimo cuando estamos deprimidos.
El niño nace sin capacidad de regulación emocional y al principio no sabe cómo debe autorregularse, por lo que debe aprenderlo. Para ello, las figuras de apego identifican e interpretan los estados afectivos del bebé, les ponen nombre y los regulan.
Por ejemplo, distinguen si un llanto es de sueño, hambre o angustia. En el primer caso, acostarían al niño; en el segundo, lo alimentarían; y en el tercero, lo consolarían. Es decir, son ellos los que deben calmar al niño al principio y, poco a poco, éste irá aprendiendo las estrategias adecuadas para autorregularse.
Los sentimientos están ligados a ciertas cogniciones y sensaciones. Estamos motivados a huir de situaciones displacenteras y a acercarnos a las placenteras. Así nos regulamos emocionalmente. De ahí el origen de los mecanismos de defensa, procesos automáticos e inconscientes que sirven para regularnos a nivel emocional.
Tipos de ansiedad asociada a cada sistema motivacional
La angustia procedente de los distintos sistemas motivacionales tiene un origen y una naturaleza particular. Lo resumiremos a continuación:
- Sistema de apego/vinculación: La ansiedad procedente de este sistema tiene que ver con el miedo al abandono y la ruptura del vínculo con las figuras de apego principales. Esto se traduciría como «miedo al abandono».
- Sistema narcisista: En este caso, la ansiedad procede del sentimiento de no ser lo suficientemente bueno o adecuado. Es decir, el miedo ante la vergüenza, humillación y culpa. Es una «ansiedad paranoide» donde la persona piensa que los otros le ven como una persona poco valiosa.
- Sistema de sensualidad/sexualidad: Aquí, el miedo reside en sufrir en la relación con el otro (demasiada dependencia, que me controlen, hagan daño o ser yo el causante del sufrimiento).
- Autoconservación y heteroconservación: Aquí, el miedo reside en la propia supervivencia y en la del otro. Es decir, una ansiedad «hipocondríaca» donde el miedo reside en que «nos pase algo» o le pase cualquier cosa mala a un ser querido.
- Regulación psicobiológica: A veces podemos sentirnos ansiosos por vernos incapaces de regular nuestras emociones o por sentir que estas nos desbordan. Es el miedo a «volverse loco», no ser uno mismo o a la desintegración del yo.
Conclusiones
Según la teoría psicodinámica, el origen de la motivación humana procede de cinco sistemas motivacionales de origen biológico.
El desarrollo de estos sistemas motivacionales está muy influido por el ambiente y por las interacciones que las figuras de apego tienen con el niño en los primeros años de su infancia.
Gracias a los cuidados de los padres, los niños podrán ir aprendiendo a cuidarse y relacionarse con su entorno.
Los déficits en la crianza causarán problemas y dificultades en el desarrollo afectivo del niño, y estas carencias podrían arrastrarse hasta la edad adulta.
Por ello, siempre ha sido objeto de estudio comprender cómo y de qué dependen motivaciones tan fundamentales como el autocuidado, el afecto y la vinculación. Está claro que sin ellas nuestra supervivencia sería imposible.
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Sofía Rodríguez Pantoja es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid.
Ha cursado el Máster en Psicología General Sanitaria y el Máster en Psicoterapia Humanista Experiencial y en Terapia Focalizada en la Emoción en la Universidad Pontificia de Comillas.
También está formada en psicoterapia EMDR y terapia breve por la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia (SEMPyP). Fue voluntaria en el Centro Joven de Atención a la Sexualidad en Madrid (CJAS Madrid).
Actualmente está cursando el Experto en Trastornos Alimentarios por la SEMPyP.
