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Prejuicios, estereotipos y discriminación: Una guía completa

Prejuicios, estereotipos y discriminaciones: una guía completa

Los prejuicios, los estereotipos y la discriminación son conceptos que afectan nuestras interacciones diarias, moldeando nuestras percepciones y comportamientos hacia otros.

Comprender estos fenómenos no solo es crucial para el desarrollo personal, sino también para fomentar una sociedad más justa y equitativa.

En este artículo exploraremos a fondo estos conceptos, su origen y cómo se manifiestan en nuestra vida cotidiana.

Relación entre prejuicios, estereotipos y discriminación

En psicología social, el estudio de estereotipos y prejuicios es esencial debido a su impacto directo en los comportamientos discriminatorios.

Discriminar, en esencia, implica tratar de manera diferente a otras personas, algo que ocurre en muy diversas formas en la sociedad.

Sin embargo, la discriminación que abordamos aquí se refiere específicamente a las formas ilegítimas e injustas. Los estereotipos y prejuicios no solo influyen, sino que a menudo son los precursores de actos discriminatorios.

Por ello, es crucial distinguir claramente entre estos conceptos y comprender la relación que existe entre ellos para abordar eficazmente sus consecuencias en la sociedad.

Cuando la palabra estereotipo o prejuicio va acompañada de la palabra “social”, no habla de cualquier tipo, sino de aquellos más importantes porque son compartidos por un gran número de personas.

Cuanto más compartido es un estereotipo o un prejuicio, más tenaz es y más influyente será. Los estereotipos y prejuicios más investigados son los raciales, los étnicos y los estereotipos y prejuicios de género, ya que éstos generan pautas de discriminación más perjudiciales

Concepto de prejuicio.

En términos coloquiales, un prejuicio es una opinión preconcebida, generalmente negativa, que tenemos sobre personas o grupos sin conocerlos adecuadamente.

En psicología, el prejuicio se considera no solo como una opinión sino como una actitud evaluativa que se forma incluso antes de interactuar directamente con el individuo o grupo en cuestión.

Los prejuicios son persistentes y difíciles de cambiar. Están arraigados en nuestras primeras impresiones o en las categorías sociales que aplicamos a otros.

Los prejuicios pueden ser negativos o positivos, aunque los negativos son los que comúnmente causan conflictos o discriminación.

El prejuicio es tenaz. Una vez que se forma un prejuicio, tiende a mantenerse en el tiempo, debido a nuestra resistencia natural a cambiar de opinión: lo que puede ser tan desafiante como «desintegrar un átomo», para usar una metáfora de Einstein.

Concepto de estereotipo

Los estereotipos son creencias simplificadas y generalizadas acerca de las características de los miembros de un grupo específico.

Estas creencias a menudo incluyen atributos de personalidad, comportamientos y capacidades que se asumen como típicos del grupo sin considerar la diversidad individual.

Los estereotipos son como atajos mentales que usamos para entender rápidamente a las personas o los grupos. Nos ayudan a organizar la información en categorías de manera eficiente, pero a menudo implican ideas preconcebidas y simplificadas sobre ciertos grupos, que con frecuencia son erróneas.

Por ejemplo, cuando conocemos a alguien nuevo, podemos instintivamente clasificarlo en categorías basadas en características visibles como la edad, el género o la raza. Esto activa una serie de asociaciones preestablecidas que influyen en cómo interpretamos su comportamiento y cómo nos relacionamos con ellos.

Existen estereotipos culturales, raciales, religiosos...
(1) – Estereotipos étnicos y culturales

Este proceso ocurre a menudo de manera inconsciente, lo que hace que sea difícil reconocer y corregir nuestros prejuicios. Un ejemplo sería cuando al ver a una persona que no conocemos de nada, a partir de su aspecto o su comportamiento, lo calificamos inmediatamente:

Ejemplos de estereotipos comunes en la sociedad y sus efectos

Uno de los estereotipos más comunes y dañinos es el que asocia la juventud con la irresponsabilidad y la falta de habilidades de toma de decisiones.

Este estereotipo puede llevar a prácticas de contratación discriminatorias en las que los jóvenes son pasados por alto para puestos de trabajo que requieren liderazgo y responsabilidad.

A nivel interpersonal, puede provocar que los adultos desestimen las opiniones de los jóvenes, lo que limita su participación en discusiones importantes y decisiones familiares o comunitarias.

Otro estereotipo prevalente es el que vincula el género con ciertas habilidades o roles profesionales. Por ejemplo, la creencia de que los hombres son naturalmente más aptos para la ciencia y la ingeniería, mientras que las mujeres son más adecuadas para roles de cuidado y educación.

Los estereotipos raciales, como la idea de que ciertas etnias o razas son más propensas a la criminalidad o menos inteligentes, pueden tener consecuencias devastadoras. Estos pueden influir en todo, desde el trato que las personas reciben de la policía hasta las oportunidades de educación y empleo.

En resumen, aunque los estereotipos pueden ayudarnos a navegar nuestro mundo social de manera más eficiente, también son fuentes potenciales de error y injusticia.

Concepto de discriminación

La discriminación es la forma de manifestación de los prejuicios en nuestro comportamiento y en nuestra conducta.

La discriminación se define como el tratamiento desigual y normalmente desfavorecedor a un sujeto o un grupo
concreto, en base a sus características personales, como raza, género, edad, religión, orientación sexual, o cualquier otro rasgo distintivo, en lugar de basarse en sus méritos o capacidades individuales.

No todos los prejuicios tienen por qué dar lugar a conductas discriminatorias, pero hay muchos factores que pueden influir en que esto ocurra. Algunos de estos factores incluyen competencia, conflictos sociales, diferencias de estatus entre grupos y diferencias culturales o de otro tipo.

En la sociedad, la discriminación puede manifestarse de diversas formas, desde negar oportunidades de empleo o educación hasta proporcionar un trato diferenciado en servicios y atención.

Por ejemplo, una persona puede recibir un servicio de menor calidad en un restaurante o ser objeto de una vigilancia más estricta en una tienda, simplemente debido a su apariencia.

¿Cómo se forman los prejuicios y los estereotipos?

Los prejuicios y los estereotipos suelen desarrollarse a partir de lo que llamamos «distancia social», que es la falta de contacto o interacción con personas o grupos diferentes. Cuanto menos nos relacionamos con alguien, mayor es la distancia social y más propensos somos a formar estereotipos sobre ellos.

Esta distancia social reduce nuestra familiaridad con el grupo. Cuando establecemos alguna relación, ésta aparece cargada de prejuicios. Investigaciones específicamente sobre prejuicios contra inmigrantes han demostrado que esta distancia social contribuye significativamente a la formación de estereotipos y actitudes discriminatorias.

Los prejuicios y los estereotipos llevan a la discriminación
(2) – Los estereotipos pueden provocar discriminación

Un aspecto problemático es que los estereotipos pueden usarse para justificar comportamientos discriminatorios. Por ejemplo, si alguien tiene una percepción negativa de los inmigrantes, podría estar más inclinado a apoyar políticas que los segreguen o incluso a participar en discriminación directa, desde la exclusión laboral hasta actos de agresión.

Factores como la competencia por recursos limitados (trabajo, ayudas, subvenciones), el tipo de educación recibida o experiencias negativas previas con otros grupos, también juegan un papel crucial en el mantenimiento de prejuicios y discriminación. Estos elementos aumentan la distancia social y fomentan el mantenimiento de prejuicios, estereotipos y pautas de conducta discriminatoria.

Factores que influyen en la formación de los prejuicios y la discriminación

Existen varios factores clave que influyen en la formación y mantenimiento de prejuicios y discriminaciones. Entre estos factores se incluyen aspectos de la personalidad, motivaciones, procesos cognitivos y el contexto socio-histórico.

A partir de estos factores se han desarrollado distintas teorías, que tratan de explicar la formación de prejuicios. No existe una sola teoría que explique los estereotipos basados únicamente en uno de estos factores; más bien, los prejuicios y discriminaciones resultan de la interacción compleja entre estos factores.

Factores de personalidad: Escuela de Frankfurt.

Algunas teorías sugieren que la personalidad, moldeada por experiencias y socialización, puede predisponer a ciertos prejuicios. La Escuela de Frankfurt, formada en gran parte por judíos que habían huido al extranjero por la persecución de los nazis en Alemania, estudió cómo las experiencias de exilio y persecución influyeron en las actitudes antisemitas y discriminatorias contra los judíos.

Investigación de Adorno: Theodor Adorno, un prominente miembro de esta escuela, desarrolló escalas para medir actitudes como el antisemitismo y el etnocentrismo.

Etnocentrismo es la tendencia a mirar el mundo principalmente desde la perspectiva de la propia cultura, juzgando a las otras culturas en términos de los valores de la propia. Esta actitud puede llevar a percepciones de superioridad sobre otras culturas y a malentendidos o conflictos interculturales.

Adorno descubrió que las personas que mostraban altos niveles de antisemitismo también tendían a exhibir fuertes niveles de etnocentrismo y dogmatismo, lo cual indicaba una rigidez en sus creencias y opiniones.

Teoría del chivo expiatorio.

Esta teoría sugiere que, en tiempos de crisis, ciertos grupos se convierten en blancos de la frustración y la ira de las masas, actuando como «chivos expiatorios» que pagan injustamente por problemas de los que no son responsables.

Este fenómeno fue particularmente evidente durante el ascenso del nazismo, donde los judíos fueron injustamente culpados por problemas económicos y sociales de Alemania.

La teoría del «chivo expiatorio» muestra cómo un estereotipo o un prejuicio negativo se puede extender por la sociedad, pero en realidad no explica el origen de estos prejuicios.

Discriminación: Teoría del chivo expiatorio
(3) – Campo de concentración – Teoría del chivo expiatorio

Teoría de la identidad social.

Propuesta por Tajfel y Turner, esta teoría explora cómo las identidades de grupo pueden influir en nuestros juicios y comportamientos hacia los demás. Señala que tendemos a favorecer a aquellos que percibimos como parte de nuestro propio grupo, mientras que podemos tener prejuicios contra aquellos considerados como parte de un «grupo externo».

Al igual que nos gusta tener una autoestima alta (valoración positiva de nosotros mismos) también tenemos una predisposición a evaluar favorablemente a aquellas personas que se incluyen dentro de nuestros grupos sociales.

Éste podría ser el origen del prejuicio y las conductas discriminatorias.

Factores cognitivos: Correlaciones ilusorias.

Los estereotipos a menudo surgen de un fenómeno psicológico denominado correlaciones ilusorias, donde asociamos erróneamente ciertos comportamientos o características individuales a todos los integrantes de un grupo.

La correlación ilusoria se refiere a prestar atención y dar por válidas aquellas situaciones que confirman o coinciden con nuestras ideas, a la vez que ignoramos los escenarios que no confirman nuestras convicciones.

A través de este mecanismo intentamos ver asociaciones entre distintas variables con el fin de corroborar nuestras creencias. Por supuesto, este hecho da lugar a muchos equívocos y tiene un papel fundamental en la
creación de estereotipos y prejuicios.

Factores históricos y sociales. Teoría realista del conflicto.

Las condiciones históricas y sociales también juegan un papel crucial en la formación y mantenimiento de estereotipos. Por ejemplo, la manera en que los estadounidenses veían a los japoneses cambió drásticamente antes y después de la Segunda Guerra Mundial, influenciada por el conflicto bélico.

La teoría realista del conflicto, fue acuñada por Sherif, y afirma que cuando los grupos entran a competir entre ellos (sobre todo si es por recursos escasos) se generan situaciones de conflicto. Cuanto mayor sea la competición más se deteriora la imagen del contrario. Con ello, los estereotipos sobre el otro, son cada vez más
negativos.

Estrategias para reducir los prejuicios

Existen principalmente cuatro estrategias para reducir los estereotipos, los prejuicios y los comportamientos discriminatorios.

Leyes, normas y sanciones

En países con serios conflictos entre grupos, como la discriminación racial en EE.UU., se aplican medidas como leyes, normas y sanciones que castigan los comportamientos discriminatorios.

Aunque estas medidas pueden modificar ciertos comportamientos, especialmente en contextos donde existe un riesgo de ser descubierto, no son completamente efectivas por sí solas.

Las actitudes y emociones que subyacen bajo las conductas discriminatorias también necesitan ser abordadas.

Persuasión mediante la educación

Esta estrategia busca cambiar actitudes a través de la comunicación, utilizando mensajes diseñados para influir en los pensamientos, emociones y comportamientos asociados a la discriminación.

Aunque cambiar la actitud de alguien puede ser desafiante a corto plazo, es más probable que tenga éxito a largo plazo.

Los esfuerzos educativos enfrentan el desafío de mensajes contradictorios desde diferentes fuentes, como la discrepancia entre lo que se aprende en casa frente a lo que se enseña en la escuela.

La coherencia en los mensajes es crucial para su efectividad. Es igualmente importante tener en cuenta quién es el que transmite el mensaje, porque a través del ciclo vital los agentes sociales que nos influyen van cambiando.

Por ejemplo, los niños suelen tener como referentes a los padres. Los adolescentes, sin embargo, pueden tener a otras figuras de referencia como su grupo de amigos, influencers, estrellas del mundo del espectáculo, etc.

Famosos contra la discriminación recial
(4) – Beyoncé: Lucha contra la discriminación racial

Hipótesis del contacto

La falta de contacto con grupos estereotipados puede mantener y reforzar los prejuicios negativos. Aumentar el contacto entre grupos puede ayudar a reducir estos prejuicios.

La falta de contacto es la que fomenta que estos estereotipos sigan manteniéndose. Es decir, es importante incrementar el contacto entre grupos para erradicar los prejuicios y estereotipos falsos.

Por ejemplo, clases o colegios mixtos, barrios donde convivan personas de distinta cultura, etc. Se ha visto que en el ejército esta estrategia suele ser muy eficaz.

La toma de contacto y la cooperación con individuos de otros grupos en situaciones de amenaza común tienden a disminuir las evaluaciones negativas y la discriminación entre individuos.

Metas y objetivos comunes

Cuando grupos diferentes se unen para alcanzar objetivos compartidos, como en actividades de equipo o juegos, las relaciones intergrupales pueden mejorar significativamente.

Se refiere a situaciones que obligan a los grupos a cooperar para resolver un conflicto, aunque este sea trivial. Por ejemplo, puede darse en contextos de ocio como gincanas, deporte, resolución de acertijos…

Este tipo de actividades van a generar experiencias positivas y a mejorar la calidad de las relaciones intergrupales. Un elemento fundamental es que los problemas comunes deben poder acabar con éxito.

Si no es así, el efecto puede ser el contrario y se refuerza el estereotipo. La frustración puede dirigirse hacia aquellos de los que poseemos una opinión mas negativa y echarles la culpa del fracaso.

Conclusiones

Los prejuicios, estereotipos y conductas de discriminación se presentan de muy distintas maneras, y en ámbitos y niveles diferentes.

Es frecuente encontrar en los medios de comunicación manifestaciones de discriminación, ya sea en el contexto educativo, social, económico, en el jurídico o en la publicidad.

Aún hoy día, la discriminación está presente en nuestra sociedad. Se han desarrollado, ya sea de manera más o menos consciente, métodos segregacionistas que aún siguen vigentes y bien arraigados en pleno siglo XXI.

La discriminación tiene consecuencias, tanto a nivel psicológico (inseguridad, baja autoestima, odio y rechazo del propio grupo), como social (conductas de aislamiento, agresiones verbales y no verbales, burlas, etc.).

Aunque hemos avanzado y poseemos más conciencia que en el pasado, todavía queda mucho trabajo por hacer en cuanto a la eliminación de estereotipos y conductas de discriminación social.


Referencias bibliográficas


Galería de imágenes

  • Imagen de Portada de Melk Hagelslag en Pixabay
  • (1) – Imagen de mujer árabe en Pixabay.
  • (2) – Imagen de Wilhan José Gomes (wjgomes) en Pixabay.
  • (3) – Imagen de un campo de concentración en Pixabay.
  • (4) – Imagen de Beyoncé en Pixabay.

Sofía Rodríguez Pantoja

Sofía Rodríguez Pantoja es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid.
Ha cursado el Máster en Psicología General Sanitaria y el Máster en Psicoterapia Humanista Experiencial y en Terapia Focalizada en la Emoción en la Universidad Pontificia de Comillas.
También está formada en psicoterapia EMDR y terapia breve por la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia (SEMPyP). Fue voluntaria en el Centro Joven de Atención a la Sexualidad en Madrid (CJAS Madrid).
Actualmente está cursando el Experto en Trastornos Alimentarios por la SEMPyP.