Saltar al contenido

El liderazgo: Las claves de un líder exitoso

    El liderazgo. Las claves de un líder de éxito.

    El liderazgo es la capacidad que tienen ciertas personas para organizar, guiar, motivar y dirigir a las personas de su comunidad. El líder siempre ha sido una figura esencial dentro de la sociedad humana, a la par que fascinante. En este artículo analizaremos la figura del líder y cómo ha sido considerada e investigada a lo largo de los años.

    El liderazgo: Introducción.

    Muchas veces pensamos en los líderes como personas atrayentes, capaces, seguras, que mueven a las masas con discursos empoderantes. Sin embargo, en la psicología social se ha visto que, ni todos los líderes ejercen su rol de la misma manera, ni todos tienen la misma función o cuentan con una gran admiración entre sus seguidores. En las siguientes líneas se profundizará sobre la el concepto del líder, sobre su historia, los distintos tipos de liderazgo. Analizaremos, así mismo, los factores que pueden llevar a una persona ser un líder exitoso.

    Historia del liderazgo.

    La aparición de líderes fue una necesidad en la evolución natural que experimentaron las sociedades humanas primitivas. Desde que el hombre comenzó a transformar el entorno que le rodeaba desarrollando diversas tecnologías (herramientas, armas, instrumentos de trabajo…), esta producción condujo a la separación y estratificación de la población, dando lugar a las primeras divisiones sociales. Comenzaron a existir ricos y pobres, gobernantes y gobernados, líderes y seguidores.

    “El liderazgo es una necesidad en la evolución desde los comienzos de la humanidad”

    Algunas personas empezaron a convertirse en modelos a seguir. Los líderes eran aquellos que destacaban por sus capacidades y contribuciones a la comunidad. Eran los que protegían, guiaban (ya fuera militar, social o espiritualmente) a la población y coordinaban la organización de funciones entre los distintos miembros de la comunidad.

    El liderazgo en las primeras sociedades.

    Las primeras sociedades igualitarias de la prehistoria comenzaron a transformarse y a volverse cada vez más complejas. Los poblados se organizaron en pequeñas comunidades, donde sus habitantes pagaban rentas e impuestos. De esta manera, se transformaron radicalmente los aspectos más esenciales de la sociedad humana. Este cambio no fue el resultado de una conspiración de los fuertes contra los débiles. El principio de la desigualdad, los roles sociales marcados, las divisiones de poder… se debieron a procesos mayoritariamente evolutivos.

    “Este desarrollo se produjo de manera global en diferentes partes del mundo y en muchas culturas distintas”.

    Ahora bien, esto no significa que la transformación de las sociedades igualitarias en sociedades estratificadas siguiera en todas partes los mismos pasos. Sin embargo, el paso de las sociedades igualitarias a las estratificadas tuvo las siguientes implicaciones:

    • El protagonismo que adquirieron algunas personas en particular (jefes, chamanes, sacerdotes, guerreros…) cuyas aportaciones tendrían cabida dentro de ese amplio fenómeno al que se le conoce como liderazgo.
    • La ostentación e influencia que ejercían dichos líderes, dando paso en muchos casos a los privilegios y desigualdades sociales.

      Las masas reconocen el liderazgo del dirigente
      (1) – El Líder es aclamado por la muchedumbre

    Concepto de liderazgo. ¿Qué es un líder?

    Los psicólogos sociales han estudiado esta figura y sus características a lo largo de los años. Existen diferentes maneras de ejercer el liderazgo, pero hay aspectos que caracterizan a todos y cada uno de los líderes:

    • Tienen seguidores.
    • Ejercen poder e influencia en el grupo.
    • Buscan la eficacia de sus respectivos grupos.

    Las facetas fundamentales del líder son el poder que ejerce sobre las personas y el estatus que ocupa, lo que promueve su influencia hacia los seguidores. Es el punto focal en la organización del grupo. Su ausencia puede acarrear disgregaciones, disputas, confusión y desorganización.

    “El aspecto más significativo del líder es el poder que ejerce sobre sus seguidores”

    Cuando aparece el líder, el grupo se estabiliza. Las decisiones no pueden tomarse sin su presencia. El líder participa activamente en todas ellas. Es quien posee más libertad a la hora de hacer juicios y actuar dentro del grupo. Además, el líder es la persona que actúa cuando la situación lo requiere. Es el más resolutivo, hace de guía y aporta soluciones a los problemas que se originan dentro del grupo. Deberá disponer además de las habilidades necesarias para poder participar eficazmente en las actividades grupales.

    La experiencia transmite a sus miembros que es eficaz, quien mejor maneja la dinámica grupal. Los seguidores confían en el líder. Le suelen pedir consejo y sin duda es el miembro que recibe más que ningún otro las confidencias de los demás. Es decir, que al final es quien conoce mejor que nadie las dinámicas que se dan en el grupo. Muchas veces será el responsable de mediar entre sus seguidores y para ello necesitará ser imparcial. Para preservar su estatus no podrá ir demasiado en contra de nadie de su grupo. Será el más respetado y conocido de entre todos los miembros del grupo, el representante.

    El poder del líder.

    Podemos estudiar de dónde proviene el poder, respondiendo a la pregunta: ¿Qué hace que alguien sea poderoso? La respuesta a esta pregunta ha llevado a la identificación de cinco maneras distintas en las que se puede ejercer el poder:

    El poder de recompensa.

    Es el poder para conceder beneficios, recompensas y premios a una persona.

    El poder coercitivo.

    El poder para administrar castigos. Es la capacidad que tiene la persona para castigar aquellas conductas que se entienden como no apropiadas, que no se ajustan a las normas grupales o que contravienen los deseos del propio líder. El objetivo es promover la obediencia mediante el miedo al castigo. Este tipo de poder da lugar a sentimientos negativos hacia el líder y aumenta las probabilidades de que los seguidores se rebelen contra él.

    El poder referente.

    Es un poder muy potente, otorgado por el grupo. El líder es considerado un referente, un modelo para el grupo (es competente, tiene carisma, ayuda al grupo…). Este poder se basa en las relaciones personales que implican atracción, amistad o identificación. Gracias a ello, se crea un sentimiento de unidad y de pertenencia común. El líder actúa como referente del grupo y le confiere identidad.

    “La mayoría de los líderes de grupos informales (como las pandillas de amigos) detentan principalmente este tipo de poder”

    El poder legítimo.

    Es el poder que te otorga la posición, el lugar social determinado por la organización, independientemente de cómo se actúe. Suele estar relacionado con el poder de recompensa y el coercitivo. Es decir, tiene como base la posición y representa el poder formal, el que los miembros del grupo aceptan en función de una estructura (ya sea una jerarquía militar, académica, organizacional…).

    El liderazgo hace uso del poder
    (2) – El Líder puede hacer uso del poder para impartir castigos

    Otros tipos de poder.

    Veamos otras formas más sutiles en que se puede manifestar el poder.

    El poder experto.

    Es un poder que se otorga a quien se considera con mayor capacidad, experiencia o criterio para resolver determinadas cuestiones que afectan al grupo.

    El poder de información.

    Se basa en la posesión de información a la que los demás no pueden acceder. Lo importante aquí es acceder a datos que son más o menos vitales y/o apetecibles, cuya distribución sitúa a la persona en una posición de privilegio.

    El poder de conexión:

    Se refiere a tener amigos, familiares, contactos… con poder. Sirve para hacer referencia a un determinado poder que nace de la relación con gente influyente, sobre todo del ámbito político y/o económico.

    Liderazgo transaccional y transformacional

    Veremos a continuación dos tipos diferentes de liderazgo: el transformacional y el transaccional.

    Liderazgo transformacional.

    “Este tipo de liderazgo se caracteriza por tener líderes carismáticos e inconformistas”.

    Desean introducir novedades en el ámbito donde se mueven, ya sea empresarial, deportivo, político, etc. Aspiran a lo “mejor” y se mueven activamente para cambiar la situación actual del grupo. Para ello, hacen uso del contexto y de todas las vías que estén a su alcance para poder llevar a cabo sus objetivos. Este tipo de liderazgo se caracteriza por:

    • Carisma/influencia idealizada: Los líderes transformacionales son un modelo para sus seguidores, son referentes. Los miembros del grupo los admiran, veneran, respetan y se identifican con ellos en todos los ámbitos.
    • Motivación inspiracional: Estos líderes son capaces de crear una atmósfera confortable donde sus seguidores se sienten cómodos y seguros. Los líderes transformacionales tienen la facultad de crear una atmósfera impregnada de cohesión, que se concreta en el desarrollo de un alto sentido de grupalidad, identidad y pertenencia.
    • Estímulo intelectual: Los líderes transformacionales estimulan la inquietud por lo intelectual. Animan a sus seguidores para que sean creativos, tengan ideas innovadoras, piensen de manera diferente, opinen, transformen ideas… con el fin de que se produzcan cambios dentro de las dinámicas grupales.
    • Consideración personalizada: Los seguidores son el principal capital, lo más importante son las personas que forman el grupo y se tiene en cuenta cómo se sienten, actúan, desean, etc.

    Liderazgo transaccional.

    Este tipo de líderes “juegan” con lo que tienen sin cambiar necesariamente las cosas.

    “Estos líderes no se plantean grandes transformaciones en su entorno”.

    El líder tiene poder, pero se limita a recompensar/castigar a los demás miembros del grupo en función de su rendimiento. Lo importante es la estabilidad, mantener el flujo normal de las actividades que el grupo realiza y que cumplan con la tarea asignada. La mayoría de los líderes suelen formar parte de este grupo.

    Formas de ejercer el liderazgo

    Podemos encontrar dos dimensiones principales, el interés por la tarea y el interés relacional, que al combinarlas dan lugar a cinco estilos de ejercer el liderazgo:

    Bajo interés por la tarea y lo relacional:

    Aquí los resultados del grupo son indiferentes. Lo importante es que las personas estén cómodas, que puedan ser ellas mismas al margen del grupo. A esto se le conoce como estilo permisivo/liberal, donde el líder es menos influyente/poderoso para sus seguidores.

    Interés relacional:

    Lo que más importa es que las personas se sientan bien en el grupo, sobre todo en el ámbito socioemocional. Aquí la tarea y el rendimiento prácticamente no importan. Este estilo de liderazgo es conocido como estilo paternalista.

    El interés relacional como tipo de liderazgo
    (3) – Estilo de Interés relacional o estilo paternalista

    Interés por la tarea:

    Aquí al líder sólo le importa que las cosas salgan bien, “caiga quien caiga”. El objetivo es cumplir con las tareas de manera funcional y eficaz. Lo que sientan o piensen los miembros del grupo es irrelevante. Se basa exclusivamente en la tarea. A este estilo se le conoce como estilo autoritario.

    Alto interés por la tarea y lo relacional:

    Aquí, se anima a los miembros a que se esfuercen para alcanzar buenos resultados. Pero el ámbito socioemocional es igual de importante. Da como resultado un ambiente de esfuerzo, compromiso y confortabilidad, donde los seguidores están cómodos, participan en las actividades y se les tiene en cuenta. El líder ejercería aquí un estilo democrático.

    Grado medio de interés por la tarea y lo relacional:

    Grado medio de interés por la tarea y preocupación por el plano socioemocional. No hay grandes esfuerzos en uno y otro plano. Los resultados siempre son “medios”. Ni demasiado sobresalientes ni demasiado catastróficos. A este se le conoce como estilo compromisario.

    Resultados.

    Según las investigaciones, el estilo democrático parece ser el que obtiene los mejores resultados en cuanto a rendimiento grupal y conformidad de los miembros.

    El estilo democrático en el trabajo da buenos resultados
    (4) – El estilo democrático es una buena forma de ejercer el liderazgo

    “El estilo permisivo y liberal suele dar lugar a la desorganización”.

    Bajo el clima autoritario, se consiguen exclusivamente metas de trabajo. De hecho, un clima autoritario facilita la emisión de conductas agresivas y hostiles, incluyendo la proliferación de “chivos expiatorios” contra los que se descarga toda la artillería de culpas y responsabilidades.

    La autocracia favorece un nivel de descontento e insatisfacción que no aparece en la superficie, un descontento latente que se traduce en la preferencia por los líderes democráticos. En estos casos parece producirse una mayor dependencia hacia el líder y el grupo.

    La individualidad de los miembros del grupo se halla mucho más restringida. Eso implica (entre otras cosas) un menor nivel de interacciones entre los miembros del grupo. El estilo democrático, no obstante, suele permitir intervenciones más amistosas, más distendidas y bromistas, centradas en el grupo.

    Liderazgo y género.

    La presencia de mujeres en puestos de poder siempre ha sido minoritaria. Aunque es cierto que en el último siglo se han ido incorporando poco a poco a puestos de liderazgo, su presencia en estos sigue siendo menor en comparación con los hombres. Las mujeres siguen enfrentándose al famoso “techo de cristal”. Los prejuicios sociales influyen negativamente en la representación de las mujeres en este tipo de puestos.

    “Los estereotipos negativos y las actitudes machistas hacia el sector femenino aún tienen un gran impacto social”.

    La asociación de liderazgo con los hombres es típica. Muchos consideran que un “buen líder” debe ser capaz de ejercer su autoridad, controlar sus emociones, ser proactivo, dominante… cualidades que fundamentalmente se han considerado “masculinas”. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que en las organizaciones donde hay un mayor número de mujeres, funcionan de un modo menos estereotípico. Desde el punto de vista feminista, los atributos masculinos no son los únicos importantes para el liderazgo. De hecho, la inclusión de valores considerados “femeninos” en el liderazgo (cooperación, sensibilidad, sensatez…) aporta flexibilidad, equilibrio y armonía a las empresas.

    Pero lo que suele ocurrir es que las mujeres que ocupan estos puestos tienden a “masculinizarse”, dejando de lado su “visión femenina”. Se ha observado este fenómeno de mimetización con el estilo de liderazgo y ejercicio del poder masculino en muchas mujeres en puestos directivos.

    El liderazgo en relación al género
    (5) – Generalmente asociamos el liderazgo al género masculino

    La presencia de más mujeres proporcionaría más modelos y más libertad a la hora de ejercer el liderazgo. Es importante promover cambios con el fin de que lo masculino y femenino estén integrados en el ámbito profesional. Este camino es esencial para establecer relaciones igualitarias entre ambos géneros a nivel laboral.

    Conclusiones sobre el liderazgo.

    El liderazgo es un concepto complejo. No existen cualidades ni formas de ejercer el liderazgo que sean perfectas. De hecho, un líder que sea efectivo en un determinado sector o con cierto tipo de seguidores puede no tener éxito en otros contextos. Aunque existen tendencias más convenientes, la situación tiene mucho que decir en cuanto al tipo de líder que se necesita. Por ejemplo, un líder centrado en la tarea podría no ser tan útil en un contexto de amistad como en un contexto profesional.

    “A lo largo de la historia, los líderes más conocidos han sido, en general, hombres”.

    Sin embargo, en los últimos años, las mujeres han ido incorporándose poco a poco y con mayor frecuencia a puestos de poder. Aunque su representación sigue siendo minoritaria y los valores femeninos apenas se contemplan en la forma de ejercer el liderazgo, esta situación está en pleno proceso de transformación hacia modelos de liderazgo mixtos.

    Se ha demostrado que estos suelen ser más funcionales y flexibles, lo que beneficia en gran medida a las empresas y organizaciones.


    Referencias Bibliográficas.

    • Abarca, A. B., Caballero, A., y de la Corte, L. (2005). Psicología de los grupos. Pearson Educación.
    • Almiron-Arevalo, V., Tikhomirova, A., Trejo-Toriz, A.C., Garcia-Ramirez, JM. (2015). Liderazgo transaccional vs. liderazgo transformacional. ReiDoCrea, 4(4), 24-27. Enlace.
    • Estrada, S. (2007). Liderazgo a través de la historia. Scientia Et Technica, 13(34), 343-348. Enlace.
    • Guerrero, P. (2000). Liderazgo y género: Reflexiones para lograr un liderazgo efectivo. Enlace.
    • Heredia, E. B., y López, A. R. (2004). Liderazgo y discriminación de género. Revista de psicología general y aplicada: Revista de la Federación Española de Asociaciones de Psicología57(2), 147-160. Enlace.

    Autora.

    Sofía Rodríguez Pantoja

    Sofía Rodríguez Pantoja es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha cursado el Máster en Psicología General Sanitaria y el Máster en Psicoterapia Humanista Experiencial y en Terapia Focalizada en la Emoción en la Universidad Pontificia de Comillas. También está formada en psicoterapia EMDR y terapia breve por la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia (SEMPyP). Fue voluntaria en el Centro Joven de Atención a la Sexualidad en Madrid (CJAS Madrid). Actualmente está cursando el Experto en Trastornos Alimentarios por la SEMPyP.

    Twitter: @Sofia_psico.


    Otros artículos de la misma autora.


    Galería de imágenes.


    Artículos relacionados.


     

    Visited 74 times, 1 visit(s) today