Autolesiones. ¿Por qué se cortan los adolescentes?

Autolesiones en adolescentes

¿Qué son las autolesiones?

Se denominan autolesiones a cualquier acto realizado para provocarse daño a uno mismo sin intención suicida y mediante la destrucción inmediata de la superficie corporal (piel). No se consideran autolesiones si se han producido de forma involuntaria o accidental ni si se engloba dentro de prácticas socialmente aceptables (tatuajes, rituales religiosos…).

La mayoría de las autolesiones (>80%) consisten en cortes con un objeto afilado en piernas, brazos o abdomen. Aunque suelen consistir en heridas de poca importancia, su práctica continuada puede provocar lesiones más severas, infecciones o incluso la muerte.

Durante los últimos años se ha observado un incremento de estas conductas entre adolescentes y jóvenes adultos, por lo cual las autolesiones están comenzando a recibir más atención por parte de los expertos en salud mental.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) incluyó el trastorno por autolesión como un problema sobre el cual aún es necesario investigar más. Algunos estudios indican que la autolesión no es un trastorno en sí mismo sino un síntoma presente en diferentes trastornos o problemas de salud. Si las autolesiones son solo un síntoma o se trata de una nueva entidad deberá ser probado por los numerosos estudios sobre el tema que se están desarrollando tanto internacionalmente como en España.

Diagnóstico del trastorno por autolesión.

El DSM-5 ha incorporado unos nuevos criterios para definir las autolesiones no suicidas (ANS). Estos criterios son los siguientes:

  • En cinco días del último año como mínimo, la persona se ha infligido heridas que han provocado sangrado, hematoma o dolor, con la intención de provocar dolor, pero no la muerte.
  • Estas conductas se realizan con la esperanza de: aliviar un sentimiento negativo, resolver problemas personales o provocar sentimientos positivos.
  • La conducta del sujeto no está aceptado socialmente (como sucede con los tatuajes o los piercing)  y va más allá de arrancarse una costra o morderse las uñas.
  • Esta forma de actuación interfiere en áreas importantes de la vida del sujeto: académica, laboral, social…
  • Este comportamiento no es atribuible a otras patologías mentales existentes.
Autolesiones provocadas con cuchillas de afeitar

(1) – Cuchillas de afeitar utilizadas en la práctica de autolesiones.

Epidemiología de las autolesiones (ANS).

¿Son frecuentes las autolesiones?

 Tradicionalmente se consideraban las autolesiones (ANS) como una conducta muy extraña, que aparecía asociada a trastornos psicológicos importantes. A día de hoy esa concepción ha dado un giro de 180 grados. Se ha observado un aumento importante de esta conducta entre personas jóvenes y adultos sin trastornos.

Los últimos estudios realizados indican que algo más del 4% de la población refiere haberse infligido autolesiones en algún momento de su vida.

¿A quién le ocurre?

Aunque, no se tienen datos en población menor de 12 años, la iniciación en este tipo de conductas se produce a una edad muy joven. Una de cada cuatro personas que se autolesionan afirman haber iniciado esa conducta con 10 años de edad  o menos.

A nivel global, entre el 13 y el 45% de los adolescentes han realizado conductas de autolesiones. En Europa, más del 27% de los adolescentes afirma haberse autolesionado en una ocasión al menos.

Estos porcentajes aumentan entre población clínica. Cerca de la mitad de los adolescentes ingresados en unidades de psiquiatría se ha producido autolesiones de forma continuada. En general, las conductas de autolesión se reducen notablemente por debajo de los 30 años (llegando a ser de menos del 5%).

Autolesiones, género y cultura.

 No existe un consenso científico sobre si esta conducta es más prevalente entre hombres y mujeres.

Sí se han observado diferencias contrastables en el método empleado. Los chicos tienden a usar golpes y quemaduras. Las chicas tienden a provocarse sangre con cortes o arañazos. Estos datos se aplican por igual a adultos y adolescentes.

Se han encontrado diferencias estadísticas importantes en el porcentaje de autolesiones, por ejemplo, entre países como Francia y Hungría.

¿Son las autolesiones una conducta pasajera?

 La edad más propicia para el comienzo de las autolesiones se encuentra en una franja por encima de los 11 y debajo de los 18 años. Probablemente, la adolescencia es una etapa de mayor vulnerabilidad para el desarrollo de ANS. Esto sería debido a la impulsividad y las respuestas emocionales características de los cambios cerebrales durante esa etapa.

Algunos factores de riesgo para incurrir en las autolesiones son: haber realizado conductas autolesivas con anterioridad, haberlo hecho utilizando diferentes métodos, sentir desesperanza y mostrar rasgos de personalidad histriónicos, narcisistas, antisociales o límites.

No podemos considerar que las autolesiones se produzcan en una fase pasajera pues casi dos de cada tres personas que se autolesionan, mantienen su comportamiento lesivo un año más tarde.

Autolesiones y otros trastornos

(2) – Las autolesiones pueden aparecer asociadas a otros trastornos.

Autolesiones: factores asociados, psicopatología y suicidio.

Los adolescentes que se hacen autolesiones de forma recurrente muestran mayores problemas de regulación emocional, más dificultades personales y peor rendimiento escolar que aquellos que solo lo hacen de manera puntual. La regulación emocional es, probablemente, una función clave a la hora de comprender por qué se producen autolesiones.

El inicio temprano de autolesiones se ha asociado con un mayor riesgo a desarrollar Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). Más del 50% de los  adolescentes que se autolesionan muestran criterios para para ser diagnosticados de TLP.

Las autolesiones también aparecen en otros cuadros como los trastornos de ansiedad, el abuso de sustancias y alteraciones alimentarias como la anorexia nerviosa y la bulimia.

Algunos estudios han encontrado correlación significativa entre las experiencias de abuso sexual durante la infancia y las autolesiones. El haber sufrido bullying incrementa el riesgo de autolesiones.

La relación entre ANS y el suicidio ha sido bastante estudiada. La práctica de autolesiones aparece como un importante factor de riesgo para llegar al suicidio. Esto ocurre especialmente en personas que muestren episodios de autolesiones muy frecuentes, que reporten no sentir dolor y afirmen obtener un alivio posterior inmediato.

¿Por qué se autolesionan los adolescentes?

 Normalmente, la autolesión no es una conducta impulsiva sino planificada. Suele darse en soledad, ante recuerdos, emociones o sucesos desagradables.

Entre población joven, las autolesiones pueden servir para expresar emociones que no pueden transmitirse mediante el lenguaje apropiado. Al realizarse en el cuerpo, dan simbólicamente una estructura, lugar y tonalidad a aquello que sienten. Igualmente, las autolesiones pueden servir al propósito de hacer visible el sufrimiento emocional o interno, de forma que los demás lo perciban y reconozcan.

Muchas personas afirman no sentir dolor cuando se practican autolesiones. Esto puede deberse a que se han acostumbrado al hábito o a que el cerebro segregue gran cantidad de neurotransmisores opioides durante el proceso.

Existen diferentes modelos científicos para explicar las autolesiones. Algunos de ellos son: el modelo de evitación experiencial, el modelo de cascada emocional y el modelo integrado de Nock. En este último modelo, se plantea que existen dos tipos de motivaciones básicas para explicar la autolesión: intrapersonales e interpersonales.

  1. Las motivaciones intrapersonales, también llamadas automáticas, buscan cambiar la experiencia interna de la persona: generar una sensación positiva (por ejemplo, sentirse “vivo”) o evitar una emoción o pensamiento negativo (por ejemplo, ideas suicidas o ansiedad).
  2. Las motivaciones interpersonales suele perseguir un cambio social y externo: recibir atención o admiración, evitar una discusión, etc…

Los procesos de aprendizaje e imitación juegan un papel importante en el desarrollo de las autolesiones. Se ha observado una amplia difusión de este fenómeno entre adolescentes a través de las redes sociales. No obstante, muchos también utilizan internet para buscar ayuda sobre cómo manejarlas.

Autolesiones en la muñeca de una adolescente

(3) – Autolesiones provocadas en la muñeca de una adolescente

¿Cómo actuar ante las autolesiones?

Si descubres que una persona cercana a ti se autolesiona, probablemente sientas mucha frustración, confusión, tristeza e incluso ira. Son emociones normales en estos casos y debes cuidar, en primer lugar, del malestar que te ha producido ese triste descubrimiento. Una buena opción es que pidas asesoramiento profesional y/o te apoyes en un ser querido contándole lo sucedido.

Intenta no actuar impulsivamente, aunque se trate de tu hijo o de un buen amigo. Es habitual que las autolesiones nos provoquen un gran rechazo. Aunque así sea, debemos mostrar una actitud de comprensión e interés por la persona que se autolesiona.

Debemos pensar que el que está incurriendo en esta conducta, puede ser porque sufre un gran malestar o porque siente impotencia ante ciertos sucesos de su entorno. Es importante que le hagamos sentirse escuchado y atendido, que miremos más allá de la lesión en sí misma y mostremos interés por su vida, sus problemas, etc…

No debemos culpar, juzgar, ni atacar a la persona que se autolesiona. Tampoco pedirle que prometa que no lo volverá a hacer, al menos no desde el primer momento, ya que es probable que no sea capaz de controlar al 100% esta conducta y si falla en su promesa se sentirá culpable. Las autolesiones, a pesar de ser impactantes y de poder asociarse a trastornos psicológicos, no siempre son un indicador de patologías graves. En muchas ocasiones pueden estar señalando un déficit de recursos sociales y emocionales en la persona.

Buscar ayuda especializada.

Si decidimos utilizar Internet como una fuente de información debemos evitar páginas de baja calidad que promuevan mitos e ideas erróneas. Siempre es preferible consultar con un profesional de la salud mental. Si no está a tu alcance puedes recurrir a guías promovidas por el sistema sanitario público como:

“Trastornos del comportamiento en niños y adolescentes: guías para padres”. (link al final del artículo).

Si descubres a un ser querido autolesionándose, dale todo tu apoyo. Anímale a acudir a terapia psicológica para aprender a manejar las emociones de una forma menos dañina y más creativa. Algunas conductas alternativas a las autolesiones, cuando aparece un pensamiento o emoción negativa, pueden ser: hablar con alguien en quién confíes, escuchar y cantar una canción que te guste, golpear un cojín para desahogarte, salir a correr, practicar algún deporte, dibujar o escribir sobre cómo te sientes.

Las autolesiones provocan un fuerte rechazo

(4) – Las autolesiones pueden llegar a provocar un fuerte rechazo

Un testimonio real sobre las autolesiones.

Yo empecé a autolesionarme sobre los 14 años. Mi mejor amiga y yo estábamos muy obsesionadas con el control del peso. Nos contábamos cada día lo que habíamos comido. Hablábamos sobre como mejorar la una a la otra.

 Empezamos a pensar en formas de “castigarnos” cuando nos saltábamos algo. Los días más duros, lo que hacíamos si teníamos mucha hambre era quemarnos un cigarrillo en la mano, en el centro, para que parecieran las líneas normales de la mano.

 Más tarde comencé a entrar en depresión profunda y empecé a ir al psicólogo. Tuve agorafobia y cuando tenía ataques de ansiedad pensaba en cortarme. La primera vez fue con un cuchillo, muy poquito y con mucho miedo en la muñeca. A partir de ahí, cuando tenía ataques de pánico muy grandes me arañaba los brazos como en compulsión y me aparecían quemaduras en los antebrazos de la fricción.

 Una de las últimas veces, de las más graves, me corté con un cuchillo en la pierna y tengo una cicatriz bastante grande. Para entonces ya había estado ingresada. Me habían diagnosticado  Trastorno Límite de Personalidad (TLP) y acudía al hospital de día.

En terapia.

 Empecé la terapia y me enseñaron cómo aguantar los ataques de pánico. Yo contaba múltiplos de tres de cabeza, esperando a que pasase el tiempo necesario para que la ansiedad bajase por agotamiento. Tardaba unas tres horas en bajar y poco a poco, por exposición a lo que me daba miedo, me iba acostumbrando y teniendo menos ansiedad. También trataba de buscar soluciones menos malas que las autolesiones. En ocasiones, me permitía autolesiones consentidas como hacerme un piercing.

 Y así poco a poco lo fui reconduciendo hacia métodos más sanos para controlar mi ansiedad, hasta que ya fui capaz de controlarla por mí misma sin usar la autolesión. Ahora soy perfectamente capaz de controlar mis ataques de pánico y nunca más he vuelto a autolesionarme.

Historia de Anastasia. Un caso real.

(5) – La historia de Anastasia. (28 años).

 He conseguido tener un control adecuado de la gestión de mis emociones. Esto no significa que no lo viva todos los días y que pueda dejar de estar en guardia… pero, como me conozco, sé lo que tengo que hacer y cómo reaccionar a las cosas para no volver a mis épocas del pasado.

 Entonces, este es mi consejo: “Aunque parezca que no funciona, que es durísimo y una pesadez, hacer lo que nos dicen los expertos y veréis que sí  funciona. De verdad, no os rindáis porque es una carrera de fondo… no os olvidéis de para qué estáis haciendo el esfuerzo, porque al final, se pasa”.

 Ya casi nunca lo pienso ni necesito hablarlo con nadie. Es algo que la gente no sabe ni asocia conmigo. Pasar por esto no significa que tengas una letra escarlata de por vida, el tiempo pasa y conoces a gente nueva que ni se imagina que has pasado por esto. (Anastasia,  28 años).

 Referencias Bibliográficas.

  • Vega, D. et al. (2018). Revisión y actualización de la autolesión: ¿Quién, cómo y por qué? Actas españolas de psiquiatría 46 (4): 146-55. Enlace.
  • Rodríguez, P. (2015). La autolesión no suicida, ¿un trastorno en sí o síntoma de otros trastornos? Ciencia, Cultura y Sociedad 4 (2): 14-23. Enlace.
  • Sánchez, T. (2017). Autolesión y mentalización: viaje a través de las heridas. Clínica e investigación relacional: revista electrónica de psicoterapia. 11 (2). ISSN:1988.2939. Enlace.
  • Guía sobre trastornos del comportamiento para padres.

Autor.

Carlos Cortés Martínez

Carlos Cortés Martínez es Psicólogo General Sanitario por la Universidad Pontificia de Comillas. Actualmente está completando la formación como Experto en Trastornos de la Personalidad con la Asociación Española para el Fomento y Desarrollo de la Psicoterapia (AEFPD) tras haber obtenido una beca del COP. Ha trabajado con distintos colectivos (niños en riego, migrantes, adolecentes y adictos). Se declara un apasionado de la Psicología Cultural, área a la cual dedicó su TFG publicado en la revista “Miscelánea Comillas”.


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