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¿Qué es la psiconutrición?

La psiconutrición es una nueva herramienta que cada vez tiene más protagonismo en la sociedad actual. Nace como una fusión entre la psicología y la nutrición, que busca conseguir el bienestar físico y emocional del sujeto. La psiconutrición trata de conseguir su objetivo promoviendo hábitos alimentarios saludables, que nacen de la comprensión de las propias emociones y pensamientos.

La psiconutrición y el problema del sobrepeso en la sociedad actual.

Se estima que alrededor de la mitad de la población española está por encima de su peso. Por lo que no es de extrañar que la obesidad se haya convertido en uno de los principales problemas de salud pública en los países desarrollados del S. XXI. Por eso es importante ir desarrollando nuevas herramientas para prevenirlo como la psiconutrición. Este interés por fomentar el normopeso se debe a que la obesidad puede causar numerosos problemas de salud (diabetes tipo 2, hipertensión, dislipemia, ataques cardíacos, problemas óseos y articulares…).

Diversos estudios han encontrado que el noventa por ciento de los neurotransmisores se sintetizan en el intestino. Esto quiere decir que la inadecuada nutrición de éste puede generar problemas corporales. Por si esto no fuera suficiente, se ha averiguado que la alimentación guarda gran relación con el estado anímico, pudiendo alterar las facultades cerebrales (p. ej. la concentración).

Sin embargo, a pesar de conocer los diversos problemas que puede generar una alimentación poco saludable, no son pocas las personas que no consiguen seguir una dieta y mantener el cambio de hábitos alimenticios. Esto se debe a que el indicar tan sólo los alimentos a ingerir puede llegar a ser insuficiente para ciertas personas, ya que la nutrición no proporciona las estrategias psicológicas necesarias con las que manejar el malestar emocional que causa el cambio de hábito alimenticio.

De hecho, alrededor del noventa por ciento de las personas que se han embarcado en un proceso de pérdida de peso han terminado recuperándolo en un periodo de cinco años, motivo por el que se dedica esta entrada del blog a analizar qué factores psicológicos influyen y dificultan la pérdida de peso.

La psiconutrición te ayuda a mantener el peso

(1) – La psiconutrición ayuda a mantener el peso con una alimentación sana

¿Por qué no se consigue adelgazar a pesar de estar a dieta y hacer ejercicio físico?

Dado que la obesidad tiene causas multifactoriales, es fundamental conocer los factores genéticos, metabólicos, psicológicos, sociales y ambientales que pueden dificultar la pérdida de peso. A continuación, se exponen los problemas más frecuentes:

  • Comer comida poco saludable o sin considerar las proporciones: Todos los alimentos aportan calorías, por lo que es fundamental tener en cuenta las proporciones necesarias a ingerir, moderando el consumo de todos los alimentos, incluyendo aquellos saludables o de escaso tamaño (como los frutos secos o el aceite de oliva, que son altamente calóricos).
  • Abusar de los batidos: Dado que los líquidos no reducen el hambre tanto como los alimentos sólidos, uno puede terminar bebiendo una gran cantidad de refrescos azucarados, zumos, néctares, batidos o alcohol sin darse cuenta.
  • Contar sólo las calorías: Conocer la procedencia de las calorías es más importante que el número de éstas, ya que, p. ej., aunque las grasas transgénicas tienen las mismas calorías que el omega 3 por cada gramo, las grasas transgénicas inducen cambios metabólicos que conducen a la obesidad, mientras que el omega 3 puede ayudar a bajar de peso.
  • Seguir dietas poco saludables: Una dieta altamente restrictiva o insana no provee al cuerpo de los nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento, provocando la desaceleración del metabolismo y, por ende, complicando el proceso de pérdida de peso (si es que el aumento de ansiedad ante el exceso de restricción no ha causado el abandono de la dieta).
  • Consumir ciertos medicamentos: Algunos fármacos (corticoesteroides, antidepresivo o anticonvulsivantes) pueden reducir la velocidad a la que el cuerpo quema calorías, incrementar el apetito o producir retención de líquidos.

Otros factores.

  • Sufrir problemas o cambios hormonales: El hipotiroidismo, el síndrome del ovario poliquístico o la resistencia a la insulina dificultan la pérdida de peso. Asimismo, se ha encontrado que durante la perimenopausia alrededor del setenta y cinco por ciento de mujeres ganan entre cuatro y diez kilos.
  • Dejar de fumar: Dado que la nicotina acelera la combustión de calorías, algunas personas pueden aumentar el peso al dejar de fumar, puesto que su gasto calórico pasa a ser menor.
  • Estar expuesto a gran cantidad de publicidad de comida rápida: Diferentes estudios afirman que existen ambientes obesogénicos, es decir, que estimulan la obesidad, aumentando así el riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad.
  • Tener estrés crónico: El estrés incrementa la secreción de cortisol, estimulando la producción de glucosa e incrementando el almacenamiento de grasa en las células.
  • Tener problemas psicológicos: El establecer objetivos pocos realistas, la falta de motivación, un estado anímico bajo o la insatisfacción con la imagen corporal puede ser el origen o la causa de la alimentación poco saludable, favoreciendo la sobreingesta o a la restricción alimentaria. Cabe destacar que la sobreingesta también puede llegar a darse como forma de calmar la ansiedad o por la no superación de un suceso traumático, p. ej. el duelo por un familiar.
  • No aplicar cambios en el estilo de vida: El no seguir las pautas propuestas por el nutricionista, ser inconstante o llevar una vida sedentaria son factores que repercuten directamente en la eficacia de la dieta.
  • Mantener un estilo de vida poco saludable: La falta de hidratación, dormir menos de siete u ocho horas diarias o centrarse en el ejercicio cardiovascular no ayudará a la pérdida de peso.
La psiconutrición busca un estilo de vida saludable

(2) – La psiconutrición busca implantar un estilo de vida saludable

La relación entre las emociones y la nutrición: la psiconutrición.

La genética y el metabolismo no son los únicos factores relacionados con el índice de masa corporal. De hecho, la elección de la cantidad y la calidad de la alimentación guarda una estrecha relación con la capacidad de gestión emocional. Cuando ésta es deficiente, los hábitos alimenticios empeoran ante estados psicológicos negativos (p. ej. ansiedad o depresión). Es por ello por lo que la unión entre emociones, actitudes y conductas alimentarias confluyen en la formación de esta nueva forma de trabajar.

La psiconutrición supone un trabajo interdisciplinar, donde el psicólogo y el nutricionista trabajan conjuntamente profundizando en todo aquello que afecta a la problemática de la persona. Este tratamiento aborda la sintomatología desde una visión holística de la salud, aunando las dimensiones físicas, mentales y sociales del individuo. Esto garantiza una mayor tasa de éxito al suponer un tratamiento individualizado.

De esta manera, la psiconutrición se centra en las motivaciones y en la gestión emocional. Considerando no sólo los hábitos alimentarios, sino también aquellas variables psicológicas que conducen a una dieta inadecuada. En este sentido, es importante destacar que la psiconutrición no implica que haya que consumir distintos alimentos según el estado de ánimo. Tampoco se trata de una solución mágica: es una nueva forma de trabajar los desafíos del propio peso y de la imagen corporal. Teniendo en cuenta tanto los problemas de salud vinculados con la nutrición  (p. ej. la digestión) como los psicológicos (el estado anímico o el hambre emocional).

Rasgos y trastornos psicológicos dificultan la pérdida de peso.

Son numerosos los estudios que han confirmado que existe una clara relación entre determinados rasgos y trastornos de la personalidad que dificultan el comienzo o el mantenimiento de la pérdida de peso.

Rasgos de la personalidad.

La personalidad de las personas con sobrepeso son muy dispares, no obstante, suelen tener dos rasgos psicológicos comunes:

  • Inestabilidad emocional: La dificultad para gestión emocional hace que la persona sea más vulnerable a los cambios, padeciendo por ello un mayor nivel de estrés y afectando negativamente a su estabilidad emocional. Así, estas personas sufren más miedo ante un mundo que perciben más negativo de lo que es, frustrándose ante acontecimientos que, para otras personas, no revisten gran importancia.
  • Dificultad en el control de impulsos: Asumir una dieta equilibrada y comprometerse a realizar ejercicio físico implica una moderación y disciplina, algo que una persona impulsiva no siempre está dispuesta a asumir. Tanto es así que es el mayor predictor del sobrepeso.
Falta de control de los impulsos y obesidad

(3) – La falta de control de los impulsos predispone a padecer sobrepeso

Trastornos psicológicos.

Entre los trastornos psicológicos encontramos tres que destacan sobre los demás:

  • TDAH: El trastorno por déficit de atención e hiperactividad durante la infancia se asocia significativamente al sobrepeso y la obesidad en la edad adulta, ya que la impulsividad (entendida en este caso como la escasa capacidad de planificación y la pérdida de interés en moderar la ingesta) unida a la labilidad emocional característica del TDAH puede repercutir negativamente en su capacidad de gestión emocional y, por ende, en la correcta regulación del hambre emocional.
  • Ansiedad: Si bien es cierto que el estrés agudo inhibe el apetito, cuando éste es mantenido en el tiempo termina convirtiéndose en ansiedad. En estos casos, la persona no sólo gana apetito (especialmente hacia los alimentos ricos en azúcar y grasa), sino que también puede padecer insomnio, reducir su nivel de ejercicio físico e incrementar la ingesta de alcohol para aliviar su malestar, circunstancias que facilitan la ganancia de peso.
  • Depresión: Diferentes estudios han llegado a la conclusión de que padecer depresión incrementa la probabilidad de tener sobrepeso u obesidad. Esto puede deberse a que la persona puede incrementar su ingesta emocional para paliar su malestar. No obstante, hay personas que reducen su ingesta durante el estado depresivo, sin embargo, dado que tienden a consumir principalmente comida rápida y dulces (reduciendo la ingesta de frutas y verduras), pueden incrementar su peso igualmente o ver perjudicada su salud física.

¿Cómo puede ayudar la psiconutrición a perder peso?

Tal y como se ha comentado anteriormente, la psiconutrición pone de manifiesto que la ayuda del psicólogo puede resultar clave para controlar el propio peso, pues las conductas que conducen a la ganancia de peso son aquellas motivadas por la relación del paciente con la comida y su gestión del estado anímico. Por ello, el psicólogo debe detectar, diagnosticar y tratar aquellas dificultades personales relacionadas con la promoción de la salud alimentaria, recomendándose especialmente acudir al psicólogo para adelgazar cuando:

  • La persona haya realizado numerosas dietas sin conseguir resultados satisfactorios o no haya sido capaz de mantenerlos a lo largo del tiempo.
  • Resulte especialmente difícil controlar el impulso de comer o no se sienta esa necesidad, terminando viendo el acto de comer como “una odisea”.
  • La persona, aún conociendo los hábitos saludables, no encuentre ánimos o la fuerza necesaria para llevarlos a cabo.
  • Se tenga problemas de autoestima o falta de motivación para adelgazar.
  • La persona tenga trastornos de la conducta alimentaria o trastornos anímicos donde los síntomas dificultan la consecución de la dieta.
La obsesión por adelgazar puede acabar en anorexia

(4) – La obsesión por adelgazar puede acabar en anorexia nerviosa

  • Incrementar la motivación y ayudar a establecer un plan de acción: Intentar adelgazar puede generar cierto estrés y ansiedad, ya que supone frustración, sacrificio y constancia. Asimismo, el no conseguir resultados rápidos puede conducir a perder la motivación, terminando por renunciar  la dieta. Puede llegar incluso a generar desconfianza en las propias capacidades del sujeto (“no soy capaz ni siquiera de mantener la dieta durante dos semanas”, “nunca adelgazaré, da igual lo mucho que me esfuerce”).
  • Gestionar las emociones y mejorar los posibles trastornos psicológicos: Identificar los mecanismos que causan las elecciones de comida poco saludables es el primer paso para poder aplicar estrategias que extingan el hábito de comer por estrés y ayuden a comprar y comer de forma consciente, disfrutando de la comida, pero controlando los altibajos alimentarios. Ofrecer pautas de resolución de conflictos y de manejo del estrés o de la ansiedad son cuestiones fundamentales a abordar durante este tipo de tratamientos.
  • Mejorar la relación consigo mismo y con el propio cuerpo: La estigmatización de la obesidad que rige la sociedad y los actuales cánones de belleza pueden conducir a tener una imagen corporal negativa e incluso distorsionada, generando insatisfacción corporal y sufrimiento (e incluso rechazo) por el propio cuerpo, repercutiendo negativamente en la autoestima al sobrevalorar la importancia de la apariencia física. Aquí, resultará esencial trabajarlas creencias erróneas sobre la alimentación, normalizando la relación con la comida y el cuerpo.

Otras áreas de trabajo que aborda la psiconutrición.

  • Establecer relaciones saludables con los demás: El entorno social puede estar favoreciendo el problema de peso de manera inconsciente, manteniendo hábitos de ingesta hipercalórica o dificultando la consecución de metas (p. ej. una pareja que acusa a la otra de desatenderla cada vez que va hacer ejercicio).
  • Potenciar el mantenimiento de hábitos alimentarios saludables: En este sentido, es fundamental concienciar al paciente de que la ganancia o pérdida de peso no se debe a factores externos (p. ej. al uso de “productos milagro”), sino a su constancia y moderación.
psiconutrición habitos de vida vida saludable

(5) – La psiconutrición busca mantener los habitos alimentarios saludable.

Referencias bibliográficas.

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  • Tamayo, D. y Restrepo, M. (2014). Aspectos psicológicos de la obesidad en adultos. Revista de Psicología Universidad de Antioquia, 6 (1), 91-112.

Autor.

Mª Victoria Orbe Valls es psicóloga general sanitaria. Está graduada en Psicología por el CES Cardenal Cisneros (Universidad Complutense de Madrid), cuenta también con los másteres de Psicología General Sanitaria (Universidad Antonio de Nebrija) y Sexología Clínica y Terapia de Parejas (Instituto Superior de Estudios Psicológicos), así como con formación en Mindfulness y grafopsicología. En la actualidad compagina su actividad como psicóloga con la divulgación científica. Es colaboradora en el Blog de Nuestro Psicólogo en Madrid.

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