Niños con altas capacidades o la tragedia de ser superdotado.

Superdotados - Niños con altas capacidades

En este artículo se hablará sobre la superdotación, así como de los niños con altas capacidades. Se pretende informar sobre sus características, para que, conociendo y entendiendo su rico mundo interior, sean más fácilmente comprendidos y apoyados por su entorno.

¿Ser especialmente inteligente puede llegar a ser un problema?

Lo más habitual es que se asocie la inteligencia con la capacidad de adaptación, de manera que se da por hecho que los niños con altas capacidades no necesitan ir de la mano del adulto para superar los distintos retos que se le plantean en el ámbito escolar, social y familiar.

Esto no es necesariamente así y, en ocasiones, los niños con altas capacidades pueden llegar a tener problemas de adaptación.

“Los niños superdotados pueden llegar a tener problemas de adaptación”.

En las siguientes líneas, se revisará qué actitudes tienen los niños con altas capacidades para poder abordar sus posibles dificultades, evitando que el tener un hijo superdotado se convierta en un problema, llegando a percibir sus altas capacidades como, incluso, una tragedia.

¿Qué significa tener las altas capacidades?

Las altas capacidades es un término que comprende numerosas formas de expresión de inteligencia, siendo las más destacables:

  • Talentos simples: En este caso, la persona destaca en un área o aptitud concreta, mostrando un desarrollo medio o incluso bajo en los demás.
  • Talentos múltiples: Combinación de varios talentos simples, configurando así un perfil intelectual diferenciado.
  • Superdotación: Elevada capacidad intelectual en todas las áreas y creatividad superior a la media, lo que les permite tener un amplio dominio de conocimiento general y tratar cualquier tipo de información.
  • Genio: Implica ser superdotado o tener algún talento, pero en un grado de creatividad y de productividad máximo.

Características especiales de los niños superdotados.

Dado que los superdotados (cuyo cociente intelectual es superior a 130) presentan unas características especiales respecto a los demás niños, a continuación, se describen aquellas más significativas:

Características especiales a nivel intelectual.

  • Desarrollo precoz de capacidades metacognitivas, automatizar destrezas y procesamientos mecánicos.
  • Gran capacidad de observación y memoria. Gusto por la sistematización.
  • Intensa curiosidad intelectual que les conduce a un aprendizaje fácil, rápido, profundo y superespecializado.

“La intensa curiosidad intelectual desde muy pequeños suele ser un rasgo típico de los superdotados”.

  • Mayor madurez a la hora de procesar información, es decir, que comprenden y relacionan ideas abstractas y complejas.
  • Intensa necesidad de estímulos intelectuales y aprendizaje con grandes saltos intuitivos.
  • Gran capacidad para resolver problemas complejos al contar con una gran flexibilidad y fluidez de pensamientos creativos y originales.
  • Elevada capacidad imaginativa y vívida.

Características especiales a nivel emocional.

  • Desarrollo asincrónico, esto son, ideas, emociones y conceptos impropios de su edad debido al desajuste entre su nivel intelectual y su madurez emocional (o habilidades motoras finas). P. ej. preocupaciones morales y existenciales precoces.
  • Capacidad de emocionarse profundamente y desarrollar fuertes vínculos con personas, lugares o cosas (hipersensibilidad emocional y estimular).
  • Mayor sensibilidad a la crítica e injusticia, pudiendo presentar ataques de ira que pueden ser confundidos con trastornos de conducta. Inconformismo.
  • Gran memoria emocional.

Características especiales a nivel conductual.

  • Autocrítica y perfeccionismo, en ocasiones excesivos, que pueden llegar a condicionar sus acciones por miedo al fracaso.
Los niños con altas capacidades son perfeccionistas

Los niños con altas capacidades son perfeccionistas y autocríticos.

  • Distracción e incluso desorganización como mecanismo de adaptación, para evitar la sobrecarga sensorial. Perseverancia.
  • Alto nivel de actividad e impaciencia.
  • Profunda curiosidad que le puede llevar a plantear preguntas comprometedoras de manera inquisitiva, dando la impresión de ser un niño irrespetuoso e incluso desafiante.
  • Cuestionamiento de las reglas cuando éstas no le parecen lo suficientemente lógicas o argumentadas debido a su capacidad para desarrollar y seguir su propio criterio.
  • Hipersensibilidad que puede dar lugar a una baja tolerancia a la frustración, pudiendo reaccionar exageradamente o con rabietas muy grandes.
  • Elevada capacidad de abstracción que redunda en la productividad, rindiendo el doble o incluso el triple que una persona con una capacidad intelectual media.

Características especiales a nivel social.

  • Timidez, soledad e introversión. Sensación de incomprensión.
  • Independencia a la hora de desarrollar sus trabajos, sin ayuda de sus progenitores.
  • Aparente pedantería o pretenciosidad. 

“No es nada raro que el niño con altas capacidades caiga en la pedantería”.

  • Le gusta relacionarse con adultos y jugar a juegos intelectualmente exigentes.
  • Sensibilidad en el trato. Liderazgo.
  • Sentido del humor agudo y crítico, a veces no entendido por los demás.

¿Las altas capacidades y la superdotación son hereditarias? ¿Cuál es el porcentaje de niños con altas capacidades?

Numerosas investigaciones han evidenciado que la herencia biológica contribuye en gran medida a la capacidad intelectual, siendo ésta una cualidad innata. No obstante, también se ha demostrado que es necesario tener un ambiente adecuado en el que se estimule y atienda correctamente al niño, de forma que éste pueda desarrollar dicha potencialidad.

“El niño superdotado nace con altas capacidades, pero precisa un entorno adecuado para desarrollarlas plenamente”.

Según el Ministerio de Educación, en el curso 2016/17 en España tan sólo el 0,33% del total de los alumnos matriculados tenían altas capacidades, es decir, un total de 27.133 alumnos (cifra que, además, variaba mucho entre las distintas comunidades autónomas).

Respecto a la distribución por sexos, si bien los datos deberían ser equivalentes, se ha encontrado que el porcentaje de niñas es menor y es diagnosticado de forma más tardía. Algunos psicólogos explican estos resultados con lo que se denomina síndrome de la abeja reina, es decir, que las niñas deciden sacrificar su desarrollo cognitivo a fin de ser aceptadas por el grupo. De esta manera, las niñas optan por pasar desapercibidas, dedicándose a dibujar o a leer cuando se aburren, de manera que los profesores no percibirían su potencial.

Mitos sobre los niños con altas capacidades.

A continuación, se repasan algunos mitos o falsas creencias que poseen altas capacidades:

“Todos los padres piensan que tienen hijos superdotados”.

Al contrario de la creencia popular, diversos estudios longitudinales demuestran que, a diferencia de los padres cuyos hijos tienen una capacidad intelectual dentro de la media, los padres de los hijos con altas capacidades tienden a subestimar las habilidades de sus hijos, considerándoles dentro de la media.

“Todos los niños tienen altas capacidades en algún ámbito”.

Si bien es cierto que todo el mundo tiene puntos fuertes dentro de su abanico de aptitudes, los niños con altas capacidades tienen habilidades excepcionales que difieren en gran medida de las de un estudiante medio.

No todos los niños tienen altas capacidades en algo.

No todos los niños tienen altas capacidades en algo.

“Tener un alumno con altas capacidades en el aula hará que otros se pongan a su nivel”.

Diferentes investigaciones han encontrado que, incluso en el caso de que el niño con altas capacidades ajustara su ritmo de aprendizaje al del resto de sus compañeros, cuando la educación es apropiada, la distancia entre ambos alumnos se va ampliando con el tiempo a pesar de tener la misma edad.

Esto se debe a que ambas trayectorias de desarrollo son diferentes aunque compartan el entorno, pues la capacidad intelectual continúa siendo desigual.

“Los niños con altas capacidades no necesitan ayuda, pues no tienen dificultades de aprendizaje”

Esta afirmación no es cierta debido a que estos niños pueden tener necesidades especiales con respecto al ritmo y la forma de aprendizaje -diferente al habitual-, las cuales no suelen ser tenidas en cuenta al quedar desatendidas en pos de cubrir las necesidades más básicas del grupo de clase.

Asimismo, los niños con altas capacidades también pueden presentar algún trastorno de aprendizaje (TDAH, dislexia, discalculia, etc.), lo que suele suponer una dificultad añadida para diagnosticar al menor.

“Intelectualmente muy bien, pero…”.

A pesar de que se tiende a pensar en la persona con altas capacidades como alguien académico, excéntrico y poco habilidoso en las relaciones sociales, lo cierto es que se trata de un colectivo altamente heterogéneo. Esto quiere decir que, aunque poseen una serie de características comunes con respecto a su potencial intelectual, no existe ningún rasgo universal que los identifique, tampoco descompensaciones de tipo social o motriz.

Posibles problemas asociados con ser superdotado o tener altas capacidades.

Al igual que ocurre en el resto de la población, la adaptación emocional y social de estas personas dependerá principalmente de las oportunidades que les proporcione su entorno. De esta manera, algunos de los rasgos que más definen a las personas con altas capacidades pueden llegar a generar una dificultad a pesar de suponer, en principio, una ventaja evolutiva.

Bajo rendimiento académico.

Quizás uno de los problemas más conocidos sea que los niños con altas capacidades pueden tener un bajo rendimiento académico debido a que suelen mostrar dificultad para tolerar el modelo de aprendizaje habitual, el cual les resulta aburrido debido a que se basa en la repetición, resultándoles monótono y lento.

De hecho, tal es su alto nivel de activación mental que pueden llegar a activarse físicamente cuando no reciben la estimulación necesaria, mostrando dificultad para relajarse o, incluso, para conciliar el sueño.

Por otra parte, su gran capacidad de observación y análisis hace que su nivel atencional pueda depender excesivamente del interés que le despierta la tarea, adoptando una estrategia poco práctica al desatender aquellas que no despiertan su interés sin tener en demasiada consideración su importancia objetiva, afectando así a su nivel de concentración cuando no están comprometidos en dicha tarea.

“Los niños con altas capacidades se muestran infatigables cuando investigan un tema que les apasiona”.

En cambio, cuando la tarea despierta su curiosidad buscan información de manera incansable, pudiendo incluso llegar a parecer prepotentes a los demás por su elevado nivel de conocimiento y su gran capacidad verbal, así como por su impaciencia para con la lentitud de los demás.

Los superdotados pueden caer en la soledad e incomprensión

Los superdotados pueden caer en la soledad e incomprensión

En este aspecto, conviene destacar que, si bien los niños con altas capacidades pueden llegar a tener un bajo rendimiento académico cuando no encuentran motivación en los estudios, los niños superdotados suelen mantener un rendimiento académico normal, motivo por el que puede pasar por desapercibido su elevado nivel intelectual.

Soledad e incomprensión.

Es conveniente señalar que esta prepotencia también puede ser detectada -con más o menos acierto- gracias al agudo y crítico sentido del humor que poseen, el cual pueden usar para atacar al otro de manera soterrada. No obstante, en ocasiones se trata de un humor sin maldad, pero que puede no ser entendido por el resto, generando confusión en la persona con altas capacidades.

Aunque las personas superdotadas suelen tener una gran empatía, este tipo de situaciones puede llevar a sentir a las personas con altas capacidades que son diferentes al resto, pudiendo caer en cierto aislamiento social, sintiéndose solas e incomprendidas, buscando pasar por ello desapercibidas. Además, su enorme imaginación y su gran capacidad para fantasear puede estimularles sobradamente, de manera que no harían el esfuerzo de intentar relacionarse con los demás al no necesitarles para estar entretenidas.

“El niño con altas capacidades puede llegar a sentirse solo e incomprendido”.

En este sentido, su hipersensibilidad les hace ser muy conscientes de sus emociones, pudiendo presentar dificultades para gestionarlas, mostrándose especialmente sensibles ante situaciones de fracaso, crítica o rechazo. Sin embargo, al contrario de lo que pueda parecer, no es esto lo que hace que eviten implicarse en actividades que puedan suponer un fracaso, sino que es su alto nivel de perfeccionismo y meticulosidad los que suelen llevarles a imponerse unas metas demasiado altas y que terminan decepcionándoles.

Rigidez e intransigencia.

Cabe destacar que este nivel de escrupulosidad también se ve reflejado en su firme sentido de la justicia y en sus valores morales, pues tienden a mostrarse intransigentes y enfadados cuando se percatan de que otros no actúan conforme a sus valores morales.

En este aspecto, las personas con altas capacidades pueden llegar a mostrarse rígidas e intolerantes con los puntos de vista ajenos, manifestando con ello su independencia de opinión e inconformidad en el sentido de que tienden a cuestionar las pautas establecidas y las convenciones del entorno cuando no encajan con sus opiniones o cuando éstas le resultan ilógicas.

Como es de esperar, estas situaciones pueden llevar a la persona con altas capacidades a valerse de su gran capacidad verbal para desafiar, ofender o manipular a la otra persona, a fin de organizar su entorno, pudiendo dar la impresión de ser una persona demasiado dominante o mandona. 

Autoexigencia.

Asimismo, es importante destacar que su hipersensibilidad y preocupaciones elevadas unidas a su posiblemente excesiva autoexigencia puede hacer que terminen desarrollando enfermedades psicosomáticas (cefalea, dolor abdominal, taquicardia…) o trastornos del estado del ánimo (ansiedad, depresión…).

Respecto a éstos últimos, es importante destacar que la sintomatología infantil, difiere en cierta medida con la del adulto, pudiéndose manifestarse a través de un apetito cambiado (pérdida o aumento), trastornos del sueño (insomnio o hipersomnia), baja autoestima, dificultades para la atención y concentración, irritabilidad, sensación de falta de cariño familiar o desesperanza.

En este sentido, hay que tener en cuenta que se trata de niños con una sensibilidad mayor de lo habitual, lo que puede convertirles en objeto de acoso escolar.

“En ocasiones, el niño con altas capacidades puede ser objeto de acoso escolar”.

Los superdotados son niños con mayor sensibilidad y  más vulnerables

Los superdotados son niños con mayor sensibilidad y  más vulnerables.

Para concluir.

Dada la enorme trascendencia que se ha visto que tiene el desarrollo intelectual del niño en su bienestar físico, emocional y social, en la próxima entrada del blog se abordarán diferentes estrategias tanto a nivel educativo como parental para potenciar el desarrollo de las capacidades y garantizar la salud psicológica del niño.


Referencias bibliográfica.

  • Altas capacidades o superdotados. Asociación Española de Superdotados y con Talento (AEST). Enlace.
  • Altas capacidades. (s. f.). El Mundo del Superdotado. Enlace.
  • Callejo, A. (2020). ¿Tu hijo tiene altas capacidades intelectuales? Rasgos del superdotado. CuídatePlus. Enlace.
  • García Ron, A. (s. f.). Trastornos del aprendizaje y conducta en situaciones de alta capacidad intelectual. Unidad de Neuropediatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.
  • Grupo de Trabajo de Altas Capacidades. (2018). Altas capacidades intelectuales: Guía actualizada. Colegio Oficial de Psicología de Cataluña.
  • Lendoiro, G. (2015). Estas son las señales que presentan los niños con altas capacidades. ABC. Enlace.  
  • Uriarte, J. M. (2020). 10 características de un superdotado. Caracteristicas.co. Enlace.

Autora.

Mª Victoria Orbe Valls - Psicóloga Clínica

Mª Victoria Orbe Valls es psicóloga general sanitaria. Está graduada en Psicología por el CES Cardenal Cisneros (Universidad Complutense de Madrid), cuenta también con los másteres de Psicología General Sanitaria (Universidad Antonio de Nebrija) y Sexología Clínica y Terapia de Parejas (Instituto Superior de Estudios Psicológicos), así como con formación en Mindfulness y grafopsicología. En la actualidad compagina su actividad como psicóloga con la divulgación científica. Es colaboradora en el Blog de Nuestro Psicólogo en Madrid.


 

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