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El “acting out” y los fenómenos transferenciales (2ª Parte)

    El Acting Out y los fenómenos transferenciales pueden aparecer en el psicoanálisis

    En este artículo hablaremos del “acting out” o actuaciones, así como de la evolución en el tiempo de los fenómenos transferenciales que suceden durante el curso del psicoanálisis del paciente. En el anterior artículo del blog se explicó el concepto de transferencia y los antecedentes históricos de la misma.

    Actualmente la comprensión de los fenómenos transferenciales se ha enriquecido, permitiendo nuevos enfoques terapéuticos. Dedicaremos una parte al estudio de las llamadas actuaciones o “acting out” de gran importancia para el correcto desarrollo de la progresión terapéutica.

    Ampliación del concepto de fenómenos transferenciales.

    La concepción clásica de la transferencia, inicialmente asumida por Freud, es que se trata de una mera repetición. Hoy sabemos a ciencia cierta, que esta afirmación es incompleta. Se trata, en efecto de una repetición, pero es una repetición que necesita ser activada por la presencia del analista, de un analista en concreto. Otro analista podría haber activado otra respuesta completamente distinta.

    Veamos esto en detalle. Cada persona dispone en su inconsciente de numerosos esquemas de relación con distintas personas. Ante algunos individuos puede sentirse atacado, ante otros puede sentirse seductor, ante otros paranoico y así sucesivamente en una larga serie de “papeles cinematográficos”.

    En el análisis, cada terapeuta, en función del momento, puede hacer que el paciente “interprete” uno u otro de esos guiones. Freud acertaba al hablar de “transferencias”, en plural, pues muchos son las formas en que puede manifestarse. Lo que Freud no acertó a ver, es que era su propia figura la que activaba los distintos comportamientos del paciente.

    Esto significa, que ya no estamos ante una repetición mecánica, y hace que nos formulemos una pregunta: Ante un fenómeno transferencial, ¿cuánto de esa transferencia depende del paciente y cuánto es despertado por la figura del analista? Esta cuestión, cambia la forma en que vemos la terapia analítica. Ya no se trata sólo de observar al paciente, sino de observar la conducta del analista y del paciente y ver cómo interactúan.

    Enfoque intersubjetivo.

    Para comprender esto se requirió el desarrollo de lo que se conoce como enfoque intersubjetivo. El fenómeno transferencial no sólo es algo que tiene el paciente sino algo que se desarrolla en conjunto con otra persona. Si el paciente tiene una serie de esquemas organizativos o modelos internos relacionales, se activarán en ciertas circunstancias y con ciertas personas.

    Deberíamos hacer una salvedad a la norma general citada anteriormente. En algunos pacientes, que presentan una excesiva rigidez de carácter, da igual cómo actúe el analista: El paciente tiene tan poca espontaneidad y flexibilidad, que siempre reacciona de la misma forma.

    Profundizando en como las transferencias del paciente y del analista interactúan entre sí, podemos decir, que existe un binomio “analista analizado” y que estos dos elementos se ven envueltos en un tipo de juego interrelacionar y, por tanto, se influencian entre sí de forma recíproca.

    Este influenciarse de forma mutua se da a través de un proceso dinámico que lleva al camino de la creación de un espacio único, que de alguna forma es propicio para el surgimiento de una tercera subjetividad. Podemos entender la creación de este tercer espacio, como el resultado del encuentro intersubjetivo entre el analista y el analizado.

    El Tercer espacio tiene un carácter intersubjetivo
    (1) – El Tercer espacio surge en terapia entre analista y analizado

    Reformulación del concepto de fenómenos transferenciales.

    Las sucesivas reformulaciones conceptuales de la transferencia nos han traído algunas aportaciones de interés. En la concepción clásica de ésta el paciente revive su pasado. Esta definición, hoy en día ha sido superada y se acepta que el paciente no solamente puede revivir el pasado, sino también lo deseado que no tuvo oportunidad de vivir en el pasado. El concepto clásico es muy mecánico: se revive el pasado tal cual. Lo que se plantea en la actualidad, es una ampliación: algunos pacientes no reviven sólo lo vivido, sino lo que para ellos fue muy deseado en su infancia, pero nunca llegó a ser vivido.

    A veces el paciente trata de inducir al terapeuta, para que actúe de una determinada forma. Esto fue estudiado por Sandler, que estableció el concepto de respuesta de rol. Para Sandler, en ocasiones el terapeuta debe responder al rol al que el paciente trata de arrastrarlo, para que la terapia prospere. El concepto de respuesta de rol se verá más ampliamente en el capítulo de contratransferencia.

    La transferencia para Greenson.

    A lo largo de los años, el concepto inicial de transferencia se ha ido enriqueciendo con las aportaciones teóricas de diversos autores. Creo, que merece la pena citar la definición de transferencia propuesta por Greenson, pues aporta un nuevo elemento. Dice Greenson que “la transferencia es vivir fantasías, sentimientos, actitudes y defensas hacia una persona del presente que no resultan apropiados para esa persona o situación y que son repetición de una relación significativa del pasado, desplazada ahora hacia el presente”. 

    Vemos que este autor incorpora un nuevo elemento “revivir defensas”. Es decir, el paciente no sólo puede vivir fantasías y deseos reprimidos, sino que también puede volver a vivir y las defensas que utilizaba en su infancia.

    La naturaleza de las defensas que puede revivir el paciente es muy variada. Un paciente puede adoptar, por ejemplo, una actitud bondadosa, condescendiente, poco asertiva, plegándose continuamente a los deseos del analista. ¿Qué nos indica esto? Pues se trata, ni más ni menos, de la forma en que el sujeto reaccionaba en la infancia para huir de los conflictos y de la persecución.

    La transferencia es una resistencia a la terapia, pues según describió Freud, aparece cuando el paciente guarda silencio y cesan las asociaciones libres. En ese momento los contenidos inconscientes que no pueden ser verbalizados se proyectan y se viven sobre el terapeuta. En este sentido, es la mejor de las resistencias (neurosis de transferencia), pues mediante ella el paciente transforma un recuerdo reprimido en algo presente, vivo y directo.

    Importancia clínica de los fenómenos transferenciales.

    La transferencia tiene un valor superior al de la historia contada por el paciente. El paciente narra sus vivencias desde el presente y siempre de forma subjetiva y tendenciosa. Por el contrario, el comportamiento mostrado en la transferencia nos deja ver claramente cómo vivió su vida el sujeto.

    Esta apreciación no es irrelevante, pues de ella se desprende la importancia clínica de la transferencia. En el análisis, el paciente nos puede decir con su narrativa cómo es, cómo siente o cómo actúa, pero luego sus palabras pueden quedar desmentidas por su forma de vivir el vínculo con el terapeuta. El examen de la transferencia nos deja ver los automatismos inconscientes del analizado, que pueden diferir, en ocasiones, de su narrativa.

    Los fenómenos transferenciales pueden hacer revivir lo deseado en la infancia
    (2) – En la transferencia se puede revivir lo deseado en la infancia.

    Abordaje de la transferencia.

    A lo largo del psicoanálisis ha habido distintas actitudes a la hora de realizar el abordaje terapéutico de la transferencia. 

    Actitud clásica.

    La actitud clásica ha sido poner al descubierto la transferencia mediante la interpretación. Durante mucho tiempo, los analistas clásicos han tratado de modificar la distorsión del analista, generada por la transferencia, a través de la interpretación. Es decir, el analista explica al paciente que está confundiéndole con su padre o con su madre. Le dice “esto no es conmigo, esto es con papá”, “yo no soy tu padre, yo no soy tu madre”.

    Esta actitud clásica para poner al descubierto la transferencia mediante la interpretación puede servir en algunos casos, pero en otros casos es poco útil.

    Nuevas formas de abordaje.

    En estas situaciones el analista, en lugar de interpretar lo que hace es tratar de establecer un tipo de relación que modifique la vivencia, trata de favorecer el vínculo y la unión entre analista y analizado.

    Es el caso de los pacientes paranoides que ven al analista como alguien que siempre va a cuestionar, como alguien que siempre tiene razón, el señalamiento de la posición paranoide genera una mayor defensa paranoide, con lo que se logra el efecto contrario al deseado. En estos casos puede ser más útil decirle algo así como “Estuve pensando de nuevo lo que me dijo y creo que tiene razón, y yo no lo tuve en cuenta”.

    Esta actitud implica el reconocimiento del error, algo que ha sido ignorado durante años por el psicoanálisis clásico. Este reconocimiento de los errores va creando un vínculo de confianza en la relación entre analista y analizado. La interpretación no es el único instrumento de cambio. La actitud de terapeuta y lo que uno hace puede producir cambios excepcionales. En determinados momentos, lo que más transforma a un paciente es el vínculo de la relación terapéutica.

    La actitud del analista.

    Otra cuestión de bastante importancia es la actitud que el analista muestra ante la transferencia del paciente. Algunos analistas, con una actitud equivocada pueden reforzar la patología del paciente. Si tenemos un paciente muy enfático y yo como terapeuta soy muy enfático, puedo reforzar la patología del paciente. La actitud del terapeuta puede modelizar al paciente, ya sea para bien o para mal.

    De cara al abordaje terapéutico de la transferencia es importante tener en cuenta el modo de actuación ante las defensas del paciente. Sobre esto hay dos orientaciones en psicoanálisis: Algunos analistas trabajan directamente la defensa y sin embargo, otros prefieren trabajar primero las ansiedades.

    El inconveniente de señalar inicialmente la defensa es que cuestionamos al paciente sin haber señalado antes la ansiedad oculta tras la defensa. Por el contrario, si analizamos en primer lugar la ansiedad y la angustia, al paciente le queda la tranquilidad de saber y entender que su defensa es un modo de protegerse y se siente justificado en su actitud y no se ve cuestionado. Como norma general, es preferible mostrar lo que causa angustia al paciente, antes que mostrarle como se defiende ante esta angustia.

    El "acting out" ya fué descrito por Freud
    (3) – Lo no elaborado en la sesión se actúa fuera (acting out).

    Actuaciones y “acting out”.

    Ahora bien, dentro de todos los aspectos que rodean a la transferencia, merece un apartado especial el abordaje del término “acting out” en sus siglas en inglés. El “acting out”, debe ser tomado en consideración durante el tratamiento analítico, pues lo que no es trabajado en la relación paciente – terapeuta, queda como algo no encarado, y el paciente lo actúa fuera de la consulta.

    ¿Qué es el acting out?

    En 1914 Freud publicó su trabajo “Recuerdo, repetición y elaboración”. Allí describe un concepto novedoso para el psicoanálisis denominado “agieren”, que ha sido traducido al inglés como “acting out”.

    Freud describe el “acting out” como una forma de “repetir” en lugar de “recordar”. Es “un empuje a repetir el pasado infantil en un acto, sin recordarlo”. Es decir, el sujeto no tiene consciencia de los motivos de dicho acto. Mediante esta repetición revive “experiencias emocionales reprimidas de la infancia” ya sea con la figura del analista o con diversos aspectos del encuadre.

    Es decir, que sus actos, más que formas de actividad racionalmente emprendida, son repetición de situaciones infantiles o intentos de poner fin a conflictos de la infancia. Utilizan una situación real, de algún modo vinculada, por asociación, con un conflicto reprimido, como una oportunidad de descarga. 

    Este fenómeno que el paciente utiliza como recurso repetitivo, tratando de ocultar la raíz de la situación que lo hace actuar de esa manera, es de suma importancia para el psicoanalista. Éste debe saber identificar e interpretar dicho acto para poder hacer consciente el problema original.

    Posteriormente, Freud en 1940, amplió el significado del término “acting out”. Señaló que puede aparecer fuera del encuadre psicoanalítico y fuera de la transferencia. Esto hizo que el término “acting out” empezara a vulgarizarse. Se empleó para definir “cualquier conducta inapropiada, disruptiva e inesperada” que el paciente pudiera presentar, dentro y fuera del encuadre analítico.

    El acting out aparece en múltiples escenarios.

    Si el analista no detecta y analiza, por ejemplo, el sufrimiento del paciente, éste puede actuar fuera de la consulta y vivir lo que no ha trabajado dentro. En 2014, en su “Curso de especialista universitario en clínica y psicoterapia”, en el capítulo sobre la transferencia, señala Bleichmar:

    Lo no elaborado con el terapeuta, se actúa fuera. La pelea dialéctica que no se tuvo con el terapeuta, se termina teniendo fuera”.

    Para el analista es tan importante lo que ocurre en la sesión como fuera de ella. A veces, lo que el paciente se calla y omite en la sesión lo actúa fuera, En otras ocasiones la impotencia que tiene el paciente en su vida diaria hace que venga a la terapia y lo trabaje con el analista.

    Es interesante reseñar un punto: si alguien está en distintos contextos o escenarios (por ejemplo terapia/vida diaria,o trabajo/pareja) lo que no se puede conseguir en un escenario se trata de conseguir en el otro actuando: si en el trabajo se siente acosado, en la pareja será un acosador. Así, no sólo es el pasado, sino también el presente el que determina la conducta.

    Acting Out o actuaciones en psicoanálisis
    (4) – El “Acting Out” como forma de vivir comportamientos infantiles reprimidos.

    “En la determinación de la conducta de un paciente: está el pasado, la relación terapéutica y la relación fuera de la terapia. A veces predomina el pasado. A veces predomina la relación terapéutica y a veces predomina la relación fuera de la terapia. La relación de fuera puede hacer que se viva la relación terapéutica de determinada manera. A su vez,la situación terapéutica puede hacer que se haga un acting out”. (Bleichmar, H. 2014).


    Referencias bibliográficas.

    • Bleichmar, H. (2014). La Transferencia. En “Curso de especialista universitario en clínica y psicoterapia”. Elipsis. Madrid.
    • Bleichmar, N. (2017) El psicoanálisis después de Freud. Teoría y clínica. México. Pág. 14-17.
    • Etchegoyen, H. (2004). Fundamentos da técnica psicoanalítica. Artes Médicas: Porto Alegre. Brasil.
    • Freud, S. (1890). Tratamiento psíquico, tratamiento del alma. Recuperado el 20/08/2018 de  Club de Ensayos.
    • Freud, S. (1895) Fragmento de análisis de un caso de histeria. Recuperado el 20/08/2018 de: El Caso Dora.
    • Freud, S. (1938) Obras completas, Ed. Amorrortu, Tomo XXIII.

    Este artículo es una parte del resúmen de la monografía “Transferencia y Contratransferencia” que integra el TFM del “Curso de Especialista Universitario en Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica“. Puedes descargar el trabajo completo en el siguiente enlace:

    TFM La transferencia - Gerardo Castaño Recuero
    Transferencia y Contratransferencia – Gerardo Castaño Recuero

    Autor.

    Gerardo Castaño Recuero

    Gerardo Castaño Recuero trabaja como psicólogo y psicoterapeuta en el Centro “Nuestro Psicólogo en Madrid”. Ha estudiado Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid. Posee el título de Máster en “Terapia Focalizada en las Emociones” (TFE). Ha realizado el curso Master de “Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica”.


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