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El teléfono móvil es una herramienta indispensable en nuestros días. No podríamos imaginar, actualmente, una vida sin la gratificante compañía de nuestro smartphone. Igualmente, hace no muchos años, nadie hubiera creído que toda una sociedad se hiciera tan dependiente de este artilugio.

No hace tantos años.

Aquéllos que vieron, en las televisiones en blanco y negro, a Neil Armstrong poner el pie en la luna, puede que recuerden los antiguos teléfonos con manivela. Se daba vueltas a la manivela y se conectaba con una centralita. Entonces, la operadora tomaba nota de nuestra llamada. Al cabo de minutos o de horas, según el humor del día, nos pasaba la llamada. En los pueblos pequeños la operadora de telefonía era un personaje importante y temido. De ella dependía el que una llamada de teléfono fuera más o menos rápida.

Luego, aparecieron los teléfonos automáticos, donde mediante una ruedecilla marcábamos el número que nos interesaba. Las cabinas de teléfono público eran imprescindibles en las ciudades. Hoy, la mayoría están destrozadas y son una reliquia del pasado.

En 1983, Motorola presentó al público general el primer teléfono móvil. Nadie podía pensar entonces, que aquel acto era el comienzo de una revolución en la vida de millones de personas. Desde aquel día la evolución de los teléfonos móviles ha sido incesante. Cada vez se han hecho más pequeños y más “inteligentes”. Han incorporado la comunicación por Internet. Son potentes bases de datos de un ilimitado conocimiento. Permiten hacer fotografía y vídeos de calidad extraordinaria. Comunican y permiten videoconferencias entre los lugares más alejados del mundo. Podemos ver en ellos la televisión, nuestros vídeos favoritos. Nos tienen todo el día conectados a las redes sociales. Son… imprescindibles.

Adicción al teléfono móvil: Situaciones cotidianas.

No cabe la menor duda, de que todas las ventajas, enumeradas anteriormente, son ciertas. Pero como todas las cosas en esta vida, también los móviles tienen sus inconvenientes. El principal de estos inconvenientes es la adicción al teléfono móvil que se puede crear en los usuarios. No hacen falta estudios rigurosos para confirmar esta aseveración. Basta con dar un paseo por la calle, en un día cualquiera, para convencernos del poder de adicción del móvil.

Veamos algunas situaciones, tan frecuentes y cotidianas, que nos hacen olvidar la extrañeza que conllevan.

Un ejecutivo distraído.

Estamos en la Gran Vía madrileña, en un concurrido semáforo, donde todos los viandantes esperan que el semáforo se ponga en verde para cruzar la calle. Cuando esto sucede, todos cruzan con rapidez. El semáforo ya está intermitente y los coches preparados para reanudar la marcha. Un joven ejecutivo, bien trajeado, empieza a cruzar totalmente concentrado en su smartphone de última generación. El semáforo se pone en rojo y los conductores pitan al peatón que está en medio de la calle, ajeno a que puede ser atropellado.

Accidentes de tráfico por distracción con el móvil

Las amigas en el parque.

Caminamos en el parque del Oeste, cerca de La Moncloa. Es una tarde hermosa que invita a pasear por los jardines madrileños. En un banco un grupo de chicas adolescentes, están sentadas y enfrascadas en una tarea, aparentemente de máxima concentración. No se dirigen la palabra, no se miran. Todas están absortas, mirando las pantallas de sus móviles. Están comunicándose por Whatsapp entre ellas. Teniendo móvil para que van a gastar saliva hablando. ¡Vaya pérdida de tiempo!

 

La familia comiendo.

Los miembros de una familia están sentados a la mesa comiendo. Los padres y dos hijos de mediana edad saborean la comida. Ésta debe estar muy buena, pues todos están concentrados en sus platos, nadie habla y el silencio es total. No pasa desapercibido que cada cierto tiempo, alguno de los miembros sonríe mientras mira la pantalla y teclea en la pantalla de su smartphone.

Una pareja de enamorados.

Nos encontramos en una céntrica cafetería, en la Plaza de Colón. Una pareja de jóvenes enamorados, están en una discreta mesa compartiendo unos refrescos. Podríamos pensar, que se hacen caricias y arrumacos, o que intercambian tiernas miradas de amor. No es así, cada uno está con su móvil, probablemente viendo vídeos de YouTube o la última foto que sus amistades han subido a Instagram.

Podríamos seguir así, enumerando situaciones que vivimos todos los días. ¿Qué ha sucedido? ¿Qué ha ocurrido con la comunicación? ¿Cómo hemos llegado a este grado de dependencia del teléfono móvil?

Dependencia del teléfono móvil.

No debemos confundir a un usuario del móvil y a una persona con dependencia del móvil. Por suerte, no todas las personas que usan el móvil tienen dependencia de él. Este tema es motivo de preocupación y cada vez se realizan más estudio sobre esta materia. Podríamos decir, que la mayoría de los estudios realizados confirman, qué de cada dos personas con teléfono móvil, una de ellas termina desarrollando una fuerte dependencia.

¿Qué es la dependencia al teléfono móvil?

Podemos considerar que una persona tiene dependencia del teléfono móvil, cuando hace un uso abusivo del mismo, lo utiliza en situaciones o lugares inadecuados y cuando necesita estar en permanente contacto con el móvil, sintiendo la necesidad patológica de tenerlo al alcance de la mano en todo momento.

Esta definición de dependencia del teléfono móvil, acerca el comportamiento de estas personas a la de otras conductas que se consideran patológicas desde hace años. En la actualidad la APA (Asociación Americana de Psiquiatría) en su DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales) no recoge la adicción al móvil como una patología específica reconocida. No obstante, su semejanza con otros trastornos nos hace pensar que no pasará mucho tiempo, para que sea reconocida como una entidad patológica.

Podríamos decir, que la adicción al móvil, comparte rasgos comunes con los trastornos del control de los impulsos y los trastornos por consumo de sustancias.

La adicción al teléfono móvil es como la adicción a la cocaina

El adicto al móvil necesita consumir la información que obtiene del teléfono y que le produce una satisfacción inmediata. El teléfono o más propiamente su uso o la información que proporciona pasan a ser como el alcohol o las drogas.

Por otro lado, podemos ver en la necesidad imperiosa de interactuar con el teléfono, un cierto parecido con otros comportamientos como la ludopatía o la cleptomanía.

Nomofobia.

La persona adicta al móvil no puede estar sin su preciado objeto. Salir de casa sin el móvil es motivo de una fuerte ansiedad. Darse cuenta de que está en una zona sin cobertura le produce angustia. Quedarse sin batería sin posibilidad de recargar de forma inmediata es todo un trauma.  

Aunque ya hemos dicho que no es una enfermedad reconocida como tal, usamos el término nomofobia, para designar los comportamientos de aquellas personas que al verse privadas de su smartphone sienten un miedo exagerado e irracional, que no guarda ninguna relación con la situación real y que les ocasiona un serio quebranto en sus relaciones sociales, familiares y de trabajo. La nomofobia comparte los rasgos característicos de las fobias específicas o fobias comunes.

¿Es perjudicial la adicción al teléfono móvil?

La pregunta parece retórica y se contesta por sí misma. Los perjuicios derivados de la adicción al móvil son directamente proporcionales al grado de dependencia del teléfono. Podemos mencionar como efectos nocivos del uso y abuso del teléfono la pérdida de concentración en las actividades diarias cotidianas, como el estudio, el trabajo o la conducción.

Fracaso escolar.

Según el INE (Instituto Nacional de Estadística) el uso de los móviles es cada vez más frecuente entre los jóvenes estudiantes. A los diez años, el 30% de los estudiantes están todo el día con su móvil. A los 15 años este porcentaje se ha disparado hasta un 90%.

El aumento del fracaso escolar y el uso del móvil están directamente relacionados. Los israelíes realizaron, hace ya algunos años un estudio, que revelaba que el 95% de sus alumnos utilizaba de forma constante el móvil en clase. En este sentido, un estudio de la Universidad Autónoma de Cataluña confirma estos datos. Vincula, además, el fracaso escolar, no sólo al móvil, sino a las nuevas tecnologías, en general. En Francia, se ha modificado la legislación para prohibir el uso del teléfono móvil en las aulas. En España no está prohibido su uso, pero hay un clamor de la comunidad de docentes en torno a la regulación de su uso.

Adicción al teléfono móvil en los jóvenes

Despidos laborales.

Como no puede ser de otra forma, el uso indebido del móvil en el trabajo disminuye la concentración del trabajador y su rendimiento laboral. Cada vez es más frecuente leer en la prensa noticias sobre el despido laboral de trabajadores que hacen un uso abusivo del móvil. Las demandas legales sobre este tema han proliferado y el Tribunal Supremo ha sentado jurisprudencia sobre este asunto:

“El uso esporádico del teléfono móvil durante la jornada laboral contraviniendo las normas internas es causa de amonestación, que si se repite puede ser motivo de despido por desobediencia a las órdenes de la empresa”.

El alto tribunal se reafirma en lo anteriormente citado:

 “El bajo rendimiento en el trabajo, ocupando parte de la jornada de trabajo a asuntos personales, incluido el uso habitual del teléfono móvil y el envío de mensajes por “whatsapp” y correos electrónicos desatendiendo incluso las llamadas entrantes del departamento, justifica el despido”.

 

Accidentes de circulación.

Ya hemos mencionado anteriormente el peligro de atravesar una calle mirando el teléfono. La Dirección General de Tráfico (DGT) en 2017 realizó una campaña para minimizar el número de accidentes de tráfico. El lema de la campaña era: “Está claro que sabes pasar. En el coche, pasa también del móvil”. El resultado fue decepcionante.

Las estadísticas son alarmantes. Sólo en un 2% de los accidentes de tráfico, en los que se ven involucrados los peatones, NO son culpa del teléfono móvil. En España no hay multas para los peatones que provocan accidentes por el uso indebido del móvil.

Si nos referimos a los conductores las cifras no son mejores. En el año 2017, de cada 10 accidentes graves o mortales, tres de ellos fueron ocasionados por distracciones del conductor. ¿Adivinan cual es la primera causa de distracción al volante? Pues sí, lo han adivinado: El uso inadecuado del teléfono mientras están conduciendo.

Este año, en vista del pobre resultado de la campaña realizada, la DGT ha emprendido una nueva ofensiva, con un fuerte despliegue de dispositivos (coches con rádar, drones, helicópteros) para sancionar el uso del móvil al volante. Es posible que lo que no han conseguido con campañas “simpáticas” lo logren con fuertes sanciones económicas y pérdida de puntos.

Relaciones sociales.

El uso abusivo del móvil conlleva otros efectos nocivos, además de los ya mencionados. Cabe mencionar la pérdida de interés en mantener relaciones sociales. El adicto al teléfono móvil vive “enganchado” por y para su móvil y “pasa” olímpicamente de su entorno. Esto conlleva un deterioro de sus relaciones familiares, laborales y un alejamiento de sus amistades. El resultado final puede ser el aislamiento social o el desarrollo de trastornos de ansiedad, como la fobia social.

Alteraciones emocionales.

Estar continuamente pendiente del teléfono conlleva cuadros de ansiedad, cuando se ven privados del mismo. Además, pueden desarrollar alteraciones emocionales, como irritabilidad, humor inestable o agresividad cuando se ven interrumpidos o se les exige que presten atención a las tareas cotidianas.

Dependencia del teléfono móvil

¿Eres adicto al móvil?

El tema a la adicción a las nuevas tecnologías en general y al móvil en particular ha tratado de cuantificarse mediante escalas y test. En el año 2013, el Centro de Adicción a las Tecnologías y a Internet publicó un test muy interesante, desarrollado por uno de sus investigadores, David Greenfield. En el siguiente enlace puedes acceder a su web y completar el cuestionario.

Tanto éste, como otros test desarrollados para cuantificar la dependencia de los teléfonos móviles, deben interpretarse como un diagnóstico meramente orientativo. Puede ser recomendable, en caso de obtener una alta puntuación, consultar con un psicólogo especializado en adicciones.

Otros formularios, que se pueden realizar para medir la dependencia y el grado de adicción son el desarrollado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y el que ha presentado en su página web la asociación Psicoactiva.

Tratamiento de la adicción al móvil.

El abordaje terapéutico de la adicción al móvil es fundamentalmente psicológico. Solamente en casos muy graves, será necesario recurrir a fármacos como los ansiolíticos o antidepresivos de la familia de los IRSS (inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina).

Podríamos considerar que la terapia psicológica del adicto al móvil se asemeja mucho a la del paciente con adicción al alcohol, la cocaína o el cannabis. La base de la adicción es parecida, pero el objetivo final es diferente. En el caso de un alcohólico buscamos que se abstenga por completo de consumir alcohol y éste objetivo se debe perseguir durante toda la vida.

En el caso del adicto al móvil, lo que buscamos es la concienciación del uso indebido y el desarrollo de habilidades para conseguir el control de estas tecnologías. Es decir, no buscamos el abandono total del uso del móvil, sino el uso responsable y controlado del mismo.

En el tratamiento de la adicción se indaga sobre la finalidad que impulsa a la persona al uso compulsivo del teléfono. Unos lo utilizan para mantener abundantes relaciones sociales, otros para ver vídeos en YouTube. Algunos pueden usarlo para buscar relaciones de pareja, etc.

Una vez que hemos averiguado el fin que persigue el sujeto, debemos profundizar en las motivaciones últimas que subyacen bajo la adicción. Éstas pueden ser muy variadas: timidez, dificultad para las relaciones sociales, baja autoestima, aislamiento, soledad, rechazo familiar o de los padres, etc.

En la medida en que conocemos la verdadera causa de la adicción, podemos empezar a trabajar en terapia sobre ella, para conseguir superarlas. En cualquier caso, el abordaje terapéutico será individualizado y personalizado, porque tras cada caso de adicción al móvil hay una persona y un problema diferente.

La adicción al movil es un trastorno como el consumo de sustancias

Referencias bibliográficas.

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Adicción al teléfono móvil
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Gerardo Castaño Recio está licenciado en Medicina y Cirugía, especializado en Medicina de Familia. Estudió Psicoanálisis en el Centro Peña Retama de Madrid. Aficionado a la informática se ha dedicado a la programación sobre inteligencia artificial. Ha sido 4 veces campeón de España de programas de ajedrez y 4º clasificado en el campeonato del mundo en París. Aficionado a la historia y la literatura.

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