Emociones: Claves de la inteligencia emocional

Emociones Claves de la inteligencia emocional

Siempre se ha dicho que las emociones sirven como guía de comportamiento, pero ¿qué son las emociones? A lo largo de este artículo se explicará la función de las mismas, lo cual servirá como primer paso para desarrollar la inteligencia emocional.

¿Qué son las emociones y cuál es su función?

La palabra emoción proviene del latín emotio, que significa movimiento o impulso:

“esto se debe a que la emoción es un conjunto de reacciones subjetivas experimentadas ante un estímulo, lo que implica una serie de cambios orgánicos y, a posteriori, en el estado afectivo”.

Dicha variación del estado afectivo no sólo se debe a los cambios orgánicos que entraña la propia experiencia emocional, también se debe a que este proceso suele activar una serie de pensamientos, actitudes y creencias que determinan la percepción de la situación como positiva, neutral o negativa.

Así, la función principal de las emociones es adaptar el organismo a las circunstancias que le rodean, preparándolo para la conducta que considera más adecuada para solventar la situación. Sin embargo, aunque la emoción sirve como indicador del estado interno (necesidades, deseos, motivaciones, etc.), no es un claro predictor conductual, pues la razón es la que finalmente determina la conducta.

Además, las emociones tienen una función de comunicación social y a veces instrumental, pues la expresión gestual asociada a las emociones incrementa la probabilidad de supervivencia al promover comportamientos en el grupo. De hecho, un estudio de la Universidad de Glasglow sostiene que la distinción entre miedo y sorpresa, así como entre ira y tristeza tiene una base más social que innata.

Cabe destacar que dichas reacciones fisiológicas son reguladas por el sistema límbico cerebral, motivo por el cual es conocido como “el cerebro emocional”. A este respecto, es importante señalar que el sistema límbico guarda una gran relación con el aprendizaje, pues determina el grado de importancia de lo sucedido, es decir, si merece ser recordado o no.

Diferencia entre emoción y sentimiento.

El sentimiento es el estado afectivo resultante de una emoción, de manera que los sentimientos derivan de las emociones. De esta manera, los sentimientos, a diferencia de las emociones, no son reacciones instintivas principalmente orgánicas, sino que:

“los sentimientos surgen de una valoración racional de las emociones, así como del detonante de las mismas”.

Un ejemplo que ilustra esta idea es cuando un niño se cae y se hace una herida: la primero que experimenta es miedo o susto, pero luego toma conciencia de la gravedad de la herida y surge su sentimiento de dolor.

Emociones básicas: La tristeza.

(1) – Emociones básicas: La tristeza.

Esta dependencia del sentimiento respecto a la emoción ha generado confusión respecto a las diferencias entre ambos términos. Sin embargo, los sentimientos activan los mecanismos necesarios para emplear las herramientas emocionales disponibles en el individuo, aquellas que regulan su estado anímico, así como todo lo relacionado con el mismo.

En resumen, los sentimientos están vinculados a la reflexión, por lo que, a veces, puede resultar difícil identificar su causa. Además, los sentimientos son mucho más duraderos que las emociones y no generan comportamientos inmediatos, además de no suponer unas sensaciones físicas intensas.  

Tipos de emociones.

“Autores como Paul Eckman o Robert Plutchik han establecido diferentes criterios para la clasificación de las emociones, aunque esta cuestión también fue abordada por Darwin y Aristóteles”.

En 1972, Eckman distinguió seis emociones básicas (alegría, tristeza, asco, miedo, sorpresa e ira) basándose en la creación de un sistema de codificación de acción facial; mientras que Plutchik creó la rueda de las emociones con ocho emociones primarias antagonistas (alegría vs. tristeza, ira vs. miedo, confianza vs. disgusto y sorpresa vs. anticipación) cuya combinación generaba otras emociones secundarias de diferente intensidad (p. ej. felicidad y anticipación crean el optimismo).

Generalmente, las emociones suelen diferenciarse atendiendo a su origen (primario o secundario) o al bienestar generado (positivas, neutrales o negativas):

  • Emociones primarias y secundarias: Las emociones primarias son aquellas más básicas e innatas -compartidas por todas las culturas-, como la alegría, la sorpresa, el miedo, la aversión, la ira y la tristeza. En cambio, las emociones secundarias son aquellas generadas a nivel individual como fruto del aprendizaje de las reglas sociales y morales, p. ej., la esperanza, los celos, la vergüenza, la culpa, la ansiedad o el orgullo. Un ejemplo que ilustra las emociones secundarias son algunas culturas del Amazonas en las que no se siente envidia debido a que carecen del sentido de pertenencia.
  • Emociones positivas, ambiguas o negativas: Las emociones no son buenas ni malas por sí mismas, sino que generan sensaciones placenteras o desagradables (o neutrales, como la sorpresa). En este sentido, es necesario señalar que las emociones negativas también son necesarias, ya que la memoria emocional se encarga de recordar las consecuencias de los actos, evitando volver a errar.

¿Cuál es el significado de las emociones?

A continuación, se explican detalladamente las emociones primarias o básicas, es decir, aquellas que se experimentan en respuesta a un estímulo y que son comunes en todas las culturas:

Alegría.

La alegría es una emoción básica placentera que indica que algo resulta satisfactorio, que se quiere continuar o repetir, es decir, que induce a ejecutar aquello que resulta beneficioso y placentero.

Se asocia con el placer, el bienestar, la diversión y la euforia.

Emociones básicas: La alegría

(2) – Emociones básicas: La alegría.

Sorpresa.

Se trata de una emoción especialmente transitoria. La función principal de la sorpresa es ayudar a orientarse ante una situación novedosa mediante la investigación.

Se asocia con el sobresalto, el asombro y el desconcierto.

Miedo.

El miedo es una emoción desagradable que previene de posibles peligros, pues prepara al cuerpo para el ataque o la huida, así como para la parálisis en caso necesario. En resumen, la función del miedo es mantener a la persona a salvo, protegerla de las amenazas facilitando su supervivencia.

Se asocia con la inquietud, el nerviosismo, la inseguridad, la preocupación, la incertidumbre y la ansiedad (fobia y pánico).

Asco o aversión.

El asco implica rechazo hacia aquello que lo produce, de manera que suele provocar el alejamiento hacia objetos o personas consideradas potencialmente dañinas (incluyendo la inmoralidad).

Se asocia con el disgusto, el desagrado y el aburrimiento.

Ira.

Aunque la ira es desagradable, sirve como impulso para actuar y motiva a la búsqueda de soluciones sobre aquello que resulta molesto. Tiene relación con la autodefensa y los límites, con aquellos que se deben poner a los otros y con la superación de los obstáculos encontrados.

Se asocia con la indignación, la hostilidad, la irritabilidad, la frustración, la rabia y la furia.

Tristeza.

Se trata de una emoción desagradable asociada a la pérdida, cuya función es reconocer el valor que tenía lo perdido y ayudar a integrar la experiencia.

Se asocia con el dolor, la apatía, la decepción, la pena, el pesimismo y la depresión.

Reacciones asociadas a las emociones.

Se estima que la reacción emocional en sí misma dura aproximadamente unos seis segundos, de manera que es el juicio que se hace de la propia emoción lo que modifica el estado anímico. Esto hace que cada uno experimente las emociones de una manera única y particular dependiendo de su aprendizaje emocional, su carácter, sus experiencias previas y de la situación que se presenta.

“Esto quiere decir que las reacciones fisiológicas, orgánicas y conductuales no son exclusivamente innatas, sino que también pueden estar influenciadas por experiencias o conocimientos previos”.

No obstante, la reacción fisiológica a las emociones básicas es común en todos los humanos, pues tiene unas bases genéticas y hereditarias, lo que explica que, p. ej., los ciegos también tengan expresiones faciales similares a pesar de no poder imitarlas. Por otra parte, aunque la cultura y el sexo pueden influir en la configuración de los cuarenta y dos músculos de la cara, éstos suelen ser similares.

Reacciones fisiológicas ante las emociones.

(3) – Reacciones fisiológicas ante las emociones.

Reacciones más comunes a las emociones.

De esta manera, se ha determinado que las reacciones más comunes a las emociones básicas son:

  • Alegría: La alegría suele producir una sensación de apertura y corporal y de plenitud. Relaja los músculos en general, provocando una sensación de calma y tranquilidad corporal. También genera un tono de voz optimista.
  • Sorpresa: El gesto que más caracteriza a esta emoción es levantar las cejas, pues permite ampliar el campo visual y hacer que la retina reciba más luz. También libera adrenalina, pues suele provocar susto.
  • Miedo: Activa el sistema nervioso para preparar al organismo para una respuesta de huida-ataque, haciendo que la persona sienta calor corporal, se acelere su respiración, tenga ganas de correr, experimente taquicardia, sudores, temblores, etc.
  • Asco o aversión: El gesto que más delata esta emoción consiste en bloquear las fosas nasales (p. ej. cuando hay un olor desagradable).
  • Ira: La ira tiende a manifestarse tensando los músculos de la mandíbula. Además, produce la aceleración de la frecuencia cardiaca, así como el incremento de adrenalina, lo que predispone al cuerpo para la acción. También genera calor, taquicardia, etc. En los casos más extremos puede conducir a la violencia o agresión.
  • Tristeza: Disminución energética y del estado anímico general, induce al aislamiento, el silencio y el llanto.

Si bien es cierto que el aprendizaje puede facilitar el control de la comunicación no verbal (p. ej. las expresiones faciales o los gestos), los cambios fisiológicos son más difíciles de controlar (p. ej. sonrojarse, temblar, sudar, dilatación pupilar o incremento del ritmo cardiaco). Precisamente es en estos cambios fisiológicos menos visibles y más difíciles de manejar en los que se basa el detector de mentiras.

¿Qué es y para qué sirve la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional define la capacidad de reconocer, manejar y expresar las propias emociones de manera que se pueda interpretar, comprender e influir en las de los demás de manera adecuada.

Los principales investigadores, Peter Salovey y John D. Mayer, la definieron como un subconjunto de la inteligencia social (descrita por Thorndike) que sirve para monitorizar los sentimientos propios y ajenos a fin de guiar los pensamientos y acciones propias. Posteriormente, Daniel Goleman le ha dado gran notoriedad a este concepto debido a los beneficios que proporciona en la salud mental y en las relaciones con los demás. 

De esta manera, la inteligencia emocional consiste en:

  • Tener autoconciencia emocional, reconociendo las emociones y su origen.
  • Regular las propias emociones, siendo más flexible y tolerante al estrés, mostrando capacidad de adaptación y optimismo.

“Una gestión emocional adecuada conduce al aprovechamiento productivo de las emociones”.

  • Entender los sentimientos ajenos, dando respuesta a los mismos de manera empática.
  • Tener buenas habilidades sociales, es decir, habilidades de comunicación (verbal y no verbal) y capacidad de persuasión.
Las emociones y las habilidades sociales

(4) – Las emociones y las habilidades sociales

  • Automotivarse, no sólo a través de recompensas externas (p. ej. el dinero o el reconocimiento social), sino también involucrándose en experiencias positivas mediante las que lograr los propios objetivos.

En resumen, la inteligencia emocional sirve para percibir y comprender los cambios emocionales que preparan y, posteriormente, guían la toma de decisiones; además de tener una importancia especial en la memoria emocional. Por lo tanto, tanto las emociones placenteras como las desagradables aportan información valiosa sobre las necesidades actuales.

Referencias Bibliográficas.

Cajal, S. (s. f.). ¿Conoces el significado de tus emociones? Psicocode. Enlace. 

Garrido, J. M. (2020). Emociones: ¿qué son? ¿cuántas hay? ¿cómo determinan nuestra conducta? Psicopedia. Enlace. 

Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional (1ª ed.). Barcelona: Editorial Kairós.

Guerri, M. (2018). ¿Qué son las emociones? PsicoActiva. Enlace. 

López Vasquez, I. (2020). Tipos de emociones: claves para una buena inteligencia emocional. Hacer Familia. Enlace. 

Mandel, E. R. (2019). La inteligencia emocional y las emociones. PsicoActiva. Enlace. 

Significado de emoción. (2020). Significado.com. Enlace.

Significado de sentimiento. (2019). Significado.com. Enlace. 


Autora.

Mª Victoria Orbe Valls - Psicóloga Clínica

Mª Victoria Orbe Valls es psicóloga general sanitaria. Está graduada en Psicología por el CES Cardenal Cisneros (Universidad Complutense de Madrid). Cuenta también con los másteres de Psicología General Sanitaria (Universidad Antonio de Nebrija) y Sexología Clínica y Terapia de Parejas (Instituto Superior de Estudios Psicológicos), así como con formación en Mindfulness y grafopsicología. En la actualidad compagina su actividad como psicóloga con la divulgación científica. Es psicoterapeuta en Nuestro Psicólogo en Madrid y colaboradora en este Blog.


 

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