Los trastornos de la personalidad

Los trastornos de personalidad

A día de hoy, los trastornos de personalidad siguen suscitando un gran interés. No son pocas las personas que se preguntan si actúan con normalidad o si su forma de ser puede ser fruto de una forma de ser anómala y disfuncional. En la presente entrada se aclarará el concepto de normalidad y se explicarán los distintos trastornos de la personalidad.

¿Qué es una personalidad anormal, es decir, un trastorno de la personalidad?

En primer lugar, es importante saber que en psicología el concepto de anormalidad no está tan relacionado con términos estadísticos sino con el malestar subjetivo y el deterioro de las principales áreas del individuo, lo que dificulta su adaptación social, motivo que suele llevar a la persona a buscar tratamiento psicológico.

Cabe destacar que los trastornos de personalidad suelen comenzar a manifestarse durante la adolescencia tardía o en la adultez temprana (aunque puede haber signos durante la infancia), de manera que:

“aunque su origen es insidioso, el trastorno es persistente y produce sufrimiento en la persona”.

En este sentido, es importante señalar que los síntomas pueden disminuir, no sólo con el tratamiento adecuado, sino con la edad (p. ej. trastorno de personalidad antisocial), aunque hay algunos que apenas varían con el paso del tiempo (p. ej. el trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo).  

¿Cuántas personas tienen trastornos de personalidad? ¿Qué factores influyen en su desarrollo?

“Se estima que alrededor del 10% de la población general y la mitad de los pacientes psiquiátricos tienen un trastorno de la personalidad”.

En general, no hay diferencias respecto al sexo, el nivel socioeconómico o la raza. No obstante, hay ciertos trastornos que suelen darse con mayor frecuencia en un sexo (p. ej. el trastorno de personalidad antisocial en los hombres y el trastorno de personalidad límite en las mujeres).

Respecto al origen de los rasgos rígidos e inflexibles que vuelve a las personas disfuncionales al dificultar su adaptación en la vida cotidiana, los expertos creen que se debe a una combinación entre la genética (se estima que el grado de heredabilidad puede llegar al 50%) y el entorno (p. ej. una vida familiar abusiva o inestable durante la niñez). En resumen, uno puede tener una predisposición genética que le hace vulnerable, pero también existen otras situaciones que pueden influir a la hora de desencadenar el trastorno de la personalidad.

Trastornos de la personalidad del grupo A: Raros o excéntricos.

Este tipo de personalidades se caracterizan por tener un carácter extraño o excéntrico, pues tienden a aislarse del medio. También tienen ideas, creencias y comportamientos extraños respecto al resto de la sociedad, sospechando de las intenciones de los demás y expresándose de manera menos abierta y excéntrica.  En este grupo se incluyen los trastornos paranoides, esquizoides y esquizotípicos.

Trastorno de la personalidad paranoide.

En el trastorno paranoide predomina el desapego en las relaciones personales y la escasa variedad en la expresión de emociones. Se manifiesta por cuatro o más de los hechos siguientes:

  • La persona tiene sospechas inconsistentes acerca de la fidelidad de su pareja.
Falta de confianza en la pareja.

(1) – En el trastorno paranoide existe falta de confianza en la pareja.

  • Tiene sospechas infundadas hacia la gente, creyendo que los demás le explotan, dañan o decepcionan.

“A esta persona le preocupan la lealtad y la confianza de las amistades”.

  • Está poco dispuesto a confiar por un miedo poco razonable a que se utilice la información en su contra.
  • Percibe comentarios inocentes o situaciones normales como insultos o ataques personales.
  • Reacciona de forma hostil y enfurecida ante insultos y desaires no apreciables por los demás.
  • Tiende a guardar rencor.

Trastorno de la personalidad esquizoide.

La personalidad esquizoide muestra desapego en las relaciones y poca variedad en la expresión de sentimientos. Se manifiesta por cuatro o más de los hechos siguientes:

“No desea tener relaciones ni disfruta con ellas, tampoco con formar parte de una familia”.

  • La persona no tiene amigos íntimos ni confidentes, además de familiares de primer grado.
  • No tiene interés por mantener relaciones sexuales.
  • Se muestra emocionalmente fría, desapegada o con afectividad plana. Tiene una amplitud emocional limitada.
  • Siente indiferencia ante las críticas y alabanzas ajenas.
  • Prefiere las actividades solitarias.
  • No disfruta con la mayoría de actividades.

Trastorno de la personalidad esquizotípica.

En este caso, la persona se caracteriza por tener deficiencias sociales que se manifiestan por un malestar agudo y la escasa capacidad para mantener relaciones estrechas. Además, estas personas tienen un comportamiento excéntrico y distorsiones cognitivas o perceptivas presentes en distintos contextos. Se manifiesta por cinco o más de los hechos siguientes:

  • Interpreta incorrectamente los incidentes casuales, atribuyéndoselos a sí misma o creer que algunos acontecimientos casuales guardan mensajes ocultos para ella.
  • Es suspicaz o tiene ideas paranoides.
  • Su pensamiento y discurso es extraño (estereotipado, vago, metafórico, muy elaborado, etc.).
  • Tiene creencias extrañas que influyen en su comportamiento (dichas creencias no concuerdan con las normas culturales). Cree que se puede influir sobre los acontecimientos o las personas con el pensamiento, lo que da lugar a supersticiones, creer en la telepatía, etc.

“Esta persona se comporta de manera extraña o excéntrica (p. ej. vestimenta)”.

  • Puede tener experiencias perceptivas infrecuentes (p. ej. ilusiones corporales).
  • Tiene un afecto inapropiado o limitado. Su respuesta hacia los demás suele ser inadecuada o indiferente. 
  • Muestra ansiedad social excesiva asociada a ideas paranoides más que a juicios negativos sobre sí mismo, lo cual no disminuye con la familiaridad.
  • No tiene amigos íntimos o confidentes más allá de familiares de primer grado.

Trastornos de la personalidad del grupo B: Dramáticos, emocionales o erráticos.

Estos trastornos de personalidad destacan por los pensamientos y comportamientos erráticos y dramáticos, siendo excesivamente emotivos y resultando ciertamente impredecibles debido a su comportamiento, en ocasiones, explosivo.

Trastornos de personalidad. Comportamiento explosivo.

(2) – Trastorno de personalidad emocional: comportamiento explosivo

Trastorno de la personalidad antisocial.

Desde los quince años de edad, la persona antisocial pone de manifiesto su inatención y la vulneración de los derechos de los demás (aunque previamente dan muestra de ello). Se manifiesta por tres o más de los hechos siguientes:

  • Esta persona incumple las normas sociales respecto a los comportamientos legales (robos, estafas, violencia, etc.).
  • Engaña reiteradamente para su provecho o placer personal.

“Estas personas no tienen remordimientos, por lo que sienten indiferencia o racionalizan los hurtos o maltratos cometidos”.

  • Es impulsiva.
  • Se muestra irritable y agresiva, por lo que no es extraño que participe en peleas, se implique en agresiones, etc.
  • Muestra una irresponsabilidad constante, lo que se refleja en el ámbito laboral y en la desatención de las obligaciones económicas.
  • Es imprudente con la seguridad propia y ajena.

Trastorno de la personalidad límite o borderline.

En este trastorno existe un patrón dominante de inestabilidad en las relaciones personales, la autoimagen y los afectos, mostrando una gran impulsividad. Se manifiesta por cinco o más de los hechos siguientes:

  • La persona hace esfuerzos desesperados para evitar un desamparo real o imaginario.

“Sus relaciones son intensas e inestables, caracterizadas por la alternancia entre la idealización y la devaluación”.

  • Tiene una imagen de sí misma y del sentido del yo altamente inestables, siendo algo persistente.
  • Tiene una sensación crónica de vacío.
  • Muestra una actitud, comportamiento o amenaza recurrente de suicidio o de automutilación.
  • Muestra impulsividad en dos o más áreas potencialmente autolesivas (p. ej. gastos descontrolados, sexo sin protección, atracones alimentarios, drogas, conducción temeraria).
  • Se caracteriza por una inestabilidad afectiva debido a una reactividad notable del estado de ánimo (p. ej. irritabilidad o ansiedad que dura varias horas o, rara vez, días).
  • Su enfado es inapropiado e intenso, o tiene dificultad para controlar la ira (p. ej. enfado constante, peleas físicas recurrentes).
  • Tiene ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o síntomas disociativos graves.

Trastorno de la personalidad histriónica.

Se trata de una persona con una emotividad excesiva y que busca atraer constantemente la atención de los demás. Esta personalidad se manifiesta por cinco o más de los hechos siguientes:

  • Se siente incómoda en situaciones en las que no es el centro de atención.

“Se comporta de manera sexualmente seductora o provocativa”.

  • Utiliza su aspecto físico para llamar la atención.
  • Considera las relaciones más estrechas de lo que son.
  • Se comporta con teatralidad y tiene una expresión exagerada de la emoción.
  • Presenta cambios rápidos y expresión plana de las emociones, es decir, que tiene emociones poco profundas que cambian rápidamente.
  • Es muy sugestionable, pues es fácilmente influenciable.
  • Su estilo de hablar es fuerte y basado en impresiones, careciendo de detalles y con pocos hechos para respaldar sus opiniones.

Trastorno de la personalidad narcisista.

La persona narcisista se caracteriza por un sentimiento de grandeza, precisando admiración y mostrando escasa o nula empatía hacia los demás. Se manifiesta por cinco o más de los hechos siguientes:

  • La persona tiene sentimientos de grandeza y prepotencia, lo que le lleva a exagerar sus propios logros y talentos a fin de ser reconocida como superior.
  • Tiene una necesidad excesiva de admiración y espera recibir elogios constantemente.
Trastornos de personalidad. Necesidad de reconocimiento.

(3) – Trastorno de personalidad narcisista:  Necesidad de reconocimiento

  • Tiene fantasías de éxito, poder, brillantez, belleza y amor ideal.

“Se cree única y que sólo puede relacionarse con otras personas especiales o con un alto estatus”.

  • Se muestra arrogante, teniendo expectativas poco razonables respecto a ventajas.
  • Envidia a los demás o cree que el resto le envidia.
  • Utiliza a los demás para conseguir sus propios fines.
  • Carece de empatía, no reconociendo o identificando los sentimientos ajenos.

Trastornos de la personalidad del grupo C: Ansiosos o temerosos.

Estas personas se caracterizan por tener pensamientos y comportamientos ansiosos e inhibidos debido al temor constante a las consecuencias de sus actos, por lo que optan por el exceso de control como forma de paliar sus miedos.

Trastorno de la personalidad evasiva.

El patrón predominante en este trastorno es la inhibición social debido a los sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa. Se manifiesta por cuatro o más de los siguientes hechos:

  • Evita las actividades profesionales que implican contacto social por miedo a la crítica y el rechazo.
  • Se muestra retraída en las relaciones estrechas por miedo a ser avergonzada o ridiculizada.

“Sólo establece relación con los demás cuando está segura de que va a ser apreciada”.

  • Le preocupa ser criticado o rechazado en situaciones sociales.
  • Se siente socialmente inepta, desagradable o inferior al resto.
  • Se muestra inhibida en nuevas interacciones debido a su falta de adaptación.
  • Es reacia a relacionarse con desconocidos y a implicarse en actividades nuevas que pueden resultar embarazosas.

Trastorno de la personalidad dependiente.

Esta persona tiene una necesidad excesiva de ser cuidada, lo que genera un comportamiento sumiso y un apego exagerado por miedo a la separación. Se manifiesta por cinco o más de los siguientes hechos:

  • Le cuesta tomar decisiones cotidianas sin ser aconsejada y tranquilizada excesivamente por los demás.
  • Necesita a los demás para asumir responsabilidades en casi todas las áreas importantes de su vida.
  • Muestra dificultades para iniciar proyectos o hacer cosas por sí misma debido a la falta de confianza en sus propias capacidades (no por falta de motivación).
  • Sentimiento de incomodidad o indefensión ante situaciones de soledad por miedo a ser incapaz de cuidar de sí misma.
  • Permisión hacia tratos abusivos o inadecuados, haciendo voluntariamente cosas que le desagradan para obtener la aprobación del otro.
  • Le cuesta expresar su desacuerdo con los demás por miedo a perder su aprobación.

“Esta persona tiene la necesidad urgente de comenzar una relación cuando acaba de terminar otra”.

  • Preocupación no realista por miedo a tener que cuidar de sí misma.

Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva.

En líneas generales, se trata de una persona con una gran preocupación por el orden, con gran perfeccionismo y control mental e interpersonal. Este patrón es posible mantenerlo a costa de la flexibilidad, la franqueza y la eficiencia. Se manifiesta por cuatro o más de los siguientes hechos:

Trastornos de personalidad. Obsesión por el orden.

(4) – Trastorno de la personalidad obsesiva: Se preocupa excesivamente por el orden.

  • Se preocupa excesivamente por los detalles, el orden y las normas, pudiendo llegar a descuidar el objetivo principal de la actividad.

“Su perfeccionismo extremo interfiere habitualmente en la realización de tareas”.

  • Su dedicación al trabajo es excesiva, por lo que sacrifica las actividades de ocio y las amistades aún sin necesidad económica clara.
  • Es incapacidad de delegar, salvo cuando las personas se someten a sus estrictos estándares.
  • Muestra gran rigidez y obstinación, también en lo que se refiere a la moralidad, la ética y los valores (excesivos escrúpulos que no se explican por una identificación cultural o religiosa).
  • Avara consigo misma y con los demás, acumulando dinero para catástrofes futuras.
  • Es incapaz de deshacerse de objetos deteriorados o inútiles sin valor sentimental.

En resumen, los trastornos de la personalidad causan el deterioro de las principales áreas del individuo y dificultan su adaptación social, por lo que es aconsejable buscar un tratamiento psicológico adecuado.


Referencias bibliográficas.

  • American Psychiatric Association (2014). DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5ª ed.). Madrid, España: Editorial Médica Panamericana.
  • Rodríguez Batista, K. (2015). ¿A qué nos referimos cuando hablamos de personalidad y sus trastornos? Psyciencia. Enlace.
  • Skodol, A. (2018). Generalidades sobre los trastornos de personalidad. Manual MSD versión para profesionales. Enlace.  
  • Trastornos de la personalidad. (s. f.). Mayo Clinic. Enlace.

Autora.

Mª Victoria Orbe Valls - Psicóloga Clínica

Mª Victoria Orbe Valls es psicóloga general sanitaria. Está graduada en Psicología por el CES Cardenal Cisneros (Universidad Complutense de Madrid). Cuenta también con los másteres de Psicología General Sanitaria (Universidad Antonio de Nebrija) y Sexología Clínica y Terapia de Parejas (Instituto Superior de Estudios Psicológicos), así como con formación en Mindfulness y grafopsicología. En la actualidad compagina su actividad como psicóloga con la divulgación científica. Es psicoterapeuta en Nuestro Psicólogo en Madrid y colaboradora en este Blog.


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