Miedo al fracaso: El autosabotaje

Miedo al fracaso

En ocasiones, el miedo al fracaso puede llegar a vencer la ilusión de emprender un nuevo proyecto, impidiendo a la persona perseguir sus propias metas. De hecho, cuanto mayor es la importancia de una oportunidad, no es extraño que uno se sienta más abrumado, intimidado e incluso amenazado ante ese ofrecimiento, especialmente cuando se estima poco digno.

Por ello, en esta entrada, se abordará el significado de este miedo y algunas de las estrategias que pueden ayudar a afrontarlo adecuadamente, sin caer en la evitación o el autosabotaje.

¿Cómo saber si se tiene miedo al fracaso?

Todo el mundo tiene en cierta medida miedo al fracaso, lo que puede servir para incentivar el deseo de superación y ayudar a prevenir posibles fracasos. El problema surge cuando este miedo se vuelve tan intenso que:

“llega a limitar la propia actividad al producir bloqueos como respuesta a la anticipación del fracaso y sus posibles consecuencias”.

En este sentido, se puede deducir que el miedo al fracaso se debe a una visión negativa e incluso catastrófica de lo que puede suponer el mismo. Dicha interpretación disfuncional -e incluso irreal- de los acontecimientos termina haciendo que la persona intente anticiparse a los resultados, los cuales tienden a retumbar en su mente de manera automática y recurrente, vaticinando un futuro desolador, lo que no es extraño que pueda terminar provocando ansiedad.

Por otra parte, esta ansiedad puede verse exacerbada debido a que, muchas veces, estas personas tienden a ver el mundo en términos de éxito y fracaso, considerando que tanto uno como otro definen a la persona, instrumentalizándola.

Así, la persona puede optar por dos formas de paliar su miedo:

  • Evitando aquella situación que le genera angustia.
  • Intentando compensar sus supuestas limitaciones a costa de descuidar sus necesidades u otras tareas consideradas secundarias. Por ejemplo, sacrificando el tiempo libre o perdiendo horas de sueño.

En algunos casos, este miedo al fracaso conduce al abandono de las metas. Esto puede conducir a estas personas a soñar despiertas como forma de solucionar su conflicto interno de manera temporal al evadirse de la realidad.

Pero, ¿por qué estas personas pueden llegar a sentir un miedo tan limitante? ¿Guarda esta situación algún tipo de relación con la ansiedad?

¿En qué consiste el miedo al fracaso?

El miedo es una reacción emocional ante un estímulo percibido como amenazante, independientemente de que la situación sea real o hipotética. El fracaso proviene del vocablo italiano “fracassare”, que significa romperse o estrellarse. Así, el miedo al fracaso -también llamado atiquifobia-:

“es un temor constante, injustificado y anormal a cometer errores y a equivocarse, desbaratando los planes de futuro”.

Según el Manual diagnostico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), el miedo al fracaso no es un trastorno per se, sino que forma parte de un trastorno de ansiedad más amplio (p. ej. de ansiedad o fobia social).

El miedo al fracaso aparece en algunos trastorno de ansiedad.

El miedo al fracaso aparece en algunos trastorno de ansiedad.

En este sentido, este miedo se debe a una inseguridad fruto de la percepción negativa que se tiene sobre la propia capacidad de afrontamiento, así como a la visión catastrófica del fracaso, el cual tiende a asociar con la valía personal a nivel de conjunto (p. ej. no es lo mismo tener un fracaso que ser un fracasado).

En resumen, tienen una imagen negativa de sí mismas, se critican mucho (p. ej. les cuesta aceptar los cumplidos) y se culpan de los fracasos, lo que les lleva a ser demasiado exigentes o inflexibles consigo mismas y a evitar aquello que les provoca ansiedad.

Así, terminan por no plantearse metas porque no creen que lograrán alcanzarlas, lo que hace que se sientan inseguras y tengan dificultad para tomar decisiones.

Esto puede llevar a la persona a manifestar ciertos síntomas, típicos de la ansiedad, como la pérdida de memoria momentánea, somatizaciones (dolores de cabeza, estomacales…), hiperventilación, palpitaciones, transpiración, rubor o sequedad de boca.

Tipos de miedo al fracaso.

El miedo al fracaso puede afectar a diferentes áreas vitales, pudiendo ser resumidas en cinco bloques:

Miedo al fracaso escolar.

En estos casos existe una excesiva presión por el desempeño académico, desarrollando un miedo a las malas calificaciones. Esto puede desembocar en bloqueos ante las pruebas de evaluación o, incluso, en el abandono escolar tras perder la motivación por lo académico.

Dicha presión puede tener un origen cultural, familiar o escolar (p. ej. tener una beca escolar).

Miedo al fracaso laboral.

Actualmente, la cultura laboral resulta altamente demandante y competitiva, de manera que el miedo a tomar decisiones erróneas y a ser reprendido por parte de los jefes puede llevar a adoptar un estilo más pasivo y a posponer proyectos creativos.

Asimismo, el embarcarse en un nuevo reto profesional (p. ej. un nuevo empleo) puede suponer un conflicto interno importante para estas personas.

Miedo al fracaso social.

En general, se trata de personas que temen no agradar a otras personas y no caer bien. De hecho, algunas pueden llegar a evitar relacionarse, terminando por aislarse socialmente.

Cabe destacar que, en estos casos, también se tienden a evitar las situaciones en las que se pueda conocer gente nueva (p. ej. actividades deportivas o viajes).

Miedo al fracaso amoroso.

No es infrecuente que estas personas muestren dificultades para comenzar o afianzar una relación sentimental debido a la baja autoestima o a experiencias negativas previas.

Miedo al éxito.

Si bien es cierto que la posibilidad de obtener éxito resulta atractiva, las personas con baja autoestima:

“temen no ser capaces de mantener su éxito y volverse objetos de crítica por ello, ya que lo consideran en cierto modo inmerecido y, por ende, insostenible”.

Este miedo provoca que la persona caiga en el autosabotaje, imposibilitando su propio éxito de forma más o menos inconsciente.

Miedo al fracaso y el autosabotaje.

El miedo al fracaso puede conducir al autosabotaje.

¿Cuáles son las consecuencias del miedo al fracaso?

Como es lógico, las situaciones novedosas generan una incertidumbre que puede asustar, de la misma forma que es natural querer dar una buena imagen de uno mismo. El problema llega cuando uno evita arriesgarse como forma de autoprotección, frenándose a sí mismo y manteniéndose en lo que se conoce como la zona de confort, es decir, en lo rutinario, lo cual no produce crecimiento.

De hecho, el mantenerse en la zona de confort suele terminar generando insatisfacción, pues lleva a la persona:

“a posponer las metas que despiertan su ilusión, mermando su autoestima al no poner a prueba las propias capacidades, confirmando esa sensación de no valer lo suficiente”.

Como se puede deducir, las consecuencias de la atiquifobia son múltiples, siendo las más habituales:

  • Estancamiento vital: Obviamente, una persona que no es capaz de sobreponerse a su miedo al fracaso tenderá a ser conservadora en cuanto a su estilo de vida y hábitos, evitando afrontar nuevos retos que le generen malestar en pos de no ser objeto de crítica.
  • Padecer ansiedad: Los síntomas físicos del miedo al fracaso descritos anteriormente suelen tener lugar cuando la persona tiene que enfrentarse a aquello que le genera miedo. En algunos casos, esta ansiedad puede llegar a ser tan grande que la persona experimenta ataques de pánico.
  • Reducción de la autoestima: El no sentirse capaz de hacer cosas unido a la posible comparación social genera malestar en uno mismo, descontento que a largo plazo puede llegar a mermar la autoestima.
  • No alcanzar los objetivos vitales deseados: Tanto evitar las situaciones como caer en el perfeccionismo extremo supondrá una limitación a la hora de lograr los objetivos vitales, lo que normalmente causa frustración y, a largo plazo, incluso depresión.

¿Cuál es el origen del miedo al fracaso?

“Es importante saber que el miedo al fracaso no irrumpe abruptamente en la vida de una persona”.

La atiquifobia va desarrollándose de manera lenta e insidiosa, terminando por bloquear la iniciativa propia y la productividad, así como la creatividad personal. Pero, ¿qué situaciones pueden conducir a este miedo exacerbado al fracaso?

Presión cultural.

La sociedad actual tiende a fomentar la imagen de perfección, relacionando lo cotidiano y normal con la mediocridad, lo que lleva a las personas a querer proyectar una imagen de perfección que no se corresponde con la realidad.

Por otra parte, los países asiáticos son altamente exigentes con respecto a la calidad de los resultados, asociándolos al honor familiar:

“en países asiáticos como Japón muchos jóvenes se suicidan al principio de la temporada escolar o tras no lograr los resultados obtenidos”.

Padres rígidos y altamente exigentes.

Si bien es cierto que la tarea de los padres es motivar el crecimiento de las habilidades de los hijos, en ocasiones, los padres se muestran demasiado estrictos y perfeccionistas, haciendo sentir al niño una presión desproporcionada por alcanzar el éxito.

Miedo al fracaso y la exigencia parental

El miedo al fracaso puede ser debido a la exigencia parental

Personalidad muy perfeccionista.

El alto nivel de exigencia y la rigidez de criterios autoimpuestos puede desembocar en el miedo a fallar en las metas propuestas, las cuales no suelen estimarse suficientemente altas.

Autoimagen negativa.

El interiorizar creencias negativas como “no soy lo suficientemente bueno” o “no soy capaz” unido a un alto nivel de autoexigencia y perfeccionismo dificulta la interpretación del fracaso como una forma de aprendizaje, pues se vive como una confirmación de lo que uno siente.

Historia de fracasos.

El pesar del fracaso puede influir fuertemente en la historia vital de una persona, especialmente cuando ésta experimentó una gran vergüenza debido a las altas expectativas y a la crítica de algunos allegados.

Miedo al éxito.

Paradójicamente, algunas personas sienten vértigo ante la posibilidad de triunfar debido a los cambios que puede conllevar en su vida y a su inseguridad, de manera que terminan boicoteando sus posibilidades de alcanzar el éxito.

¿Qué factores sostienen y fomentan el miedo al fracaso?

  • Necesidad de aprobación: El concederle una importancia excesiva a la opinión ajena puede llevar a no asumir riesgos ante la posibilidad de recibir críticas por parte de otras personas.
  • Baja autoconfianza: La baja autoestima predispone a los pensamientos negativos, lo que hace que la persona termine evitando ejecutar con normalidad aquellas tareas en las que pueda ser descubierta su supuesta ineptitud.
  • Exceso de autocrítica: Centrar la atención en los propios errores y culpabilizarse por ellos agota psicológicamente, repercutiendo negativamente en el desempeño al hacer que la persona se esté cuestionado constantemente su propia capacidad.
  • Perfeccionismo: El tener una postura y criterios inflexibles puede generar estrés y una sensación de fracaso crónico, ya que nunca se termina de estar satisfecho con los propios resultados.
  • Centrarse sólo en el resultado: Se tiende a valorar el éxito de un proyecto dependiendo de los resultados, cuando, en realidad, existen otra serie de criterios que influyen en los resultados y que no dependen de uno mismo (p. ej. el tiempo necesario).
  • Baja tolerancia a la frustración: La gestión emocional ayuda a regular y aceptar las emociones tanto agradables como desagradables, permitiendo a la persona avanzar hacia sus metas al mantener su motivación a pesar del fracaso.
  • No ajustar las expectativas: Exigirse grandes éxitos, además de suponer una gran presión y un exceso de responsabilidad, hace que la persona termine menospreciando los pequeños logros necesarios para conseguir metas mayores.
Miedo al fracaso y expectativas no realistas

El miedo al fracaso puede deberse a expectativas no realistas

Cómo superar el miedo al fracaso.

Dado el malestar y el sufrimiento que conlleva el miedo al fracaso, en una entrada posterior se ofrecerán estrategias para superar este problema. En él se explicará cómo comenzar a plantearse metas y vivirlas con la ilusión, asimilando los errores como un aprendizaje. 

Para ello, se ofrecerán estrategias para hacer una justa valoración de uno mismo y de su situación, asumiendo su realidad y trabajando para alcanzarla, sin bloquearse por predicciones negativas fruto del miedo a la incertidumbre o de un pensamiento en términos dicotómicos.

Referencias bibliográficas.

  • ¿Tienes miedo al fracaso? (2018). Psicosalud Tenerife. Enlace. 
  • Alabau, I. (2019). Cómo superar el miedo al fracaso. Psicología-Online. Enlace. 
  • Koeck, P. (s. f.). ¿Miedo al fracaso? Mis15Minutos.com. Enlace.
  • Piñas, B. (s. f.). Aspectos psicológicos de uno de los miedos que más nos limitan: el miedo al fracaso. Área Humana. Enlace.
  • Roman, F. (2018). Atiquifobia: Tengo miedo al fracaso. Centrum. Enlace.
  • Valdebuena, J. R. (2019). Atiquifobia o miedo al fracaso: claves para transformarlo en un aliado. Acelera Tu Carrera. Enlace.

Autora.

Mª Victoria Orbe Valls - Psicóloga Clínica

Mª Victoria Orbe Valls es psicóloga general sanitaria. Está graduada en Psicología por el CES Cardenal Cisneros (Universidad Complutense de Madrid). Cuenta también con los másteres de Psicología General Sanitaria (Universidad Antonio de Nebrija) y Sexología Clínica y Terapia de Parejas (Instituto Superior de Estudios Psicológicos), así como con formación en Mindfulness y grafopsicología. En la actualidad compagina su actividad como psicóloga con la divulgación científica. Es psicoterapeuta en Nuestro Psicólogo en Madrid y colaboradora en este Blog.


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