Miedo al coronavirus. Cómo aprender a gestionarlo. (1ª Parte)

Miedo al coronavirus

¿Por qué se ha desatado entre la población el miedo al coronavirus?

Durante las últimas semanas se ha podido observar cómo ha ido creciendo progresivamente entre la población el miedo al coronavirus o COVID-19, llegando en ocasiones al pánico. Si bien es cierto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado que la tasa de mortalidad es de alrededor del 1% fuera de China -donde oscila entre el 2% y el 4%-, gran parte de los contagios han podido no quedar registrados debido a que la gente no acude al médico cuando muestra síntomas moderados.

Por ello, es normal que este desconocimiento de la enfermedad y de su posible tratamiento haya causado incertidumbre y miedo al coronavirus en la ciudadanía. No obstante, lo que ha desatado la inquietud y el consiguiente pánico ha sido la opacidad y ambigüedad con la que se ha tratado el tema. Por un lado, Sanidad afirmaba que no se trataba de un asunto preocupante, pues la sintomatología es similar a la de una gripe convencional y con un menor número de fallecimientos; para, poco después, empezar a tomar medidas drásticas, prohibiendo toda aquella actividad que conlleve la reunión de grandes grupos de personas.

Todas estas incongruencias han generado un ambiente de incertidumbre, que la ciudadanía ha procurado paliar adaptándose a la situación, por ejemplo, a través de compras masivas que han llevado al desabastecimiento de productos. En definitiva, lo que ha generado la alarma es la desinformación, por ello, se va a dedicar la entrada completa de este blog a informar sobre cómo hacer frente a las distintas situaciones que puede traer consigo el nuevo estado de alarma.

La actual pandemia de COVID-19

(1) – Nos encontramos ante una pandemia mundial de coronavirus

¿Qué ha llevado al desabastecimiento de productos de los en los supermercados?

Si bien es cierto que en España no hay un problema de desabastecimiento, sí que se ha observado que, desde que el Gobierno decretó medidas drásticas, los ciudadanos comenzaron a hacerse con un volumen de aprovisionamientos desmesurado. Esto se debe a lo que en psicología se conoce como las compras por pánico, las cuales derivan de diferentes razones.

En primer lugar, hay que destacar que es perfectamente natural querer prepararse para afrontar una situación amenazante, aunque esto conlleve ciertos costos adicionales en lo referido al propio proceso de compra (por ejemplo, esperar largas filas o buscar el producto en diferentes establecimientos). Esto hace que la persona sienta una sensación de control sobre el problema, de manera que estas compras le sirven para paliar su ansiedad de anticipación sobre la llegada de la enfermedad.

Instinto de supervivencia.

Así, la persona se deja llevar por su instinto de supervivencia, lo que le induce a considerar que el total abastecimiento durante el estado de alarma es imprescindible. A lo anterior, hay que añadir que los mensajes contradictorios dados por el Gobierno sobre el riesgo y la gravedad de la situación han hecho que la percepción ciudadana se polarice: algunos han optado por llevar vida normal sin caer en el alarmismo, mientras que otros empezaron con el acopio exagerado de provisiones ante el temor del desabastecimiento, pues hasta hace poco tiempo los funcionarios públicos no confirmaron claramente que habría productos suficientes para pasar el estado de alarma.

El miedo al coronavirus ha provocado desabastecimientos

(2) – El miedo al coronavirus ha provocado desabastecimientos

Aversión a la pérdida.

En este sentido, hay que incluir el concepto de aversión a la pérdida, pues el sentir que se está perdiendo la oportunidad de adquirir un producto que tal vez luego ya no esté, hace que se anticipe esa sensación de malestar. Asimismo, las distintas imágenes difundidas a través de los medios de comunicación y las redes sociales han servido para incrementar la alarma y, en cierto sentido, reforzar el pánico, pues cuando una persona ve este tipo de imágenes asume que urge la compra de suministros, es decir, se produce el efecto contagio, convirtiendo la escasez percibida en escasez real.

Por otra parte, hay que explicar que, dada la incertidumbre sobre los efectos del COVID-19, es normal que se haya disparado el gasto personal, pues se desconoce qué artículos o en qué cantidad han de adquirirse.

Recomendaciones psicológicas para gestionar el miedo al coronavirus.

La situación epidémica actual es complicada y es fácil caer en el miedo al coronavirus o sufrir episodios de ansiedad al afrontar las medidas restrictivas en los domicilios, así como la cuarentena por parte de los contagiados. A continuación referimos unas recomendaciones que nos pueden ayudar a sobrellevar estas situaciones.

Mantenerse informado. 

El conocer la forma de prevenir los contagios y el avance de la enfermedad aporta seguridad, ya que hace que la persona sea consciente de que puede hacer algo para controlar la situación.

No caer en la rumorología ni compartir bulos.

Los rumores cubren la necesidad cognitiva y emocional de dar sentido a lo que ocurre, de cubrir un vacío informativo. Por ello, es vital recordar que con la salud no se juega y que no ha de compartirse información sobre la que no se tenga la plena seguridad de su veracidad, ya que es fácil propagar información errónea y terminar contagiando y amplificando el pánico entre la ciudadanía.

Consultar información en recursos oficiales.

A la hora de buscar información debemos recurrir a medios oficiales o de prestigio que garanticen la autenticidad y el rigor de la información. Deberá hacerse una lectura crítica, buscando la consistencia de los datos y contrastando la información en diversas fuentes fiables.

No perder la perspectiva ni ponerse en lo peor.

La gran cobertura que se le está dando al COVID-19 puede hacer que ciertas personas pierdan la perspectiva y confundan la amenaza de contraer la enfermedad con un vaticinio real. Es decir, que confundan posibilidad con probabilidad. Tener en cuenta que el miedo se reduce más a través de comportamientos saludables que mediante precauciones innecesarias o pensamientos autoinducidos. Conviene recordar que el 80% de las personas sufrirán únicamente la sintomatología leve y que gran parte de las personas ya se han recuperado.

Aplicar el sentido común y ser responsable.

Llevar a cabo acciones proporcionales a la situación, esto es, seguir las recomendaciones de los servicios de salud y gubernamentales para evitar el contagio y propagación del virus. Es importante no minimizar la situación, pero tampoco pensar constantemente que se está al borde de una tragedia.

No llevar a cabo compras inducidas por el pánico.

El agotar suministros de bienes, además de que puede conducir al encarecimiento de precios, provoca que las personas que realmente necesitan determinados bienes no los puedan conseguir (por ejemplo, las mascarillas para los sanitarios).

la escasez de mascarillas provoca pánico al coronavirus

(3) – La escasez de mascarillas provoca miedo al coronavirus.

No hacer consultas médicas superfluas.

Debemos evitar realizar consultas por nimiedades o por cuestiones médicas de escasa importancia, para no saturar los servicios de asistencia médica: Cuidarse no significa sobreprotegerse. Una manera adecuada de protegerse es extremar los hábitos de vida saludables, de manera que el sistema inmunitario y la salud se encuentren en condiciones óptimas.

Ser disciplinado y mantener una rutina de trabajo y ocio.

Es importante tratar de mantenerse ocupado y organizarse el día, pues esto ayuda a cuidar la salud mental. Una vez que se hayan completado la mayoría de las tareas, es vital buscar alguna actividad que pueda ocupar esos vacios en el tiempo. Leer, hacer manualidades, practicar alguna receta nueva, ver una serie, escribir, ordenar el álbum de fotos o aprovechar para hacer limpieza o poner orden son algunas de las tareas que pueden servir como válvula de escape y llenar ese espacio temporal de manera útil y entretenida para no caer en los pensamientos obsesivos asociados a la enfermedad o la cuarentena.

Tener hábitos saludables.

El hecho de pasar el día en casa puede hacer que uno descuide su alimentación, optando por comer cuando se aburre o hacerlo en exceso debido a las reservas extras. Es por ello, por lo que hay que prestar especial atención a la alimentación, así como procurar mantenerse activo mediante el ejercicio físico.

Ejercicio físico.

Diseñar una tabla de ejercicios diaria en la que se trabajen las distintas partes del cuerpo puede ayudar a mantener o crear una rutina de actividad física para la que antes no se tenía tiempo. También hay que cuidar las horas de sueño, manteniendo un horario normal.

Centrarse en lo positivo.

Recurrir al humor y aprovechar para estrechar los lazos familiares, sin renunciar por ello a tener momentos de intimidad (un espacio propio para estar solo cuando se necesite). Ver el estado de alarma como una oportunidad para hacer cosas para las que hasta ahora no se sacaba tiempo, disfrutar del carácter temporal de la situación actual.

Hablar del tema, pero sin obsesionarse.

Dada la excepcionalidad de la situación, es normal querer estar informado y necesitar compartir las inquietudes propias de la misma, lo que a su vez ayudará a percibir las circunstancias como menos negativas y dramáticas. El desahogarse es importante, por ello, no hay que menospreciar o invalidar los sentimientos ajenos, restando valor a lo que siente el otro mediante afirmaciones como “son tonterías”, “no pasa nada” o “me aburre el tema”. En su lugar, hay que dejar un rato diario para el desahogo y la expresión de los miedos, cerrando el tema de manera asertiva en caso de sentirse agobiado.

Evitar el exceso de información.

El exceso de información puede llegar a ser abrumador, por eso resulta vital desconectar del tema, de manera que es recomendable buscar información principalmente de carácter preventivo una o dos veces al día, evitando ver noticias que puedan generar angustia.

No obsesionarse con la información sobre el COVID-19

(4) – No hay que obsesionarse con la información sobre el COVID-19.

Tener paciencia.

El cambio en la rutina y el tener que pasar el día en casa pueden producir sensación de agobio, el cual puede dar lugar a episodios de mal humor o irritabilidad. Es normal necesitar un periodo de adaptación, por eso hay que mostrarse paciente con los demás y esforzarse por mantener una convivencia tranquila, intentando relativizar aquellos conflictos cotidianos triviales, poniéndose también en el lugar del otro.

Evitar discusiones.

Pararse a pensar durante unos segundos antes de contestar o, en los casos más extremos, pedir dejar la discusión para otro momento en el que ambos estén más calmados y buscar un momento de soledad y tranquilidad para pensar, pueden ser pautas a aplicar en caso de discusión. Asimismo, hacer yoga, practicar ejercicios de respiración o meditación durante unos minutos puede servir para ayudar a mantener el equilibrio emocional.

Mantener el contacto con el exterior. 

En la actualidad, existen numerosos recursos para continuar manteniendo el contacto con los allegados. Así, el teléfono o las redes sociales pueden fomentar la sensación de normalidad y aliviar el estrés al compartir sentimientos y consejos con los demás. Además, es interesante compartir historias e imágenes positivas sobre sanitarios y enfermos ya recuperados, pues infunden esperanza.

Prestar más atención a aquellas personas más vulnerables.

Debemos estar más pendientes de las personas más vulnerables y que corren mayor peligro ante la epidemia de coronavirus (ancianos, enfermos o personas que viven solas). Durante esta cuarentena habrá personas en situación de vulnerabilidad que echarán especialmente de menos relacionarse con los demás. Aprovechar que se tiene más tiempo del habitual para tener una relación más cercana puede ayudar a esas personas a sobrellevar mejor la cuarentena, reduciendo su sensación de soledad y aislamiento.

Buscar ayuda adicional.

Aquellas personas que sientan un nerviosismo excesivo, afectando negativamente a sus relaciones personales y quehaceres diarios, han de ponerse en contacto con un profesional de la salud mental para que le ayude a lidiar con este estrés abrumador.

Normas básicas de actuación ante el coronavirus.

A continuación, se facilitan una serie de enlaces con información fidedigna que nos pueden resolver cualquier duda que nos genere la actual pandemia del COVID-19:

Lavado frecuente de manos para evitar el contagio por coronavirus

(5) – El lavado frecuente de manos evita el contagio por el COVID-19.

  • Cómo distinguir los síntomas del coronavirus: Aprende a diferenciar los síntomas típicos del coronavirus con otras enfermedades como la alergías polínica, la gripe o el resfriado común. Enlace
  • ¿Tengo coronavirus? Aquí encontrarás una guía muy util para saber como actuar ante casos sospechosos de coronavirus y qué hacer si se conforma el diagnóstico. Enlace.
  • Guía de actuación ante el coronavirus: sintomatología, prevención, teléfonos de atención al ciudadano, en qué consiste la prueba de detección. Enlace
  • Cómo limpiar y desinfectar superficies en casa para prevenir el coronavirus. Enlace
  • Guía para convivir con un contagiado de coronavirus. Enlace.
  • Mascotas y coronavirus: Una excelente guía para contestar todas las dudas sobre la epidemia de coronavirus y tus mascotas. Enlace.

Continuará en una segunda parte:

Como gestionar la ansiedad ante el coronavirus (2ª Parte)

Referencias bibliográficas.

  •  BBC News. (2020). Coronavirus: la psicología detrás de las compras nerviosas por el brote de covid-19. El Universal. Recuperado el 16 de marzo de 2020. Enlace.
  • Capiello, M. I. (2020). Estos consejos te ayudarán a manejar la ansiedad que genera la propagación del coronavirus. Univisión. Recuperado el 16 de marzo de 2020. Enlace
  • Coronavirus, cómo gestionar la incertidumbre generada. (2020). Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP). Recuperado el 16 de marzo de 2020. Enlace
  • Five Ways to View Coverage of the Coronavirus. (2020). American Psychological Association.  Recuperado el 16 de marzo de 2020. Enlace
  • Lastra, J. (2020). Coronavirus: Cómo gestionar la angustia que provoca. Colegio Oficial de Psicólogos de Cantabria. Recuperado el 16 de marzo de 2020. Enlace.
  • Salas, J. (2020). Rutina y pocas noticias para frenar la ansiedad y el pánico por el coronavirus. El País. Recuperado el 16 de marzo de 2020. Enlace

Autora.

Mª Victoria Orbe Valls - Psicóloga Clínica

Mª Victoria Orbe Valls es psicóloga general sanitaria. Está graduada en Psicología por el CES Cardenal Cisneros (Universidad Complutense de Madrid), cuenta también con los másteres de Psicología General Sanitaria (Universidad Antonio de Nebrija) y Sexología Clínica y Terapia de Parejas (Instituto Superior de Estudios Psicológicos), así como con formación en Mindfulness y grafopsicología. En la actualidad compagina su actividad como psicóloga con la divulgación científica. Es colaboradora en el Blog de Nuestro Psicólogo en Madrid.


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