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Fobia. Definición. Significado.

La palabra fobia deriva del griego “phobos”  y etimológicamente está relacionada con el miedo o el temor. En la mitología griega Phobos o Pánico era un personaje estrechamente vinculado con el miedo. Era hijo de Afrodita, la diosa del amor y de Ares, el dios de la guerra y la violencia.

En el diccionario la acepción que se da a la palabra fobia es la un miedo intenso, irracional y desproporcionado hacia una situación, una cosa o una persona. Con carácter figurado puede significar la antipatía o el odio hacia alguien o hacia algo.

Fobia. ¿Qué es?

En psicología la palabra fobia se utiliza para referirse a un trastorno de ansiedad, caracterizado por el miedo intenso, desproporcionado e irracional que aparece ante personas, objetos o situaciones. Dentro de los trastornos fóbicos de ansiedad se distinguen dos grandes grupos. El primero está formado por las fobias simples o específicas, que veremos a continuación. En el segundo grupo está la fobia social o Trastorno de Ansiedad Social, que se verá en otro tema. La agorafobia es otro trastorno de ansiedad que aunque comparte rasgos en común con las fobias se considera como un cuadro aparte y merece ser visto en detalle en otro apartado.

FOBIAS ESPECIFICAS – FOBIAS SIMPLES

Fobia específica o fobia simple: Conoce su definición, sus causas, sus síntomas y las fobias más comunes

Fobias simples o específicas. Concepto.

¿Qué son las fobias específicas? Las fobias específicas, también conocidas como fobias simples,  son un trastorno de ansiedad, que se caracteriza por un miedo exagerado e irracional ante una situación, un animal o un objeto. El miedo no está justificado por el peligro real existente.

Este temor o miedo exagerado suele ir acompañado de una intensa reacción del sistema nervioso vegetativo y aparecen síntomas como palpitaciones, opresión precordial, dificultad para respirar, sudoración profusa o temblores.

Las fobias específicas son quizás el trastorno de ansiedad que más aparece entre la población general. Por suerte su gravedad es menor que otros trastornos como el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

Como ya se ha reseñado en otros apartados los trastornos de ansiedad son en cuanto a su frecuencia el segundo grupo de trastornos por detrás de los trastornos relacionados con sustancias. Los trastornos de ansiedad se dan en la población más frecuentemente que los trastornos del estado de ánimo.

Dentro de los trastornos de ansiedad distinguimos: La agorafobiael TOC o trastorno obsesivo compulsivoel TAG o trastorno de ansiedad generalizadalos ataques de pánico, la fobia social o trastorno de ansiedad socialel trastorno de estrés postraumático, el trastorno de estrés agudo y las fobias específicas que vamos a ver a continuación.

Fobia específica. Diagnóstico.

El diagnóstico de fobia específica aparece claramente delimitado en el DSM (siglas en inglés del “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales”) y debe reunir los siguientes requisitos:

– La situación, animal u objeto que desencadena la crisis de ansiedad y miedo.

– El reconocimiento por parte del sujeto de que es un miedo exagerado e irracional. A pesar de que el individuo reconoce su irracionalidad y su desproporción no puede evitar dejar de sentirlo. Este criterio en el caso de los niños no es exigido para validar el diagnóstico.

– Este miedo irracional conduce a situaciones de evitación del objeto fóbico. También se acepta que el individuo soporte la situación fóbica con un elevado sufrimiento cuando no es posible la evitación.

– La fobia conlleva malestar y sufrimiento, en mayor o menor grado, para el que la sufre e interfiere notablemente en sus actividades diarias.

– En menores de 18 años la duración del trastorno fóbico debe ser de más de seis meses.

– La aparición del cuadro no es debida a otro trastorno mental (TOC, ansiedad por separación, etc.)

La Aracnofobia es la fobia a las arañas

Epidemiología.

Las fobias simples o específicas son muy frecuentes entre la población. Según los distintos estudios su prevalencia varía de un 5% a 15% de la población. Si nos quedamos con un valor intermedio del 10% nos encontramos que las fobias simples son el trastorno de ansiedad más prevalente en todo el mundo. En cuanto a la distribución por sexos los estudios atribuyen un 70% al sexo femenino. Este porcentaje se iguala en el caso de la hematofobia o miedo a la sangre. En los estudios también se ha encontrado una alta incidencia familiar.

Fobias. Síntomas.

El miedo o el temor es el principal síntoma que aparece en toda fobia. Junto al miedo, puede aparecer cualquier clase de síntoma relacionado con la ansiedad que acompaña al cuadro.

La ansiedad que aparece en las fobias específicas es de dos clases:

Ansiedad anticipatoria: Se produce cuando el sujeto piensa en la situación fóbica y recrea en su mente las sensaciones que está seguro que va a experimentar.

Ansiedad situacional: En este caso el sujeto se encuentra frente a la situación fóbica de forma real. Ante esto, su miedo se dispara, y junto a él, aparece todo un cortejo de síntomas de tipo vegetativo, propiciados por la activación del sistema adrenérgico, con la consiguiente descarga de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina). En la ansiedad anticipatoria los síntomas no son tan intensos como en la ansiedad situacional. Los síntomas más comunes son:

Miedo o temor intenso.

– Sudoración.

– Palidez.

– Taquicardia.

– Palpitaciones.

– Sensación de ahogo o de falta de aire.

– Opresión precordial.

– Frialdad en extremidades.

– Mareo o vértigo.

– Hormigueos y parestesias.

– Polaquiuria y tenesmo vesical.

Como el sujeto conoce su reacción ante la situación fóbica, es bastante común que desarrolle conductas y actitudes con las que trata de minimizar las probabilidades de encontrarse frente al objeto fóbico. Esta clase de comportamiento es conocido como conducta evasiva.

Fobias. Tipos.

Ya hemos aclarado inicialmente que las fobias específicas  son trastornos de Ansiedad, independientes de la fobia social (Trastorno de Ansiedad Social) y de la Agorafobia que es un trastorno de ansiedad donde el sujeto siente un miedo irracional a encontrarse en una situación o lugar donde no podría ser atendido en caso de sufrir un ataque de ansiedad.

 Por lo tanto a la hora de hablar de los tipos de fobias, nos estamos refiriendo a las fobias específicas.

Las fobias específicas, conocidas hasta hace poco como fobias simples, son temores desproporcionados e irracionales que están provocados por situaciones muy concretas, como miedo a los reptiles, a las alturas o a la sangre entre otras muchas situaciones. 

Estas fobias son menos graves e incapacitan menos al sujeto que la fobia social y la agorafobia. Esto puede ser debido a la escasa repercusión que producen en el individuo. O tal vez por la improbabilidad de enfrentarse al objeto fóbico. A veces son situaciones muy extrañas y se dan raramente.

Debido a la frecuencia de esta patología en la población mundial en pequeño grado de intensidad, no podemos hablar de fobia específica en todos los casos. Para poder aplicar el diagnóstico de fobia específica, es necesario que:

– El sujeto experimente una ansiedad significativa.

– O bien, que la fobia altere su forma de vida de forma sustancial.

Hematofobia o Fobia a la sangre

Fobias. Clasificación.

Si seguimos la clasificación del DSM IV podemos considerar que existen cinco grandes categorias de fobias específicas:

– Fobias ocasionadas por animales: arañas, perros, reptiles, etc.

– Las Fobias provocadas por la naturaleza: alturas, tormentas, etc.

– Fobias ocasionadas por la presencia de sangre: con respuesta vasovagal inmediata ante la vista de heridas, inyecciones o sangre.

– Hay Fobias originadas en situaciones muy concretas: ascensores, puentes, aviones, etc.

 Otras fobias: miedo a contraer enfermedades, miedo a atragantarse, etc.

La lista de fobias es interminable, pues el número de ellas es ilimitado. Se puede desarrollar un trastorno fóbico ante prácticamente cualquier objeto o situación. La nomenclatura que se usa para denominar las distintas fobias específicas suele ser utilizando un prefijo que hace referencia a la raíz griega del objeto fóbico, seguido a continuación del término griego “phobos” o fobia.

La Fobia a los animales.

La zoofobia o fobia a los animales suelen ser de aparición precoz, generalmente durante la edad infantil. Destacan entre las zoofobias el temor a los reptiles y los anfibios (herpetofobia). Ésta a su vez engloba el miedo específico a las serpientes (ofidiofobia). Se suele dar con mucha mayor frecuencia en mujeres que en hombres. Dentro de la herpetofobia también se incluye el miedo a salamandras, lagartijas, ranas y sapos. Otro caso muy común es el de la aracnofobia o miedo a las arañas y tarántulas. El temor irracional a los perros (cinofobia) es también bastante común, más que el miedo a los gatos (ailurofobia) o a los peces (ictiofobia).

Fobias de la naturaleza.

Se incluye en este grupo el miedo a las tormentas, los rayos, los relámpagos o el viento. Se pueden denominar con varios nombres como astrafobia, astrapofobia o brontofobia. La nictofobia es el miedo la oscuridad.

El miedo a las alturas o acrofobia se da en la misma proporción en hombre que en mujeres, a diferencia de todas las demás que son más frecuentes en mujeres.

La Fobia relacionada con la sangre. 

Es conocida por el nombre de hematofobia. Se distingue de las demás en que la respuesta de ansiedad y miedo característica de otras fobias, es sustituida aquí por una intensa respuesta vasovagal que conlleva una disminución brusca de la presión arterial, con mareo pérdida de conocimiento, palidez, sudoración y taquicardia. Puede ser desencadenada por la visión de alguna escena sangrienta, una herida, un acto quirúrgico o una simple inyección.

Fobias situacionales. 

Se incluyen en este grupo la claustrofobia o temor a lugares cerrados o a los ascensores, el miedo a conducir (amaxofobia) o el miedo a volar en aviones (aerofobia). Suelen ser de aparición más tardía, a partir de los veinte años, más frecuentes en mujeres, y tienen como patrón común el asociarse en muchas ocasiones a la agorafobia. Esta categoría de fobias ambientales es el grupo que se da con más frecuencia en la población.

Otros tipos.

Existe un quinto grupo de fobias llamado de “otros tipos” siguiendo la nomenclatura del DSM, donde se incluyen casos que no encuadran fácilmente en los grupos anteriores: miedo a la suciedad y los gérmenes (misofobia o bacteriofobia), miedo a asfixiarse, miedo a vomitar (emetofobia), miedo a los disfraces, payasos y mimos (coulrofobia).

Coulrofobia o Fobia a los payasos

Fobias más comunes.

Las fobias más comunes pertenecen al grupo de las zoofobias y son la fobia a los reptiles y la fobia a las arañas. Si juntamos estas dos con el miedo a los pájaros y los insectos suman el 50% de los trastornos fóbicos.

Ofidiofobia o Fobia a las serpientes.

Esta zoofobia es la segunda más frecuente en el ranking de las fobias. Como hemos dicho antes la ofidiofobia es el miedo a las serpientes. Se engloba, junto con el miedo a los anfibios, lagartos, salamandras, lagartijas, ranas y sapos en la llamada herpetofobia. Es, al igual que la aracnofobia, más frecuente en mujeres. Aproximadamente el 10% de la población tiene en mayor o menor grado miedo irracional a las serpientes.

El sujeto que padece ofidiofobia, no sólo tiene miedo a las serpientes vivas, sino que reacciona con temor a la visión de serpientes en la televisión o a juguetes con forma de reptiles. Si bien el miedo o respeto por las serpientes es bastante generalizado en la población, esto no siempre significa un miedo a los reptiles.

Una persona puede tener cierto temor a los reptiles pero es capaz de ver a uno de estos animales encerrado en una caja de cristal en el zoológico. Sin embargo el paciente con verdadera fobia, sentirá un miedo intenso, aun sabiendo que el animal está encerrado.

Miedo a las serpientes. Causas.

Este miedo a las arañas y a las serpientes ha tratado de ser explicado por el miedo ancestral de nuestros antepasados a estos animales, algunos de los cuales podían ser letales por su mordedura. Estudios antropológicos han demostrado, que en el caso de las serpientes, el hombre y algunos primates han desarrollado un rápido sistema visual para detectarlas.

Existe una conexión directa entre la retina y ciertos núcleos talámicos, que emitirían una señal de alerta ante el mínimo reconocimiento visual de “algo” que se parezca a un reptil. Desde el tálamo saldría una señal a la amígdala cerebral que pondría en marcha todos los mecanismos fisiológicos de alerta. Por otro lado, el tálamo enviaría otra señal a la corteza cerebral, para asegurar que lo visto es realmente una serpiente. Si la corteza cerebral confirma la información, se potencia de forma extraordinaria la respuesta de alarma de la amígdala cerebral.

Para los psicoanalistas, la serpiente tendría un significado simbólico: sería una sustitución del pene. Freud consideraba que las pesadillas, durante el sueño, son la realización inconsciente de un deseo reprimido. La censura onírica sustituiría el placer por terror. Visto de esta forma, una mujer con ofidiofobia estaría con su miedo, manifestando un deseo o una envidia del pene. Como todo en esta vida, esta opinión es cuestionable, y así el propio Freud dijo: “En ocasiones un cigarro es solamente un cigarro” (y no un sustituto del pene como podrían afirmar los más furibundos psicoanalistas).

La aracnofobia es una de las fobias más frecuentes

Aracnofobia o Fobia a las arañas.

Es la fobia que con mayor frecuencia se da en la población mundial. Una de cada 3 personas con temores irracionales y desproporcionados tiene miedo a las arañas. De cada cinco pacientes con aracnofobia, cuatro de ellos son del sexo femenino.

Hagamos algunos cálculos matemáticos. A finales de 2017 es probable que el número de habitantes del planeta sea de más 7500 millones de personas o más. Aproximadamente una de cada 25 personas tiene alguna fobia. Esto nos daría 300 millones de personas con fobias y 100 millones de personas con aracnofobia: 20 millones de hombres y 80 millones de mujeres.

Cuando la persona con aracnofobia se encuentra con una araña puede reaccionar gritando y huyendo o bien puede tener una reacción de sobrecogimiento y quedarse inmovilizada. Es frecuente que huya, cierre la puerta y busque la ayuda de algún amigo a familiar que mate al pequeño animal. Aunque el paciente fóbico podría matar él mismo a la araña, no son capaces de hacerlo. Se quedan agazapados viendo como matan a la araña y suelen asegurarse de que está muerta.

El temor a encontrarse con arañas puede llegar a limitar su movilidad y condicionar su forma de vida, pues evitarán todos los lugares donde sospechen que se pueden encontrar con arañas, como el campo, jardines. Evitarán excursiones o la limpieza de trasteros o desvanes.

Miedo a las tormentas.

El miedo a las tormentas ocupa el tercer puesto en el pódium de honor de las fobias en cuanto a frecuencia. Se trata de una fobia del grupo de la naturaleza que engloba el miedo a las tormentas (astrafobia o astrapafobia), los truenos, rayos y  relámpagos (brontofobia o ceraunofobia o tonitrofobia) el viento.

No debe confundirse la astrafobia con la astrofobia que es el miedo irracional al firmamento, el espacio, los planetas y otros cuerpos celestiales.

En general la astrafobia, suele desarrollarse en la niñez como una continuación del normal miedo infantil ante fenómenos de la naturaleza como el trueno, el relámpago o el rayo. Los niños tratan de ocultarse o meterse bajo las sábanas para no ver y oír las tormentas. Si alguna de estas vivencias resulta especialmente traumática puede condicionar el desarrollo de esta fobia. También puede estar influenciada por el ambiente que vive el niño. Si una madre padece astrafobia, y ante las tormentas se esconde y se lleva con ella a su hijo, con su comportamiento está transmitiendo al niño una sensación de peligro desproporcionado y puede hacer que éste acabe padeciendo el mismo trastorno.

Brontofobia o miedo a las tormentas

Claustrofobia.

El temor a los espacios cerrados y reducidos se denomina claustrofobia. Suele englobar dos tipos de actitudes: el miedo irracional a los espacios cerrados es el sentimiento básico de este trastorno, pero lo que el individuo verdaderamente teme es el quedarse encerrado para siempre, no poder salir de ese lugar o morir asfixiado. Se calcula que cerca de un 7% de la población mundial tiene síntomas de claustrofobia en mayor o menor grado.

Los lugares que con más frecuencia originan claustrofobia son: ascensores, túneles, habitaciones pequeñas, cuartos de baño sin  ventanas, medios de transporte como aviones, trenes o autobuses, aparatos de radiodiagnóstico cerrados como TAC o Resonancia Magnética Nuclear (RMN).

Este trastorno puede interferir y limitar bastante la vida del enfermo, pues a veces tienen que subir innumerables escaleras por no entrar en el ascensor o rechazar pruebas diagnósticas necesarias.

La claustrofobia puede aparecer por haber vivido en la niñez algún suceso traumático, como quedarse encerrado en un ascensor, aunque en ocasiones basta haber oído a alguien contra una experiencia semejante, puede desembocar en una claustrofobia.

Fobia a las agujas.

La tripanofobia es un trastorno que se puede incluir dentro del grupo de fobias a la sangre (hematofobias). Consiste en el miedo irracional a las agujas, las inyecciones o las extracciones de sangre. Se considera que alrededor de un 15% de los casos de fobia son debidos a este trastorno.

El problema se suele desarrollar en la niñez y en muchos casos viene condicionado por una educación errónea donde se amenaza al niño con castigos como llevarle al médico o ponerle inyecciones. Estos pacientes ante la sola visión de una aguja, de una herida o de la sangre, pueden tener un síncope vasovagal y caer fulminados al suelo, quedando inconscientes, sin apenas dar tiempo a reaccionar a las personas que están a su alrededor, que no pueden impedir el desmayo ni la caída al suelo.

Tripanofobia o fobia a las agujas

Acrofobia o Fobia las alturas.

La Acrofobia es el miedo a las alturas. Se da muy frecuentemente en la población, pues se cree que puede afectar al 5% de la población. No se debe confundir con la sensación de respeto o precaución ante situaciones donde la altura supone un riesgo real.

El acrofóbico tiene este miedo mucho más exagerado y no puede controlarlo. Estos sujetos son incapaces de asomarse a un balcón elevado, al borde de un puente o acercarse a un precipicio. Algunos autores encuentran similitudes entre la acrofobia y el vértigo a las alturas. La distinción fundamental está en que el vértigo es un trastorno del sentido del equilibrio, que produce la sensación de giro de objetos en quien lo padece.

Referencias Bibliográficas.

 

Continuará en una 2ª parte:  Otras Fobias y Tratamiento

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Fobias Simples o Fobias específicas
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Gerardo Castaño Recuero trabaja como psicólogo y psicoterapeuta en "Nuestro Psicólogo en Madrid". Ha estudiado Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid y también ha cursado dos Máster, uno sobre Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica y otro sobre TFE: Terapia Focalizada en las Emociones.