Un ataque de ansiedad (o ataque de pánico) es una respuesta súbita y excesiva del sistema de alarma de nuestro organismo. Se vive con un miedo intenso y síntomas físicos llamativos, pero en personas sanas no es peligroso y suele ser autolimitado. En esta guía verás qué es, cómo reconocerlo, qué hacer durante el episodio y cómo tratarlo para evitar recurrencias.
Ataque de ansiedad: qué es y cómo reconocerlo
** Nota terminológica: Aunque en la práctica clínica, “ataque de ansiedad”, “crisis de ansiedad”, “ataque de pánico” o “panik attack” se utilizan como sinónimos, en este artículo usaremos preferentemente, el término “ataque de ansiedad”. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5-TR) utiliza «ataque de pánico» como el término técnico oficial.
¿Qué es un ataque de ansiedad?
Un ataque de ansiedad es una respuesta súbita y desproporcionada del sistema de alarma: un episodio de miedo o malestar muy intenso que aparece de forma repentina y alcanza su máxima intensidad en pocos minutos. Los síntomas físicos y psicológicos son llamativos y el paciente los vive como incontrolables y amenazantes, aunque no suponen un riesgo vital en personas sanas.
Durante el episodio es frecuente interpretar las sensaciones como un infarto, un desmayo inminente, la pérdida de control o “volverme loco”, la sensación de muerte inminente, lo que alimenta el círculo del pánico.
Duración y curso
Un ataque de ansiedad suele durar entre 10–20 minutos, y rara vez supera los 30 minutos. Aparece de forma súbita y en apenas unos minutos alcanza su máxima intensidad. Durante el ataque de pánico, el individuo experimenta síntomas muy intensos y variados, tanto físicos como psíquicos, que analizaremos en detalle más adelante.
Tras la crisis puede quedar una especie de “resaca ansiosa” (sensación de cansancio, hipervigilancia o preocupación) durante un tiempo.
¿Por qué asusta tanto (si no es peligroso)?
La irrupción súbita y la intensidad extrema de los síntomas hacen que el cerebro interprete el ataque de ansiedad como una amenaza seria. Sin embargo, se trata de una activación exagerada del sistema de respuesta al estrés que tiende a remitir por sí sola.
Recurrencia y ansiedad anticipatoria de los ataques de ansiedad
Tras una primera crisis es frecuente que aparezca miedo a que el ataque de ansiedad se repita. Ese temor (ansiedad anticipatoria) puede favorecer nuevas crisis y llevar a evitar lugares o situaciones. Cuando los ataques de ansiedad son recurrentes, inesperados y se acompañan de preocupación persistente por nuevas crisis, hablamos de trastorno de pánico. Más adelante veremos claramente la diferencia entre un ataque de ansiedad y el Trastorno de pánico.
Contexto clínico del ataque ansiedad
Los ataques pueden presentarse aislados o en el contexto de otros trastornos (p. ej., fobias específicas, TEPT, depresión), y motivan consultas frecuentes en urgencias, atención primaria, cardiología y salud mental.
** Importante: si es la primera vez que tienes dolor torácico intenso, dificultad respiratoria marcada, desmayo o tienes factores de riesgo cardiovascular, es prudente acudir a urgencias lo antes posiblepara descartar patología orgánica.
Referencias bibliográficas: [1] [3] [5] [6] [9]
Epidemiología de los ataques de ansiedad
El ataque de ansiedad o de pánico constituye uno de los motivos de consulta más frecuentes en los servicios de urgencias, atención primaria y salud mental. Se estima que entre un 2 % y un 3 % de la población general desarrollará un episodio de pánico a lo largo de su vida, aunque las formas leves o aisladas son mucho más comunes (Organización Mundial de la Salud, 2022; American Psychiatric Association, 2022).
Aparecen habitualmente entre los 15 y los 35 años, con un predominio femenino de aproximadamente 2:1 (Bandelow & Michaelis, 2015). En algunos estudios europeos, la incidencia anual en mujeres alcanza el 0,4 %, frente al 0,2 % en hombres (SEPSM, 2021).
La comorbilidad o coexistencia con otras enfermedades mentales es elevada.
– Alrededor del 50 % de los pacientes presentan síntomas depresivos clínicamente significativos o han tenido un episodio depresivo mayor en algún momento de su evolución (Kessler et al., 2016).
– Son frecuentes las asociaciones con trastornos fóbicos, ansiedad generalizada y consumo excesivo de alcohol o hipnosedantes.
Referencias bibliográficas: [3] [7] [9] [11]
Causas y mecanismos del ataque de ansiedad
A pesar de los avances en neurociencias, el origen exacto de los ataques de ansiedad sigue sin conocerse por completo. La evidencia actual señala que intervienen múltiples factores biológicos, psicológicos y ambientales, que se combinan de manera distinta en cada individuo (American Psychiatric Association, 2022).
Factores biológicos y genéticos
- Predisposición hereditaria: los estudios de gemelos y familiares de primer grado muestran un riesgo 4-8 veces mayor de padecer trastornos de pánico cuando existen antecedentes familiares de ansiedad o depresión (Hettema et al., 2001).
- Neurotransmisores: se ha descrito una hiperactividad noradrenérgica en el locus coeruleus del tronco encefálico y alteraciones en los sistemas serotoninérgico (5-HT) y GABAérgico (Gorman et al., 2000).
- El exceso de noradrenalina favorece síntomas como palpitaciones y temblor.
- La disminución de serotonina o de GABA reduce la inhibición neuronal y facilita la respuesta de alarma.
- Las benzodiacepinas actúan abriendo los canales de cloro mediados por GABA, lo que explica su efecto ansiolítico.
- Sistema de respuesta al estrés: durante la crisis se activa el eje hipotálamo-hipófiso-adrenal, con liberación de adrenalina y cortisol, elevación de la frecuencia cardíaca y respiratoria y redistribución del flujo sanguíneo hacia los músculos (fight-or-flight).
Factores psicológicos
- Personalidad y estilos cognitivos: las personas con alta sensibilidad a la ansiedad, perfeccionismo o tendencia al control rígido suelen interpretar las sensaciones corporales como amenazantes.
- Aprendizaje y experiencias previas: situaciones traumáticas o de estrés intenso pueden condicionar una respuesta de miedo condicionada.
- Procesos cognitivos: pensamientos catastrofistas o creencias irracionales (“me voy a morir”, “me estoy volviendo loco”) amplifican la percepción de peligro y precipitan el ataque (Clark, 1986).
Factores ambientales y de estilo de vida
- Estrés crónico laboral o familiar, cambios vitales importantes (divorcios, mudanzas, pérdidas económicas) o privación de sueño pueden actuar como desencadenantes.
- Consumo de sustancias estimulantes: cafeína, nicotina, alcohol, drogas o fármacos como la yohimbina pueden precipitar una crisis en personas predispuestas (Charney et al., 1984).
- Condiciones médicas: hipertiroidismo, arritmias, asma o hipoglucemias pueden generar síntomas somáticos similares y favorecer el inicio de un ataque.
Mecanismo fisiológico del ataque de ansiedad
Durante la crisis, los mecanismos de alerta biológica se disparan de forma desproporcionada frente a un peligro inexistente:
1. Descarga de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) → taquicardia, hiperventilación, temblor y sudoración.
2. Activación simpática generalizada → dilatación pupilar, aumento de glucosa y tensión muscular.
3. Hiperventilación mantenida → descenso de CO₂ y alcalosis respiratoria, que intensifican mareo y parestesias.
4. Sensación de pérdida de control → incremento del miedo y retroalimentación del circuito ansioso.
Si el paciente logra reducir la frecuencia respiratoria y comprender que el episodio es autolimitado, la activación fisiológica cede en pocos minutos.
En síntesis: los ataques de ansiedad surgen de la interacción entre una vulnerabilidad biológica y factores psicológicos o ambientales que activan de forma inadecuada los circuitos cerebrales del miedo. Comprender este mecanismo ayuda al paciente a racionalizar la crisis y disminuir su impacto.
Referencias bibliográficas: [3] [4] [5] [6] [7] [11]
Síntomas y diagnóstico de un ataque de ansiedad
Para diagnosticar un ataque de ansiedad vamos a seguir los criterios del DSM 5-TR de la Asociación de Psiquiatría Americana (APA, 2022), que considera que:
Un ataque de ansiedad o de pánico es un episodio de aparición súbita de miedo o malestar intensos que alcanza su pico en pocos minutos y se acompaña de 4 o más de los siguientes 13 síntomas (American Psychiatric Association, 2022):
- Palpitaciones o taquicardia
- Sudoración
- Temblor o sacudidas musculares
- Sensación de falta de aire o ahogo
- Sensación de atragantamiento
- Dolor u opresión torácica (creen sufrir un infarto)
- Náuseas o malestar abdominal
- Mareo, inestabilidad o sensación de desmayo
- Escalofríos o sofocos
- Parestesias (hormigueo, acorchamiento)
- Desrealización (Sensación de irrealidad) o despersonalización (verse como terceras personas fuera de su cuerpo).
- Miedo a perder el control o “volverse loco”
- Miedo a morir: Sensación de muerte inminente.
La crisis es de comienzo súbito, alcanza la intensidad máxima en pocos minutos y el episodio completo suele resolverse en menos de 30–45 min, aunque puede dejar “resaca ansiosa” y si no se trata existe el riesgo de que vuelva a repetirse.
Vídeo: síntomas de un ataque de ansiedad (1 min)
Ataque de ansiedad versus Trastorno de pánico.
Aunque a menudo se confunden estos dos términos, debemos aclarar que no son lo mismo y a continuación veremos sus diferencias
- Ataque de ansiedad
- En el DSM-5-TR, el ataque de pánico es un especificador que puede añadirse a múltiples diagnósticos (p. ej., fobias, TEPT, depresión) o aparecer de forma aislada. Un especificador es un término que hace una extensión de un diagnóstico para aclarar mejor un trastorno o enfermedad. Los especificadores son ampliamente usados en psiquiatría y psicología.
- Los ataques de ansiedad pueden ser inesperados (sin desencadenante claro) o esperados (ante un estímulo temido).
- Un ataque de ansiedad aislado no constituye por sí mismo un trastorno mental ni un trastorno de ansiedad.
B) Trastorno de pánico (DSM-5-TR): criterios diagnósticos
1. El sujeto presenta ataques de ansiedad recurrentes e inesperados.
2. Ha tenido al menos 1 ataque seguido, durante 1 mes o más, de uno o ambos:
- Preocupación persistente por nuevos ataques o sus consecuencias (p. ej., “infarto”, “perder el control”).
- Cambio desadaptativo en la conducta relacionado con los ataques (evitación de ejercicio, de lugares, necesidad de acompañante…).
C. El cuadro no es atribuible a efectos de sustancias (p. ej., estimulantes) ni a otra condición médica (hipertiroidismo, arritmias, asma, hipoglucemia…).
D. No se explica mejor por otro trastorno mental, p. ej., fobia social ante evaluación, fobia específica, TOC, TEPT, ansiedad por separación (American Psychiatric Association, 2022).
*** Nota clínica importante: cuando la evitación persistente de lugares/situaciones donde “escapar o recibir ayuda sería difícil” aparece junto a ataques y miedo anticipatorio, debemos evaluar la agorafobia como un posible diagnóstico añadido.
Pautas clínicas rápidas (ayudan a no confundirlos)
- Ataque de ansiedad aislado (especificador): Es un episodio único, posible en diversos contextos diagnósticos o médicos.
- Trastorno de pánico: Es patrón recurrente de crisis inesperadas + preocupación o evitación durante 1 mes o más.
- Hay que descartar causas orgánico o consumo de sustancias ante un dolor torácico, síncope, taquiarritmias, tirotoxicosis, consumo de estimulantes (cafeína alta, cocaína, anfetaminas, yohimbina).
Referencias bibliográficas: [1] [3] [5] [9] [10] [12]
Diagnóstico: ¿Cómo se confirma que es un ataque de ansiedad?
Una de las mayores angustias del paciente es si lo que experimentó era realmente un ataque de ansiedad o si pudo tratarse de algo médico más grave. Por ello, la evaluación profesional es crucial.
El diagnóstico de un ataque de ansiedad es clínico y persigue tres objetivos fundamentales: 1) descartar cualquier problema médico, 2) confirmar que se cumplen los criterios del DSM-5-TR, y 3) valorar el riesgo y la necesidad de tratamiento.
Triaje inicial y descarte médico (¡Lo más importante!)
Antes de cualquier diagnóstico psicológico, la prioridad es descartar causas médicas, que puedan imitar la clínica del ataque de ansiedad (como problemas cardíacos o pulmonares).
Debe priorizar la consulta o derivación a urgencias si existe alguno de estos signos de alarma:
- Dolor torácico con factores de riesgo cardiovascular (edad, hipertensión, diabetes, historial).
- Síncope (desmayo) o pérdida de conciencia durante el episodio.
- Arritmias conocidas o palpitaciones con inestabilidad hemodinámica (sensación de que el pulso es muy irregular o débil).
- Déficit neurológico (confusión, dificultad para hablar, cefalea muy intensa y súbita).
- Intoxicación o abstinencia de sustancias (alcohol, estimulantes, etc.).
- Riesgo suicida o agitación grave.
Diagnóstico diferencial del Ataque de Ansiedad
Una vez descartadas las causas orgánicas, el profesional se centra en los criterios. Se deben diferenciar el Ataque de Ansiedad (el episodio puntual) de otros trastornos que imitan sus síntomas, y del Trastorno de Pánico (el patrón recurrente, ya visto anteriormente).
El profesional debe diferenciar el pánico de estas entidades:
- Enfermedades físicas: Hipertiroidismo, arritmias, asma, hipoglucemia.
- Otros trastornos mentales: Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), Fobia Social o Fobia Específica.
Valoración de la gravedad y plan de tratamiento
La evaluación también mide la gravedad de la ansiedad y el impacto que tiene en la vida del paciente (lo que en psicología llamamos impacto funcional).
- Preguntas clave: ¿Con qué frecuencia tiene ataques de ansiedad? ¿Ha dejado de ir a algún lugar por miedo a tenerlos? ¿Está interfiriendo con su trabajo o vida social?
- Escalas: El psicólogo/psiquiatra puede utilizar herramientas validadas como la PDSS (Panic Disorder Severity Scale) o la HADS para medir la gravedad de la ansiedad y depresión comórbida.
Plan Inmediato para el paciente: El primer paso siempre será educar al paciente. Explicarle que el ataque es autolimitado y no peligroso y enseñarle técnicas de respiración guiada para minimizar la sintomatología. (Se explicarán más adelante).
Referencias bibliográficas: [1] [3] [9] [10] [11] [12]
Caso clínico de un ataque de ansiedad
La mejor forma de comprender la complejidad de un ataque de ansiedad es a través de un ejemplo práctico que ilustre el proceso de diagnóstico y tratamiento.
El caso de “Adela”
Datos relevantes: Mujer de 55 años, residente en Madrid. Antecedentes de hipertensión arterial conocida y rasgo de hipocondría referido. Sin cardiopatía previa.
Primera crisis y triaje médico
Una tarde de verano, subiendo una cuesta con calor intenso, Adela inició un cuadro de molestia torácica opresiva, palpitaciones y falta de aire intenso. La escalada de pensamientos negativos fue inmediata: «Pensé que era un infarto. Empecé a sudar, me faltaba el aire y la angustia fue subiendo hasta aterrorizarme por completo».
La paciente acudió a urgencias, donde se priorizó el descarte médico debido a su edad y antecedentes de hipertensión.
Diagnóstico Diferencial en Urgencias
Una vez en Urgencias se realizó una valoración clínica completa y un Electrocardiograma (ECG) que resultaron ser normales. Se descartó una patología cardiaca aguda. Tras tranquilizar a la paciente y administrar 1 mg de Lorazepam (Orfidal) sublingual el cuadro desapareció.
Evolución clínica y diagnóstico psicológico
En las semanas siguientes, Adela sufrió tres nuevos episodios similares, de inicio brusco y sin desencadenante claro. Fue derivada a cardiología (sin hallazgos relevantes) y finalmente a salud mental.
El patrón de ataques recurrentes e inesperados, sumado a la preocupación persistente por que se repitieran, confirmó el diagnóstico de Trastorno de Pánico.
Clave clínica: El círculo vicioso del pánico
El caso de Adela ilustra perfectamente el mecanismo del pánico: las sensaciones corporales iniciales (fatiga, calor, palpitaciones por la cuesta) fueron interpretadas de forma catastrófica («me está dando un infarto»). Esta interpretación errónea disparó el miedo, que a su vez intensificó los síntomas físicos (hiperventilación), cerrando el círculo vicioso pánico-hipervigilancia.
Abordaje terapéutico
Se implementó el tratamiento de primera línea basado en guías clínicas (NICE, APA):
Farmacológico: Se inició tratamiento con Escitalopram, un ISRS (Inhibidor Selectivo de la Recaptación de Serotonina) y Alprazolam, una benzodiacepina (de apoyo a corto plazo, en dosis bajas) para estabilizar la ansiedad anticipatoria.
Psicoterapia: Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), con foco en:
- Desmontar el miedo explicando a Adela que los síntomas son intensos pero no peligrosos.
- Reemplazar los pensamiento catastróficos («infarto») por unos más realistas.
- Exposición gradual y segura a las sensaciones que temía (palpitaciones, mareo) para desvincularlas del peligro.
Evolución: Tras seis meses de tratamiento combinado, se logró la remisión de las crisis. La benzodiacepina se retiró progresivamente, y Adela recuperó el control de su vida social y laboral (NICE, 2011).
Referencias bibliográficas: [1] [3] [5] [8] [13]
Evolución de los ataques de ansiedad
La característica más importante de la evolución de un ataque de ansiedad es el miedo persistente que deja tras de sí. La mayoría de las personas que sufren una crisis inicial no desarrollan un trastorno crónico, pero siempre existe esa posibilidad.
La enfermedad se cronifica cuando el paciente entra en el círculo vicioso del pánico:
El Miedo anticipatorio (La preocupación)
Tras el episodio inicial, es común desarrollar una preocupación persistente a que se repita el ataque de ansiedad. Este fenómeno se conoce como miedo anticipatorio.
El paciente está en un estado de hipervigilancia corporal constante (revisando el pulso, la respiración o la temperatura), buscando la más mínima señal de que la crisis va a empezar de nuevo.
Esta propia hipervigilancia aumenta el nivel de ansiedad basal, lo que paradójicamente, incrementa la probabilidad de una nueva crisis.
Evitación y Desarrollo del Trastorno de Pánico
El miedo anticipatorio tiene una consecuencia directa en la conducta: la evitación. El paciente comienza a restringir sus actividades o hábitos de vida para evitar lugares o situaciones que asocia con el primer ataque. Esta conducta de evitación es una de las condiciones necesarias para que aparezca el Trastorno de Pánico.
Ataque de ansiedad con Agorafobia
La evitación es el puente hacia el trastorno que con más frecuencia se asocia a los ataques de ansiedad: la agorafobia.
La agorafobia no es miedo a los espacios abiertos, sino el miedo irracional a situaciones donde escapar sería difícil o embarazoso si se produjera una crisis de ansiedad, o donde no habría ayuda disponible.
Situaciones típicas que evita el agorafóbico: Uso del transporte público (metro, autobuses), estar en una fila o multitud, estar solo fuera de casa, o visitar centros comerciales.
Consecuencia: El radio de acción del paciente se reduce progresivamente, a veces quedando confinado en casa o necesitando ir siempre acompañado (conductas de seguridad), lo que mantiene y agrava el trastorno.
*** Mensaje importante: La clave del tratamiento radica en romper este círculo vicioso que va de la preocupación (miedo anticipatorio) a la limitación (evitación y agorafobia).
Referencias bibliográficas: [3] [5] [7] [9]
¿Qué hacer durante un ataque de ansiedad?
Si estás sufriendo un posible ataque de ansiedad o te encuentras ante alguien que puede estar en esta situación, sigue estas pautas de actuación de forma inmediata:
Si es la primera vez o no estás seguro de lo que te está pasando:
- Llama al 112 (o acude a Urgencias). Hasta el triaje de urgencias no puede descartarse otra patología.
- Mientras llega ayuda:
- Siéntate con la espalda apoyada y pies en el suelo.
- Respira despacio: inhala por la nariz 4 segundos, mantén el aire 2 segundos, exhala por la boca 6 segundos.
- Evita cafeína, alcohol o bolsa de aire (no recomendada).
- Si no es la primera vez, llama también a Urgencias, si aparece cualquiera de estos signos de alarma: dolor torácico intenso o que no cede, desmayo, falta de aire marcada, debilidad de un lado del cuerpo, confusión, antecedente cardiaco.
Ya tienes diagnóstico de ataques de pánico y es recurrente
- Recuerda: el episodio es autolimitado y no es peligroso.
- No huyas; quédate donde estás si es seguro.
- Respiración 4–2–6 durante unos minutos.
- Ponle nombre: “esto es un ataque de ansiedad”.
- Ancla sensorial: nota el contacto de los pies, frota las palmas, nombra 3 cosas que veas y 2 sonidos que oigas.
- Después, programa seguimiento para prevenir recurrencias → Solicitar cita con tu psiquiatra o psicólogo.
Si estás ayudando a un desconocido
- Primero, llama inmediatamente al 112 o a urgencias. No asumas ningún diagnóstico ni corras riesgos innecesarios.
- Acompaña al sujeto, habla calmado y guía la respiración (4–2–6) mientras llega la ayuda.
- Evita dar medicación o bebidas estimulantes.
- Si pierde la consciencia o hay traumatismo/convulsiones, sigue las indicaciones del 112.
Referencias bibliográficas: [3] [8] [10] [12]
Tratamiento del Ataque de Ansiedad
El tratamiento eficaz de los ataques de ansiedad requiere un abordaje dual que combina la psicoterapia y, cuando la gravedad lo exige, el tratamiento farmacológico. El objetivo es doble:
- Manejar la crisis en el momento agudo.
- Prevenir nuevos ataques de ansiedad y evitar la cronicidad.
B. Tratamiento farmacológico de rescate (Benzodiacepinas)
En el momento agudo del ataque de ansiedad, ciertos fármacos (benzodiacepinas), como el lorazepam sublingual (Orfidal), el alprazolam (Trankimazin), el diazepam (Valium) o el clonazepam (Rivotril) pueden ser usados para cortar la crisis de forma puntual, siempre bajo prescripción médica.
Aviso importante: Las benzodiacepinas solo deben usarse a corto plazo y bajo estricta indicación médica. Su uso continuado conlleva riesgo de tolerancia y dependencia, y no son el tratamiento definitivo para prevenir las recaídas.
Tratamiento a largo plazo: Prevención y Curación
El objetivo a largo plazo es desactivar el miedo anticipatorio y eliminar la conducta de evitación.
A. Psicoterapia.
La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) es el tratamiento psicológico con mayor evidencia científica para los ataques de ansiedad y el Trastorno de Pánico con o sin agorafobia (Hofmann & Smits, 2008). Sus objetivos son:
Explicar al paciente el mecanismo fisiológico del pánico para reducir el miedo a «volverse loco» o morir.
Identificar los pensamientos catastróficos («voy a morir») y reemplazarlos por interpretaciones realistas de las sensaciones corporales.
Exponer al paciente de forma gradual, en un entorno seguro, a las sensaciones físicas que tanto teme.
Enfrentarse gradualmente y de forma repetida a los lugares o situaciones evitadas (metro, centros comerciales, colas), sin recurrir a conductas de seguridad.
Cabe reseñar, que con la Terapia Focalizada en las Emociones (TFE) se están obteniendo muy buenos resultados en los últimos años. La investigación más sólida que respalda el uso de la TFE para la ansiedad proviene de un ensayo clínico aleatorizado (ECA) sobre la Terapia Focalizada en las Emociones para Individuos (TFIE) en el tratamiento de la depresión y la ansiedad Este estudio demostró que la TFIE produjo una reducción significativa de los síntomas de ansiedad y depresión en comparación con un grupo de control. Estos hallazgos son significativos, ya que sugieren que al abordar directamente las emociones subyacentes que impulsan la ansiedad, la TFE puede ser una intervención eficaz. (Wiebe, S.A. et at. 2025).
B. Tratamiento Farmacológico de los ataques de ansiedad
Los fármacos de elección para prevenir las recaídas y reducir la frecuencia e intensidad de los ataques son los Antidepresivos, sobre todo, los del grupo de los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS), como la sertralina, paroxetina, escitalopram o fluoxetina.
También se usa el grupo de antidepresivos Inhibidores de la Recaptación de Serotonina y Noradrenalina (IRSN), como la Venlafaxina.
Estos fármacos antidepresivos:
- No crean dependencia (como las benzodiacepinas) y pueden usarse en periodos largos de tiempo.
- No actúan de inmediato; necesitan de 2 a 4 semanas para ejercer su efecto ansiolítico. Ayudan a regular los sistemas de neurotransmisores del miedo y la ansiedad a largo plazo.
- El tratamiento debe mantenerse por un tiempo mínimo (generalmente 6-12 meses tras la remisión) para prevenir la recaída, siempre bajo supervisión psiquiátrica.
Las guías clínicas internacionales, basadas en la evidencia científica, recomiendan el tratamiento combinado de TCC y un ISRS para la mayor tasa de remisión y prevención de recaídas a largo plazo (SEPSM, 2021)..
Referencias bibliográficas: [2] [8] [10] [12] [13]
FAQ sobre los ataques de ansiedad
¿Qué es un ataque de ansiedad?
Un ataque de ansiedad es un episodio breve e intenso de miedo o malestar extremo que aparece de forma brusca y alcanza su máxima intensidad en pocos minutos. Suele acompañarse de síntomas físicos (palpitaciones, falta de aire, opresión en el pecho, mareo, sudoración, temblores) y pensamientos catastróficos (“me voy a morir”, “me va a dar un infarto”, “me voy a volver loco”), aunque en realidad no es peligroso ni causa daño físico permanente.
¿Es lo mismo un ataque de ansiedad que un ataque de pánico?
Sí, los terminos crisis de ansiedad, ataque de pánico o panic attack son sinónimos de ataque de ansiedad y se usan como tales de forma habitual.
¿Cuánto dura un ataque de ansiedad?
Un ataque de ansiedad suele ser breve, entre 5 y 30 minutos, alcanzando su intensidad máxima en pocos minutos. Aunque algunos síntomas residuales pueden persistir un poco más, el episodio agudo es corto.
¿Puedo morir o sufrir un infarto de un ataque de ansiedad?
No. En ausencia de patología orgánica grave preexistente (que debe ser descartada por un médico), un ataque de ansiedad no es peligroso ni mortal. Es una respuesta exagerada de los mecanismos de alarma corporal que, aunque intensa, es autolimitada.
¿Se pueden prevenir los ataques de ansiedad?
Sí, la prevención es el objetivo del tratamiento. Los métodos más eficaces son la psicoterapia (TCC) y, en casos recurrentes, el tratamiento farmacológico con antidepresivos tipo ISRS/IRSN indicado por un psiquiatra. También ayuda mantener hábitos de sueño regulares y reducir estimulantes.
¿Cuándo debo pedir ayuda profesional?
Ante un caso de ataques de ansiedad debes consultar con un profesional si:
– Los ataques se repiten o se producen de forma inesperada.
– Empiezas a evitar lugares o actividades por miedo al ataque.
– Existe depresión o consumo de sustancias asociado.
– Tienes dudas diagnósticas sobre si tus síntomas son médicos o psicológicos.
Bibliografía
- [1] American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th ed., Text Revision (DSM-5-TR). Enlace.
- [2] Baldwin, D. S., et al. (2014). Evidence-based pharmacological treatment of anxiety disorders, post-traumatic stress disorder and obsessive-compulsive disorder: A revision of the 2005 guidelines from the British Association for Psychopharmacology. Journal of Psychopharmacology, 28(5), 403-435. PubMed.
- [3] Bandelow, B., & Michaelis, S. (2015). Epidemiology of anxiety disorders in the 21st century. Dialogues in Clinical Neuroscience, 17(3), 327–335. PubMed.
- [4] Charney, D. S., et al. (1984). Neurobiologic mechanisms of panic anxiety: catecholamine studies. Archives of General Psychiatry, 41(8), 751-763.
- [5] Clark, D. M. (1986). A cognitive approach to panic. Behaviour Research and Therapy, 24(4), 461-470. APA.
- [6] Gorman, J. M., et al. (2000). Neuroanatomical hypothesis of panic disorder. Archives of General Psychiatry, 57(4), 356-361. PubMed.
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- [8] Hofmann, S. G., & Smits, J. A. J. (2008). Cognitive-behavioral therapy for adult anxiety disorders: a meta-analysis of randomized placebo-controlled trials. Journal of Clinical Psychiatry, 69(4), 621-632. PubMed.
- [9] Kessler, R. C., et al. (2006). The epidemiology of panic attacks, panic disorder, and agoraphobia in the National Comorbidity Survey Replication. Archives of General Psychiatry, 63(4), 415–424. PubMed.
- [10] NICE. (2011, update). CG113: Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: management. Guía.
- [11] Organización Mundial de la Salud. (2022). Mental health and COVID-19: early evidence of the pandemic’s impact. Informe.
- [12] SEPSM (Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental). (2021). Guías de práctica clínica en trastornos de ansiedad. Guías.
- [13] Wiebe, S. A., Johnson, S. M., Allan, R., Campbell, T. L., Greenman, P. S., Fairweather, D. R., Ismail, M., & Tasca, G. A. (2025). A randomized controlled trial of emotionally focused individual therapy (EFIT) for depression and anxiety. Psychotherapy. Publicación en línea.
Gerardo Castaño Recuero es el fundador y director de Nuestro Psicólogo en Madrid desde 2016. Desde entonces, trabaja como psicólogo y psicoterapeuta en este centro.
Estudió Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid. Completó su formación con el Master de Especialista en Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica (2013-2015).
Curso de Experto en Primeros Auxilios psicológicos en la Universidad Autónoma de Barcelona (2015).
Amplió su formación con el Master en Psicoterapia Humanista Experiencial Psicoterapia Focalizada en la Emoción en en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid (2016-2017).
Curso de Emotion Focused Therapy Level 1 en Glendon Campus of York University (2017).
Curso de Emotion Focused Therapy Level 2 en Canterbury Christ Church University (2018).
Certificación de Nivel B y C de Práctica Supervisada de TFE en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid. (2023-2024).
Colaborador habitual del Blog de Nuestro Psicólogo en Madrid.