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Ataque o crisis de ansiedad

Ataque de ansiedad o ataque de pánico

El ataque de ansiedad, también conocido como crisis de ansiedad o como ataque de pánico, es una vivencia sobrecogedora que quién ha tenido la desgracia de sufrir difícilmente podrá olvidar en su vida.

Se trata de una de las situaciones más dramáticas que puede a llegar a vivir un ser humano.
En este artículo veremos qué es un ataque de ansiedad, analizaremos sus síntomas, sus causas y su tratamiento.

¿Qué es un ataque de ansiedad?

Podemos definir el ataque de ansiedad o ataque de pánico (“Panik Attack”) como un cuadro de presentación brusca, que aparece de forma inesperada y suele tener una duración generalmente breve, que puede oscilar entre cinco y treinta minutos.

Durante este tiempo, el sujeto experimenta una sensación de miedo intenso, totalmente irracional, que no puede controlar. Otras personas sienten una angustia muy difícil de soportar.

Esta sensación de miedo o angustia va acompañada de síntomas físicos muy intensos, como falta de aire, palpitaciones, dolor en el pecho, mareo. Todo ello lleva, provoca en el sujeto la firme convicción de que va a morir de forma inminente o se va a volver loco.

A pesar de esta definición tan dramática, un ataque de ansiedad no conlleva un riesgo vital. No es una patología especialmente grave. Un ataque de ansiedad no pone en riesgo la vida del sujeto. Sin embargo, desde el punto de vista psicológico, el paciente percibe todo lo contrario.

Es muy típico que cuando ha pasado el ataque, el paciente nos diga que estaba convencido de estar sufriendo un ataque cardíaco.
El sujeto siente durante el ataque, una ansiedad extrema, que es vivida con la sensación de ir a morir en el acto. Siente que la vida se escapa por momentos. Se encuentra impotente, incapaz de reaccionar y poner remedio a la situación.

Algunos lo viven con la sensación o el temor de perder el conocimiento. Otros experimentan la sensación de volverse locos. Piensan que están perdiendo la razón y que pueden perder toda su capacidad mental.

Una de las características más típicas del cuadro es su aparición súbita e inesperada. El ataque de ansiedad pilla al sujeto por sorpresa y en apenas unos minutos alcanza su máxima intensidad.

La duración total del ataque puede ser muy variable desde episodios de pocos minutos hasta otros que pueden durar más tiempo, por lo general menos de 30-40 minuos.

Durante el ataque de pánico, el individuo experimenta síntomas muy intensos y variados, tanto físicos como psíquicos, que analizaremos más adelante.

Los ataques de pánico son una patología bastante frecuente, no solamente a nivel de centros psiquiátricos, sino a nivel de urgencias hospitalarias, centros ambulatorios y consultas de cardiología y de atención primaria.

Las crisis de ansiedad afectan tanto a hombres como a mujeres, aunque se suelen dar con mayor frecuencia en el sexo femenino en una proporción de 2 a 1.

Los estudios realizados consideran que los ataques de ansiedad afectan a un porcentaje de la población que puede variar entre el 1% y 3%. La edad de aparición suele estar entre los quince y los treinta y cinco años.

Una crisis de pánico puede ser vivido como un ataque al corazón
(1) – El ataque de pánico puede simular un infarto de miocardio.

Síntomas de un ataque de ansiedad

Como ya hemos mencionado anteriormente, los síntomas de un ataque de ansiedad son tanto físicos como psíquicos. Ahora bien, para poder llegar al diagnóstico correcto de un ataque de ansiedad se deben cumplir los siguientes puntos.

Estos criterios han sido establecidos en la última revisión de Manual Estadístico y Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA).

El principal síntoma de un ataque de ansiedad es la sensación de miedo intenso o sensación de malestar o ansiedad extrema, de aparición brusca. Esta sensación debe ir acompañada por la presencia de al menos cuatro de los siguientes síntomas:

a) Físicos:

  • Palpitaciones cardíacas o taquicardia: Hay un aumento de la frecuencia cardíaca o fuertes latidos, como si el corazón fuera a salirse del pecho.
  • Ahogo o sensación de falta de aire: El paciente cree que se va a asfixiar.
  • Sudoración abundante sin ninguna causa física que lo justifique.
  • Sofocos o escalofríos.
  • Parestesias u hormigueos en diversas partes del cuerpo.
  • Opresión torácica o dolor en el pecho (“me duele el corazón”).
  • Temblores o sacudidas musculares bruscas.
  • Dificultad para tragar o sensación de atragantamiento.
  • Náuseas.
  • Mareo o sensación de ir a perder el conocimiento.

b) Psíquicos:

  • Sienten que se separan del cuerpo (despersonalización).
  • Miedo a perder la razón y volverse loco.
  • Convencimiento de muerte inminente.

Es importante señalar que los ataques de ansiedad, con las características ya descritas, no son por sí mismos, un trastorno mental, pues pueden aparecer en el curso de numerosas enfermedades: Algunos trastornos de ansiedad, en estados depresivos, en el síndrome de deprivación alcohólica y en casos de consumo de drogas u otras sustancias.

Cuando estos ataques de ansiedad se repiten, de forma inesperada y sin causa aparente que los justifique, podemos hablar de Trastorno de pánico. Lo veremos con más detalle al hablar de la evolución de los ataques de ansiedad.

¿Cuáles son las causas de un ataque de ansiedad?

A pesar de los avances de la medicina, el origen de los ataques de ansiedad, y más específicamente del Trastorno de Pánico, sigue siendo desconocido, aunque hay diversa teorías que tratan de explicarlos. Lo que sí parece claro es que hay una implicación de diversos factores que contribuyen a su génesis:

1. Factores genéticos.

La predisposición genética tiene un papel nada desdeñable en el desarrollo del Trastorno de Pánico. Estudios recientes muestran que este trastorno tiende a ser más frecuente en individuos cuyos familiares cercanos padecen trastornos de ansiedad, lo que apunta a una probable transmisión genética.

Asimismo, los hijos con antecedentes paternos de trastornos de ansiedad, o trastornos severos del estado de ánimo, tienen un riesgo incrementado de sufrir esta patología.

2. Factores Biológicos.

Los neurotransmisores cerebrales parecen jugar un papel destacado en los ataques de ansiedad. El aumento de noradrenalina o la disminución de serotonina a nivel cerebral aparecen reflejados en recientes trabajos de investigación.

Para algunos autores habría una alteración del “locus ceruleus” a nivel del bulbo raquídeo.

Existen múltiples factores en la etiología del ataque de ansiedad
(2) – Existen muchos factores causales en un ataque de ansiedad

Otros trabajos apuntan al neurotransmisor GABA y su relación con los canales intracelulares de cloro. Cuando el paso del cloro se ve interrumpido por el cierre del canal se desencadenarían los ataques.

Refuerza esta teoría, el hecho de que las benzodiacepinas (fármacos ansiolíticos) son capaces de abrir estos canales de cloro, lo que conlleva una disminución de la ansiedad.

Trabajos recientemente publicados en el «Journal of Traumatic Stress», discuten cómo variadas respuestas de estrés, como la respuesta biológica de lucha o huida, que conlleva una sobreestimulación del sistema nervioso simpático, puede manifestarse en situaciones de estrés agudo y contribuir a la aparición de cuadros de ansiedad.

3. Factores psicológicos.

Algunos tipos de personalidad parecen mostrar una cierta predisposición a sufrir ataques de ansiedad, como por ejemplo las personas con una alta sensibilidad ante el estrés o las personalidades anancásticas (personas excesivamente preocupadas por el perfeccionismo y el orden).

Antecedentes personales de estrés o traumas psicológicos significativos: Experiencias de vida estresantes o experiencias traumáticas previas, como la pérdida de un ser querido, haber sido víctima de abuso o haber sufrido un accidente grave, son factores de riesgo significativos.

Procesos cognitivos: Algunos tipos de pensamiento negativo, creencias irracionales y expectativas pesimistas pueden exacerbar la percepción del miedo y la ansiedad, y con ello facilitar la aparición de ataques de ansiedad.

4. Factores de Estilo de Vida.

El estrés crónico, ya sea en el trabajo o en la vida personal, es un desencadenante común de ataques de ansiedad.

Consumo de sustancias: El uso de cafeína, alcohol, nicotina y otros medicamentos como la yohimbina pueden favorecer la aparición de ataques de ansiedad.

5. Factores Ambientales.

Cambios importantes en la forma de vida, como separaciones o divorcios, cambios de trabajo o domicilio, problemas financieros serios, pueden desencadenar ataques de ansiedad.

6. Problemas físicos de salud.

Trastornos hormonales como el hipertiroidismo, enfermedades cardiovasculares, diabetes y enfermedades respiratorias pueden presentar síntomas que desencadenen un ataque de ansiedad.

7. Otros trastornos de salud mental.

Algunos trastornos psicológicos pueden desencadenar un ataque de ansiedad, como por ejemplo, un paciente con una fobia específica al enfrentarse a la situación o animal que teme. Un sujeto con agorafobia puede tener un ataque de pánico al detenerse accidentalmente un ascensor, o una persona que sufre estrés postraumático pueden experimentar una crisis de ansiedad al oír una fuerte explosión.

En cualquier caso, parece que los ataques de ansiedad son el resultado de una interacción compleja de algunos de los múltiples factores citados anteriormente.

Los síntomas de un ataque de ansiedad pueden ser físicos y psíquicos
(3) – ¿Qué síntomas aparecen en un ataque de pánico?

¿Cómo evolucionan los ataques de ansiedad?

Como ya hemos citado anteriormente, un ataque de ansiedad, no es inicialmente ningún trastorno mental, sino simplemente un conjunto de intensos síntomas físicos y psíquicos que dejan una profunda huella en el sujeto.

Tras un ataque de ansiedad inicial, el paciente puede llegar a desarrollar un temor intenso a que se repita y este miedo puede hacerle restringir sus actividades diarias, evitando los lugares o las situaciones donde sucedió la primera crisis.

Este temor a la repetición, incrementa su nivel de ansiedad, lo cual a su vez puede propiciar un segundo ataque de pánico.

Cuando el individuo ha sufrido dos o más ataques de ansiedad, y estos han sido inesperados y sin ninguna causa que los justifique, entonces ya hablamos de un Trastorno de Pánico.

Para completar el diagnóstico de Trastorno de Pánico, el DSM-5 exige que, al menos durante un mes, tras uno de los ataques, se cumpla, al menos uno de los siguientes hechos:
a) una profunda preocupación por si se repite la crisis, o el temor a una muerte súbita o el miedo a un ataque al corazón o a volverse loco.
b) un cambio significativo en sus hábitos de vida tradicionales, evitando lugares o situaciones donde pueda volver a sufrir un nuevo ataque.

Aproximadamente, un cinco por ciento de la población sufre Trastorno de pánico. Es más común en mujeres y en adultos jóvenes, siendo bastante rara su aparición en la vejez.

El trastorno de pánico se asocia frecuentemente con la agorafobia, que es otro trastorno de ansiedad. La agorafobia, al contrario de lo que mucha gente supone, no es el temor a los espacios abiertos, sino el miedo patológico e irracional a los lugares cerrados, a las muchedumbres o a todos aquellos lugares y situaciones, donde sería difícil recibir ayuda médica, en caso de sufrir un ataque de ansiedad.

La agorafobia es un trastorno de ansiedad que puede aparecer de manera aislada o bien asociada a los ataques de pánico. Cuando un individuo, por temor a sufrir una nueva crisis de ansiedad, desarrolla conductas de evitación, puede terminar por sufrir un trastorno de agorafobia.

El tratamiento médico y psicológico suele ser muy efectivo en el tratamiento de los ataques de ansiedad. Por este motivo, tiene vital importancia el diagnóstico precoz y correcto, para instaurar el tratamiento oportuno cuanto antes y evitar la evolución a un trastorno de pánico, de ansiedad generalizada o de agorafobia.

Por otra parte los ataques de ansiedad cronificados se pueden complicar con otras patologías, además de la citada agorafobia, como son los trastornos depresivos y el abuso de alcohol u otras drogas.

Los ataques de ansiedad se deben diagnosticar y tratar precozmente
(4) – El tratamiento del ataque de ansiedad debe ser precoz

Tratamiento de los ataques de ansiedad

El tratamiento de los ataques de ansiedad se debe considerar desde el punto de vista farmacológico y psicológico.

Tratamiento farmacológico de las crisis de pánico.

Ya hemos repetido anteriormente que el ataque de pánico no supone ninguna amenaza para la vida del paciente. Tras el diagnóstico, los síntomas ceden rápidamente con un correcto tratamiento farmacológico.

En el momento agudo del ataque suelen ser efectivas las benzodiacepinas, como el lorazepán (Orfidal), administrado por vía sublingual. Dada su rapidez de acción, es preferible el uso de este fármaco a otros ansiolíticos como bromazepam (Lexatin) o Diazepam (Valium).

El tratamiento con benzodiacepinas debe ser lo más breve posible por los riesgos de tolerancia y dependencia.

Pasado el momento inicial, el tratamiento irá encaminado a evitar nuevos ataques. Se suelen utilizar fármacos antidepresivos, siendo los más usados, los inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS), como la fluoxetinala sertralina o el escitalopram, que tienen muy buenos resultados.
Además son muy útiles para evitar la agorafobia y la ansiedad a sufrir nuevos ataques.

Psicoterapia para las crisis de ansiedad.

Desde hace bastantes años la terapia cognitivo-conductual ha sido la más empleada para tratar los ataques de ansiedad.

Cabe reseñar, que con la Terapia Focalizada en las Emociones (TFE) se están obteniendo muy buenos resultados en los últimos años.

El principal objetivo de la psicoterapia es evitar la cronificación, el temor a nuevos ataques y la aparición de agorafobia. Es importante inculcar en el paciente una serie de normas a seguir en caso de sufrir un ataque de ansiedad,

¿Pasos a seguir ante un ataque de ansiedad?

Uno de los objetivos más importantes de la psicoterapia es conseguir que paciente asimile algunas ideas que, a medio y largo plazo, pueden darle muy buenos resultados:

  • Los síntomas del ataque de ansiedad no son peligrosos.
  • Son sólo una manifestación exagerada de las reacciones que nos produce el estrés.
  • Durante la crisis de angustia el paciente debe racionalizar la situación y convencerse de que no entraña peligro.
  • El paciente debe centrarse en los síntomas que tiene en ese momento, no en los que tema que pueden aparecer.
  • Cuando le invada el temor, acéptelo y esté convencido de que es algo pasajero y temporal.
  • Si evita que su imaginación se dispare y piense de forma alarmista, la angustia y el miedo desaparecerán de forma espontánea.
  • Lo más importante es aprender a enfrentarse al miedo. Cuando el sujeto puede controlar la ansiedad y el pánico no tiene sentido adoptar conductas de evitación.
  • Cuando consiga un control parcial del miedo, siéntase orgulloso de lo logrado.
  • Piense en la satisfacción que sentirá cuando controle completamente la ansiedad y la crisis haya cedido por completo.
  • Estos pensamientos positivos se retroalimentan: en cada nuevo ataque, controlará mejor la ansiedad, esto le reforzará la confianza en sus pensamientos y le hará sentirse cada vez más seguro.
  • Los ataques de ansiedad son una patología lo suficientemente seria como para acudir rápidamente a los profesionales, médicos y psicólogos.
El tratamiento debe combinar fármacos y psicoterapia
(5) – El tratamiento suele tener gran efectividad

El no actuar de este modo conlleva el riego de acabar desarrollando una agorafobia.

La psicoterapia y el moderno arsenal farmacológico dan muy buenos resultados.


Referencias bibliográficas.


Galería de imágenes

Imagen de Portada de Mooremeditation en Pixabay.

El resto de imágenes se han tomado del Blog de Nuestro Psicólogo en Madrid.


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Nuestro Psicólogo en Madrid | 687466946 |

Gerardo Castaño Recuero es el fundador y director de Nuestro Psicólogo en Madrid desde 2016. Desde entonces, trabaja como psicólogo y psicoterapeuta en este centro.
Estudió Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid. Completó su formación con el Master de Especialista en Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica (2013-2015).
Curso de Experto en Primeros Auxilios psicológicos en la Universidad Autónoma de Barcelona (2015).
Amplió su formación con el Master en Psicoterapia Humanista Experiencial Psicoterapia Focalizada en la Emoción en en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid (2016-2017).
Curso de Emotion Focused Therapy Level 1 en Glendon Campus of York University (2017).
Curso de Emotion Focused Therapy Level 2 en Canterbury Christ Church University (2018).
Certificación de Nivel B y C de Práctica Supervisada de TFE en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid. (2023-2024).
Colaborador habitual del Blog de Nuestro Psicólogo en Madrid.