La indecisión patológica o aboulomanía.

Indecisión Patológica

En esta entrada se hablará de la indecisión patológica, también conocida como aboulomanía.

Es natural que, ante una decisión difícil, se sienta inseguridad y se dude entre diferentes opciones. Sin embargo, hay personas que no confían en sí mismas a la hora de tomar decisiones acerca de sus amistades, pareja, trabajo… ¿Cuál es el límite entre la indecisión normal y la patológica?, ¿qué problemas conlleva la aboulomanía?

El problema de la indecisión patológica.

Las personas estiman que, de media, toman alrededor de 15 decisiones diarias relacionadas con la alimentación. No obstante, en un estudio publicado en Environment and Behavior, Wansink y Sobal descubrieron que, a lo largo del día, las personas toman más de 200 decisiones sólo respecto a la comida. A la luz de estos resultados, se puede ver la magnitud que supone el padecer aboulomanía o indecisión patológica.

La aboulomanía.

Se puede definir la indecisión patológica o aboulomanía como un trastorno psicológico que conlleva una gran indecisión a la hora de tomar cualquier tipo de determinación en la vida cotidiana.

“La indecisión supone la dificultad para tomar decisiones y dicha falta de determinación supone un conflicto interno que genera sufrimiento”.

Si bien es cierto que la mayor parte de las decisiones tienden a resolverse de manera automática o inconsciente, aquellas decisiones que son consideradas más relevantes suelen ser objeto de análisis. El problema ocurre cuando la persona comienza a catalogar como relevantes hasta las decisiones más intrascendentes, siendo objeto de preocupación excesiva y estrés cuestiones tan cotidianas como a qué hora coger el autobús, qué comer en un restaurante, cómo vestirse para ir al gimnasio, qué decirle al jefe, qué ver en la televisión o a qué lugar ir a tomar un café.

De esta manera, el día a día de la persona se transforma en una toma de decisiones continua, en una lucha constante en la que el estrés e incluso la ansiedad o el insomnio se vuelven algo persistente en la persona. Pero, ¿qué es lo que tanto se teme a la hora de tomar una decisión como para sentirse bloqueado y, en consecuencia, desentenderse de la toma de decisiones?

“El responsabilizarse de la elección supone, no sólo perder otras opciones, sino tener que hacer frente a las consecuencias de la decisión”.

Para estas personas, pensar en los efectos que puede generar tomar ciertas decisiones puede llevarlas a plantearse escenarios catastróficos, produciendo dudas continuas sobre cómo afrontarlos, llevando a la inacción y a desvincularse de la toma de decisiones debido a su miedo a elegir la opción incorrecta. Este miedo a no ser capaz de hacer frente a la situación puede llevar a la persona a actuar de forma impulsiva o a depender de otras personas para la toma de decisiones.

Síntomas de la indecisión patológica.

A continuación, se explican algunos de los síntomas que presentan las personas con indecisión patológica:

Síntomas de la indecisión patológica

Síntomas de la indecisión patológica

  • Cavilación y precaución excesiva acerca de sus posibles opciones.
  • Sobrevaloración de las posibles consecuencias negativas de tomar una mala decisión.
  • Ansiedad, incluso anticipatoria, ante aquellas decisiones que suponen un riesgo, lo que suele dar lugar a bloqueos mentales.
  • Petición reiterada de consejos a otras personas con mayor seguridad en sí mismas, concediendo mayor importancia a la opinión ajena que a la propia opinión.
  • Falta de confianza en sí mismo.
  • Cambio de opinión constante debido al cuestionamiento permanente de la decisión tomada y su fundamentación.
  • Proceso de toma de decisiones excesivamente lento y repetitivo.

“Las personas con aboulomanía tienen la sensación de no disfrutar de la vida por el flujo constante de preocupaciones”.

¿Qué se esconde tras la indecisión patológica?: Las causas de la aboulomanía.

En la actualidad, se considera que la aboulomanía (del griego α- que significa sin, βούληση- voluntad y μανία locura) tiene un origen multifactorial marcado fundamentalmente por el desarrollo psicológico, además de los factores biológicos (los cuales se comentarán en el siguiente apartado):

  • Estilo educativo durante la infancia: Tal y como se recogió en una entrada anterior, el patrón de sobreprotección por parte de los padres provoca dependencia de los demás. Asimismo, el crecer en un ambiente excesivamente dictatorial puede gestar una baja autoestima en el niño, volviéndole inseguro al no haber aprendido a tomar decisiones a lo largo de su trayectoria vital.
  • Experiencias traumáticas: El haber sufrido abuso psicológico o abandono por parte de los padres puede facilitar el desarrollo de inseguridad y falta de confianza extremas. El haber vivido experiencias de humillación importantes puede llevar a la persona a afianzar su creencia de que no es capaz de vivir de forma autónoma.
  • Miedo al fracaso y perfeccionismo: Tal y como se comentó en una entrada previa, hay ciertas personas que consideran que cometer un error puede ser motivo de crítica y escarnio público. Por otra parte, rasgos como el perfeccionismo pueden acentuar ese miedo a equivocarse.
  • Estilo de afrontamiento evitativo y tendencia a la procrastinación: A ciertas personas les cuesta aceptar el malestar que genera la incertidumbre ante el escaso control sobre los resultados de tomar una decisión. Dicha situación, puede llevarles a procrastinar la toma de decisiones.
  • Falta de madurez: La inmadurez puede hacer que las personas deleguen sus decisiones en otras a las que consideran más capacitadas para tomar la mejor decisión o, simplemente, porque prefieren no tener que “cargar” con el peso de su decisión.

¿Por qué cuesta tomar decisiones?: La implicación cerebral.

La implicación del cerebro en la toma de decisiones.

La implicación del cerebro en la toma de decisiones.

A diferencia de lo que considera la mayor parte de la población, se estima que casi todas las decisiones se toman siguiendo heurísticos, reglas mentales que guían las propias decisiones de manera inconsciente. Por el contrario, las personas indecisas no sólo no emplean los heurísticos para simplificar cuestiones complejas, sino que tampoco los emplean para responder preguntas sencillas. De esta manera, sus limitaciones cognitivas y temporales no son solventadas, por lo que terminan prolongando excesivamente cualquier toma de decisión.

“La corteza prefrontal es la zona relacionada con la toma de decisiones conscientes, motivo por el que se ha asociado con la aboulomanía”.

Un estudio publicado en Nature Communications recogió que las decisiones de valor basadas en aspectos sensoriales tienden menos a la indecisión, pues la evaluación es más directa en comparación con aquellas decisiones basadas en preferencias. Además, los investigadores descubrieron que la vacilación y la duda en las decisiones basadas en preferencias dependían del nivel de actividad en las regiones cerebrales implicadas (la corteza prefrontal y la corteza parietal) y en la intensidad de la comunicación entre ambas.

Las consecuencias de la indecisión patológica.

La toma de decisiones es una tarea implícita en la vida de las personas y desatender esta necesidad puede conllevar importantes consecuencias como las que se describen a continuación:

  • Rumiación: Este término hace alusión a los pensamientos obsesivos, los cuales suelen volverse intrusivos y recurrentes, distorsionando la realidad de la persona al estar convencida de que un error en la toma de decisiones puede llegar a ser trágico.

“En los casos más severos, la persona puede llegar a desarrollar un trastorno obsesivo-compulsivo”.

  • Deterioro de la vida social y laboral: Respecto al círculo social, las relaciones tienden a deteriorarse dada la dificultad para realizar una actividad con una persona a la que le cuesta decidir dónde o cuándo quedar, postergando la decisión indefinidamente. En el terreno laboral, el no ser capaz de tomar una decisión puede llegar a costar el puesto de trabajo. 
  • Baja autoestima: La inseguridad ante la toma de decisiones y lidiar con los distintos pensamientos catastrofistas lleva a reducir la confianza en uno mismo.
  • Dependencia emocional: Dado que la toma de decisiones es obligada en la vida, ante la inseguridad, las personas con aboulomanía tienden a delegar la toma de decisiones en otras personas, lo cual puede llegar a generar una relación de dependencia insana.
  • Trastornos psicológicos: La ansiedad y la depresión son problemas que se dan debido al progresivo desgaste de la autoestima y al aislamiento social, que suelen agravarse a raíz de la aparición de estos trastornos, pudiendo llevar a la persona incluso al suicidio.

“Si bien es cierto que evitar tomar decisiones a corto plazo puede suponer un alivio al librarse de la duda, a largo plazo tiene importantes consecuencias”.

Estrategias para vencer la indecisión patológica.

Las personas con aboulomanía tienden a dejar que los problemas se resuelvan solos o que otras personas tomen las riendas de la situación. Desgraciadamente, hay ciertas decisiones que no pueden delegarse en otras personas y que tampoco se resuelven solos. Por ello, se proponen una serie de estrategias para afrontar la toma de decisiones:

Estrategias para afrontar la indecisión patológica.

Estrategias para afrontar la indecisión patológica.

No ver la toma de decisiones como una amenaza.

Para empezar a tomar decisiones, es fundamental cambiar la forma de afrontarlos y comenzar a ser más optimista con respecto a las soluciones planteadas. La toma de decisiones no es una amenaza y la mayor parte de problemas tienen varias soluciones posibles y no tiene por qué haber una perfecta.

“El no haber tomado la mejor decisión no quiere decir que ésta haya sido mala”.

Aprender a tomar decisiones.

Plantearse qué es lo que se pretende obtener tomando la decisión e identificar cada una de las opciones, pidiendo asesoramiento a otras personas si es necesario. Por el contrario, dejarse llevar por la impulsividad no favorece la toma de decisión correcta, pues la falta de un plan de acción puede llevar a tomar decisiones no acordes con los propios deseos.

“Fijarse un límite de tiempo para tomar una decisión puede ser de utilidad”.

Dejar atrás la parálisis por el exceso de análisis.

Planificar las cosas es algo positivo, siempre y cuando no se vuelva una obsesión y ocasione procrastinación al no llegar a tomar ninguna decisión. Planteare si realmente merece la pena invertir ese esfuerzo y tiempo también puede ser una estrategia útil para comenzar a ser más eficiente.

“Llega un punto en el que no importa de cuánta información se disponga, sobreanalizar la situación no volverá más sencilla la decisión”.

Recordar que el inmovilismo conduce a la mediocridad.

Un intento fallido no es un fracaso, al igual que tampoco lo es el no conseguir los resultados deseados. Además, aunque el pasado influye en el futuro, no lo determina. Como dijo Robin Sharma:

“Si no actúas sobre la vida, la vida actuará sobre ti”.

Dar a las cosas el valor que tienen.

Relativizar la importancia de las cosas e intentar buscar soluciones en lugar de centrarse únicamente en el problema es una actitud positiva que puede ayudar a rebajar el nivel de exigencia con uno mismo.

“Las cosas no son blancas o negras, su importancia suele ser diferente a corto, medio y largo plazo”.

Ganar autonomía y seguridad en uno mismo.

La inseguridad es precisamente aquello que induce a cuestionar las propias decisiones de manera permanente. Para comenzar a valorarse y a cambiar el hábito de anticipar únicamente las consecuencias negativas:

“puede ser de gran utilidad acudir al psicólogo, cuya labor consiste en ayudar a ganar autonomía a la persona afectada”.

En resumen, la aboulomanía no es tanto un problema de inseguridad, sino que se trata de un trastorno mental poco común reconocido por la Asociación Americana de Psiquiatría, siendo altamente incapacitante, pues la persona que lo padece no confía en sí misma para tomar decisiones, lo que le lleva habitualmente a sufrir otros problemas asociados como la ansiedad o la depresión.

Ayuda psicológica para superar la aboulomanía.

Ayuda psicológica para superar la aboulomanía.

Referencias Bibliográficas.

  • ¿Cómo enfrentar la indecisión sanamente? (s. f.). Jorge Domínguez. Enlace. 
  • Esteban, R. (2016). Indecisión: 6 claves para superarla. Serendipia Psicología. Enlace.
  • Fernández López, V. (2020). ¿Por qué nos cuesta tomar decisiones? Webconsultas. Enlace.
  • González, B. (2017). Aboulomanía: los patológicamente indecisos. Diario Las Américas. Enlace.
  • Jiménez, M. (2018). Si eres indecisa, estas son las claves que te pueden sacar de tu “tortura” (y a todos los que viven contigo también). Trendencias. Enlace.
  • La indecisión. De Salud Psicólogos. Enlace.
  • Lang, S. S. (2006). ‘Mindless autopilot’ drives people to dramatically underestimate how many daily food decisions they make, Cornell study finds. Cornell University. Enlace.
  • Rodríguez, E. M. (2017). Por qué algunas personas son tan indecisas. La Mente Es Maravillosa.
  • Sánchez, L. (2019). Aboulomanía: cómo superar la incapacidad para tomar decisiones. Diario Femenino. Enlace.

Autora.

Mª Victoria Orbe Valls - Psicóloga Clínica

Mª Victoria Orbe Valls es psicóloga general sanitaria. Está graduada en Psicología por el CES Cardenal Cisneros (Universidad Complutense de Madrid). Cuenta también con los másteres de Psicología General Sanitaria (Universidad Antonio de Nebrija) y Sexología Clínica y Terapia de Parejas (Instituto Superior de Estudios Psicológicos), así como con formación en Mindfulness y grafopsicología. En la actualidad compagina su actividad como psicóloga con la divulgación científica. Es psicoterapeuta en Nuestro Psicólogo en Madrid y colaboradora en este Blog.


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